Jul 12, 2020 Last Updated 1:27 AM, Jul 6, 2020

SEGURIDAD Y EFICIENCIA ENERGÉTICA

Colombia cuenta con un Sistema energético sólido y robusto, garantizando la confiabilidad y firmeza en la prestación del servicio de energía a sus usuarios en forma “eficiente, con calidad, continuidad, adaptabilidad, neutralidad, solidaridad y equidad”, como lo prescribe la Ley eléctrica  y, lo que es más importante, firmeza. Y esto es fundamental, puesto que de lo contrario la no disponibilidad del servicio de energía o la intermitencia en su prestación se convertiría en un freno del crecimiento de la economía. No se puede afirmar que el país está sobreinstalado en su capacidad de generación, pero sí cuenta con cierta holgura, habida consideración de que la misma supera los 14.500 megavatios, más que suficiente para soportar la demanda pico que puede llegar a superar los 9.000 megavatios. Ello ha sido posible gracias a que contamos con un marco legal y regulatorio excepcional, que se ha convertido en un referente para la región y el mundo por su eficaz funcionamiento.

Ello le ha merecido el reconocimiento de los organismos internacionales y de entidades tan serias como el Foro Económico Mundial (FEM). Según este último, Colombia ocupa el puesto 63 entre 148 países observados, por encima de Chile que ocupa el 65º lugar, Perú el 73º  y México el 81º. Y si hablamos del Índice Global de desempeño de la Arquitectura Energética 2014 del mismo FEM, en él ocupa el 7º lugar entre 124 países evaluados. A este reconocimiento se suma el de World Energy Council, el cual en su más reciente Informe ubica a Colombia en el 5º lugar entre 129 países en seguridad energética. Es claro que estos resultados no nos pueden llevar a caer en la autocomplacencia y más bien nos deben servir de acicate para seguir fortaleciendo y posicionando el sistema energético colombiano, catalogado con razón como de Clase mundial.

La expansión del parque de generación continúa, destacándose los proyectos en curso de Hidroituango, Hidrosogamoso, Quimbo y Gecelca, los cuales sumados añadirán 3.656 megavatios más. Ello ha jugado un papel de la mayor importancia el cargo por confiabilidad, merced al cual se ha hecho posible el emprendimiento y el cierre financiero de tales proyectos. En simultánea, para garantizar que la entrada en operación de tales proyectos cuente con las redes suficientes para evacuar la energía generada y con el propósito de reducir las restricciones en el Sistema Nacional de Transmisión, se están subastando 14 proyectos de redes eléctricas, los cuales contribuirán a su fortalecimiento. 

La fortaleza y el vigor de la arquitectura institucional se han puesto a prueba a lo largo de los 20 años transcurridos desde que fue expedida la Ley eléctrica y la Ley de servicios públicos ; Colombia desde entonces no ha vuelto a sufrir los rigores de un racionamiento del servicio eléctrico, como el que motivó la expedición de estas leyes. El síndrome del Apagón de los años 1992-1993 ha sido un factor determinante para que la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) haya tomado decisiones tendientes a blindar el sistema contra eventuales contingencias, siendo la mayor de ellas situaciones de hidrología crítica que pudiera poner en riesgo el abastecimiento de la energía. 

LA PLANTA REGASIFICADORA

Primero fue el cargo por confiabilidad que le reconoce a los desarrolladores de los proyectos de generación un ingreso remunerado que los incentiva hasta hacerlos viables, el cual opera como un seguro, en el entendido que la energía más costosa es aquella de la que no se dispone justo en el momento que se requiere. Ahora se ha dado otro paso al darle una señal a los generadores térmicos para que estos se motivaran a respaldar sus obligaciones de Energía en Firme del cargo por confiabilidad con base en gas importado. Ello con el objeto de impedir que en situaciones de máxima exigencia al parque de generación térmico este tuviera que apelar a los combustibles líquidos, mucho más costosos y contaminantes que el gas natural, para poder operar.  

Con tal fin expidió la Resolución 062 de 2013, mediante la cual se estableció la metodología para el ingreso regulado para quien instalara una planta regasificadora para posibilitar la importación de gas natural en el evento que así lo requieran las termoeléctricas que operan en el Caribe colombiano. Por su parte el Grupo Térmico (Termobarranquilla, Tebsa, Termocandelaria y Zona Franca Celsia S. A) procedió a adelantar una convocatoria abierta para seleccionar al desarrollador del Proyecto, el cual resultó ser la Sociedad Portuaria El Cayao. A renglón seguido, a través de la Resolución 022 de 2014, la CREG confirmó la asignación del ingreso regulado previsto en la Resolución anterior. 

La planta regasificadora viene a constituirse como en especie de un reaseguro a través del cual se busca espantar el fantasma del racionamiento y de paso conjurar el riesgo de tener que apelar a los combustibles líquidos en momentos de máxima exigencia a las centrales térmicas de generación. El beneficio para el consumidor final y para el país es doble, pues al tiempo que evita un eventual racionamiento contribuirá a reducir los costos de generación y su impacto en la tarifa. Según se ha podido establecer la demanda se ahorrará aproximadamente $28 por kilovatio-hora en sobrecostos evitados por generación “forzada”, de seguridad, con diesel en los años entre los años 2016 y 2017 (del orden de entre el 5% y el 7% de la factura de energía eléctrica para los usuarios residenciales, para un total por año de US$980 millones). El beneficio se extiende en los siguientes 8 años en un promedio de $10 por kilovatio-hora (del orden del 3% del total de la tarifa para los usuarios residenciales y un total de US $400 millones, aproximadamente). Y no es para menos, dado que en contraste con el sobrecosto en que se incurrirá al consumir el gas importado es de $1.40 por kilovatio-hora, si en su lugar se consumiera combustibles líquidos el sobrecosto sería de $20 por kilovatio-hora, 15 veces más (¡!). Salta a la vista, entonces, el beneficio para el consumidor final. 

Ahora bien, el ingreso regulado anual garantizado a la Sociedad Portuaria El Cayao será del orden de los US $40 millones anuales durante 10 años contados a partir de diciembre de 2015 cuando entraría en funcionamiento la planta regasificadora. Este proyecto además de justificado es muy rentable para el país toda vez que en un solo año, por la vía de los costos evitados, del orden de los US $612 millones anuales, se estaría recuperando la inversión, para un alto saldo neto a favor de los usuarios.  Sobre todo si tenemos en cuenta que de los US $400 millones que deberá invertir el desarrolador privado del proyecto sólo se reconocerá el 50% de dicho monto, a prorata a lo largo de sus primeros diez años de operación. La planta regasificadora tendrá una capacidad de 348 millones de piés cúbicos diarios, equivalente a la producción de Cusiana y Cupiagua sumadas.

Huelga decir que al contar con el respaldo de la planta regasificadora, las reservas probadas y posibles de gas natural que superan las 7 terapiés cúbicos, más el enorme potencial que se tiene de gas metano asociado a los mantos de carbón (CBM), amén de la mayor disponibilidad de gas licuado de petróleo (GLP) cuya producción saltará de 27.000 barriles/mes a más de 40.000 barriles/mes, se puede decir que Colombia se está blindando frente a la eventualidad de cualquier contingencia para garantizar no sólo el abastecimiento de la demanda de energía en el mercado doméstico sino con miras a la exportación de excedentes. En últimas ello habrá de redundar en una mayor competitividad del país de cara a los tratados internacionales que se vienen suscribiendo por parte del país. 

 

Medellín, abril 16 de 2014

 

¿CUÁL FRACASO?

(A propósito de la Ronda Colombia 2014)

No se había terminado de escrutar el resultado que arrojaba la urna en donde las empresas interesadas habían depositado sus ofertas para hacerse a alguno o algunos de los 95 bloque ofertados por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), cuando ya en algunos medios se habían apresurado a cantar el fracaso de la misma. Lejos de ello, esta Ronda fié todo un éxito, en la medida que habiéndose impuesto la ANH la meta de recibir ofertas por parte de las empresas habilitadas previamente (38) sobre el 30% de los bloques, este porcentaje se aproximó al 28%, en momentos en que aún resta el “repechaje”, dado que una vez se publique la lista definitiva de las empresas favorecidas con los 26 bloques que serán objeto de adjudicación el próximo 11 de agosto, en ese momento se abrirá el espacio para que las empresas habilitadas puedan hacer sus ofertas sobre aquellos bloques declarados como desiertos, de modo que podemos afirmar que sólo entonces se dará por concluida la Ronda y se sabrá su resultado definitivo. Además, no podemos perder de vista que Colombia no está sola en la liza, un sinnúmero de países compiten por atraer a la industria petrolera, más de 3.000 bloques se disputan un lugar en el portafolio de inversiones de las empresas.

De hecho, varias empresas de las que participaron en la puja manifestaron en el marco de la Sexta Conferencia Oil & Gas en La Heroica auspiciado por la ANH que estaban interesadas en presentar sus propuestas sobre por lo menos tres bloques adicionales. Recordemos, que en la Ronda 2012 se llegó al 30%, del cual no estamos lejos esta vez y aunque en el 2014 este porcentaje de éxito se elevó al 40% ello se dio cuando el sector minero-energético estaba en la cresta de la ola de su auge, el cual desde entonces empezó a decaer encontrándonos hoy en lo que yo he llamado el ´cuarto menguante´ de dicho auge. 

Además, es de destacar que los 11 bloques en los cuales hay yacimientos ya descubiertos pero por desarrollar, luego de que fueron revertidos, fueron literalmente rapados, lo cual se explica porque la apuesta por ellos es por su puesta en producción en un corto plazo. Vale la pena ponderar la colocación de 5 áreas costa afuera (off shore), toda vez que con ello Colombia esta dando un salto gigante en la exploración en aguas profundas. Ecopetrol, asociada con la multinacional Shell, se hizo a uno de esos bloques, mientras los planes de la estadounidense Anadarco son ambiciosos, así lo prueba su oferta, que contiene la más agresiva campaña de exploración corriendo 20.000 kilómetros de sísmica 3D (equivalente a 32.000 2D), en momentos en que el país se ha fijado la meta para todo el país este año 2014 una corrida de 24.000 kilómetros. Con esta Ronda se está ampliando la frontera para la búsqueda y hallazgo de más reservas de hidrocarburos, que es lo que necesita con urgencia el país.

En cuanto a los yacimientos no convencionales, hubiéramos deseado que el numero de bloques sobre los que se ofertó hubiera sido mayor, no obstante este es un nuevo continente, que apenas estamos asomándonos a él habida cuenta que sólo ahora se apresta el país a utilizar la nueva tecnología de la estimulación hidráulica para extraer el crudo atrapado en los esquistos, razón por la cual las empresas son mucho más cautas en este caso que en tratándose de yacimientos convencionales. Pero, además, es de advertir que 16 bloques que fueron adjudicados en las rondas anteriores para yacimientos convencionales están ahora migrando hacia el desarrollo no convencional, amén de 5 más, estos sí no convencionales,  que aunque fueron adjudicados como tales para su exploración esta no se había dado a la espera de la normatividad técnica y ambiental con la que sólo ahora se cuenta. 

De modo que, en la práctica, al cierre de esta Ronda tendremos por delante no uno sino 22 bloques de yacimientos no convencionales en la mira de las empresas petroleras que le están apostando a los promisorios campos con gran prospectividad petrolera en Colombia, entre las cuales se cuentan empresas con gran reconocimiento como Ecopetrol S. A,  la noruega Statoil, Repsol, Shell, Exxon Móbil, Chevron y Anadarco, entre otras. . Y la inversión comprometida en este propósito no es de poca monta, estamos hablando de inversiones del orden de los US $1.400 millones entre el programa exploratorio mínimo y el adicional, suma esta similar a la de la Ronda 2010.  

Esta Ronda, aunque no colmó nuestras expectativas, no ha sido la mejor pero tampoco fue la peor si tenemos en cuenta que se situó, antes de conocerse el resultado del “repechaje”, en un segundo lugar por el monto de la inversión comprometida y en cuarto lugar en asignación de bloques entre ocho versiones de la Ronda. Luego, entonces, nos podemos dar por bien servidos en esta ocasión, máxime si al analizarlo con cabeza fría tomas en consideración tanto el contexto internacional como el entorno de la actividad petrolera en el país, afectado como lo ha estado por circunstancias adversas a superar, para que exista en nuestro país un clima más propicio para la misma. 

 

Bogotá, julio 26 de 2014

 

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