Nov 20, 2019 Last Updated 4:09 PM, Oct 28, 2019

CRISPACIÓN POR PRECIOS DEL GAS

En vísperas del Día de las velitas que precede la celebración de las festividades de la Inmaculada concepción de la Virgen María, los usuarios de los servicios de gas natural recibieron como un baldado de agua fría el anuncio del alza inusitada en el precio del gas. Ello nos llevó a urgirle al Gobierno su oportuna intervención, con el fin de desactivar esta bomba de tiempo, antes de que estalle y cause estragos sociales de imprevisibles consecuencias. La crispación de los ánimos por este motivo no puede ser mayor. 

En el primer caso se trata de un incremento desproporcionado en el precio del gas natural, a causa de una distorsión derivada de la aplicación a rajatabla de la Resolución 089 de agosto de 2013 expedida por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). Se trata de la actualización periódica de los contratos de suministro de largo plazo que se firma entre oferentes y demandantes del gas natural bajo las modalidades firme, firmeza condicionada y opción de compra. A través de la circular No. 108 de la CREG calendada el 27 de noviembre se da cuenta por parte de la misma de los precios a los cuales se transó el gas natural en la subasta del mes anterior para la provisión del mismo para el año próximo. 

En ese momento se hace público el precio ponderado del gas natural que se entrega por parte de los productores al Sistema Nacional de Transporte (SNT) en Ballena (La guajira) de US $5,4529 y en Cusiana (Casanare) US $3,4478 el millón de BTU. Dado que dicho precio se transa en dólares en lo que va corrido del año la devaluación del peso supera el 17%, el efecto neto sobre el precio sobrepasaría el 40%, al tiempo que el aumento en la tarifa para consumo domiciliario se estima en el 16% y para el industrial del 10%. Ello para la región Caribe, que se sirve del gas proveniente de los campos de La guajira y Sucre, pues para el interior del país al aplicar dicha Resolución se contempla una baja en el precio del gas del 3%. Ello no deja de ser paradójico, toda vez que desde la región Caribe se abastece el 60% del consumo nacional de este energético. 

La razón primordial para que se de esta alza en el precio son las restricciones que acusa la oferta de gas en la región Caribe, en el caso de la producción de La guajira debido a la declinación del campo de Chuchupa, Ballena y Riohacha, amén de las limitaciones operativas y en el de La Creciente y El Hobo, en Sucre por limitaciones en la capacidad de transporte. Es bien sabido que un 30% de la capacidad de generación eléctrica del país es de origen térmico y el 53% de dicha capacidad está en la región Caribe, de allí que más del 80% de su demanda corresponde a su parque térmico de generación. Pues bien, ante la amenaza del Fenómeno del Niño, que aún sigue latente, esta demanda se incrementó y la oferta se quedó corta, lo cual indujo este mayor precio. Huelga decir que la disponibilidad de las plantas de generación térmica de la región Caribe le sirve de respaldo a todo el Sistema eléctrico nacional, razón por la cual este efecto indeseado no debería absórbelo en su integridad sólo la región Caribe. 

Según ha trascendido, el Ministro de Minas y Energía Tomás González se apresta a revisar la Resolución 089, de modo que el aumento de la tarifa al usuario final sea de un 8% para el 2015, $1.500 en promedio, evitando un mal mayor. Ello pone de manifiesto la importancia de la intervención del Estado cuando ello es menester, a fin de que el mercado funcione adecuadamente. No se le puede dejar todo al mercado, el cual tiene momentos como este en el que funciona irracionalmente, de manera contraintuitiva. Un principio fundamental de la Tercera vía, que comparte el Presidente Juan Manuel Santos con el ex premier británico Tony Blair es “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”. Este es el caso, dadas las actuales condiciones de escasez de oferta y por ende de las limitaciones en las declaraciones de producción disponibles para la venta de gas por parte de los productores en el marco del Decreto 2.100 de 2011. 

Previendo situaciones como esta, que podrían agravarse hacia el futuro en ausencia de nuevos hallazgos, fue que le dimos un gran impulso al Proyecto de la planta regasificadora que entrará en operación finalizando el año entrante. También la inclusión como proyectos de interés estratégico nacional (PINES) de la ampliación de la capacidad de transporte desde los campos de La Creciente y El Hobo hasta la red troncal. 

 

Bogotá, diciembre 6 de 2014

www.amylkaracosta.net 

Yo estuve en el 'shock' petrolero

 

La entrada sólida y duradera de Estados Unidos a la producción mundial de petróleo hizo que el precio del barril cayera a niveles que estaban fuera de todos los pronósticos. ¿Qué pasó en Colombia?

Si algo caracteriza el comportamiento de los precios del crudo es su volatilidad, que le es inmanente; como lo afirma Ahmed Zaki Yamani, “los precios del petróleo suben y bajan, así de simple, es el abecé”. De modo que esta descolgada que han tenido los precios del petróleo desde mediados de este año no es algo inusual, lo que sí resulta sorprendente es que haya caído tanto en tan poco tiempo.
 
En junio 16 de este año el WTI y el BRENT se cotizaron a US$107,95 y US$115,19 el barril, respectivamente y, a poco andar ya se estaban cotizando ambos por debajo de los US$70. Y la tendencia sigue siendo a la baja, pese al hecho de que esta última semana tuvo un ligero repunte, pero para situarse el WTI en los US$57 el barril y el BRENT apenas superó los US$62.
 
Mucho se ha discutido sobre la perdurabilidad de esta baja en los precios y sobre cuándo va a tocar fondo y sobre ello hay las más variadas opiniones. Lo cierto es que esta caída de los precios del petróleo era de esperarse, pues este, como todos los commodities, después de un largo ciclo, de casi una década, de un gran apetito por ellos en los mercados internacionales y una espiral alcista de los precios, todos ellos, excepción hecha del petróleo, vieron contraer sus mercados y derrumbar sus precios. Es lo que hemos denominado el cuarto menguante del boom minero-energético, atribuido en gran medida a la desaceleración de las economías emergentes, particularmente la china, la recesión de la economía de la Unión Europea y a la lenta recuperación de la norteamericana.
 
Sólo factores geopolíticos, como los conflictos en Oriente Medio, las sanciones a Irán y la inestabilidad que llevó a reducir dramáticamente la producción petrolera de Libia, entre otros, explican la tardanza de la destorcida de los precios del petróleo. Superados en gran medida tales factores, se pone de manifiesto la preponderancia que empieza a tener EE.UU. en el mundo petrolero, ya no tanto como el primer consumidor de crudo, sino como el primer productor que empieza a ser, gracias a la revolución de los esquistos, la cual ha dado lugar a la reconfiguración del mercado petrolero. La OPEP, en estas circunstancias, se torna irrelevante, además de que ya, a duras penas, produce sólo el 30% de la producción mundial. Su reciente cumbre, del 27 de noviembre, puso de presente la disparidad de criterios y de intereses en juego y terminó por imponerse la posición de Arabia Saudita, que está más preocupada por asegurar su porción de mercado para no perderlo que por la baja en los precios.
 
Ante el fracaso de Venezuela e Irán en dicha cumbre, en su intento por recortar la producción y de esta manera tratar de frenar la caída del precio, este se precipitó aún más, sin que todavía haya encontrado su piso. Ellos se han estrellado contra la real realidad, que no es otra que la sobreoferta de crudo en el mercado, la cual se estima en 2 millones de barriles, al tiempo que cae la demanda por el oro negro. EE.UU., la primera potencia económica, no sólo ha aumentado su producción en más del 70% en los últimos cinco años, sino que además ha reducido su consumo y sus importaciones. China, por su parte, en la medida que se desacelera su economía también demanda menos crudo.
 
¿Qué puede esperarse que pase en 2015? La Agencia Internacional de Energía acaba de revisar a la baja sus proyecciones de demanda de crudos para el año entrante en 300.000 barriles/día, al pasar de 9’600.000 a 9’300.000 barriles. Así las cosas, los países productores, entre ellos Colombia, tendrán que ajustar sus presupuestos a esta nueva perspectiva de precios bajos, que impactará sus ingresos y, como ya lo estamos viendo, su tasa de cambio, pues mientras el precio siga cayendo el dólar se seguirá fortaleciendo.
 
*Amylkar Acosta Medina. Exministro de Minas y Energía de Colombia.

 

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