Mar 26, 2019 Last Updated 1:08 PM, Dec 15, 2018

LA CAJA REGISTRADORA

Ahora que la meta del millón de barriles diarios se ha vuelto tan esquiva, Colombia requiere con urgencia aumentar su producción de hidrocarburos, puesto que este es su principal renglón de exportación y el mayor generador de divisas, así como también constituye la principal fuente generadora de ingresos para el Estado. El sector de los hidrocarburos tiene una participación del 5.6% del PIB,  acapara más del 50% de la inversión extranjera directa (IED) que llega al país, representa el 57% de las exportaciones. Como si lo anterior fuera poco esta es la principal fuente de financiación del Estado. 

El sector minero-energético se ha convertido en la caja registradora de la Nación y también de las regiones. En el año 2013 de los $46 billones recaudados por concepto de impuesto de renta $13 billones correspondieron a lo tributado por la industria petrolera y si a ello se suman los ingresos por concepto de regalías y dividendos este sector le reporta a la Nación el equivalente al 21% de los ingresos corrientes de la Nación. De modo que el estancamiento o la caída en la producción, como la que se ha venido dando recientemente, afecta notablemente las finanzas públicas. Lo acaba de manifestar el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, “deberíamos ponernos como sociedad es seguir aumentando esa renta petrolera, porque cada peso que se deje de recibir por esa renta es un peso más que tenemos que cobrar en impuestos”. 

Y la única forma de aumentar la renta petrolera es mediante una mayor producción y, ojalá, precios del crudo más elevados, para de esta manera tapar el hueco fiscal que acusa el proyecto de Presupuesto General de la Nación que es de $12.5 billones, de los cuales por lo menos $2.3 billones son atribuibles a los menores ingresos esperados el próximo año por concepto del pago de dividendos a la Nación por parte de Ecopetrol. Ello en razón de que el Ministerio de Hacienda proyecta una caída de la producción de crudo con respecto a la meta del orden de los 75.000 barriles diarios. De hecho el año anterior se dejaron de producir en promedio 53.000 barriles diarios.

El Ministro Cárdenas ha sido reiterativo al afirmar que “cada peso que se deje de recibir por esa renta es un peso más que tenemos que cobrar en impuestos” y en esas estamos, pues se acaba de anunciar por parte del mismo Ministro la presentación al Congreso de la República de un proyecto de reforma tributaria que busca arbitrar tales recursos. Sería entonces impensable detener por más el ritmo de crecimiento de la producción petrolera, pues ello pondría en riesgo la estabilidad de las finanzas públicas tanto del Gobierno central como de las entidades territoriales, que también están viendo mermados sus ingresos por vía del Sistema General de Regalías (SGR). 

Por las razones anteriores, hay que sopesar muy bien el alcance y las implicaciones para el país la propuesta que se ha venido planteando de una moratoria tanto para la minería, como lo propuso la publicación auspiciada por la Contraloría General de la República y coordinada por el experto Luis Jorge Garay y para el desarrollo de los yacimientos no convencionales, solicitada a la autoridad ambiental por parte de un destacado grupo de ambientalistas encabezado por el ex ministro de Ambiente Manuel Rodríguez. Con ello no pretendo, ni más faltaba, desestimar los argumentos de unos y otros, sino que al momento de analizar tal propuesta y tomar decisiones al respecto es indispensable tomar en consideración los costos y también los beneficios para el país, tanto en lo económico como en lo social y ambiental y, desde luego, fiscal. Hay que evitar a toda costa que, como en la paradoja de Huidobro, los árboles no nos dejen ver el bosque. Que se abra el debate!

 

Bogotá, septiembre 28 de 2014

www.amylkaracosta.net

 

DIRECTORIO ENERGÉTICO LATINOAMERICANO

REPORTAJE (Caracas, Patricia Rondón, reportera)

1.       ¿Qué conclusiones saca ahora de los resultados de la Ronda Colombia 2014? Su opinión hace unas semanas era que muchos se habían apresurado a decir que era un fracaso, y que ante la amplia competencia por captar recursos, y que al contrario los resultados eran positivos.

A. A.- A propósito de la Ronda Colombia 2014 de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) nos pronunciamos destacando su éxito, toda vez que se estuvo muy cerca del 30% de los bloques ofertados, en primera instancia se adquirieron por parte de las empresas interesadas 26 bloques de 95 ofertados y posteriormente, en una especie de repechaje, se adquirió uno adicional para completar 27. Al hacer el balance de las ocho rondas realizadas, esta última ocupa por sus resultados un segundo lugar en el monto de la inversión comprometida y el cuarto lugar en asignación de bloques, lo cual es satisfactorio. Ello es tanto más cierto si tiene en cuenta que se estaba compitiendo con muchos otros países que en conjunto sacaron al mercado más de 3.000 bloques, tratando de atraer el interés y las inversiones de las compañías petroleras. 

Además, es de destacar que los 11 bloques en los cuales hay yacimientos ya descubiertos pero por desarrollar, luego de que fueron revertidos, fueron literalmente rapados, lo cual se explica porque la apuesta por ellos es por su puesta en producción en un corto plazo. Vale la pena ponderar la colocación de 5 áreas costa afuera (off shore), toda vez que con ello Colombia esta dando un salto gigante en la exploración en aguas profundas. Ecopetrol, asociada con la multinacional Shell, se hizo a uno de esos bloques, mientras los planes de la estadounidense Anadarco son ambiciosos, así lo prueba su oferta, que contiene la más agresiva campaña de exploración corriendo 20.000 kilómetros de sísmica 3D (equivalente a 32.000 2D), en momentos en que el país se ha fijado la meta para todo el país este año 2014 una corrida de 24.000 kilómetros. Con esta Ronda se está ampliando la frontera para la búsqueda y hallazgo de más reservas de hidrocarburos, que es lo que necesita con urgencia el país.

En cuanto a los yacimientos no convencionales, hubiéramos deseado que el numero de bloques sobre los que se ofertó hubiera sido mayor, no obstante este es un nuevo continente, que apenas estamos asomándonos a él habida cuenta que sólo ahora se apresta el país a utilizar la nueva tecnología de la estimulación hidráulica para extraer el crudo atrapado en los esquistos, razón por la cual las empresas son mucho más cautas en este caso que en tratándose de yacimientos convencionales. Pero, además, es de advertir que 16 bloques que fueron adjudicados en las rondas anteriores para yacimientos convencionales están ahora migrando hacia el desarrollo no convencional, amén de 5 más, estos sí no convencionales,  que aunque fueron adjudicados como tales para su exploración esta no se había dado a la espera de la normatividad técnica y ambiental con la que sólo ahora se cuenta. De modo que, en la práctica, al cierre de esta Ronda tendremos por delante no uno sino 22 bloques de yacimientos no convencionales en la mira de las empresas petroleras que le están apostando a los promisorios campos con gran prospectividad petrolera en Colombia, entre las cuales se cuentan empresas con gran reconocimiento como Ecopetrol S. A,  la noruega Statoil, Repsol, Shell, Exxon Móbil, Chevron y Anadarco, entre otras.

2.       ¿Qué puede hacer el país para enfrentar efectivamente la falta de reservas? ¿Qué legislación hace falta para estimular la exploración y explotación de recursos?

A. A.- La primera prioridad del país es incorporar más barriles de crudo a sus reservas probadas, dada la precariedad de estas, toda vez que los 2.445 millones de barriles con los que cuenta a duras penas le alcanzarían al país para sólo 6.6 años de autosuficiencia. Por ello, se dice de Colombia que en lugar de ser un país petrolero es un país con petróleo. No obstante, es de resaltar el hecho de que, gracias a los esfuerzos exploratorios realizados en los últimos años, en el año 2007 se detuvo la caída de las reservas y estas han registrado un repunte desde el 2008. En los últimos cuatro años (2010- 2013) las reservas probadas se incrementaron el 18% y ello es tanto más meritorio si tenemos en cuenta que las extraídas en ese mismo lapso crecieron más que proporcionalmente, un 27.3%, al pasar de un promedio de 785 mil barriles/día-año a más del millón de barriles.  Y ello ha sido posible sin encontrar en los últimos veinte años ni un Caño Limón ni un Cusiana, pero ayudados por una seguidilla de pequeños hallazgos que sumados han permitido incorporar mayores reservas al tiempo que le han ganado al país una mayor prospectividad petrolera.

No obstante, dado que la meta del Gobierno es pasar de una relación reservas – producción (R/P) de 6.6 actual a 10 en el año 2018, para alcanzarla se requerirá pasar de una adición de reservas el año anterior de 436 millones de barriles a adicionar anualmente 615 millones de barriles. Dicho de otra manera, se necesitaría pasar  de un índice de reposición de reservas actual de 118%  al 167%, ímproba tarea esta. Para ello el país tiene que apretar el paso a la actividad exploratoria, ya no sólo limitada a los yacimientos convencionales sino también ampliando la frontera hacia los no convencionales, amén de la campaña en que ya está comprometido de la búsqueda de hidrocarburos off shore. Esa es la apuesta de Colombia con la reciente Ronda Colombia 2014. De hecho en el país pasamos de perforar 21 pozos exploratorios en 2004 a perforar 131 en 2012, registrándose una leve caída en 2013 cuando se perforaron 115 de 130 que era la meta y ahora se proyecta perforar 135 para el presente año. Claro, que para alcanzar esta meta es preciso remover tres grandes escollos que están frenando la actividad petrolera en el país: los ataques terroristas contra su infraestructura, la conflictividad social y la dilación en los procesos de licenciamiento ambiental y consultas previas. 

Creemos que no hace falta cambios en la normatividad legal para atraer la inversión y estimular la actividad hidrocarburífera en el país, cuyos últimos ajustes se hicieron para incentivar la producción incremental y más recientemente en lo atinente a la exploración y desarrollo de yacimientos no convencionales. Un estudio reciente de Arthur D.Little muestra a Colombia como el país más atractivo de Latinoamérica por sus términos fiscales, así como por su clima político y de inversión, recibiendo una calificación de 3.9 sobre 5, superando entre otros a México y Brasil. Es decir, que Colombia sigue siendo competitiva y atractiva para la inversión y los inversionistas de la industria petrolera. 

3.       ¿Considera que Colombia debe ampliar su explotación petrolera o debe dejarla estable para preservar sus depósitos?

A. A.- Colombia requiere con urgencia aumentar su producción de hidrocarburos, puesto que este es su principal renglón de exportación y el mayor generador de divisas, así como también constituye la principal fuente generadora de ingresos para el Estado. El sector de los hidrocarburos tiene una participación del 5.6% del PIB,  acapara más del 50% de la inversión extranjera directa (IED) que llega al país, representa el 57% de las exportaciones. Como si lo anterior fuera poco esta es la principal fuente de financiación del Estado. En el año 2013 de los $46 billones recaudados por concepto de impuesto de renta $13 billones correspondieron a lo tributado por la industria petrolera y si a ello se suman los ingresos por concepto de regalías y dividendos este sector le reporta a la Nación el equivalente al 31% de los ingresos corrientes de la Nación. De modo que el estancamiento o la caída en la producción, como la que se ha venido dando recientemente, afecta notablemente las finanzas públicas. Lo acaba de manifestar el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, “deberíamos ponernos como sociedad es seguir aumentando esa renta petrolera, porque cada peso que se deje de recibir por esa renta es un peso más que tenemos que cobrar en impuestos” . 

Y la única forma de aumentar la renta petrolera es mediante una mayor producción y, ojalá, precios del crudo más elevados, para de esta manera tapar el hueco fiscal que acusa el proyecto de Presupuesto General de la Nación que es de $12.5 billones, de los cuales $2.3 billones son atribuibles a los menores ingresos esperados el próximo año por concepto del pago de dividendos a la Nación por parte de Ecopetrol. Ello en razón de que el Ministerio de Hacienda proyecta una caída de la producción de crudo con respecto a la meta de 75.000 barriles diarios. El Ministro Cárdenas ha sido reiterativo al afirmar que “cada peso que se deje de recibir por esa renta es un peso más que tenemos que cobrar en impuestos”  y en esas estamos, pues se acaba de anunciar por parte del mismo Ministro la presentación al Congreso de la República de un proyecto de reforma tributaria que busca arbitrar tales recursos. Sería entonces impensable detener por más el ritmo de crecimiento de la producción petrolera, pues ello pondría en riego la estabilidad de las finanzas públicas tanto del Gobierno central como de las entidades territoriales, que también están viendo mermados sus ingresos por vía del Sistema General de Regalías (SGR). 

4.       ¿Se prepara el país para una eventual caída de la producción petrolera (esto también por la falta de reservas)? Cada vez el petróleo ocupa un espacio más amplio en las exportaciones de Colombia y esto pareciera negativo para el país que ve reducir el peso de otras exportaciones. Hay en esto una modificación de la economía nacional, que es muy reciente, ¿cómo evalúa usted esta situación?

A. A.- Es evidente que el sector minero – energético ha venido ocupando un lugar de la mayor preponderancia en la economía y en las finanzas no sólo de Colombia sino de América Latina. Venimos de una largo ciclo de precios altos de las materias primas (entre ellas el petróleo) que se extendió por casi una década, entre el 2003 y el 2012. Las economías de los países emergentes encabezadas por China y la India, reconocidas como las aspiradoras de materias primas, lograron desacoplarse de la alicaída economía global y siguieron creciendo a tasas elevadas, lo cual contribuyó a este auge de las materias primas. Ello se tradujo en un auge inusitado del sector minero - energético, que creció durante todos estos años muy por encima del crecimiento del PIB al tiempo que jalonó el crecimiento de este, al punto que durante esta década la economía en su conjunto creció más que el promedio histórico del 4%. Los mayores ingresos provenientes de las exportaciones del sector minero – energético, que han llegado a representar más del 70% de las exportaciones totales, sumados a afluencia de capitales atraídos para ser invertidos en este sector terminaron por afectar la tasa de cambio y de contera la competitividad de las demás exportaciones. De esta manera se contagió la economía con la conocida enfermedad holandesa, golpeando rudamente tanto la actividad agrícola como la industrial, las cuales decayeron fuertemente, ralentizando su crecimiento y perdiendo participación en el PIB. 

Ahora tenemos una industria que a duras penas pesa el 12% en el PIB, después de representar el 22% a lo largo de los años 80; es decir que en la última década perdió 10 puntos porcentuales. Es lo que se ha dado en llamar el proceso de desindustrialización, que ha llevado a la industria no sólo a perder participación en el PIB sino a su recesión. Lo propio ha ocurrido con el sector agrícola, el cual se ha encogido, pues según el Banco Mundial después de representar el 25% del PIB en 1965 pasó a representar el 6% (¡!) en 2012. La circunstancia de la entrada en vigencia de la proliferación de tratados de libre comercio que se firmaron a tontas y a locas en concomitancia con la enfermedad holandesa contraída ha agravado la situación para estos dos sectores. A ello se ha venido a sumar la contracción del mercado de las materias primas y la destorcida de los precios de las mismas, a consecuencia de la desaceleración del crecimiento de las economías emergentes. El boom minero – energético, entonces, tocó a su fin en 2012 y desde entonces entró en su cuarto menguante con todas sus consecuencias. 

El resultado de este coctel es la crisis del sector externo de la economía; según el DANE, en los seis primeros meses del año 2014, las exportaciones colombianas registraron una disminución de 4,5% con relación al mismo periodo del año anterior, Mientras que las importaciones presentaron un incremento de 6,1% frente al dato de igual fecha en 2013. 
Como lo advierte el experto Andrés Espinoza, “de acuerdo con el Banco de la República, la balanza de pagos de nuestro país registró, al 25 de julio pasado, un déficit anual en la cuenta corriente de 4.282 millones de dólares, superior al observado hace un año por valor de 3.030 millones de dólares. La ampliación del 41 por ciento en la brecha externa –el talón de Aquiles de la economía nacional– evidencia el creciente déficit comercial de bienes de 3.151 millones de dólares y el déficit estructural de la cuenta de servicios de 1.132 millones de dólares” . Y concluye diciendo que estamos abocados a que “la desaceleración de la demanda externa y el buen desempeño local pueden traducirse en una ampliación del déficit en la cuenta corriente, el cual podría “ubicarse en un rango entre 3,8 por ciento y 4,2 por ciento del PIB”, uno de los más elevados del mundo” . Esto es como para encender todas las alarmas y demanda de las autoridades económicas un timonazo, a riesgo de que si no se actúa a tiempo se cumpla la profecía de la maldición de los recursos naturales. 

 

5.        En el más reciente informe de Ecopetrol se ve un crecimiento de las exportaciones al continente asiático en detrimento de las exportaciones a Norteamérica, ¿esto es una consecuencia de la realidad del mercado petrolero actual (por la demanda), o cuál es la causa de esta situación? ¿será Asia cada vez más el comprador principal del petróleo suramericano?

A. A.- Con la llamada revolución de los esquistos en EEUU estamos ante el advenimiento de una reconfiguración del mercado petrolero a nivel mundial. Gracias a la nueva tecnología del Fracking y su estimulación hidráulica para extraer los hidrocarburos atrapados las rocas madres de difícil acceso en los yacimientos no convencionales, la primera potencia del mundo se ha erigido como el mayor productor de crudo, con 13.6 millones de barriles, 2 millones por encima de Arabia Saudita. Al tiempo que ha logrado acrecentar sus reservas de crudo merced a esta nueva tecnología, ahora está consumiendo menos cantidad como resultado de la política energética del Presidente Obama en procura de diversificar su matriz energética, reducir su dependencia con respecto a los combustibles de origen fósil y estimular la oferta y la demanda de energías alternativas, preferiblemente renovables y limpias. 

Por esta vía EEUU ha venido reduciendo sus importaciones de crudo, de hecho el año anterior redujo sus importaciones de petróleo desde Latinoamérica en un 16%; las exportaciones colombianas se vieron menguadas en un 6.5%. Razón demás para disponer de un redireccionamiento de las exportaciones desde Colombia y la necesidad enfocarse hacia el ávido mercado de la Cuenca Asia – Pacífico. Así lo entendió Ecopetrol, ya para el año pasado el 34% de sus exportaciones tuvieron a China como destino final; además, ya se han venido dando los pasos conducentes para contar con la infraestructura para transportar los crudos producidos en el país hasta el Puerto de Buenaventura. Esta iniciativa viene siendo liderada por la compañía Oleoducto al Pacífico SAS, subsidiaria de la canadiense Embridge Inc. Adicionalmente, con la ampliación del Canal de Panamá los crudos colombianos se tornarán más competitivos en los mercados internacionales. En este sentido valga decir que el paso dado por Colombia al propiciar la creación de la Alianza Pacífico (AP) va en la dirección correcta. 

6.       ¿Qué repercusión tendría el éxito de la pacificación planteada por el presidente Juan Manuel Santos en la industria petrolera, y cuándo podría sentirse ese impacto?

A.A.- El Gobierno colombiano avanza en la Habana en la negociación con las FARC para encontrarle una salida a un conflicto armado que data más de 50 años. Dicho proceso  va por buen camino y se ha avanzado tanto que nos aventuramos a firmar que dicha negociación ya llegó al punto de no retorno. Simultáneamente se avanza en las preliminares de un proceso similar con el ELN. De lograrse dicho cometido, de acuerdo con estudios muy serios la paz le significará al país un mayor potencial de crecimiento que se estima en 2 puntos adicionales. Y el sector más beneficiado sería justamente el de los hidrocarburos por ser a su vez el más afectado por la escalada de ataques terroristas. Claro, que hay que prever que con el fin del conflicto armado, como lo vaticinan los más avezados investigadores del mismo, se incrementará ostensiblemente la conflictividad social y para ello se debe preparar el sector. En ese sentido nos adelantamos a suscribir un convenio con el PNUD acogiéndonos a su Estrategia para apoyar la gestión sostenible y equitativa para el desarrollo humano de la industria extractiva. Esta es una especie de plataforma, que le ofrece a las empresas, a las autoridades civiles y también las tradicionales o ancestrales, con el acompañamiento de las Naciones Unidas, un espacio de diálogo y de concertación, para que sea a través del mismo que se tramiten los conflictos y desencuentros entre unos y otros. 

7.       ¿Cree que Colombia debe tener un fondo separado de ahorro para administrar la riqueza petrolera?

A.A.- Como antecedente importante es de destacar que en su oportunidad cuando se habló de la bonanza petrolera que tendría Colombia con el hallazgo de Cusiana, en el pie de monte llanero, se creó el Fondo de Ahorro y Estabilización Petrolera (FAEP) , con el propósito de, a semejanza del pasaje bíblica, ahorrar en los tiempos de las vacas gordas para poder afrontar después la época de las vacas flacas. Desafortunadamente no sucedió así y justo cuando estábamos en la cresta de la ola del boom minero – energético se feriaron los recursos ahorrados. Como nos lo recuerda el ex ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, “en septiembre de 2002, tras seis años de las vacas flacas de la historia reciente, el FAEP había subido a 1.6 del PIB, su máximo nivel histórico…Entre septiembre de 2002 y diciembre de 2009, finalmente, época de vacas gordas, el FAEP cayó en 1.2 puntos del PIB” , es decir quedó reducido a la nada!

Ese mismo argumento se esgrimió para recrear dicho Fondo en el marco de la reforma del régimen de regalías  y se determinó a través de la misma que a través del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE) se ahorraría hasta un 30% de la totalidad de los recursos del Sistema General de Regalías (SGR). En su momento criticamos esta medida por considerarla improcedente, dado que el país no se puede dar el lujo de atesorar buena parte de las regalías que se están recibiendo en momentos en que el país está urgido de tales recursos para ver de corregir el enorme retraso que tiene en materia de infraestructura, lo cual le resta competitividad. Pero pudo más la tozudez del entonces Ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverri de imponerle al país la Regla fiscal como camisa de fuerza, en procura de obtener la calificación inversionista de la deuda soberana del país. En este momento cursa un proyecto de ley, de iniciativa parlamentaria, a través del cual se propone rebajar dicho porcentaje del 30% al 15% y los recursos que se liberarían de esta manera el 25% serían para asignación directa de los municipios y departamentos productores y el 75% restante se repartiría entre el Fondo de Compensación Regional (FCR) y el Fondo de Desarrollo Regional (FDR). Con este proyecto se busca resarcir, así sea parcialmente a las regiones productoras, en donde cunde el descontento y la inconformidad por la afectación a sus finanzas con la reforma de marras. 

8.       Finalmente, quiero un comentario sobre el milagro colombiano en la industria petrolera y su relación con el desarrollo y la estabilidad económica del país. En los últimos meses hemos visto a Colombia explicando a un productor petrolero tan tradicional como México sobre cómo debe ordenarse la industria petrolera. Además pareciera que el país se prepara, como suelen hacer los países petroleros, para asumir el control de sus principales campos productores, ¿cómo se asumirá ese reto? 

A.A.- El 27 de junio de 2003 se expidió el Decreto Ley 1760, “por el cual se escinde la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, se modifica su estructura orgánica y se crean la Agencia Nacional de Hidrocarburos y la sociedad Promotora de Energía de Colombia S. A”. Posteriormente, se expidió la Ley118 de 2006 “por la cual  se modifica la naturaleza jurídica de ECOPETROL” y se autoriza la emisión de acciones de la empresa hasta un 20% y una vez colocadas pasa de ser una empresa industrial y comercial del Estado a ser una sociedad anónima de economía mixta de carácter comercial. De esta manera se le cambió la naturaleza a Ecopetrol, dándole mayor flexibilidad y facilitando la operación de la empresa, convertida ahora en una de las multilatinas con mayor proyección internacional. Sus acciones se cotizan en Bolsa y se rige por un régimen corporativo que le ha valido el reconocimiento y la certificación de las más exigentes instancias internacionales del sector, como son Dow Jones Sustainability Index y la Red Pacto Global Colombia. Por ello ha sido valorada por encima de una empresa del prestigio y la reputación de Petrobras. 

Los resultados que muestra la nueva empresa, capitaneada en estos últimos años por Javier Gutiérrez Pemberty, son reveladores de esta historia de éxito. Basta con destacar que en el último lustro la producción de crudo de Ecopetrol subió el 97% y, a pesar de ello, aumentó sus reservas probadas del oro negro el 63% (¡!). Por ello, no es de extrañar que México haya tomado a Ecopetrol como modelo para la reestructuración de PEMEX, siguiendo muy de cerca la apertura al mundo que ha tenido la estatal colombiana. 

 

9.     ¿qué recomendaciones puede ofrecer sobre cómo debería manejarse la industria minero energética?

 

A.A.-  En mi concepto la política minero energética debe seguir el consejo del gran pensador Arturo Uslar Pietri , cuando con gran visión de futuro y de manera premonitoria se refirió en estos términos a su país, Venezuela, país este poseedor de las mayores reservas de todo el orbe. Veamos lo que aconsejaba él en un año tan remoto, 1936: 

 

“Esta gran proporción de riqueza de origen destructivo crecerá sin duda alguna el día en que los impuestos mineros se hagan más justos y remunerativos, hasta acercarse al sueño suicida de algunos ingenuos que ven como el ideal de la hacienda venezolana llegar a pagar la totalidad del Presupuesto con la sola renta de minas, lo que habría de traducir más simplemente así: llegar a hacer de Venezuela un país improductivo y ocioso, un inmenso parásito del petróleo, nadando en una abundancia momentánea y corruptora y abocado a una catástrofe inminente e inevitable…Nuestra producción agrícola decae en cantidad y calidad de modo alarmante. Nuestros escasos frutos de exportación se han visto arrebatar el sitio en los mercados internacionales por competidores más activos y hábiles. Nuestra ganadería degenera y empobrece con las epizootias, la garrapata y la falta de cruce adecuado.

La lección de este cuadro amenazador es simple: urge crear sólidamente en Venezuela una economía reproductiva y progresiva. Urge aprovechar la riqueza transitoria de la actual economía destructiva para crear las bases sanas y amplias y coordinadas de esa futura economía progresiva que será nuestra verdadera acta de independencia. Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya de convertirnos en un pueblo parásito e inútil, sea la afortunada coyuntura que permita con su súbita riqueza acelerar y fortificar la evolución productora del pueblo venezolano en condiciones excepcionales.

La parte que en nuestros presupuestos actuales se dedica a este verdadero fomento y creación de riquezas es todavía pequeña y acaso no pase de la séptima parte del monto total de los gastos. Es necesario que estos egresos destinados a crear y garantizar el desarrollo inicial de una economía progresiva alcance por lo menos hasta concurrencia de la renta minera.

La única política económica sabia y salvadora que debemos practicar, es la de transformar la renta minera en crédito agrícola, estimular la agricultura científica y moderna, importar sementales y pastos, repoblar los bosques, construir todas las represas y canalizaciones necesarias para regularizar la irrigación y el defectuoso régimen de las aguas, mecanizar e industrializar el campo, crear cooperativas para ciertos cultivos y pequeños propietarios para otros”. Su llamado es “A sembrar el petróleo”. 

 

 

Amylkar D. Acosta Medina

Ex Ministro de Minas, Energía e Hidrocarburos, ex presidente del Congreso de la República, docente en la especialización en Derecho Minero-Energético de la Universidad Externado de Colombia e integrante del Grupo de investigación de la misma. Escritor y columnista de los principales diarios del país. 

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Bogotá, septiembre 12 de 2014

 

LA DESTORCIDA DE LOS PRECIOS DEL PETRÓLEO

Después de un largo ciclo de precios altos de los productos básicos en los mercados internacionales sobrevino una caída sincronizada de los mismos, a causa de la contracción de los mercados provocada por la desaceleración del crecimiento de la economía china, la lenta y débil recuperación de la economía estadounidense y los amagos de una nueva recesión de la tambaleante economía de la Unión Europea, la tercera en 6 años. El año 2012 fue testigo del súbito descenso de la demanda y del consiguiente desplome de los precios de los materias primas, lo cual vino a afectar a los países dependientes de las exportaciones de las mismas, tal es el caso de Latinoamérica en general y de Colombia en particular. 

Entre septiembre de 2011, cuando los precios en dólares de los commodities alcanzaron su más alta cotización en los mercados internacionales y septiembre de este año los precios de los productos energéticos cayeron el 7.02%, los agrícolas el 19.06%, los metales preciosos el 21.98% y otros minerales el 35.12%. La reprimarización de la economía en la región, especialmente de la economía colombiana, se convirtió en su talón de Aquiles.

Colombia vio afectados los precios del carbón, del oro y del ferroníquel, los cuales cayeron en los últimos 36 meses 38%, 27% y entre 19%  y 20%, respectivamente, no así el petróleo que hasta mediados de este año se mantuvo en niveles por encima de la barrera de los US $100 el barril. En la medida que sus exportaciones de crudo representaron en 2013 el 55% (2 puntos porcentuales menos que en 2013)  y aún en el primer semestre de este año rozó el 50% de las exportaciones totales, esta circunstancia atenuaba el impacto de los cambios en el entorno internacional.

Pero, desde mediados del mes de junio la espiral alcista de los precios del crudo cedió y dio paso a la destorcida, a tal punto que para la fecha el bajonazo de los precios había llevado el WTI a bajar su cotización desde los US $107.95 a los US $74.21 y el Brent desde los US $115.19 el barril a los US $77.92, ambos por debajo de la barrera psicológica de los US $80 el barril. Estamos hablando de una caída estrepitosa, en su orden del 31.26% y 32.36% en el corto lapso de menos de 5 meses. 

 

 

LA RECONFIGURACIÓN DEL MERCADO PETROLERO

 

Son múltiples las razones que han determinado la baja de los precios, entre ellas la revaluación del dólar frente a las demás monedas, la mayor oferta de crudo, la restricción del consumo y las importaciones por parte de EEUU del oro negro, la desaceleración de la economía china, que después de crecer a un ritmo vertiginoso del 10%, en los años 2012 y 2013 “sólo” creció el 7.7% y para este año, según las proyecciones del FMI, podrá alcanzar a lo sumo un crecimiento del 7.4%. Y este menor crecimiento arrastra consigo a la baja la demanda por insumos y materias primas; se estima que por cada punto menos de crecimiento de su PIB, China recorta sus importaciones de materias primas en la bicoca de US $10.200 millones. Y, no lo olvidemos, China es el segundo mayor consumidor de petróleo del mundo. 

La persistente devaluación del dólar se revirtió a partir de julio de este año cuando empezó a treparse su cotización, aupada por el anuncio por parte de la Reserva Federal de EEUU (FED) del cese de sus compras de bonos del Tesoro e hipotecarios a partir del mes de octubre, cuando se realizaron las últimas compras de este tipo de activos por valor de US $15.000 millones. Desde septiembre el dólar se cotiza por encima de los $2.000 y si tomamos como referencia la cotización del dólar el 25 de julio (US $1.846) y la cotejamos con la que alcanzó esta semana, de US $2.118, estamos hablando de una devaluación del peso colombiano o lo que es lo mismo una revaluación de la divisa americana  del 14.7%. Y, claro, en la medida que se requieren menos dólares para comprar un barril de crudo ello presiona su precio a la baja. Huelga decir que si la descolgada del precio del petróleo sigue su curso, se frena la afluencia de la inversión extranjera directa que tiene por destino el sector de los hidrocarburos y/o se empiezan a liquidar las inversiones de portafolio venidas desde el exterior y ello puede exacerbar la tendencia revaluacionista del dólar. 

Todo indica que los precios del crudo tardarán en reaccionar al alza, toda vez que la tendencia a la baja lejos de ser coyuntural responde a los fundamentales del mercado y por ello tiene carácter estructural. En efecto, hemos pasado de un mercado caracterizado por la escasez a otro de abundancia, atribuible en gran medida a la irrupción de la mayor producción de crudo proveniente de los yacimientos no convencionales gracias a la tecnología del fracking que hace furor en EEUU. Es de anotar que en los últimos cinco años se han descubierto fuentes no convencionales de crudo por un total que supera los 1.000 millones de barriles. Mientras que en el año 2000 significó un 5% de la oferta global de crudo, se estima que para el 2020 en EEUU puede llegar a representar el 50% de sus reservas. La llamada revolución de los esquistos ha dado lugar  a la reconfiguración del mercado internacional del petróleo. Es de anotar, además, que el nivel global de las reservas de producción están al tope con 4 millones de barriles, de tal suerte que ante cualquier brote de escasez se puede disponer de dicho volumen en menos de 30 días calendario y de esta manera garantizar el ritmo de suministro por lo menos durante tres meses. Además, Libia incrementó su oferta de crudos al mercado en un 40%. 

EEUU TOMA LA DELANTERA

La producción de petróleo de fuentes no convencionales en EEUU, que está a la vanguardia en esta nueva frontera de los hidrocarburos y de las energías alternativas, siendo el primer consumidor de crudos en el mundo, se ha quintuplicado entre 2008 - 2012, alcanzando un total de 1 millón de barriles diarios (13% de la producción petrolera norteamericana). La producción de crudo proveniente de este tipo de yacimientos para el 2013 fue de 3.2 millones de barriles y se estima que para 2015 esté produciendo 3.5 millones de barriles. EEUU consumía diariamente en 2007 21 millones de barriles de crudo, producía 7 e importaba 14. Hoy está consumiendo 18 millones de barriles al día, de los cuales produce 8. 7, cifra record en 28 años (¡!) e importa 10 millones, sólo el 27 de su consumo doméstico, casi el mismo porcentaje que hace 40 años (¡!). Es decir que en este corto período ha reducido sus importaciones de crudo en 4 millones de barriles. En síntesis, la producción de crudo por parte de EEUU ha crecido 70% en los últimos 6 años y sus importaciones desde los países que hacen parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se ha reducido en un 50%. 

Y de contera, después de casi 40 años de veda, desde el embargo petrolero del cual fue objeto EEUU en 1975 que dio pié a su prohibición, el 30 julio de este año se dio el primer embarque de 400.000 barriles de crudo estadounidense para ser exportado a Corea del sur desde el Puerto de Galveston, Texas. Ello se explica no porque EEUU disponga de excedentes de producción, sino porque sus refinerías están adaptadas para procesar crudos pesados, que son los que ha venido importando desde Venezuela, México y Canadá, lo cual le permite liberar volúmenes importantes de crudo liviano en zonas de la parte media del país. En perspectiva la Agencia Internacional de Energía de los EEUU (EIA, por su sigla en inglés), la demanda global por petróleo se deprimirá aún más en 2015 y se espera que se reduzca en 200.000 barriles diarios con respecto a 2014.

Este cambio en el entorno internacional le ha restado peso y protagonismo a la OPEP, que enantes con el sólo anuncio de la convocatoria de sus sonadas cumbres (la próxima será el 27 de este mes)le transmitía nerviosismo al mercado. Lo mismo acontece con las tensiones en el Medio Oriente, que le imprimían una gran volatilidad a los mercados del petróleo; en los tiempos que corren, merced a los cambios que se derivan de la reconfiguración de los mercados a la que hicimos alusión anteriormente la geopolítica cambió radicalmente. Como diría el Poeta León de Greiff, todo pasa sin que pase nada. Y hablando de volatilidad, los precios del petróleo se caracterizan por su gran volatilidad, recordemos cómo después de cotizarse a US $146 el barril en julio de 2008, seis meses después había caído hasta los US $35 y luego tardó casi tres años, hasta el 2011, para superar los US $100. 

Como lo afirma Robin Wehbé, Director de Portafolio de Boston Company Asset Management, una división del Bank of New York Mellon Corp, “hubo un traspaso de poder desde la OPEP al esquisto estadounidense y eso está produciendo mucha distorsión en el mercado” . Al decir del banco de inversión Goldman Sachs Group Inc. en una nota remitida a sus inversionistas, “la OPEP ya no actuará como el productor que da el primer paso”  en procura de atajar el precio cuando este viene en caída libre. En el pasado la OPEP tenía el peso y el poder suficiente como para influir en los precios con sus decisiones, esta vez no curre lo mismo. 

EL PULSO ENTRE EEUU Y ARABIA SAUDÍTA

 

Arabia Saudita se ha desmarcado de la línea seguida por la OPEP y anda más preocupada por defender su cuota de mercado que por detener la caída del precio o por la estabilidad del mismo. Las circunstancias han cambiado en el Golfo pérsico, sobre todo después de la Primavera Árabe, demandando más inversión social para conjurar las revueltas, lo que demanda más y más recursos y el petróleo es su mayor fuente generadora de recursos para cubrir tanta erogación como la que se requiere. Por ello se muestra renuente a presionar una baja del precio mediante recorte en la producción y ha optado más bien por declarar una guerra de precios a EEUU, ahora su mayor contendor en los mercados, mediante prácticas de dumping, aunque lo niegue el Ministro de Petróleo de Arabia Saudita Ali Al-Naimi , vendiéndole crudo barato a comienzos del mes de noviembre mientras eleva el precio a sus otros clientes tradicionales en Europa y Asia. Por lo demás, Arabia Saudita tiene una espalda muy ancha lo que le permite tener una mayor capacidad de resiliencia ante caídas abruptas de los precios como las que se registran en este momento. Al contrario sensu, países como Angola, Nigeria, Irak o Venezuela están urgidos de una vuelta a los precios a US $120 para cuadrar caja. 

Así como los altos precios del petróleo provocan la contracción de la demanda, cuando se produce una baja esta desalienta a las empresas petroleras y su actividad tiende a mermar a la espera de mejores tiempos. Al parecer a eso está jugando Arabia Saudita con sus estrategia  de venderle crudo más barato a EEUU en un intento por frenar el auge del Shale oil, ya que ella tiene la sartén por el mango y tiene una gran maniobrabilidad dado que poseen el control sobre el barril marginal de crudo. Busca sacar del mercado a aquellos productores de yacimientos no convencionales que por sus mayores costos no resistirían una baja sostenida de los precios por mucho tiempo. 

La verdad sea dicha, como lo afirma Philip Verleger, reputado economista energético de Colorado, “había un exceso de inversión que asumía que los precios nunca caerían”  y cayeron. Según la AIE el umbral del “dolor” oscila entre los US $75 y los US $80 el barril; pero, a medida que se ha difundido la tecnología de la estimulación hidráulica (ya se cuenta con más de 60) en yacimientos no convencionales y más empresas le apuestan a estos, el costo al cual su desarrollo resulta comercial ha venido cayendo a la par con la baja de los precios. De acuerdo con la AIE a un precio US $80 el barril sólo el 4% de los yacimientos no convencionales en EEUU dejarían de ser rentables. No obstante, varios analistas coinciden en que el crecimiento de la producción podría desacelerarse si los precios caen por debajo de los US $75 el barril; este podríamos decir que es una especie de piso que al tocarlo produciría un efecto rebote del precio. Dicho sea de paso los márgenes de ganancia sobre sus ventas de la industria petrolera en los últimos doce meses se han venido estrechando hasta ubicarse en un 26% en contraste con el 35% de hace una década. 

LOS ESPECULADORES EN RETIRADA

Los primeros en huir ante la incertidumbre creada por esta brusca caída del precio del crudo, por supuesto, son quienes invierten en los mercados de futuros, especialmente los fondos de inversión. Muchos de ellos están abandonando el mercado ante el temor de que la descolgada de los precios sea mayor. La cantidad de contratos de petróleos pendientes en la Bolsa Mercantil de Nueva York cayó cerca de 17% desde comienzos de julio a mínimos de casi dos años. Si algo ha contribuido a restarle volatilidad a los precios y de paso ha permitido esta baja consistente en los precios del crudo es que los capitales especulativos se han batido en retirada luego de las medidas tomadas por la FED. Vale la pena recordar que en los 80 por cada 3 barriles producidos se transaban uno de papel, en 2003 7, en 2008 18, hasta llegar al extremo de 32 barriles “virtuales” por un barril de producción física. Pues bien, la FED resolvió ponerle coto a la especulación de la banca con el petróleo en Wall Street y así evitar que a través de derivados como los que condujeron a la crisis hipotecaria de 2008 pusieran en riesgo la estabilidad de la economía. Ahora los negocios de crudo que se cierren se deberán pactar sobre la base de barriles reales, producidos. Ello llevó a JP Morgan a retirarse del negocio y detrás lo siguieron Deutsche bank, Barclays y Morgan Stanley. Ya se las ingeniarán para volver a la carga, pero por lo pronto estaremos a salvo de los fondos buitres!  

QUÉ PODEMOS ESPERAR

Todas las consideraciones anteriores nos explican el pesimismo que ha invadido a los analistas y a la banca de inversión, que no vislumbran un repunte de los precios del crudo en el corto plazo. El Informe del Bank of América Merril Lynch (BOFA), por ejemplo, estimó el 19 de octubre que la cotización del petróleo de referencia Brent se estabilizará alrededor de los US $90 el barril y no en los US $95 que habían previsto inicialmente. Por su parte el banco de inversión Goldman Sachs Group Inc., que tiene un largo historial de pronósticos siempre al alza, en el primer trimestre de 2015 el precio de referencia WTI podría bajar hasta los US $75, ya que consideran que la oferta excederá la demanda al menos hasta mediados de 2015. Otro banco, el Barclays, revisó a la baja su previsión del Brent a US $89 para el cuarto trimestre de 2014, US $88 para el primer trimestre de 2015 y US $87 para el segundo trimestre de 2015, siempre a la baja. 

 

Amylkar D. Acosta Medina

Ex ministro de Minas, Energía e Hidrocarburos

Bogotá, noviembre 13 de 2014

 

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