Jul 07, 2020 Last Updated 1:27 AM, Jul 6, 2020

LA DESTORCIDA DE LOS PRECIOS DEL PETRÓLEO

Después de un largo ciclo de precios altos de los productos básicos en los mercados internacionales sobrevino una caída sincronizada de los mismos, a causa de la contracción de los mercados provocada por la desaceleración del crecimiento de la economía china, la lenta y débil recuperación de la economía estadounidense y los amagos de una nueva recesión de la tambaleante economía de la Unión Europea, la tercera en 6 años. El año 2012 fue testigo del súbito descenso de la demanda y del consiguiente desplome de los precios de los materias primas, lo cual vino a afectar a los países dependientes de las exportaciones de las mismas, tal es el caso de Latinoamérica en general y de Colombia en particular. 

Entre septiembre de 2011, cuando los precios en dólares de los commodities alcanzaron su más alta cotización en los mercados internacionales y septiembre de este año los precios de los productos energéticos cayeron el 7.02%, los agrícolas el 19.06%, los metales preciosos el 21.98% y otros minerales el 35.12%. La reprimarización de la economía en la región, especialmente de la economía colombiana, se convirtió en su talón de Aquiles.

Colombia vio afectados los precios del carbón, del oro y del ferroníquel, los cuales cayeron en los últimos 36 meses 38%, 27% y entre 19%  y 20%, respectivamente, no así el petróleo que hasta mediados de este año se mantuvo en niveles por encima de la barrera de los US $100 el barril. En la medida que sus exportaciones de crudo representaron en 2013 el 55% (2 puntos porcentuales menos que en 2013)  y aún en el primer semestre de este año rozó el 50% de las exportaciones totales, esta circunstancia atenuaba el impacto de los cambios en el entorno internacional.

Pero, desde mediados del mes de junio la espiral alcista de los precios del crudo cedió y dio paso a la destorcida, a tal punto que para la fecha el bajonazo de los precios había llevado el WTI a bajar su cotización desde los US $107.95 a los US $74.21 y el Brent desde los US $115.19 el barril a los US $77.92, ambos por debajo de la barrera psicológica de los US $80 el barril. Estamos hablando de una caída estrepitosa, en su orden del 31.26% y 32.36% en el corto lapso de menos de 5 meses. 

 

 

LA RECONFIGURACIÓN DEL MERCADO PETROLERO

 

Son múltiples las razones que han determinado la baja de los precios, entre ellas la revaluación del dólar frente a las demás monedas, la mayor oferta de crudo, la restricción del consumo y las importaciones por parte de EEUU del oro negro, la desaceleración de la economía china, que después de crecer a un ritmo vertiginoso del 10%, en los años 2012 y 2013 “sólo” creció el 7.7% y para este año, según las proyecciones del FMI, podrá alcanzar a lo sumo un crecimiento del 7.4%. Y este menor crecimiento arrastra consigo a la baja la demanda por insumos y materias primas; se estima que por cada punto menos de crecimiento de su PIB, China recorta sus importaciones de materias primas en la bicoca de US $10.200 millones. Y, no lo olvidemos, China es el segundo mayor consumidor de petróleo del mundo. 

La persistente devaluación del dólar se revirtió a partir de julio de este año cuando empezó a treparse su cotización, aupada por el anuncio por parte de la Reserva Federal de EEUU (FED) del cese de sus compras de bonos del Tesoro e hipotecarios a partir del mes de octubre, cuando se realizaron las últimas compras de este tipo de activos por valor de US $15.000 millones. Desde septiembre el dólar se cotiza por encima de los $2.000 y si tomamos como referencia la cotización del dólar el 25 de julio (US $1.846) y la cotejamos con la que alcanzó esta semana, de US $2.118, estamos hablando de una devaluación del peso colombiano o lo que es lo mismo una revaluación de la divisa americana  del 14.7%. Y, claro, en la medida que se requieren menos dólares para comprar un barril de crudo ello presiona su precio a la baja. Huelga decir que si la descolgada del precio del petróleo sigue su curso, se frena la afluencia de la inversión extranjera directa que tiene por destino el sector de los hidrocarburos y/o se empiezan a liquidar las inversiones de portafolio venidas desde el exterior y ello puede exacerbar la tendencia revaluacionista del dólar. 

Todo indica que los precios del crudo tardarán en reaccionar al alza, toda vez que la tendencia a la baja lejos de ser coyuntural responde a los fundamentales del mercado y por ello tiene carácter estructural. En efecto, hemos pasado de un mercado caracterizado por la escasez a otro de abundancia, atribuible en gran medida a la irrupción de la mayor producción de crudo proveniente de los yacimientos no convencionales gracias a la tecnología del fracking que hace furor en EEUU. Es de anotar que en los últimos cinco años se han descubierto fuentes no convencionales de crudo por un total que supera los 1.000 millones de barriles. Mientras que en el año 2000 significó un 5% de la oferta global de crudo, se estima que para el 2020 en EEUU puede llegar a representar el 50% de sus reservas. La llamada revolución de los esquistos ha dado lugar  a la reconfiguración del mercado internacional del petróleo. Es de anotar, además, que el nivel global de las reservas de producción están al tope con 4 millones de barriles, de tal suerte que ante cualquier brote de escasez se puede disponer de dicho volumen en menos de 30 días calendario y de esta manera garantizar el ritmo de suministro por lo menos durante tres meses. Además, Libia incrementó su oferta de crudos al mercado en un 40%. 

EEUU TOMA LA DELANTERA

La producción de petróleo de fuentes no convencionales en EEUU, que está a la vanguardia en esta nueva frontera de los hidrocarburos y de las energías alternativas, siendo el primer consumidor de crudos en el mundo, se ha quintuplicado entre 2008 - 2012, alcanzando un total de 1 millón de barriles diarios (13% de la producción petrolera norteamericana). La producción de crudo proveniente de este tipo de yacimientos para el 2013 fue de 3.2 millones de barriles y se estima que para 2015 esté produciendo 3.5 millones de barriles. EEUU consumía diariamente en 2007 21 millones de barriles de crudo, producía 7 e importaba 14. Hoy está consumiendo 18 millones de barriles al día, de los cuales produce 8. 7, cifra record en 28 años (¡!) e importa 10 millones, sólo el 27 de su consumo doméstico, casi el mismo porcentaje que hace 40 años (¡!). Es decir que en este corto período ha reducido sus importaciones de crudo en 4 millones de barriles. En síntesis, la producción de crudo por parte de EEUU ha crecido 70% en los últimos 6 años y sus importaciones desde los países que hacen parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se ha reducido en un 50%. 

Y de contera, después de casi 40 años de veda, desde el embargo petrolero del cual fue objeto EEUU en 1975 que dio pié a su prohibición, el 30 julio de este año se dio el primer embarque de 400.000 barriles de crudo estadounidense para ser exportado a Corea del sur desde el Puerto de Galveston, Texas. Ello se explica no porque EEUU disponga de excedentes de producción, sino porque sus refinerías están adaptadas para procesar crudos pesados, que son los que ha venido importando desde Venezuela, México y Canadá, lo cual le permite liberar volúmenes importantes de crudo liviano en zonas de la parte media del país. En perspectiva la Agencia Internacional de Energía de los EEUU (EIA, por su sigla en inglés), la demanda global por petróleo se deprimirá aún más en 2015 y se espera que se reduzca en 200.000 barriles diarios con respecto a 2014.

Este cambio en el entorno internacional le ha restado peso y protagonismo a la OPEP, que enantes con el sólo anuncio de la convocatoria de sus sonadas cumbres (la próxima será el 27 de este mes)le transmitía nerviosismo al mercado. Lo mismo acontece con las tensiones en el Medio Oriente, que le imprimían una gran volatilidad a los mercados del petróleo; en los tiempos que corren, merced a los cambios que se derivan de la reconfiguración de los mercados a la que hicimos alusión anteriormente la geopolítica cambió radicalmente. Como diría el Poeta León de Greiff, todo pasa sin que pase nada. Y hablando de volatilidad, los precios del petróleo se caracterizan por su gran volatilidad, recordemos cómo después de cotizarse a US $146 el barril en julio de 2008, seis meses después había caído hasta los US $35 y luego tardó casi tres años, hasta el 2011, para superar los US $100. 

Como lo afirma Robin Wehbé, Director de Portafolio de Boston Company Asset Management, una división del Bank of New York Mellon Corp, “hubo un traspaso de poder desde la OPEP al esquisto estadounidense y eso está produciendo mucha distorsión en el mercado” . Al decir del banco de inversión Goldman Sachs Group Inc. en una nota remitida a sus inversionistas, “la OPEP ya no actuará como el productor que da el primer paso”  en procura de atajar el precio cuando este viene en caída libre. En el pasado la OPEP tenía el peso y el poder suficiente como para influir en los precios con sus decisiones, esta vez no curre lo mismo. 

EL PULSO ENTRE EEUU Y ARABIA SAUDÍTA

 

Arabia Saudita se ha desmarcado de la línea seguida por la OPEP y anda más preocupada por defender su cuota de mercado que por detener la caída del precio o por la estabilidad del mismo. Las circunstancias han cambiado en el Golfo pérsico, sobre todo después de la Primavera Árabe, demandando más inversión social para conjurar las revueltas, lo que demanda más y más recursos y el petróleo es su mayor fuente generadora de recursos para cubrir tanta erogación como la que se requiere. Por ello se muestra renuente a presionar una baja del precio mediante recorte en la producción y ha optado más bien por declarar una guerra de precios a EEUU, ahora su mayor contendor en los mercados, mediante prácticas de dumping, aunque lo niegue el Ministro de Petróleo de Arabia Saudita Ali Al-Naimi , vendiéndole crudo barato a comienzos del mes de noviembre mientras eleva el precio a sus otros clientes tradicionales en Europa y Asia. Por lo demás, Arabia Saudita tiene una espalda muy ancha lo que le permite tener una mayor capacidad de resiliencia ante caídas abruptas de los precios como las que se registran en este momento. Al contrario sensu, países como Angola, Nigeria, Irak o Venezuela están urgidos de una vuelta a los precios a US $120 para cuadrar caja. 

Así como los altos precios del petróleo provocan la contracción de la demanda, cuando se produce una baja esta desalienta a las empresas petroleras y su actividad tiende a mermar a la espera de mejores tiempos. Al parecer a eso está jugando Arabia Saudita con sus estrategia  de venderle crudo más barato a EEUU en un intento por frenar el auge del Shale oil, ya que ella tiene la sartén por el mango y tiene una gran maniobrabilidad dado que poseen el control sobre el barril marginal de crudo. Busca sacar del mercado a aquellos productores de yacimientos no convencionales que por sus mayores costos no resistirían una baja sostenida de los precios por mucho tiempo. 

La verdad sea dicha, como lo afirma Philip Verleger, reputado economista energético de Colorado, “había un exceso de inversión que asumía que los precios nunca caerían”  y cayeron. Según la AIE el umbral del “dolor” oscila entre los US $75 y los US $80 el barril; pero, a medida que se ha difundido la tecnología de la estimulación hidráulica (ya se cuenta con más de 60) en yacimientos no convencionales y más empresas le apuestan a estos, el costo al cual su desarrollo resulta comercial ha venido cayendo a la par con la baja de los precios. De acuerdo con la AIE a un precio US $80 el barril sólo el 4% de los yacimientos no convencionales en EEUU dejarían de ser rentables. No obstante, varios analistas coinciden en que el crecimiento de la producción podría desacelerarse si los precios caen por debajo de los US $75 el barril; este podríamos decir que es una especie de piso que al tocarlo produciría un efecto rebote del precio. Dicho sea de paso los márgenes de ganancia sobre sus ventas de la industria petrolera en los últimos doce meses se han venido estrechando hasta ubicarse en un 26% en contraste con el 35% de hace una década. 

LOS ESPECULADORES EN RETIRADA

Los primeros en huir ante la incertidumbre creada por esta brusca caída del precio del crudo, por supuesto, son quienes invierten en los mercados de futuros, especialmente los fondos de inversión. Muchos de ellos están abandonando el mercado ante el temor de que la descolgada de los precios sea mayor. La cantidad de contratos de petróleos pendientes en la Bolsa Mercantil de Nueva York cayó cerca de 17% desde comienzos de julio a mínimos de casi dos años. Si algo ha contribuido a restarle volatilidad a los precios y de paso ha permitido esta baja consistente en los precios del crudo es que los capitales especulativos se han batido en retirada luego de las medidas tomadas por la FED. Vale la pena recordar que en los 80 por cada 3 barriles producidos se transaban uno de papel, en 2003 7, en 2008 18, hasta llegar al extremo de 32 barriles “virtuales” por un barril de producción física. Pues bien, la FED resolvió ponerle coto a la especulación de la banca con el petróleo en Wall Street y así evitar que a través de derivados como los que condujeron a la crisis hipotecaria de 2008 pusieran en riesgo la estabilidad de la economía. Ahora los negocios de crudo que se cierren se deberán pactar sobre la base de barriles reales, producidos. Ello llevó a JP Morgan a retirarse del negocio y detrás lo siguieron Deutsche bank, Barclays y Morgan Stanley. Ya se las ingeniarán para volver a la carga, pero por lo pronto estaremos a salvo de los fondos buitres!  

QUÉ PODEMOS ESPERAR

Todas las consideraciones anteriores nos explican el pesimismo que ha invadido a los analistas y a la banca de inversión, que no vislumbran un repunte de los precios del crudo en el corto plazo. El Informe del Bank of América Merril Lynch (BOFA), por ejemplo, estimó el 19 de octubre que la cotización del petróleo de referencia Brent se estabilizará alrededor de los US $90 el barril y no en los US $95 que habían previsto inicialmente. Por su parte el banco de inversión Goldman Sachs Group Inc., que tiene un largo historial de pronósticos siempre al alza, en el primer trimestre de 2015 el precio de referencia WTI podría bajar hasta los US $75, ya que consideran que la oferta excederá la demanda al menos hasta mediados de 2015. Otro banco, el Barclays, revisó a la baja su previsión del Brent a US $89 para el cuarto trimestre de 2014, US $88 para el primer trimestre de 2015 y US $87 para el segundo trimestre de 2015, siempre a la baja. 

 

Amylkar D. Acosta Medina

Ex ministro de Minas, Energía e Hidrocarburos

Bogotá, noviembre 13 de 2014

 

Alerta Temprana

NEGROS NUBARRONES

Acaba de salir a la luz el texto “Colombia frente a una destorcida en los precios del petróleo”, editado bajo los auspicios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y elaborado por un equipo investigador coordinado por Hernando José Gómez y del cual hicieron parte también Jonathan Malagón y Carlos Ruiz. En mis comentarios, a propósito de su presentación, resalté el mérito de este enjundioso trabajo, que le da una mirada anticipatoria al futuro que nos habrá de deparar la tremenda descolgada de los precios del crudo . Prima facie, las conclusiones a las que arriba, luego de hacer una serie de simulaciones y plantear dos escenarios extremos, pueden parecer catastrofistas, pero no hay tal. No hay duda, el signo de los tiempos es la incertidumbre, todo mundo se pregunta cuánto durará esta caída de precios y cuándo va a tocar fondo, sin que nadie tenga una respuesta concluyente.

Dada la enorme dependencia de Colombia con respecto a la producción y exportación de crudo, no obstante que no se le puede calificar como petrolero dada la precariedad de sus reservas probadas, tiene una alta vulnerabilidad frente a la caída de su cotización en los mercados internacionales. Uno de los escenarios que se analizan en este trabajo es aquel en el que los precios del petróleo fluctúen entre los US $70 el barril y US $120 hacia el año 2020. En el segundo escenario, que es el más probable y el que mejor consulta la coyuntura actual, se nos plantea lo que acaecería en el evento que el bajonazo del precio  de referencia WTI del crudo se llegara a desplomar hasta los US $60 el barril. 

Se detiene el estudio en el escudriñamiento de las consecuencias que se podrían derivar en caso de que se llegara a materializar el segundo escenario y los resultados que arroja no dejan de ser motivo de gran preocupación. Entre otras consecuencias “el crecimiento del PIB pasaría de un 4.3% estimado en 2014 a un 1.4% anual para 2015. Un año después, la contracción del producto se ubicaría incluso en niveles cercanos al 2.6%” . Ello nos avocaría a una crisis económica apenas equiparable a la que experimentó el país en el aciago año 1999. Pero, además, se “aumentaría la tasa de desempleo en los años posteriores al choque con respecto al escenario base, retornando a tasas de desempleo de dos dígitos, hasta un máximo de 11.2% promedio para el año 2016. Esta cifra no se observa en el país desde 2010” . Y, lo que es peor, sus estragos sociales serían de tal magnitud que “en términos de pobreza, esta aumentaría de 29% que se observa en la actualidad hasta máximos de 34% en los siguientes dos años y retornaría lentamente a niveles del 31% en el año 2010. Es decir, se perderían seis años en la lucha contra la pobreza” . Y la verdad monda y lironda es que observando la tendencia de los precios no es descartable que puedan llegar a los US $60 el barril, en todo caso estamos más cerca del escenario pesimista que del optimista. 

LA AMENAZA LATENTE

Es evidente que dos de los efectos colaterales de esta tendencia bajista de los precios ya se sienten en el frente externo y en las finanzas públicas ; en el primer caso aumentando el tamaño del déficit tanto de la Balanza comercial como de la Cuenta corriente de la Balanza de pagos y abriéndole una tronera inmensa a los ingresos corrientes de la Nación, planteando un serio inconveniente de financiación del gasto público. A septiembre de este año el saldo en rojo de la Balanza comercial ascendía a US $2.220 millones en contraste con el superávit que para el mismo período de 2013 fue de US $1.768 millones; es decir, la brecha que se abre irremediablemente viene ampliándose hasta alcanzar los US $3.988 millones. El revés más patético tiene que ver con la Balanza comercial con EEUU, que de un superávit de US $2.880 millones pasó a un déficit de US $2.279 millones, marcando una diferencia de US $5.159 millones entre uno y otro período. 

Es bien sabido que la baja en los precios y también en la producción tiene un efecto retardado sobre las finanzas públicas, dado que los impuestos, las regalías y las utilidades si bien se causan este año los ingresos producto de los mismos sólo se harán efectivos el año entrante. Es claro, entonces, que las proyecciones y las cifras del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) sí se verán impactadas por tales previsiones. Basta con recordar que los recaudos por concepto de impuesto de renta y del CREE que pagó la industria petrolera el año pasado representaron el 67% del total de sus erogaciones a favor del Estado. Y estas, está cantado sufrirán una fuerte mengua, lo que desde ya está obligando al Gobierno a buscar otras fuentes de financiamiento, en principio a través de la reforma tributaria en curso y muy seguramente el año entrante con mayor endeudamiento. El más reciente informe de Ecopetrol revelando los resultados del tercer trimestre en el que las utilidades de este cayeron el 40.7% con relación al tercer trimestre del año anterior es el más claro indicio de que los dividendos a distribuir el año entrante, una vez más, serán menores que los ya distribuidos correspondientes al 2013. 

De hecho, faltando los resultados del último trimestre de este año, que se prevén aún más desfavorables, las utilidades acumuladas por parte de Ecopetrol se redondearon en $8.42 billones, 21.4% inferior a las registradas para el mismo período en 2013. Según algunos analistas serios los dividendos a repartir el año entrante por parte de Ecopetrol podrían tener una caída entre el 15% y el 20% y los repartidos este año ya habían caído el  10.8% con relación al ejercicio anterior. El temido efecto sobre las utilidades es desde ya motivo de preocupación, habida cuenta que después que la empresa había revisado a la baja la ganancia neta esperada estimándola en $10.5 billones, para una caída del 20% con relación al año anterior que alcanzó los $13.1 billones. Pero, indudablemente, lo peor está por venir y el coletazo mayor se sentirá en 2016 y así lo reconoce el propio Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas.      

Sólo con el objetivo de dimensionar el impacto que es dable esperar del efecto combinado de la baja en la producción y los precios, hemos hecho un ejercicio que queremos compartir. En los últimos 5 meses el precio del crudo de la referencia Brent ha bajado US$34.83 el barril (junio 16 US $115.19/noviembre 21 US $80.36) y por dado que por cada dólar que baja se reducen los ingresos del Estado en $424.000, la caída en los ingresos en el año completo es de aproximadamente $14.767.920 millones. Pero, si al impacto de la baja del precio se viene a sumar el impacto de la baja de la producción el efecto se amplifica. En la medida que la meta revisada a la baja de la producción de crudo para 2014 1´062.000 barriles/d y el promedio alcanzado hasta la fecha está rondando los 987.000 barriles/d, la diferencia es de 75.000 barriles/d. Ahora bien, en la medida que, como se sabe, por cada 10.000 barriles/d que se dejan de producir se afectan los ingresos en $ 301.000 millones, de ello se sigue que los menores ingresos por cuenta de la baja en la producción es del orden de los $2.257.500 millones. La sumatoria de los dos efectos, entonces, asciende a los $17.025.420 millones. 

Empero, la devaluación del peso con respecto al dólar le ayuda al país a amortiguar el golpe, de tal suerte que si tenemos en cuenta que en el transcurso de estos últimos cinco meses dicha devaluación ha sido del orden de $260 (TRM junio 20 $1.880/TRM noviembre 21 $2.156.93). Si tenemos en cuenta que por cada $10 de devaluación se reciben $314.000 millones adicionales en el año completo, estamos hablando de $8.478.000 millones. Al hacer la suma algebraica de estas cifras, obtenemos como saldo neto negativo, de menos res ingresos, del orden de los $8.547.420 millones. Podemos, entonces, concluir que el trabajo del PNUD que comentamos lejos de ser alarmista o catastrofista, más bien esta viendo el futuro con anticipación y activando una alerta temprana para que no nos dejemos sorprender por los acontecimientos que ya se columbran.

A ENFRENTAR EL DESAFÍO

Para enfrentar este desafío hay que estar preparados para tomar, sin pérdida de tiempo, medidas contundentes tendientes a aumentar la producción de crudos y además estimular la búsqueda y hallazgo de más reservas, única manera de hacer sostenible la meta de producción por encima del millón de barriles. Ya se sabe que dadas las causas identificadas que frenan la exploración y la producción (los atentados terroristas, los bloqueos y protestas sociales y las dilaciones en los procesos de licenciamiento ambiental y consultas previas). Para remover tales escollos es preciso implementar una estrategia, la cual pasa por el alineamiento del Gobierno central con las autoridades territoriales, que se articule la acción del Estado con la de las empresas que operan en el país y, desde luego el diálogo social, para el cual dejamos establecida una plataforma a nuestro paso por el Ministerio de Minas, Energía e Hidrocarburos. Se trata de la Estrategia de gestión territorial de desarrollo humano de la industria extractiva del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). De su implementación depende que la industria petrolera pueda lograr hacerse a la Licencia social , ganándose la confianza de las comunidades. 

Pero, no basta con promover y propiciar  la mayor producción de crudos, esta es una condición necesaria pero no suficiente para superar la encrucijada actual, se requiere adicionalmente tomar medidas de largo aliento que le permitan al país diversificar su base productiva y sus exportaciones, con miras a superar la reprimarización de su economía y sus daños colaterales . Por ello, nos parecen atendibles las observaciones y recomendaciones recientes del Consejo Privado de Competitividad, su propuesta no puede ser más pertinente y oportuna. Como lo plantea su Presidenta Rosario Córdoba Garcés, “esta propuesta de Política de Desarrollo Productivo, entendida como los esfuerzos para incrementar el nivel de sofisticación y diversificación del aparato productivo colombiano, es un insumo muy valioso para la discusión del país, especialmente en el contexto actual en donde queda claro que terminaron los vientos de cola que impulsaron la economía colombiana en los últimos años” . Ahora que se está en el proceso de formulación del Plan Nacional de Desarrollo para el segundo período de la administración Santos es la oportunidad de acoger y poner en marcha esta magnífica propuesta. 

 En ello coincide con el autor del best seller Por qué fracasan los países, el profesor James A. Robinson, “el país tiene que encontrar la forma de diversificar la economía…El crecimiento económico caerá si el auge de los commodities llega a su fin…la devaluación del dólar significó la revaluación del Euro y de las monedas de América Latina y contribuyó a ampliar el ciclo de los productos básicos que se observa en los últimos 6 años” . Además de propugnar por la diversificación de la economía es menester preservar y defender el terreno ganado en materia de empleo, reduciendo el desempleo a un solo dígito y en pobreza, reduciéndola en 3.6 millones de personas entre 2010 y 2014. Para ello es menester contemplar medidas contracíclicas y reforzar los programas sociales a favor de la población más vulnerable y de esta manera evitar que demos marcha atrás en los logros sociales alcanzados. 

 

CRISPACIÓN POR PRECIOS DEL GAS

En vísperas del Día de las velitas que precede la celebración de las festividades de la Inmaculada concepción de la Virgen María, los usuarios de los servicios de gas natural recibieron como un baldado de agua fría el anuncio del alza inusitada en el precio del gas. Ello nos llevó a urgirle al Gobierno su oportuna intervención, con el fin de desactivar esta bomba de tiempo, antes de que estalle y cause estragos sociales de imprevisibles consecuencias. La crispación de los ánimos por este motivo no puede ser mayor. 

En el primer caso se trata de un incremento desproporcionado en el precio del gas natural, a causa de una distorsión derivada de la aplicación a rajatabla de la Resolución 089 de agosto de 2013 expedida por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). Se trata de la actualización periódica de los contratos de suministro de largo plazo que se firma entre oferentes y demandantes del gas natural bajo las modalidades firme, firmeza condicionada y opción de compra. A través de la circular No. 108 de la CREG calendada el 27 de noviembre se da cuenta por parte de la misma de los precios a los cuales se transó el gas natural en la subasta del mes anterior para la provisión del mismo para el año próximo. 

En ese momento se hace público el precio ponderado del gas natural que se entrega por parte de los productores al Sistema Nacional de Transporte (SNT) en Ballena (La guajira) de US $5,4529 y en Cusiana (Casanare) US $3,4478 el millón de BTU. Dado que dicho precio se transa en dólares en lo que va corrido del año la devaluación del peso supera el 17%, el efecto neto sobre el precio sobrepasaría el 40%, al tiempo que el aumento en la tarifa para consumo domiciliario se estima en el 16% y para el industrial del 10%. Ello para la región Caribe, que se sirve del gas proveniente de los campos de La guajira y Sucre, pues para el interior del país al aplicar dicha Resolución se contempla una baja en el precio del gas del 3%. Ello no deja de ser paradójico, toda vez que desde la región Caribe se abastece el 60% del consumo nacional de este energético. 

La razón primordial para que se de esta alza en el precio son las restricciones que acusa la oferta de gas en la región Caribe, en el caso de la producción de La guajira debido a la declinación del campo de Chuchupa, Ballena y Riohacha, amén de las limitaciones operativas y en el de La Creciente y El Hobo, en Sucre por limitaciones en la capacidad de transporte. Es bien sabido que un 30% de la capacidad de generación eléctrica del país es de origen térmico y el 53% de dicha capacidad está en la región Caribe, de allí que más del 80% de su demanda corresponde a su parque térmico de generación. Pues bien, ante la amenaza del Fenómeno del Niño, que aún sigue latente, esta demanda se incrementó y la oferta se quedó corta, lo cual indujo este mayor precio. Huelga decir que la disponibilidad de las plantas de generación térmica de la región Caribe le sirve de respaldo a todo el Sistema eléctrico nacional, razón por la cual este efecto indeseado no debería absórbelo en su integridad sólo la región Caribe. 

Según ha trascendido, el Ministro de Minas y Energía Tomás González se apresta a revisar la Resolución 089, de modo que el aumento de la tarifa al usuario final sea de un 8% para el 2015, $1.500 en promedio, evitando un mal mayor. Ello pone de manifiesto la importancia de la intervención del Estado cuando ello es menester, a fin de que el mercado funcione adecuadamente. No se le puede dejar todo al mercado, el cual tiene momentos como este en el que funciona irracionalmente, de manera contraintuitiva. Un principio fundamental de la Tercera vía, que comparte el Presidente Juan Manuel Santos con el ex premier británico Tony Blair es “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”. Este es el caso, dadas las actuales condiciones de escasez de oferta y por ende de las limitaciones en las declaraciones de producción disponibles para la venta de gas por parte de los productores en el marco del Decreto 2.100 de 2011. 

Previendo situaciones como esta, que podrían agravarse hacia el futuro en ausencia de nuevos hallazgos, fue que le dimos un gran impulso al Proyecto de la planta regasificadora que entrará en operación finalizando el año entrante. También la inclusión como proyectos de interés estratégico nacional (PINES) de la ampliación de la capacidad de transporte desde los campos de La Creciente y El Hobo hasta la red troncal. 

 

Bogotá, diciembre 6 de 2014

www.amylkaracosta.net 

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