Dec 09, 2021 Last Updated 5:48 PM, Nov 11, 2021

EL ¡TARDE PIACHE!

Categoría: Economía Nacional
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FLOR DE UN DÍA

Muy poco duró la celebración por parte del Gobierno del inesperado resultado del crecimiento de la industria en el mes de abril, que contrastaba con la caída persistente que venía acusando durante los cinco meses anteriores. Según el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas “el crecimiento de la industria (8.4%) es el dato de abril más alto de los últimos cinco años. Es el crecimiento más alto de la industria desde agosto de 2011” y remató diciendo que “sin duda, es el fin de la desaceleración económica”; lo secundó el ex ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverri, aseverando que “ya pasamos la fase descendente del ciclo y ahora comienza de nuevo la ascendente”. El Presidente de la ANDI Luis Carlos Villegas se contagió del optimismo del Gobierno, al considerar también que el sector industrial se estaba reactivando. Y no era para menos, dado que según la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) elaborada por la ANDI y seis gremios más del sector empresarial “llevamos dos meses, abril y mayo, con cambio de tendencia”.
Es más, según dicha Encuesta entre enero – mayo la producción industrial había crecido 0.2%, las ventas totales (incluidas las exportaciones) el 1.1%  y las ventas en el mercado nacional el 1%. Pero, desde luego, el optimismo del Presidente de la ANDI no era tan rebosante como el del Gobierno; él se muestra más cauto y no es para menos. Ello se explica porque al consultar los indicadores líderes de la actividad económica coincidió con nuestro planteamiento en el sentido que aún era demasiado pronto para concluir que la industria había salido de su estancamiento, menospreciando las señales de alerta, además de que los retoños están todavía demasiado verdes. En efecto, según él “los resultados de la EOIC muestran que la actividad manufacturera enfrenta un momento difícil. En efecto, la producción deja de caer aunque no crece; las ventas mantienen bajos crecimientos; la utilización de la capacidad instalada está por debajo del promedio histórico y los industriales enfrentan problemas de demanda, contrabando y baja rentabilidad”.
Pero, para mayor desconcierto de ellos, el DANE en su reporte del mes de mayo muestra que la industria volvió a contraerse, esta vez el - 3.1% con respecto al mismo mes del año anterior, con lo cual acumula una sensible caída del - 2.9% de enero a mayo, cuando en igual período del año 2012 subió el 0.8%. Lo más preocupante es que 34 de los 48 renglones contemplados en la Muestra Mensual Manufacturera (MMM) considerada por el DANE arrojaron cifras negativas. También cayeron las ventas durante este período del sector manufacturero el - 2.7%, frente a un crecimiento de 1.5% registrado un año atrás. Es más, en los últimos doce meses (de mayo de 2012 a mayo de 2013) la producción industrial cayó - 1.5%, período este crítico puesto que sólo 18 subsectores de los 48 que componen la MMM reportaron alza en la cifra. Una de las razones por las cuales la ANDI y el Gobierno se descacharon al pronosticar un repunte de la alicaída industria basados en el resultado del mes de abril de 2013, ya lo habíamos advertido, es que este se había beneficiado del hecho de tener un mayor número de días hábiles que abril de 2012 por los feriados de Semana Santa el año anterior. 

Y todo parece indicar que el comportamiento del mes de junio no va a mejorar el desempeño del primer semestre de este año; ello, si nos atenemos a los registros de la demanda de energía que lleva  el administrador del mercado mayorista XM. Según este la demanda de energía en el mes de junio apenas sí creció un débil 1.8% con respecto al mismo mes del año anterior, cuando la demanda se incrementó el 4.5%, lo cual denota una menor actividad económica.  Mientras el sector de minas y canteras redujo su demanda en - 2.5%, como síntoma de su desaceleración, la industria disminuyó su consumo de energía – 0.1% con respecto a igual mes del año anterior. Estos dos sectores sumados representan el 61.2% del total de la demanda de energía en el país y constituyen la base del llamado mercado no regulado. Se comportó mejor el sector residencial, que tuvo un incremento para el mes de junio de 1.2%, que tampoco es satisfactorio. Al cierre del primer semestre de este año, el consumo de energía va en un modesto 3.3%, muy por debajo del consumo del primer semestre de 2012, razón potísima para dudar que vendrán mejores tiempos para la industria. 


EL DESBALANCE COMERCIAL 

Con el magro crecimiento de la economía colombiana hasta ahora ésta se está alejando cada vez más de la meta del Gobierno para todo el año 2013, que es del 4.5% y lo propio podemos decir de la industria, que muy seguramente terminará el año en terreno negativo. Esta crisis de crecimiento que acusa la economía colombiana en su conjunto, pero acentuada en su sector industrial, se debe a problemas inveterados de índole estructural que afectan su competitividad y su potencial de crecimiento, sumado a un entorno internacional adverso, los cuales terminan por golpear también su balanza comercial. En el mes de mayo las exportaciones cayeron - 2.5% frente al mismo mes de 2012, situándose en los US $5.267 millones. Al desagregar el renglón de las exportaciones llama poderosamente la atención que la mayor caída se da por cuenta de las exportaciones tradicionales (3%), arrastradas por la contracción del mercado de materias primas y al deterioro de los términos de intercambio. La caída de las exportaciones de carbón en el mes de mayo, por ejemplo, fue de – 13.8% y las de ferroníquel del – 13.9%. Entre tanto las exportaciones no tradicionales tuvieron un incremento de 1.5%, aunque muy bajo si lo comparamos con el crecimiento un año antes, que fue de 9.7% e incluso con respecto al mes de abril de este año, que alcanzó el 27.2%.


En el acumulado de enero a mayo de este año las ventas al exterior acusaron una caída del - 6.5% frente al mismo mes del año anterior; las mayores exportaciones no tradicionales (5.6%) compensaron parcialmente la estruendosa caída del – 11% de las exportaciones tradicionales. En esos primeros cinco meses del año 2013 las exportaciones manufactureras (que representan sólo el 15% de las exportaciones totales) ascendieron a US $4.223 millones, ligeramente superiores a los US $3.999 millones que registraron en igual período de 2012. Las manufacturas, particularmente, de acuerdo con el DANE tuvieron un repunte del 6.9% en el mes de mayo, no obstante que sólo 14 subsectores de 34 reportaron tasa de crecimiento positivas para dicho mes.  


                                                                        2012                             2013
                                                                                 (Millones de dólares)
         
             Exportaciones totales                           5.403                             5.266
             Industria extractiva                              3.574                             3.479
             Manufacturas                                         921                                985
             Agropecuarios, alimentos y bebidas          637                               610
             Otros                                                    270                                191


EXPORTACIONES DE LA INDUSTRIA POR SUBSECTORES
(Variación % anual)


Este revés en las exportaciones ha venido afectando la Balanza comercial, que si bien sigue siendo superavitaria el saldo favorable se ha visto muy menguado en el último semestre. En los primeros cinco meses de este año el superávit de la Balanza comercial fue de US $911 millones, cifra esta muy alejada de los US $3.128 millones para similar período de 2012. Resulta llamativa la estrepitosa caída del 46.6% (¡!) del superávit comercial de Colombia con EEUU luego de catorce meses de vigencia del TLC, cuando se prometió que gracias a este nuestras exportaciones y no la de los EEUU se iban a catapultar. En efecto, según Fedesarrollo, la balanza comercial de Colombia con EEUU pasó de tener un superávit a favor de Colombia US $9.600 millones en junio de 2012 a US $5.100 millones en junio de 2013.


Es de anotar que la caída de las exportaciones ha coincidido con la reducción de la afluencia de la inversión extranjera directa (IED) al país, particularmente al sector de la minería y los hidrocarburos, que era hasta hace poco justamente su mayor polo de atracción. Según cifras del B de la R la IED cayó el 6.2% en el primer semestre de este año con respecto a igual período del año pasado, al pasar de US $9.330 millones a US $8.730 millones. Desde luego, la IED se siguió concentrando en los sectores de la minería y los hidrocarburos, pero aún esta bajó para el mismo período de US $1.647 millones a US $1.492 millones. Esta afectación a la Balanza de Capital, sumada al menor superávit de la Balanza comercial, desequilibra aún más la Balanza de Pagos del país. Según estimativos del Banco de Colombia, “el déficit en cuenta corriente pase del 3% al 3.4% del PIB en 2013”

UNA DIGRESIÓN

En este punto hagamos una digresión para destacar el hecho de que las exportaciones tradicionales, básicamente petróleo, carbón y ferroníquel, han perdido el dinamismo que traían, debido en gran medida que el boom de las materias primeas, como lo hemos venido reiterando, después de un largo ciclo de boom, ha entrado en su cuarto menguante. Y este se debe en gran medida al comportamiento reciente de la economía china que junto con la economía de la India se convirtieron en las “aspiradoras” de materias primas. Estas economías habían logrado desacoplarse de la Euroeconomía en barrena y de la economía norteamericana, que sigue rengueando, y así mientras estas aún no se reponen de la Gran crisis que estalló en 2008, las economías emergentes encabezadas por ellas se convirtieron en las locomotoras del crecimiento de la economía global. China particularmente alentó el mercado de materias primas, dado su modelo de crecimiento fincado en las grandes inversiones en infraestructura que demandaban ingentes cantidades de materias primas. De allí la gran demanda por estas y la espiral alcista de sus precios, los cuales se duplicaron entre 1998 y 2008, según las mediciones del Índice de Commodities Dow Jones – UBS.


Pero, qué ha pasado en los últimos años? Sencillamente los líderes del gigante asiático están dando un viraje a dicho modelo, enfocándose más hacia el mercado interno que al mercado externo, profundizándolo y consolidándolo, orientándose más hacia un crecimiento sostenible. Ello los ha llevado a tener metas menos ambiciosas de crecimiento, al punto que recientemente el Ministro de Finanzas del gobierno chino, Lou Jiwei, hizo una nueva previsión del crecimiento del PIB para este año, revisándola a la baja y fijándose como meta “una tasa esperada de crecimiento del PIB del 7%”.  Y es que después alcanzar tasas de crecimiento de dos dígitos por más de una década, la economía china viene en un franco proceso de ralentización: el año pasado cerró el año con un crecimiento del PIB de 7.8%, su tasa más baja en 13 años! Con la caída del ritmo de crecimiento desde 7.7% en el primer trimestre de este año, al 7.5% en el segundo trimestre, la economía china completa cinco trimestres consecutivos de crecimiento por debajo del 8%, “una señal evidente de dificultades”, según estimó Ren Xianfang, analista de IHS Global Insight.


Esta desaceleración del crecimiento de la economía china ha terminado por impactar negativamente la demanda y por consiguiente, dado su peso en el mercado, ha incidido sobre el precio de los commodities. Y, lógicamente, los más afectados por esta inversión en la tendencia de estos mercados son aquellos países que como Colombia y los demás países de Latinoamérica dependen hoy más que nunca de las exportaciones de productos básicos. Otro factor que también había contribuido en el pasado a insuflar los precios de los commodities, como son las inversiones especulativas en los mismos, ahora le han dado la espalda, alertados de un posible cambio de tercio por los sibilinos anuncios de Bernanke, Presidente de la Reserva Federal (FED) de los EEUU. Con sobrada razón, entonces, sentenció el Primer Ministro de Australia Kevin Rudd: “la verdad es que el boom de recursos de china terminó” y con él terminó también la época de las vacas gordas para Latinoamérica en general y para Colombia en particular. Como es apenas obvio, este entorno externo conspira contra las posibilidades de un mayor crecimiento de la economía, habida consideración de que esta se ha tornado más vulnerable en la medida en que el sector minero y el de los hidrocarburos representan más del 70% de las exportaciones. 

LOS TLC:  TRAMPOLÍN O CADALSO
 
Pese a este panorama tan sombrío de la economía nacional y, sobre todo, de su sector externo, el Ministro de Comercio, Industria y Turismo (MCIT) Sergio Díaz-Granados, promete a pié juntillas que “la meta de este Gobierno es triplicar las exportaciones no mineras”. Pero, cabe preguntarse cómo va a lograr el Ministro semejante hazaña. Él está convencido, contra toda evidencia en contrario, que la varita mágica para alcanzarla son los TLC y por eso anda como un trotamundos por doquier, firmando TLC a diestra y siniestra, sin reparar en las consecuencias que tal insensatez le pueda deparar al país. Ya tenemos vigentes 9 de esos tratados y a partir del primero de agosto se completan 10, al entrar en vigor el firmado con la Unión Europea , se han suscrito 3 más y están en proceso de negociación 5, pero hasta ahora los resultados han sido adversos, pues con los TLC Colombia exporta cada vez menos e importa cada vez más.


Es el caso del TLC con los EEUU: entre el 15 de mayo de 2012 y el 31 de marzo de 2013 la facturación al mercado estadounidense  - sin las exportaciones de petróleo, dado que estas no tienen nada que ver con el TLC – ascendieron a US $6.004 millones, para un incremento de sólo el 3.3%. Entre tanto las importaciones crecieron el 14.6%. El caso de Colombia no es la excepción sino la regla; Perú y Chile, que se han presentado en Colombia como paradigmáticos, han corrido con la misma suerte. Las exportaciones del Perú a los EEUU en 2012 se incrementaron 10.6% con respecto al 2008, antes de su entrada en vigor, en tanto las importaciones se incrementaron el 51.3% (¡!). Por su parte las exportaciones de Chile entre 2003 – 2012 aunque crecieron 153% las importaciones crecieron cuatro veces más (¡596%!). Según nos lo cuenta el analista Mauricio Cabrera, merced a los TLC Perú ha visto aumentar sensiblemente el superávit comercial en dicho lapso a favor de los EEUU, al pasar de US $370 millones a US $2.931 millones. Y Chile, después de tener una Balanza comercial superavitaria con EEUU ahora deficitaria en US $9.505 millones. De modo, que después de conocer esta cruda realidad uno no puede menos que concluir que nos podemos dar por bien servidos.


Como lo señala muy bien el analista Cabrera, “en la década de los noventa el comercio exterior (exportaciones más importaciones) representaban un 30% del PIB, y hoy son el 45%. El ministro del ramo podría estar muy satisfecho con este resultado, salvo por el pequeño detalle de que ha sido una apertura hacia adentro: las exportaciones eran el 16.1% del PIB y ahora son el 16.4%, mientras que las importaciones duplicaron su participación pasando del 15.4% al 29.4% del PIB”. Este resultado no puede ser más desolador y se debe en gran medida a tres factores, entre otros: primero, Colombia no cuenta con una oferta exportadora, segunda al coctel fatídico de la desgravación arancelaria mezclada con la revaluación del peso y, finalmente, los sobrecostos en que incurre el productor colombiano por las enormes deficiencias en materia de infraestructura y logística. Lo reconoce Hernando José Gómez, coordinador del equipo de negociación del TLC con EEUU y hasta la semana anterior Zar de los TLC: “por primera vez, desde la crisis de los años 30, Colombia tiene más acceso a mercados internacionales que oferta exportable”.


Pero las dificultades para el sector productivo colombiano no sólo ha sido para salir a competir afuera, sino para poder competir en desigualdad de condiciones con la producción y los productores extranjeros que están copando el mercado nacional. Con gran claridad nos explica el ex ministro de Hacienda y ex secretario adjunto de las Naciones Unidas para asuntos económicos José Antonio Ocampo, que “la gran ventaja histórica de la economía colombiana ha sido su diversificación productiva….Hoy en día tenemos más producción y exportaciones de petróleo y minerales, pero el resto del aparato productivo está cada vez más débil…La desindustrialización ha avanzado a un ritmo vertiginoso, similar al que experimentó el país después de la apertura acelerada de 1991…La mezcla de la sobrevaluación con los TLC hace que nuestra industria no pueda competir con importaciones o exportar hacia los países con los cuales tenemos tratados…El mayor mito es que los TLC ofrecen de por sí grandes oportunidades de crecer. Esto puede ser cierto cuando se tiene la capacidad productiva, pero esa capacidad no se construye por el mero hecho de tener oportunidades para exportar…Hay que tener una política para construir dicha capacidad, así como otras condiciones: capacidad tecnológica y tasa de cambio e infraestructura apropiadas”. Bien dice el Presidente de ANIF Sergio Clavijo que “los TLC son simples oportunidades para incrementar nuestro comercio, pero ellos no garantizan el éxito por sí solos”.


Ante los estragos de los TLC se apela por parte de sus alabarderos al socorrido argumento de que hay que darle tiempo al tiempo, pero cuando se mira retrospectivamente lo que ha pasado en México, que ya lleva veinte años de vigencia, se cae de su peso. Y, al fin y al cabo, a largo plazo, como dijo Keynes “todos estaremos muertos”. Como lo destaca Ocampo “desde que firmó el NAFTA México ha crecido a un promedio de 2.6%, la tasa más baja de América Latina. Chile creció sin TLC entre 1990 – 1997 casi el doble de lo que en 2003 – 2013”. Y aquí nos siguen diciendo, a pesar de la contundencia de los hechos, que el TLC con EEUU le significará a la economía colombiana un punto adicional de crecimiento del PIB anual.


También se ha dicho, para sobrevender los beneficios del TLC, que gracias a este se generarán 500.000 empleos formales adicionales en cinco años. Pero veamos lo que ha ocurrido en México: según un enjundioso estudio del ex decano de Economía de la Universidad de los Andes y hoy Ministro de Salud Alejandro Gaviria, “no sería errado concluir, a la luz de la evidencia, que el empleo en la industria manufacturera no maquiladora no ha cambiado de manera radical en México con posterioridad a la aprobación del NAFTA. De nuevo, la noticia vuelve a ser la ausencia de noticias”. A ratos uno piensa, que a diferencia del Quijote que confundía los molinos de viento con gigantes, en este caso se está confundiendo el cadalso con un trampolín. 

Y al empleo en la  la agricultura en México no le fue mejor, según el mismo trabajo in comento “una lectura optimista de la evidencia llevaría a concluir que la agricultura perdió entre 600 y 700 mil empleos después del NAFTA. En suma, lo que se ganó en la maquila se perdió en el campo. Y la historia vuelve a ser la misma de siempre: nada pasó. Al menos a nivel agregado”. 

¿UNA NUEVA VISIÓN?
Se le ha dicho al Gobierno en todos los tonos, que una cosa son las oportunidades que ofrecen los TLC y otra cosa muy distinta es que el país esté preparado para aprovecharlos. Varios gremios empresariales, especialmente los de la pequeña y mediana empresa, tanto industrial como agropecuaria, han venido clamando la necesidad de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre la necesidad de poner más atención en la preparación que en la alocada firma de TLC. Pero al alto Gobierno tales admoniciones le entraban por un oído y le salían por el otro, en un alarde de arrogancia muy propio de los dómines del modelo económico imperante, que se creen infalibles. Más recientemente, el ex ministro Ocampo les llamó la atención sobre “la indigestión de Tratados de Libre Comercio (TLC) que tiene el país y que va a terminar de destruir el aparato productivo colombiano”. Y él no lo decía a humo de paja, lo dijo a propósito del sinnúmero de empresas que va dejando a la vera del camino la avasalladora marcha de los TLC.


Por fin, el país se entera por boca del Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, que el Presidente Santos en un relámpago de sensatez “ha esbozado una nueva visión, un nuevo paradigma, que se resume en que durante los últimos 20 años el enfoque del país ha sido la negociación de tratados de libre comercio, pero se debe cerrar ese ciclo de los TLC pues ya está completa la primera fase que nos permite ampliar mercados con más consumidores y más competencia, tenemos que concentrarnos en la política industrial…Debemos empezar a digerir esos acuerdos y empezar a ofrecer más señales de los sectores con los cuales se pueden aprovechar las ventajas arancelarias”. Ahora, dijo Santos en la Instalación del último período de sesiones del Congreso de la República, “debemos enfocarnos más en potenciar la competitividad de nuestra industria y nuestro agro, para seguir creando empleo”. Enfatiza el Ministro Cárdenas que “durante los últimos 20 años el enfoque del país ha sido la negociación del TLC, pero se debe cerrar ese ciclo, pues ya está completa la primera fase que nos permite ampliar mercados con más consumidores y más competencia, tenemos que concentrarnos en la política industrial”. 


Pero, este es el Gobierno de las incoherencias, tan pronto trascendieron las declaraciones del propio Presidente de la República y del Ministro de Hacienda, salió al quite el titular del de MCIT y manifestó que “no hay cambio de visión en ningún caso, porque no nos estamos arrepintiendo de lo que estamos haciendo; un cambio de visión me suena como que esto que hice no estaba bien y ahora hago esto que es mejor”. Como dice la canción, en qué quedamos por fin, hay o no hay un cambio de visión, porque el Ministro Díaz-Granados, como aquel brillante escritor y orador Carlista Vásquez De Mella, podrá “estar en el error, pero, eso sí firme”. Hace hincapié el Ministro Díaz - Granados en que “no es que estén cerradas nuevas negociaciones, eso sería un mensaje demasiado extremo, porque estamos hablando del cuatrienio (del Presidente Juan Manuel Santos) y de que la mayoría de las metas trazadas en 2010 se han venido cumpliendo”. Ya entendemos el por qué, con gran dosis de sindéresis, anotó el profesor Ocampo que “No puede ser que el ministro encargado de la liberación del comercio sea el mismo encargado de la industria, la industria es una agenda secundaria en esa cartera”. No se puede servir bien a dos señores a la vez, reza el adagio popular, así el Presidente le haya impartido la orden perentoria en el sentido que “en adelante, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo debe ser ahora más de Industria que de Comercio”

¡ES LA INFRAESTRUCTURA!

Como lo sostiene el Presidente de la firma HACEB Cipriano López, casi como el canto del cisne, porque también ella está en capilla por cuenta de los TLC, “no existe una economía en el mundo que haya alcanzado su desarrollo sin fortalecer su industria. Sin empresas de manufactura es imposible que el país crezca, genere empleo, calidad de vida y desarrollo sostenible para sus ciudadanos. Los TLC son útiles si le sirven a una economía para fortalecerse. No sólo para importar”. En una columna reciente, el empresario David Yanovich recogió unas declaraciones muy patéticas de parte de un empresario del Valle que ponen el dedo en la llaga. Afirma él que “de las puertas de mi fábrica para adentro yo no tengo problema en competir. El problema resulta de las puertas de mi fábrica hacia fuera”. Y continúa Yanovich, “el efecto  de la tasa de cambio se ha visto amplificado por el hecho de que los costos de logística y transporte en Colombia son sensiblemente más altos que el de sus países competidores (hasta 20%, según algunos cálculos de varios analistas), lo cual a su vez está afectado porque los centros de consumo en el país, por razones históricas, crecieron en la mitad de las montañas, lejos de las costas, y en sitios geográficamente complejos”. Este es el quid del asunto, el busilis del problema, como dirían otros, y al parecer el Gobierno sigue sin percatarse de ello.  


Hace rato se sabe que el principal cuello de botella que enfrentan las empresas colombianas para competir con éxito y poder aprovechar los TLC es la carencia de infraestructura y logística apropiadas; el rezago en este frente es de décadas. De acuerdo con Doing Business, en Colombia es más costoso exportar e importar que en EEUU, América Latina y los países de la OECD, lo cual pone de manifiesto el atraso que acusa especialmente su infraestructura y logística; ello es muy preocupante, sobre todo cuando se equipara con aquellos países con los cuales EEUU ha suscrito acuerdos de libre comercio similares al que suscribió con Colombia. Los costos en que incurre un exportador colombiano supera con creces aquellos en los que incurren sus homólogos en los 19 países con los cuales tiene EEUU TLC vigentes. Para ser más precisos, digamos que exportar desde Colombia es 4 veces más costoso y 3 veces más lento que hacerlo desde Singapur, país este que ocupa el primer lugar en el ranking de competitividad en comercio transfronterizo.


Y lo más grave es que en lugar de mejorar Colombia empeora en este frente que es tan vital, “de acuerdo con los últimos resultados del Anuario Mundial de Competitividad que elabora el Institute for Management Development (IMD), Colombia continuó su caída al pasar del puesto 46 en 2011 al puesto 52 en 2012, entre 59 países. Lo mismo ocurrió con los resultados del Indicador Global de Competitividad del World Economic Forum (WEF), que indican un retroceso del país de la posición 68 en 2011 a la posición 69 en 2012, entre 144 países, alejándose, por tanto, de la meta de ser uno de los países más competitivos de la región”. Y ello ocurre porque el Estado no ha tomado con seriedad el compromiso de llevar a la práctica la Agenda Interna para la Productividad y Competitividad (AIPC), que sigue en los anaqueles oficiales. A ello se refiere el Consejo Privado de Competitividad, cuando advierte que “con o sin tratado con EEUU, si no hacíamos la tarea de arreglar la casa por dentro, no podríamos aprovechar el libre comercio”. Así de claro! Por eso parece un chiste cuando el Ministro Díaz – Granados anuncia a los cuatro vientos que “Buenaventura es, desde ya, la capital de la Alianza Pacífico”, cuando es bien sabido que no obstante ser este el principal puerto del país no cuenta siquiera con una vía alterna de acceso al mismo.


Por ello, no es de extrañar lo que dice el Presidente de ANALDEX Javier Díaz, “el comercio se debe vincular a la industria a través de cadenas de valor, y para eso es necesario la infraestructura” , coincidente con lo que plantea ANIF al afirmar que “es clave dotar al país de infraestructura adecuada…también exige ocuparse de una relocalización geográfica de su industria hacia la Costa”. En un artículo muy destacado titulado “Tomando el camino lento”  el semanario británico The Economist critica al Presidente Santos “quien se hizo elegir como Presidente al prometer, entre otras cosas, que con una excelente inversión en infraestructura el transporte se convertiría en uno de los motores del país. Sin embargo, esto no ha sido así…su buena charla sobre la infraestructura aún no se ha acompañado de mucha acción”. Ya desde las postrimerías de la administración Barco, cuando se habló por primera vez sobre la necesidad de que el país se preparara para la internacionalización de sus relaciones comerciales, se habló de tres estrategias, que siguen tan vigentes como entonces: la modernización industrial, la reconversión industrial y la relocalización industrial, que junto con la sustancial mejora de la infraestructura y la logística constituyen la clave se su progreso y desarrollo económico y social sostenido.


La incoherencia del Gobierno es mayor cuando se confronta la necesidad apremiante de la inversión en infraestructura, logística, modernización y reconversión de la industria, en incentivos fiscales para la relocalización industrial, en la promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación, con la apropiación de recursos en los presupuestos y la ejecución de los mismos. Como lo denunció recientemente el Presidente de ANIF Sergio Clavijo, a la deuda soberana de Colombia le subieron la calificación las firmas calificadoras de riesgo gracias a que redujo el Índice de Riesgo Fiscal de 2.2 a 1.5%, “Esto se debió al cruce de la línea de un déficit del 2.3% del PIB en 2011 – 2012, a un superávit de 0.3% en 2012”. Y eso está muy bien; lo que no está bien es que dicha baja en el Índice de Riesgo Fiscal se obtuviera a expensas de la inversión; dicho de otra manera, se dejó de invertir para obtener la buena nota de las calificadoras de riesgo, debido además a “la incapacidad para realizar las inversiones en infraestructura que tanto requiere el país…La desidia estatal con la inversión podría implicar el sacrificio de crecimiento potencial en el futuro cercano, bajándonos del promedio histórico del 4.5% hacia el 4% por año, en vez de llegar al ansiado 6%”. La preocupación es mayor cuando comprobamos que a la hora de la ejecución del presupuesto, que para el primer semestre iba en sólo el 38% en promedio, mientras  para el servicio de la deuda se giraron $21.5 billones de $45.4 billones apropiados en el presupuesto de 2013, es decir  el 47.7%, en cambio para inversión sólo se giraron $9.9 billones de $42.9 billones, es decir sólo el 23.3%. Es más, en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) presentado recientemente al Congreso de la República contempla un fuerte recorte del 28% en la inversión pública. Y sin inversión no hay infraestructura ni seremos competitivos y mientras tanto la mentada Agenda Interna para la Productividad y Competitividad (AIPC), que data desde el año 2004, seguirá en las presentaciones de Power point. Así no se puede!


Y AL FINAL…
Estoy totalmente de acuerdo con Cabrera que este giro en la política pública anunciado por el Presidente y secundado por el Ministro de Hacienda, de poner el énfasis en la política industrial, más que en la comercial, se está dando tarde, en momentos en que el daño ya está hecho y además el Gobierno tiene ya el sol a sus espaldas y por ello mismo sus prioridades son otras. Empresas que sucumbieron ante el peso de los TLC, como Cauchosol, Icollantas, Hernando Trujillo y “otras multinacionales que en los últimos años dejaron de producir en Colombia, como Saint-Gobain (vidrios), Kraft (dulces y alimentos), Sanford (lápices y material de escritura) o Varta (pilas). Todas ellas deben hacer parte de la nueva ANDI (Asociación Nacional de Importadores), porque siguen vendiendo sus productos en el país, pero ahora traídos del exterior”. El caso más reciente es de la multinacional Bayer, que tras 58 años de operar en Colombia acaba de cerrar su planta en Cali, en donde producía desde la aspirina y el Alka-seltzer hasta el Talcid, Baytalcid, el Acid Mantle, el Canesten y Gynocanesten, entre otros medicamentos, dejando cesantes a 100 trabajadores. A partir de septiembre el Alka-seltzer para la indigestión de los TLC se tendrán que importar, porque a partir de esa fecha se comercializarán en el país pero no se producirán.


La tardía reacción del Gobierno frente a la debacle de esta apertura atolondrada de los TLC me hace recordar la anécdota que me contara mi abuelo cuando estaba muy niño. Un señor llevó a su mamá a donde el médico para que la reconociera y le recetara un remedio para la dolencia que la agobiaba. El facultativo le formuló un jarabe y le prescribió que debía tomarse tres cucharadas al día y que volviera al término del tratamiento para un nuevo chequeo. El jarabe no le “obraba” a la paciente, pero el resignado hijo esperó hasta terminar el tratamiento, como se lo había indicado el galeno. En efecto, acudió nuevamente al consultorio con su aquejada madre y al decirle al médico que su mamá seguía igual, lo despachó para atrás no sin antes decirle que le siguiera dando la cucharada y que los esperaba cinco días después. Pero, lo peor sucedió cuando apenas habían transcurrido dos días falleció la madre, pero su atribulado hijo esperó los cinco días para acudir a la postrera cita que le había dado el doctor. Al ingresar al consultorio de este sin su madre, él le preguntó por ella y al contestarle que su mamá había fallecido lo único que recibió por respuesta de parte del médico fue un dictamen inapelable: pare la cucharada! 
Pero, para el Ministro de Comercio cuanto viene aconteciendo no es motivo de preocupación, pues, como dijo olímpicamente, “por cada empresa que se cierra en el país, dos o tres están abriendo sedes o tienen proyectos de inversión para expandir sus negocios”. La frase que acuñó a este propósito el Presidente de ACESCO Carlos Arturo Zuluaga Escobar no puede ser más lapidaria: “desafortunadamente, cada día la solución óptima pasa por convertirse en importador”. Al final nos quedaremos produciendo y exportando, además de uchuvas, chirimoya, maracuyá morado y jugo de guanábana, jeans levantacola, trajes de bautizo para bebé, “horóscopos, telenovelas, tiras cómicas o historietas producidos por ese ingenio que nos caracteriza a los colombianos”, de los cuales hizo alarde el Presidente Santos al resaltar la “diversificación” de nuestras exportaciones, con motivo de la celebración del primer año de vigencia del TLC con EEUU.


Es muy sintomático el hecho que mientras la industria decrece y sus ventas en el mercado interno crece apurado el 1%, el comercio minorista creció en el mes de mayo el 6.5% y para los primeros cinco meses de este año acumula un crecimiento del 3%. Ello lleva a los analistas del Banco de Colombia a concluir que “el comercio se expande, pero no por demanda de bienes locales sino de importados” y conceptúan que existe una “correlación de largo plazo del 70% entre las importaciones de bienes de consumo y el comercio minorista”. Como es apenas obvio esta disfuncionalidad entre la caída de la producción real de la industria y el crecimiento a buen ritmo del consumo de los hogares a la larga es insostenible, dado que la contracción de la industria (tercer mayor generador de empleo urbano en el país) va aparejada con la destrucción de empleo formal, baja en el ingreso y en el poder adquisitivo, los cuales repercuten finalmente en la baja del consumo de los hogares. 

Bogotá, julio 23 de 2013
www.amylkaracosta.net


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