Dec 19, 2018 Last Updated 1:08 PM, Dec 15, 2018

LOLITA, LA INTRÉPIDA

Siendo las 5 de la madrugada de este viernes 21 de noviembre su noble e impetuoso, pero estrujado y fatigado, corazón dejó de latir; ella, entonces, enmudeció y, en presencia de mi hermano el galeno José Manuel Acosta M, cerró para siempre sus párpados, ocultando de esta manera el brillo y la vivacidad característicos de su perspicaz mirada. Después, todo fue silencio, tristeza en su entorno y pesadumbre para todos y todas quienes la quisimos y admiramos en vida.

Dice Paulo Coelho que nuestra vida transcurre y discurre de ciclo en ciclo, de tal modo que cuando uno cierra un ciclo se abre otro. Pues bien, esta vez, muy a su pesar, nuestra hermana Lolita cerró su último y postrer ciclo vital, tras un largo trasegar y un duro trajinar, con todos sus altibajos, dejando a su fugaz paso una gran estela de obras y realizaciones que le han de trascender. 

No le falta razón a Freddy Oñate, cuando al reseñar en El Pilón su meritorio periplo vital, durante el cual ella tomó la vida como misión y no como carrera, afirmó que “hablar de Lolita es hablar de periodismo” y cómo no, añado yo, de folklor, actividades estas, todas ellas, que ejerció con denuedo, consagración, profesionalismo y con un gran sentido de la responsabilidad y la ética, tan venida a menos en los tiempos que corren. Ella siempre predicó con el ejemplo!

Lolita fue una mujer aguerrida como la que más, sin medias tintas, luchadora, corajuda, tenaz, perseverante y, por sobre todas las cosas, comprometida en grado superlativo con las causas que abrazó, que no fueron pocas, de modo febril y frenético. 

Su arrojo e intrepidez no conocieron límites, nada la arredró ni la amilanó, no se doblegó ni ante la amenaza ni ante el halago. Ni el aleve atentado criminal contra su integridad, que por poco le cuesta la vida, la acalló. Así era Loly, valiente hasta la temeridad!

El Diario vallenato, en el que tuvo como compañero de aventura al que fuera el padre de sus primero(a)s hijo(a)s (Elisa, Ananai y Andrés), Gilberto Villarroel, fue para ella algo así como la niña de sus ojos. Por espacio de más de 12 años, contra viento y marea, remando contra la corriente, trabajando con las uñas para sacarlo, circuló en toda la región Caribe, constituyéndose en un obligado referente del periodismo veraz e imparcial. Y prefirió parar su rotativa y cerrar las páginas del tabloide que editaba a diario, sin importar si llovía, tronaba o relampagueara, viéndose obligada por fuerza de las circunstancias a migrar al mundo digital como refugio, antes que dar su brazo a torcer.

Con el mismo empeño y consagración, con alma, vida y sombrero, le dedicó gran parte de su vida procelosa, volcánica, a la promoción del Festival de la Leyenda Vallenata, asida de las manos con sus dos grandes amigas, la Cacica Consuelo Araujo y la Polla Monsalvo. También a la promoción del vallenato vernáculo a través de su Fundación de Reyes y Juglares, así como el acompañamiento al Turco Gil y Los niños del Vallenato, convirtiéndose para ellos en su mentora, en su Ada madrina. Y fue más lejos, en su afán de difundir y visibilizar aún más la música del acordeón, acunó en Valledupar el Encuentro Mundial de la Música de Acordeón.

Así se Grande fue Lolita, a quien interpretó fielmente José Atuesta Mindiola en una de sus cadenciosas décimas que le inspiraron su partida leyendo lo que era su pensamiento y muy seguramente su paradigma, al exclamar que “la senda es angosta cuando el mar está a la vista”.

Lolita, la irreductible, libró su última gran batalla contra una penosa enfermedad que la agobiaba terriblemente, a la que se enfrentó y resistió con gran estoicismo, hasta que no pudo más y se rindió con gran resignación cristiana ante el designio de Dios. Fue esta la única y definitiva batalla que perdió y eso porque así lo dispuso el Todo poderoso, nuestro Dios Malei´wa. 

Dice José Saramago que “siempre acabamos llegando a donde nos esperan” y a Lolita la esperaba ansioso, anhelante, su entrañable hijo Jaime Daniel, fruto de su amor con Gustavo Gutiérrez, el romancero del Vallenato, quien falleció tempranamente en extrañas circunstancias, aún no esclarecidas, adelantándosele a su madre para recibirla entre sus brazos allá en donde esta Dios. 

Pero, bien ha dicho Isabel Allende que “la muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan, si puedes recordarme, siempre estaré contigo” y así será. En su mensaje de condolencia recibido de manos de la ex ministra de Salud y de Trabajo María Teresa Forero de Saade nos dice que “la recordaremos en los atardeceres de la ciudad que la vio partir, en la música que la amó, en el murmullo de los foros en los que participó y en todos los acontecimientos que ella divulgó”. Y, a decir verdad, cuando la nostalgia se asome inexorablemente podremos decirle a ella con el Poeta Eduardo Carranza: “te llamarás silencio en adelante y el sitio que ocuparas se llamará melancolía”.

Con el final de nuestra vida terrenal nos percatamos de una triste y a ratos cruel realidad: como dice el tango Volver, interpretado en la voz de Carlos Gardel, El Zorzal criollo, “es un soplo la vida”; al fin y al cabo no somos más que briznas en manos del Creador, sólo eso y nada más. Y la vida termina con la muerte, así como los ríos desembocan en el mar, son sus tributarios. De la muerte dice Antonio Machado que es algo que “no debemos temer, porque mientras somos la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros ya no somos”. Al decir de San Francisco de Asís, “terrible es la muerte, pero ¡cuán apetecida es también la vida del otro mundo a la que Dios nos llama!”.

Un reflexión final: cuando la persona fallece, en este caso Lolita, su cuerpo se torna en inútil morada del Alma que alberga, ahora liberada. Se sepulta el cuerpo, que es algo material, no el alma, que es espíritu puro y, como creyentes que somos, como lo fue también Loly, al igual que nuestro padre Evaristo, nos reconforta saber que quien cree en ti, Señor, no morirá para siempre. Amén!

 

El nuevo cargo de Amylkar Acosta

Amylkar Acosta, ministro de Minas y Energía en el primer mandato del presidente Juan Manuel Santos, ha sido elegido nuevo director de la Federación Nacional de Departamentos.

Acosta, economista de profesión y varias veces senador de la República, es un guajiro muy estudioso de su tierra y de la Región Caribe en general, y por ello, en principio, su designación constituye una buena noticia para la Costa. Evidentemente, habrá que esperar el desarrollo de su gestión para hacer una valoración cabal de la misma.

Le esperan al exministro numerosos desafíos. El primero, conseguir que la organización que pasa a dirigir aumente su notoriedad en la esfera pública: la Federación Nacional de Departamentos apenas carece de proyección y, salvo casos excepcionales, solo salta a la primera plana de los diarios (y seguramente no de todos) cuando los 32 gobernadores del país eligen al nuevo director, como sucedió ayer en la 79° asamblea de gobernadores celebrada en Manizales.

Sin embargo, si se considera que el país acometerá más temprano que tarde un proceso de descentralización real, la Federación de Departamentos está llamada a  desempeñar un papel más relevante del que ahora tiene. De esto, el exministro Acosta parece tener una clara conciencia, puesto que, en declaraciones a EL HERALDO tras su nombramiento, anunció ayer que una de las tareas centrales de su mandato consistirá en fomentar la descentralización administrativa del país y, al mismo tiempo, la integración entre departamentos.

El presidente Santos ha expresado en diversos momentos su compromiso con la descentralización.  Lo hizo con particular elocuencia al anunciar la gran remodelación ministerial de septiembre de 2013, y lo reiteró tras ganar de manera apretada las últimas elecciones presidenciales con el apoyo de algunas regiones, muy en particular de la Costa Atlántica.

Pese a todo, Colombia  sigue siendo un país  excesivamente centralista, de modo que en este terreno el flamante director de la Federación de Departamentos tiene por delante una ardua tarea.

La primera oportunidad para ponerse a prueba la tendrá el exministro de inmediato, ya que el Gobierno central se encuentra en plena elaboración del Plan de Desarrollo Nacional que determinará  la orientación de las inversiones públicas en el próximo cuatrienio.

El Departamento Nacional de Planeación, DNP, que encabeza Simón Gaviria, ha constituido para tal efecto cinco mesas de trabajo, y el proyecto resultante lo presentará al Congreso de la República al inicio de sesiones el año próximo.

Acosta ha destacado también entre sus prioridades ‘aterrizar’ el posconflicto en las regiones. Un objetivo fundamental, porque, si el actual proceso de paz llega a buen puerto, está claro que los esfuerzos tendrán que centrarse en los territorios que más han padecido la violencia de los grupos armados ilegales.

El exministro de Minas tiene, además, la misión de que el presidente Santos cumpla sus promesas de campaña, algo muy complicado si se considera el enorme déficit que arrastran las cuentas públicas. La Región Caribe, en concreto, espera que le aseguren la financiación de varias obras trascendentales de infraestructura, muchas de las cuales solo cuentan con recursos para el presupuesto de 2015, pero no para vigencias futuras.

Como se ve, al exministro Acosta le aguardan grandes retos, tarea para la que le deseamos  la mejor de las suertes desde este periódico.

Una aclaración necesaria

Amiga Darcy, primero fue cuando fui elegido representante de los gobernadores ante la Junta directiva de Ecopetrol, luego cuando fui nombrado Ministro de Minas y Energía y ahora nuevamente, a raíz del escándalo en la Corte Constitucional, se me ha tratado de vincular con el escándalo de la defraudación de que fue objeto el Departamento de Casanare en una suma que supera los $23.000 millones provenientes de las regalías. Ello en una nota al medio de de Caracol. Esta fue la nota aclaratoria que tuve que sacar siendo Ministro y ya te envié los certificados de Cámara de Comercio que aclaran cualesquier duda que subsista. Te lo envío para que lo socialice con los medios. Por Favor!

Certificado Cámara de Comercio LIKUEN COL S.A. 1

Certificado Cámara de Comercio LIKUEN COL S.A. 2

 

Una aclaración necesaria

MME, Bogotá D.C., octubre 25 de 2013. En la emisión del noticiero Hora 20 de Caracol Radio de la noche de ayer, al dar cuenta de la condena proferida por la Unidad Anticorrupción de la Contraloría General, tanto al ex gobernador de Casanare Witman Herney Porras, como a la empresa Likuen Col S.A Industria Carboquímica Nacional y a la Fiduciaria de Fidupetrol, aluden a mi nombre como supuesto fundador de dicha empresa. Al respecto me permito aclarar lo siguiente:

Es absolutamente falso que yo haya sido el fundador de la empresa Likuen Col S.A Industria Carboquímica Nacional, como tampoco soy ni he sido socio o directivo de la misma, como lo pueden constatar en los registros que lleva la Cámara de Comercio cuya certificación anexo.

 

Por tal razón, en ningún momento he sido vinculado a la investigación que ahora concluyó con dicha condena.

 

Ciertamente fui impulsor en su momento, hace más de ocho años, de las iniciativas que emplearan procesos de licuefacción del carbón para producir combustibles a partir de los carbones colombianos, al igual que lo he sido de los combustibles, del gas natural y la energía eólica. Yo he sido quijote, no negociante; soy negado para los negocios, razón por la cual ¡no he sido ni soy socio de nadie en ningún negocio!

 

 

Amylkar D. Acosta Medina

Ministro de Minas y Energía

 

 

Numero de Comunicado: 807 

Lugar de origen: DISTRITO CAPITAL-BOGOTÁ-Colombia, 

Fecha del comunicado: 25/10/2013 

Fuente: MME

LA HORA DEL PLANETA

 !Usa tu energía para dársela al Planeta!

Hoy 27 de marzo se celebra la décima edición de La hora del Planeta, iniciativa esta que busca llamar la atención sobre el riesgo y los peligros que acechan a la humanidad y a los que está expuesta la propia supervivencia de todos los seres vivos que habitamos el planeta tierra. Todo por cuenta de la degradación paulatina, persistente y cada vez más acelerada de nuestro hábitat a consecuencia del desaforado crecimiento de la economía y la voracidad sin límites de una sociedad presa del consumismo. Ello atenta contra el principio esencial de la sostenibilidad, entendida esta como la define el Banco Mundial: “el desarrollo que satisface las necesidades actuales de las personas, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas”. Dicho de otra manera, se trata de vivir aquí y ahora sin matar el mañana. 

El cambio climático es una realidad incontrastable, cada día que pasa el negacionismo del reducto de los escépticos que aún quedan pierde audiencia ante la contundencia de los hechos, que son tozudos. Según el más reciente Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), en las últimas tres décadas cada una de ellas ha sido más caliente que las que le han antecedido; no hay duda, los registros muestran una tendencia a que los termómetros marquen más altas temperaturas. 

Actualmente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que se concentran en la atmósfera, causante del calentamiento global, crecen aun ritmo endiablado del 2.2% anual. De acuerdo con las cifras del IPCC las concentraciones de CO2 ha llegado “a niveles sin precedentes en al menos 800 mil años”(¡!)”, lo cual no deja de ser alarmante.       De seguir a este ritmo la temperatura promedio del planeta tierra se podría elevar 4 grados centígrados hacia finales de este siglo con respecto a la temperatura de la era pre-industrial, lo cual sería catastrófico. Las Naciones Unidas se ha propuesto limitar el aumento de la temperatura a no más de 2 grados centígrados, para evitar que los cambios sobrevinientes en el clima queden fuera de control, lo cual sería una verdadera debacle. Para alcanzar este objetivo se requiere actuar ya, frenando en seco y de manera sustancial las emisiones en las próximas décadas, entre el 40 y 70% entre el 2010 y 2050 hasta reducirlas “casi a cero” en 2100. 

Lo advirtió la Secretaria ejecutiva de la Convención de Cambio Climático de la ONU (UNFCCC) Christina Figueres, “los riesgos del cambio climático no han sido jamás tan evidentes y los impactos tan visibles”. Gerardo Benito, científico español e integrante del Panel de expertos sobre el cambio climático de las Naciones Unidas, afirmó que “los impactos del cambio climático son evidentes y el coste de no hacer nada es mayor que el de actuar”. Aunque no es lo óptimo, el consenso alcanzado en febrero pasado en Ginebra por parte de los 195 estados que hacen parte de la UNFCCC en torno al Documento marco para negociar en octubre próximo en la XXI Conferencia de las Partes (COP21) de la UNFCCC a realizarse en París  un “Acuerdo global de lucha contra el cambio climático” constituye un gran avance en la dirección correcta. Como dice el proverbio chino, es mejor encender un rayo de luz que maldecir la obscuridad!

Pero, no todo hay que dejárselo a los expertos, a los gurús en estas materias, como tampoco a las cumbres y a las conferencias internacionales que se ocupan del cambio climático y de sus estragos. La sociedad civil debe poner su parte, debe contribuir al logro de los objetivos trazados por la comunidad internacional, al fin y al cabo todos estamos a bordo del mismo planeta y como dijo Rajendra Pachauri, Presidente del Panel de expertos “no hay Plan B por que no hay otro planeta”, por lo menos por ahora, habitable por el ser humano y de los demás seres de los cuales vive. Por lo tanto, ya va siendo hora de detener esa alocada carrera hacia el abismo!

En este orden de ideas, es loable la iniciativa promovida por WWF (por sus siglas en inglés del Fondo Mundial para la Naturaleza), la mayor organización conservacionista independiente del mundo, de esta campaña global, La hora del Planeta. Esta nació en Sidney (Australia) en 2007, cuando 2.2 millones de usuarios del servicio eléctrico apagaron las luces encendidas, ello con el fin de llamar la atención frente al fenómeno del Cambio climático. Desde entonces, año a año se han venido sumando adherentes a esta iniciativa en los cinco continentes, despertando la conciencia sobre la amenaza que se cierne sobre la supervivencia tanto de la especie humana como de las demás especies que habitan la tierra. Y La hora del Planeta es algo tan simple como apretar el interruptor y apagar la luz por espacio de una hora (de 8:30 a 9:30, hora colombiana, de esta noche), esta vez se han sumado a esta causa 10 mil ciudades de 172 países.

 

Bogotá, marzo 27 de 2015

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CARLOS GAVIRIA: EL LIBREPENSADOR

La vida del Profesor Carlos Gaviria Díaz parece inspirada en la Ilustración y los ilustrados del siglo XVIII, quienes le dieron vida al movimiento intelectual de los Enciclopedistas, embrión de la Revolución francesa y de Los derechos del hombre y del ciudadano, condensados en sus tres principios luminarios: la libertad, la igualdad y la fraternidad. La Ilustración sólo blandió un arma, la razón y apeló a un medio, la educación, al considerar que si al pueblo se le educaba y se le develaba la verdad no reincidiría en los mismos errores y horrores del pasado cruel. 

Carlos Gaviria a lo largo de su trasegar durante todo su periplo vital, que osciló entre la academia y la Política, sólo apeló a la razón como arma, fulminante por lo demás, para refutar a sus contradictores y para defender sus ideas, de las que siempre fue un militante irreductible. Siempre creyó, como demócrata integral que fue, en la fuerza del argumento y jamás recurrió ni cohonestó con quienes esgrimen el argumento de la fuerza para imponer sus puntos de vista. Y la educación para él fue su obsesión y a ella se consagró por luengos años; su cátedra no estuvo confinada a las aulas universitarias, empezando por su Alma mater (la Universidad de Antioquia), porque siempre que daba una conferencia o participaba en paneles y foros lo hacía en ejercicio de su cátedra, ya que él nunca dejó de ser el inspirado y acucioso Profesor que conocimos desde la década de los años 70 del siglo pasado.

Carlos Gaviria fue en vida un brillante intelectual, en todo su esplendor, siendo esta la más alta escala de la condición humana, a la que sólo les es dable acceder a mentes privilegiadas como la suya. Siempre que hablaba y él era de un verbo muy cultivado y elocuente, con un enorme poder de convencimiento, ponía a pensar a sus interlocutores y cautivaba la atención y el respeto del auditorio por su bagaje de conocimientos y el arsenal de argumentos, con toda su carga de profundidad. Él, además de ser un aquilatado jurisconsulto era un aplomado filósofo del derecho, émulo de Sócrates, de Kant, de Kelsen y cómo no, de su filósofo de cabecera, el austríaco Ludwig Wittgenstein. De modo que cuando llegó a la Corte Constitucional admirable, a la que le dio vida la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, le hizo honor y le dio lustre a la misma, sus providencias al igual que sus salvamentos de voto como Magistrado son piezas magistrales que dejaron una profunda e indeleble huella y siguen siendo obligados referentes del Derecho aún allende nuestras fronteras patrias. 

El ex presidente de Francia, el socialista Francois Mitterrand afirmó en alguna ocasión que “la responsabilidad del intelectual es mayor que la que puede tener un financista, un empresario o el gerente de una empresa, por una sola razón, porque influye sobre demasiadas personas”. Intuyo que fue esta responsabilidad del intelectual y su compromiso con Colombia los que lo llevaron a abrazar una causa partidista, liderando el Polo democrático y aspirando a la Presidencia de la República. Él encontró en el proselitismo político el mejor conducto para amplificar su mensaje, siempre coherente, consistente, porque en Carlos Gaviria no se conoció la doblez o el transfuguismo ideológico ni transigió  con él. Su vida toda, que fue ejemplar y ejemplarizante, también lo fue en la Política, él demostró que se puede ser político y honrado a la vez. Él, que fue socialista a fuer de Liberal manchesteriano,  predicó con su propio ejemplo que la ética es consustancial con el sano ejercicio del derecho y de la Política, que tratar de separarlos es como intentar aplaudir con una sola mano. Pero, además, era un convencido con Ludwig que “la ética no se predica, la ética se muestra” y que “la ética y la estética van de la mano”, así como también abrigaba la esperanza de que “la belleza y la verdad sean una sola cosa”. Ese era su talante!

Carlos Gaviria, el libertario y el vanguardista se nos fue, pero su pensamiento y sus ideas quedan sembradas en la mente de sus incontables discípulos y seguidores, entre los cuales me cuento, porque su legado lo trasciende, como a todos los grandes. Su erudición y su capacidad oratoria la vamos a echar de menos, pero allí nos quedan sus obras, sus escritos y sus conferencias, que seguirán siendo una invaluable fuente nutricia para las presentes y las futuras generaciones del intelecto. Carlos Gaviria fue un adelantado de su época, quien mostró su gran lucidez y sapiencia hasta la víspera de su deceso. De él puede decirse que al igual que los barcos de guerra se hundió en los piélagos del ancho mar con las luces encendidas en medio del fragor de la batalla. 

Él mismo, apelando a uno de sus autores favoritos de la literatura, que era una de sus tantas veleidades intelectuales, al lado de la música y el deporte, Jorge Luis Borges, trajo a colación en una  de sus acostumbradas conferencias, esta vez sobre el mundo de la metafísica borgiana, una de sus frases metafóricas que fue como una premonición de lo que sería su momento postrero: “el río es el río de Heráclito, que se confunde con el tiempo, que somos nosotros, con lo transitorio, con lo que pasa, con lo ilusorio”. Paz en su tumba!

 

“Feliz el hombre a quien al final de la vida no le queda sino lo que ha dado a los demás” Armando Fuente A

 

Bogotá, abril 5 de 2015

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UNA APUESTA POR LA PAZ

“No hay camino para la paz, la paz es el camino” Mahatma Gandhi

El escenario en el que se venía adelantando la negociación entre el Gobierno Nacional y las FARC en La Habana era uno al momento de la convocatoria de este Foro del Caribe y otro bien distinto es el escenario actual, merced al aleve ataque perpetrado por las FARC en el Cauca, violando su propio cese al fuego unilateral y con carácter indefinido, el cual dejó un saldo de 11 soldados muertos y 17 heridos. Nunca antes se había llegado tan lejos en la negociación cara a cara entre Gobierno y FARC y nunca antes habíamos estado tan cerca del fin del fin de este conflicto armado que se ha prolongado por más de medio siglo.  Bien lo dijo Humberto de la Calle, Jefe del equipo negociador por parte del Gobierno: “cuando los colombianos, incluso los más escépticos, comenzaban a acariciar la esperanza de ser testigos de la firma de un acuerdo histórico que abriría las puertas de una paz anhelada por décadas y por generaciones  enteras, vino, en el peor momento posible, este desconcertante baldado de agua helada” . 

La opinión pública, tanto nacional como internacional, reaccionó airadamente y condenó este atentado, que ha terminado por minar la confianza que se venía construyendo desde la Mesa de La Habana, provocando un gran desconcierto, con lo cual se ha dado un paso atrás con respecto al terreno que ya se había ganado. A este respecto, ya se había anticipado el ex ministro Rudolf Hommes, cuando dijo que “si destruyen la confianza unilateralmente, el proceso puede retroceder severamente hasta naufragar” . 

En su respuesta a las FARC el Gobierno ha sido categórico al afirmar que no se va a dejar imponer un cese al fuego bilateral mediante este tipo de acciones, al tiempo que dejó en claro, con una gran dosis de sindéresis, que “los colombianos no debemos dejar de insistir en la búsqueda del fin de la guerra a través del diálogo”. Al fin y al cabo, como lo dijo un guerrero como lo fue el General Douglas MacArtur, la guerra es tan destructiva  que se “volvió inútil como instrumento para la resolución de conflictos”. Esa ha sido la apuesta del Presidente de la República Juan Manuel Santos, desde su primer mandato, cuando afirmó que “la puerta del diálogo no está cerrada con llave”, advirtiendo a la vez que a la paz se llegará “por la razón o por la fuerza”. Y, como se recordará, la segunda vuelta en la cual fue reelegido el Presidente Santos se convirtió en la práctica en un plebiscito a favor de la salida negociada del conflicto armado en Colombia. En momentos como este, de justificada hiperestesia colectiva, es preciso actuar como lo aconsejaba el gran escritor Miguel de Unamuno, “con cabeza fría y corazón caliente”. 

Este proceso de negociación no ha estado exento de dificultades, de desavenencias, de críticas, de incomprensiones y de disensiones, explicables todas ellas por la gran sensibilidad que despierta esta larga historia de la espiral de violencia, como la denominó el predicador de la Teología de la Liberación, el arzobispo brasilero Hélder Cámara, que ha padecido nuestro país y el laberíntico camino que habrá que recorrer para lograr la anhelada meta de un Acuerdo para alcanzar una paz digna, estable y duradera. Aún los más acérrimos críticos del proceso de la negociación de la Habana coinciden en que no es el momento de dar un manotazo sobre la mesa por parte de los representantes del Gobierno y levantarse de la misma. A guisa de ejemplo mencionemos al periodista Mauricio Vargas, quien no duda en señalar que “la mesa de la Habana no debe acabarse ahora”  y, eso sí, como tantos colombianos, plantea que “tampoco prolongarse más allá de unos meses” , indefinidamente. Y en ello coincidió con De la Calle, quien interpretando el sentimiento de los colombianos, dijo con toda claridad que “no estamos dispuestos a permanecer indefinidamente en la mesa ni a pactar a cualquier costo” . Actos de paz y no de guerra por parte de la guerrilla de las FARC es lo que demanda Colombia toda y es eso también lo que necesita la Mesa de La Habana, para recuperar la confianza perdida; las FARC deben ser conscientes de que, como dijo Ovidio, “las palabras sin acciones que las refrenden son enemigas de los ideales”.  

El propio ex presidente Alvaro Uribe Vélez, sostuvo, no sin antes reiterar su tesis de que “mientras no se dé un cese de actividades criminales por parte de las FARC con concentración en un sitio y que sea verificable”  y de pedir que “por favor suspendan el avance del diálogo hasta que se dé esa condición” , ello se dé “sin levantar la mesa” . Esta declaración del ex presidente Uribe entraña dos aspectos esenciales, rescatables para la construcción de un Acuerdo sobre lo fundamental en torno al proceso de paz: reconoce que ha habido avances en el diálogo de La Habana y la utilidad de la Mesa de negociación, pues de otra manera no pediría que esta no se levante. En todo caso, señor ex presidente Uribe, es preciso aclarar que la concentración de los frentes de las FARC en un sitio y que esta sea verificable tendrá su momento y es parte de la negociación, por lo que no es dable suspender el avance “hasta que se dé esa condición”, porque ello sería tanto como poner la carreta delante del buey. Recordemos que con el ex presidente Uribe Colombia completó la nómina de 15 presidentes que le declararon infructuosamente la guerra a las guerrillas para derrotarlas y no lo lograron. Esta debe haber sido para ellos una de sus mayores frustraciones. Por qué no darle, entonces, una oportunidad a la paz por la vía de la negociación, ya que por la vía de las armas no se alcanzó?

Desde aquí y ahora, desde Valledupar, capital mundial del Vallenato y recordando al inmortal, al gigante de la literatura universal, a nuestro laureado con el  Nobel y hasta siempre recordado Gabo, queremos repetir sus palabras: “en todo caso, en medio de la confusión y el desencanto no faltan - no faltamos – quienes seguimos creyendo, de un modo empecinado y tal vez ilusorio, que la paz es posible” . Y para ello, señor Presidente Santos, le pedimos vehementemente, desde el caribe colombiano, que no tire la toalla y le decimos que hay que resistir, insistir y persistir, sin prisa pero sin pausa, hasta alcanzar el objetivo propuesto, porque la paz es el bien más preciado para los colombianos. Es bien sabido que las regiones, sobre todo aquellas en donde no existe Estado ni mercado, han sido las más flageladas por este largo y cruento conflicto armado y por esa misma razón es la más urgida de que se le ponga fin. Si el meridiano de la guerra ha venido pasando arrasadoramente sobre los territorios de las regiones, también el meridiano de la paz habrá de pasar ineluctablemente por ellos. 

Como sabemos que nunca es más oscura la noche que un instante antes de amanecer, abrigamos la esperanza de alcanzar la paz más pronto que tarde, pues al decir del Quijote “ni el bien ni el mal son duraderos y siendo que el mal ha durado tanto (¡más de cincuenta años!) el bien debe de estar cerca”. Federico García Lorca no pudo ser más patético cuando dijo en uno de sus sonetos, que “el más terrible de los sentimientos es el de la esperanza muerta”. No puede ser que esta generación de colombianos, al igual que aquellas que nos precedieron  corramos la misma suerte de las estirpes condenadas a cien años de soledad, que nunca tuvieron una segunda oportunidad sobre la tierra. 

 

Valledupar, abril 27 de 2015

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EL PATRICIO LIBERAL

El noble corazón de un gran hombre, como lo fue en vida, Crispín Villazón de Armas, dejo de latir, para poner término al periplo vital de un gran patricio liberal, de un gran servidor público, de un incansable luchador, del insomne defensor de los pequeños caficultores y patriarca de Pueblo Bello,

que era como la niña de sus ojos. Sus amigos ahora nos veremos privados de sus sabios consejos y orientaciones, siempre oportunos y perspicaces. Crispín fue un auténtico fruto de su tierra; él era tan cesarense como las cristalinas aguas de rio Guatapurí y como la flor del cañaguate.

Jurista ponderado y acucioso, fogoso orador y aquilatado intelectual , se desempeñó con igual diligencia e idoneidad como concejal y alcalde de Valledupar, su terruño querido, Representante a la Cámara, Senador de la República y Secretario General del Senado, Embajador, Ministro de Estado y le cupo en suerte ser uno de los principales gestores de la creación del Departamento del Cesar. Él hizo parte de esa pléyade de líderes esclarecidos que partieron desde la provincia y sin desprenderse de ella han alcanzado un sitial de importancia y proyección nacional. Crispín Villazón de Armas en vida, tempranamente, pasó a hacer parte de esa galería de hombres ilustres, íntegros y probos, honra y prez de nuestra región. Él, sin ufanarse ni vanagloriarse de ello, siempre se codeó e interactuó de tú a tú con los más reconocidos dirigentes nacionales, se hizo respetar y nunca se dejó ningunear. Ese era Crispín. 
Apesadumbrados tenemos que lamentar su partida, pues deja un gran vacío, bien difícil de llenar, su ausencia se va a hacer sentir en todos los rincones del Magdalena grande, que le era entrañable y objeto de sus desvelos y preocupaciones. Pero Crispín se nos va con la satisfacción del deber cumplido, dejando tras de sí toda una estela de obras benéficas y realizaciones a favor de su pueblo, al que sirvió sin límites y sin cálculos mezquinos, porque él ante todo fue un hombre servicial, siempre presto a extenderle la mano para aproximarla a quien requería de sus buenos oficios. Siempre, con su sonrisa a flor de labios, amigo de sus amigos, en su corazón grande y generoso había cabida para todos y lo recordaremos, cómo no, con sus brazos abiertos para recibirnos, porque él pocas veces saludaba de mano, solía hacerlo con un estrecho y cálido abrazo.
José Martí, el apóstol de la democracia nos enseñó que “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida” y este es el caso de Crispín, pues él nada dejó iniciado porque toda empresa que emprendía, por ardua que fuera, la continuaba con tesón y perseverancia hasta concluirla, porque él no era hombre de medias tintas, era rotundo y concluyente, ese era su talante. 
Como nos lo recuerda el gran Savater, uno “siempre trata de ensanchar la finitud angosta de la vida, para rebajar cuanto podamos la anchura agobiante de la muerte", pero esta llega sin remedio, qué le vamos a hacer. Como cristianos, como creyentes, que él también lo fue, nos reconforta saber que quien cree en Dios no morirá para siempre y que quien comparte con Cristo la muerte abriga la firme esperanza de compartir también con él la resurrección. Paz en su tumba.

Bogotá, junio 5 de 2015
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ROMA LOCUTA

HACIA UN NUEVO PARADIGMA

Colombia fue pionera en Latinoamérica al consagrar en su Constitución Política el principio del desarrollo sostenible y al crear el Ministerio de Ambiente, como cabeza visible del Sistema Nacional Ambiental (SINA), a través de Lay 99 de 1993, que ya cumple 22 años de expedida. A través de la misma se les dio un giro y otro perfil a las corporaciones autónomas regionales, que a partir de entonces hacen parte del SINA.

Me cupo en suerte ser uno de los ponentes de esta Ley a través de la Comisión V del Senado, lo cual me llevó a hacer algunas reflexiones que quiero compartir con ustedes a propósito del clima y el agua, que son los temas que nos ocupan en esta jornada de trabajo que realizaremos el día de hoy.
Como se recordará entre 1992 y 1993 el país padeció 14 largos meses de racionamiento del servicio de energía eléctrica a consecuencia del fenómeno del Niño. Pues bien, me correspondió coordinar la Comisión congresional que analizó las causas y determinó los responsables del “apagón”, como se le denominó desde entonces. Y pudimos establecer que la principal causa del colapso del sistema eléctrico había radicado en la subestimación del costo del racionamiento y esta a su vez se atribuía al hecho de partir de la falacia de que el agua tenía costo cero. 
Me atreví a cuestionarla con mi tesis, considerada para entonces una herejía, en el sentido de que el agua había dejado de ser un bien libre para convertirse en un bien económico y fui más lejos al aventurar la afirmación de que el agua había dejado de ser un recurso renovable por cuenta del cambio climático. De allí nació mi iniciativa, contemplada en dicha Ley (parágrafo del artículo 43), que obliga a invertir el 1% del valor de todo proyecto que conlleve el uso del agua en la preservación, conservación y recuperación de la cuenca hidrográfica de la cual se sirve.

EL CAMBIO Y LA VARIABILIDAD CLIMÁTICA

Desde aquel entonces Colombia ha padecido la recurrencia y la alternancia de dos fenómenos extremos, producto del cambio y la variabilidad climática: el fenómeno del Niño, con su prolongada sequía y el de la Niña, con sus lluvias torrenciales. Una de sus características es la mayor frecuencia con la que se presentan tales fenómenos y su mayor intensidad. Entre 1950 y 2007 los desastres asociados con las olas invernales se incrementaron 16.1% y aquellos asociados con la baja pluviosidad se multiplicaron 2.2 veces. Colombia, según las Naciones Unidas, es el tercer país más vulnerable frente a tales fenómenos, razón por la cual se impone la necesidad de gestionar la reducción de los riesgos y los impactos que ellos comportan, así como para la adaptación a esta nueva realidad. Bien dijo Charles Darwin, que los sobrevivientes no serán los más inteligentes y capaces sino aquellos que se adapten mejor y más rápidamente, añadiría yo, al cambio. 
El Panel de expertos de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (IPCC), creado en 1998, llegó a dos conclusiones que son fundamentales: la primera, que existe una gran correlación entre las concentraciones de CO2 en la atmósfera y la temperatura global y la segunda, que la causa principal de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) es antropogénica, es decir, se debe a las actividades humanas. Se trata del “antropocentrismo despótico que se desentiende de las demás criaturas”, que delata el Papa Francisco en su Encíclica Laudato Di. 
Actualmente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que se concentran en la atmósfera, causante del calentamiento global, crecen a un ritmo endiablado del 2.2% anual. De acuerdo con las cifras del IPCC las concentraciones de CO2 ha llegado “a niveles sin precedentes en al menos 800 mil años”(¡!), lo cual no deja de ser alarmante. Ello explica el aumento con respecto a la era preindustrial de 0.85 grados de la temperatura a nivel global y aterroriza que pueda elevarse hasta los 2 grados antes de finalizar este siglo, que harían inhabitable el Planeta tierra. Y pensar que, como dice Rajendra Pachauri, Presidente del Panel de expertos de las Naciones Unidas, “no hay Plan B porque no hay otro planeta” habitable por el ser humano, por lo menos por ahora. Lo dijo el Sumo Pontífice: “la humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir el calentamiento del sistema climático”. 
Las consecuencias del calentamiento global no se hacen esperar, en el caso de Colombia, según el IDEAM, los glaciares que aún subsisten tienen sus días contados; para el 2030, que está a la vuelta de la esquina, habrán desaparecido los últimos 6 nevados que nos quedan, nuestra Sierra Nevada de santa Marta, una de las maravillas de la naturaleza, declarada Patrimonio de la Biósfera por parte de la UNESCO, muy pronto dejará de ser nevada. De hecho, recientemente un grupo de científicos descubrió aterrado una laguna que se había formado por el deshielo en el Parque Natural de los Nevados que cubre los departamentos de Tolima y Caldas, a 4.900 metros sobre el nivel del mar. Así de catastrófico es el panorama que se vislumbra, sino detenemos esta carrera alocada de depredación.

EL DRAMA DE LA CARENCIA DE AGUA POTABLE
Una de las afectaciones mayores del cambio y la variabilidad climática, así como el calentamiento global es sobre la disponibilidad de agua potable, al punto que se ha llegado a afirmar que las guerras del futuro no serán por el control de los yacimientos de petróleo sino por el control de las fuentes y depósitos de agua. Colombia no ha escapado al sombrío panorama que delatan las estadísticas a escala mundial y hasta hace muy poco acusaba una gran precariedad en el abastecimiento de agua potable. Casi ninguno de sus municipios menores, que representan más del 80%, contaba con plantas de tratamiento para potabilizar el agua para consumo humano en 2007. Precisamente la décima Meta de los Objetivos del Milenio, al que se comprometió Colombia, era reducir para este año en un 50% el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible al agua potable. A Colombia, desafortunadamente, no le alcanzó el tiempo para lograrlo y aunque, como lo reconoció Fabrizio Hochschild, Coordinador residente de la ONU, “avanza en la dirección correcta, pero no a la velocidad necesaria”. Las mayores carencias se presentan en el campo, en donde según el Instituto Nacional de Salud (INAS) sólo 900 mil personas de las 11´700.000 que lo habitan tienen acceso a agua en condiciones aceptables para el consumo humano. 
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen más de 25 enfermedades que están asociadas al consumo de agua cruda, no tratada, tomada directamente de la fuente. En el caso particular de Colombia al menos 25 de las enfermedades más frecuentes atribuibles a esta causa, según el Instituto Nacional de Salud (INS) son la hepatitis B, la fiebre tofoidea y diarrea aguda. Esta última provocó la defunción temprana de 117 niños menores de 5 años en 2013. 
El caso de La guajira es, además de patético, dramático, especialmente para la población indígena asentada en la Alta guajira, la cual está abocada a una verdadera tragedia humanitaria. Por fortuna el Gobierno Nacional, a través de la Dirección Nacional de Gestión de riesgo (DNGRD) y los gobiernos departamental y municipal, así como el sector privado, han aunado esfuerzos para conjurarla. Desde la propia Presidencia de la República, bajo la coordinación de la Ministra Consejera de la Presidencia María Lorena Gutiérrez y el Director para las regiones Iván Mustafá, se están articulando las acciones de los distintos actores y se está trabajando en un Pacto por el agua en La guajira, cuyos detalles conoceremos esta tarde. 
A mi paso por el Ministerio de Minas, Energía e Hidrocarburos, pude constatar la paradoja de cómo La guajira, que padece por falta de aguas superficiarias, posee en el subsuelo una riqueza enorme de aguas subterráneas que nunca me imaginé. De la mano del servicio Geológico Colombiano (SGC) y de su Director Oscar Paredes, en conjunto con CORPOGUAJIRA, nos dimos a la tarea de aprovecharla, dando un paso histórico, de la perforación de pozos exploratorios a la perforación de pozos en desarrollo, que se están perforando masivamente el Departamento para ponerlos al servicio de las sedientas comunidades. Aquí nació una nueva Política pública de Gestión integral de las aguas subterráneas en Colombia, que constituyen el 72% de la su oferta hídrica. 
No pudo ser más oportuno el llamado del Santo Padre, en momentos en que la Comunidad internacional se apresta a concurrir en diciembre de este año a París, en donde tendrá lugar la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC). Su llamado no puede ser más pertinente: “de todos modos, si en algunos casos el desarrollo sostenible implicará nuevas formas de crecer, en otros casos, frente al crecimiento voraz e irresponsable que se produjo durante muchas décadas, hay que pensar también en detener un poco la marcha, en poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde…En este tema los términos medios son sólo una pequeña demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso”. Como se solía decir antiguamente, en frase atribuida a San Agustín de Hipona, Roma locuta, causa finita: Roma ha hablado, el caso está cerrado!


Riohacha, junio 30 de 2015
www.fnd.org.co

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