Categoría: La Guajira
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RESÚMEN: Celebro la iniciativa del Seminario en torno al Futuro de las profesiones en el Gran Caribe de cara al 2050, para poder otear el panorama y poder mirar y analizar el futuro con anticipación a través de un análisis prospectivo al que no estamos acostumbrados por lo menos en Colombia, en donde prima el cortoplacismo, de tal suerte que aquí el largo plazo son cuatro años, que es el período de los presidentes, gobernadores y alcaldes.

De allí la imperiosa necesidad de asumir la política educativa como una política de Estado, que no esté supeditada a los avatares de la política partidista y de los cambios de gobierno, porque para avanzar en el propósito que hemos planteado se necesita acciones y estrategias de largo aliento. Consideramos de la mayor importancia replantear la formación y el ejercicio de las profesiones, ajustando sus perfiles y competencias, para poder sortear con éxito los cambios inmanentes a la Cuarta revolución industrial.
PALABRAS CLAVES: competencias, diferencial, digitalización, educación, futuro, guajira, profesional, reconversión, tecnología, transición.

EL FUTURO DE LAS PROFESIONES Y LAS PROFESIONES DEL FUTURO

Aunque parezca una frase de cajón, hoy más que nunca adquiere relevancia, hemos pasado de un cambio de época a una época de cambios, a un ritmo frenético que le imprimen los cambios tecnológicos propios de la cuarta revolución industrial, caracterizada por la digitalización de los procesos. La crisis pandémica, además de poner de manifiesto los rezagos puso también en evidencia las enormes brechas económicas, sociales y una de las más protuberantes, que acentúan aquellas, la brecha digital. De allí que me atreva a plantear la necesidad de añadir a los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) uno más, el 18, nada más ni nada menos que el cierre de la brecha digital.

El gran pensador Yuval Noah Harari utiliza esta metáfora para significar el cambio en todos los ordenes y a velocidad de vértigo que está en curso: “si en el pasado la educación se parecía a construir una casa de materiales sólidos, como la piedra, y con cimientos profundos, ahora se parece más a construir una carpa que se pueda doblar y llevar a otro lugar con rapidez y sencillez” . Este es el gran reto, la flexibilidad y la adaptabilidad. Como bien dijo el escritor y teólogo inglés William George, “el pesimista se queja del viento, el optimista espera que el viento cambie de dirección y el realista ajusta las velas”. De lo que se trata, entonces, es de ajustar las velas!

La nuestra es una generación en transición y de transición. En transición porque nos ha tocado, por fuerza de las circunstancias, asimilar rápidamente los cambios para no dejarnos atropellar por la tecnología y de transición porque la generación de relevo, conocida como la generación del Milenio, con la cual aún coexistimos e interactuamos, está imbuida en el mundo del futuro, signado por el uso del internet con sus herramientas de la Big Data, la Inteligencia artificial (IA) y sus algoritmos, que le han dado un vuelco a la enseñanza, al aprendizaje, al ejercicio profesional y al mercado laboral. A guisa de ejemplo, con la pandemia y las medidas de aislamiento para contrarrestarla terminaron por imponerse en las escuelas, colegios, universidades, empresas y oficinas la virtualidad y la alternancia, las cuales llegaron para quedarse. De esta megatendencia se sigue la necesidad de cambiar de actitud y aptitud frente a la vida, soltar las amarras y atreverse a abandonar la zona de confort en la que hemos permanecido por décadas.

Es indudable que con los avances tecnológicos, que no se detienen y además son disruptivos y la transformación digital, según estudios de la Universidad de Oxford, en el transcurso de los próximos veinte años el 47% de las profesiones tradicionales habrán de desaparecer sin remedio. Además, no menos del 90% del tipo de trabajos que sobrevivan a esta nueva ola se transformarán ineluctablemente, se reconvertirán y harán menester nuevas competencias y destrezas laborales. Claro está, que estos cambios al tiempo que pondrán en riesgo la estabilidad laboral para quienes no se ajusten a los mismos, abrirán nuevas y mayores oportunidades, tales como la transformación y creación de nuevos perfiles profesionales que se acoplen a la demanda venidera del mercado laboral. Verbo y gracia, ahora que el conocimiento, la información y las estadísticas están a un clic de distancia, cobra importancia el aserto del científico colombiano Rodolfo Llinás, en el sentido que “más importante que saber es entender y para entender es fundamental contextualizar el conocimiento”, así como la capacidad de discernimiento, facultades estas que, por ahora, no están al alcance de los robots.

En este orden de ideas, otras van a ser las competencias, habilidades y destrezas requeridas en el perfil de los profesionales de cara hacia el futuro, a riesgo de que quienes no las tengan o desarrollen sucumban en el nuevo escenario en ciernes. En perspectiva este será un juego de ganadores y perdedores, así como desaparecerán muchas profesiones aparecerán otras y así como se destruirán muchos empleos la misma dinámica del ecosistema de la economía sostenible, que viene aparejada con la Transición energética, generará más y mejores plazas de trabajo . Entre las nuevas competencias se destacan la capacidad de resolución de problemas, el pensamiento crítico y la empatía.

NUEVAS COMPETENCIAS REQUERIDAS EN EL PERFIL DE LOS PROFESIONALES PARA EL CONTEXTO ACTUAL Y FUTURO

LOS RETOS DE LA GUAJIRA

La guajira, históricamente, es un Departamento que ha vivido de bonanza en bonanza, montada en una especie de montaña rusa, en la que el auge, siempre efímero, va seguido de la decadencia de la actividad económica que da lugar al mismo. Ello explica el comportamiento espasmódico que ha caracterizado el desempeño de su economía. La más remota de ellas, la de la pesca y el comercio de perlas, la del contrabando, la del algodón, la marimbera y la más reciente, la minero - energética, intensiva en capital, que la convirtió en la despensa de gas y carbón para Colombia y el mundo. Todas estas bonanzas han tenido como denominador común que no hay tenido raigambre en el territorio y por ello mismo no han propiciado un desarrollo endógeno, a falta de un mayor encadenamiento productivo. Han sido flor de un día y se nos han ido como se escapa el agua entre los dedos, en medio del cuestionamiento por los malos manejos de los recursos que las mismas han generado con el paso del tiempo.

Así como no nos preparamos para el boom del carbón, que ahora está en el principio de su fin, tampoco estamos preparados para su declinación. Pero, es que el país tampoco se preparó para dejar de depender como depende de la actividad extractiva y tanto su economía como sus finanzas está a expensas de ella. Esta circunstancia sitúa a La guajira y al país en un serio predicamento ahora que los mercados del carbón se contraen y los del petróleo a futuro también y sus precios se han deprimido, ni el país ni el Departamento han contado ni cuentan con una estrategia de diversificación de la economía que morigere su impacto en el empleo y en el ingreso.

Lo anterior me lleva a plantear los enormes rezagos de La guajira en el plano educativo, así como la falta de oportunidades para acceder a la educación, para cursar una carrera y para ejercer su profesión. Las oportunidades son escasas, así en todos los planes de desarrollo de la Nación y del Departamento prediquen la igualdad de oportunidades, la que no será factible mientras se mantenga y perpetúe la desigualdad de trayectorias, la cual se hace ostensible en La guajira con respecto a la región Caribe y de esta con respecto al centro del país.

Como lo acotan en su estudio Guajira 360º y la Universidad del Norte, “la literatura económica señala que el grado de escolarización (número de años) y la calidad de la educación obtenida en el desarrollo académico, tienen una relación directamente proporcional con el nivel de ingreso personal, la calidad de vida del grupo familiar y el crecimiento económico de una localidad, región y los países. Diferentes análisis así lo determinan, especialmente, aquellos llevados a cabo por Card y Krueger (1992); Krueger y Lindahl (2001); Duflo, 2001; Psacharopoulos y Patrinos, (2004); Hanushek et al. (2008); Barro (2013); BID (2017); Banco Mundial (2017)” .

Advierten ellos, además, que “no importa cuan desarrollado esté un territorio en acceso a tecnologías de la información y competitividad o en ambiente de negocios; sin un recurso humano calificado no se podrá ser competitivo en los sectores de mayor valor agregado, sobre los que se pretende apalancar el desarrollo económico de los próximos años” . La guajira tiene el agravante que tiene un limitadísimo acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), tiene un mediocre desempeño en competitividad y lo que es peor el recurso humano calificado sigue siendo ínfimo. En efecto, según el Censo del DANE del 2018 la cobertura de internet era de 10.8%, la más baja del país. Únicamente el 20.5% de las familias guajiras cuentan con acceso a internet, amén de que sólo el 23.4% de los hogares poseen un computador, la cobertura del servicio de energía en los territorios indígenas, que representan el 50% de su población, no supera el 26% y el estar privado de la energía y del internet significa estar desconectado de la tecnología. En el más reciente reporte del Índice de competitividad departamental La guajira ocupa el puesto 25 entre 32 departamentos y allí ha permanecido estancado sin ningún progreso.

En cuanto al recurso humano, sus falencias son protuberantes, tanto en la formación como en su calificación y pertinencia. Además de tener un analfabetismo del 17.03%, tal vez el más alto del país, la cobertura bruta y neta del sistema educativo lejos de reducirse se amplió en 2.9 y 3.7 puntos porcentuales, respectivamente, entre 2011 y 2016, pasando de 89.4% al 86.5% y del 77% al 73.3%, en su orden. Se presentan casos tan aberrantes como el del Municipio de Uríbia, en donde la tasa de cobertura bruta en secundaria y en educación media llega a duras penas al 36% y al 13%, respectivamente. Y ello, para no hablar de la calidad de la educación que se imparte, la cual deja mucho que desear, repercutiendo en los pésimos resultados obtenidos en las diferentes aplicaciones de las prueba Saber, especialmente en las áreas de lenguaje, situándose muy por debajo tanto del promedio nacional como del promedio regional.

Es muy diciente el hecho que el número de docentes con títulos de postgrado en el total de la planta de docentes es de sólo el 14%, 15 puntos porcentuales por debajo del consolidado nacional. Como lo acota Guajira 360º “esta es una traba para el fortalecimiento de la práctica pedagógica del profesorado a través del desarrollo continuo del conocimiento disciplinar y didáctico y el fortalecimiento de la investigación pedagógica” .

Y hablando de la educación superior, cabe resaltar que sólo el 21.65% de los jóvenes del Departamento de La guajira en edades entre los 17 y los 21 años pudieron ingresar a programas de educación superior, que contrasta con el 36.11% de la región Caribe y se aleja del 51.5% a escala nacional. Es más, de 29 jóvenes que alcanzan a graduarse de bachiller sólo 5 acceden a la educación superior y de cada 11 de ellos que inician una carrera sólo 5 se titulan. Ello pone de manifiesto el alto nivel de deserción, explicada en gran medida por razones económicas. En La guajira, aunque no se tiene una medición al respecto, se estima que es muy alto el porcentaje de jóvenes que hacen parte de la legión de aquellos que ni estudian ni trabajan, los llamados “ninis”.

TASA DE TRÁNSITO INMEDIATO DE BACHILLERES A EDUCACIÓN SUPERIOR

Una de las grandes limitantes que tienen los profesionales guajiros tanto en su formación como en el ejercicio profesional es el dominio de una segunda lengua, especialmente el inglés. Son muy pocos los estudiantes y profesionales guajiros que han podido hacerse acreedores a una beca de las que ofrece el programa de Colfuturo, porque se tropiezan con esa barrera, la del idioma. Definitivamente, en La guajira, además de ampliar la cobertura y mejorar la calidad de la educación, es una prioridad apoyar y promover el bilinguismo en los distintos niveles de la educación, desde la básica primaria hasta la universidad. Un aspecto primordial a considerar y que mucho puede contribuir a superar el analfabetismo, ampliar la cobertura y elevar el nivel académico, es el concerniente al enfoque diferencial y diferenciado de la educación teniendo en cuenta que en La guajira las “minorías” étnicas son mayoría!
En la coyuntura actual por la cual atraviesa La guajira, en la cual muchos empleados y trabajadores de El Cerrejón, que es el mayor empleador, están quedando cesantes, se impone la necesidad de implementar un plan de choque de reconversión laboral y de reentrenamiento a todos los niveles, técnico, tecnológico y profesional, que les permita reengancharse en las nuevas actividades que, como las energías renovables, están desarrollándose en el Departamento de La guajira. En esta nueva cadena se están abriendo oportunidades de empleo y de emprendimientos para los profesionales en las distintas disciplinas. Por lo demás, la participación de profesionales en la población ocupada en el Departamento es de sólo el 7.9%.

PARTICIPACIÓN PORCENTUAL EN LA POBLACIÓN OCUPADA

Y, claro, como ya lo dijimos, es absolutamente indispensable optar por otras carreras con más futuro en el contexto actual, es muy amplia la gama de ellas. Relacionemos sólo algunas: bioseguridad, analista y programador científico de datos, robótica, analista de Big Data, impresor 3D, desarrollo de software, gestor de residuo, especialidad en atención al usuario, coach, profesor online, gestor de comunidades, analista y programador del internet de las cosas, diseñador de videojuegos, pilotos de drones, especialista en energías renovables. Y, a propósito de fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), de las cuales La guajira tiene el mayor potencial del país, gracias a la Ley 1715 de 2014, se está abriendo el espacio para nuevos agentes en el mercado, por ejemplo los “agregadores”, que es un campo abierto para los emprendedores de las distintas disciplinas profesionales, técnicas y tecnológicas.

La guajira debe emprender ya, sin tardanza, la tarea de diversificar su economía, de irse desmarcando de la actividad extractiva de una manera pausada y organizada, apoyándose en los recursos con los cuales cuenta, sobre todo en el recurso humano, el cual, por fortuna, sí es renovable. Además de las energías renovables, La guajira es un diamante en bruto en turismo, tiene un mar inmenso desaprovechado y tiene el privilegio de contar con todos los pisos térmicos, que le permiten ampliar su frontera agrícola. Aunque nos cogió la tarde para ello, todavía estamos a tiempo para sembrar las regalías que se esperan recibir mientras opere la actividad extractiva del carbón y el gas en nuestro territorio, en el cual se vislumbra además la producción de hidrógeno verde y azúl, en el cual La guajira tiene el mejor posicionamiento en el país. En nuestras manos está llegar de primeros hacia donde va el mundo, pues como lo sostiene el filósofo Karl Popper, “el futuro no está predeterminado, todos nosotros contribuimos a determinarlo”. Entonces, manos a la obra!

BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA

Yuval Noah Harari. La veintiuna lecciones para el siglo XXI. Editorial Debate. 2019
Andrés Oppeheimer. Sálvese quien pueda. Editorial Debate. 2018
Bill Gates. Cómo evitar un desastre climático. Editorial Penguin Randon House. 2021
Banco de la República. CEER. Iniciativa Casa grande del Caribe. Julio de 2019

Santa Marta, marzo 16 de 2021
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