Dec 13, 2019 Last Updated 4:09 PM, Oct 28, 2019

EN SU CUARTO DE HORA

Categoría: Combustibles Fósiles
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Definitivamente, el carbón, el petróleo y los demás minerales e hidrocarburos están en su cuarto de hora, gracias al apetito y a la voracidad de las economías emergentes encabezadas por China y la India. A la mayor demanda de estas por productos básicos, para poder sostener su alto ritmo de crecimiento, se viene a sumar el repliegue de los capitales especulativos que buscan refugio en los commodities.

La combinación de estos dos factores están presionando al alza los precios tanto de los hidrocarburos como de los minerales. Adicionalmente, los países emergentes y en particular Latinoamérica se ha convertido en el gran polo de atracción de la inversión de capital, dada la circunstancia de que su economía muestra un mayor dinamismo que la de las economías del mundo desarrollado. Ello explica el repunte de la Inversión Extranjera Directa (IED), atraida además por las oportunidades que ofrece un sector minero-energético en auge. 
Colombia en lugar de ser la excepción hace parte de la regla. Después de haber alcanzado la cifra record de IED en 2008 con US $10.583 millones tuvo según el departamento Técnico del Banco de la República una caida del 32% para situarse en los US $7.201 millones en 2009, que pudo ser mucho mayor debido a los embates de la crisis global que se precipitó a mediados de 2008.


INVERSIÓN Y PRODUCCIÓN
Gracias a la actividad petrolera y minera, entre enero y marzo de este año Colombia registró ingresos por IED de US $4.179 millones, con un incremento de US $530 millones frente a los registrados en el mismo período de 2009. Según el Banco de la República, en los primeros cuatro meses de 2010 el 86,2% de la IED que llegó al país estuvo dirigida a los sectores de minería e hidrocarburos, con un aumento del 21,7% con respecto al mismo periodo del año anterior, al sumar US$2.645 millones. Pero, este año la IED volvió a tener un repunte, pues al cierre del primer semestre acumuló US $4.400 millones, 9.5% mayor con respecto a igual período del año anterior. La IED dirigida a la actividad minera y de los hidrocarburos aumentó sensiblemente su participación al pasar del 21% al 82% entre el año 2000 y el 2009 y superar este año el 85%. Según las proyecciones del Ministerio de Minas y Energía se esperan inversiones entre 2008 y 2015 del orden de los US $54.000 millones en el sector petrolero y US $8.000 millones más en otros subsectores de la minería. Con base en tales inversiones se pronostica una producción de 849 mil barriles /día de crudo por parte de Ecopetrol para el 2015, la cual se elevaría a los 994 mil barriles equivalentes de petróleo si incluimos la producción de gas.  En cuanto al carbón se refiere, se aspira a elevar la producción a 80 millones toneladas en 2011 y 116 millones en 2019.


PRODUCCIÓN DE PETRÓLEO Y VOLÚMENES EXPORTADOS


VOLÚMENES IMPLÍCITOS DE LAS EXPORTACIONES DE CARBÓN

Esta afluencia de capital al sector minero-energético ha servido de catalizador y se ha traducido en mayor exploración y explotación del recurso. Según cifras de Ingeominas, el área minera contratada en el primer semestre de 2010 llegó a un total de 424.799 hectáreas, superando con creces las metas que se había fijado el Gobierno para todo el año, al tiempo que denota una notable recuperación frente a 2009 cuando a duras penas se alcanzaron las 90.426 hectáreas. Lo propio podemos decir con respecto a los hidrocarburos, cuya actividad exploratoria ha alcanzado un ritmo inusitado. Mientras en todo el año 2009 se corrieron 20.118 kilómetros de sísmica, en el primer semestre de 2010 ya se llevaban 16.739 kilómetros. Un buen termómetro de esta actividad es el número de taladros activos, el cual ha registrado un incremento del 31% el último año. En cuanto al número de pozos perforados, se pasó de  un promedio de 10 a 20 pozos perforados anualmente en la década de los 90  a 42 en promedio en el intervalo entre 2002 y 2009. En el 2009, particularmente, se perforaron 75 pozos y en lo que va corrido de este año ya se han perforado 78. 
La reprimarización de la economía
La minería, incluyendo los hidrocarburos, ha venido ganando participación en el PIB pasando del 4% en 1995 al 8% en 2000, al 6% en 2005 y 7% en 2010, a la par con el sector agrícola. Colombia se equipara en este momento con países de larga tradición minera como lo son Australia, Chile y Perú, en los que dicha actividad participa entre el 6.5% y 8%. También se ha convertido en el principal renglón de exportación, al multiplicarse en los últimos 8 años por 3.7, pasando del 40.2% que representaba en el total de las exportaciones en 2002 al 55.4% en 2009. Las exportaciones de petróleo pasaron de 217 mil barriles/día en 2009 a 245.000 barriles/día en promedio estimado para 2010; en cuanto al carbón, se exportaron 70.7 millones de toneladas en 2009 y se esperan exportar este año 70.4 millones de toneladas, aproximadamente. Entre enero y julio de este año se exportó el doble de petróleo que en igual período del año pasado, representando el 32.4% de todas las exportaciones y aportando un 19.8% al crecimiento; entre tanto, las exportaciones de carbón subieron un 6.2%, participando con el 15.9% de las exportaciones totales y contribuyendo al crecimiento en 1.1%. El aumento del registro de las exportaciones de hidrocarburos y de carbón se debe en parte al incremento de los volúmenes transados, de 36% y de 8.3% respectivamente y en parte al alza de sus precios, 59.2% y 8.1% en su orden. 

De no ser por la minería y los hidrocarburos, como lo afirma el ex ministro de Minas y Energía carlos Caballero A, “el país enfrentaría problema de balanza de pagos”. Y no es para menos, habida consideración que al excluir las operaciones corrientes del sector minero el déficit  total en 2009 se habría elevado de -2.2% a -6.8% del PIB. Este se vió compensado con un superávit del renglón minero de 4.6%, el cual se puede desagregar en 2.6 puntos atribuible a las empresas extranjeras del sector y 2 puntos a la estatal Ecopetrol. Son los productos tradicionales, entre los cuales se cuentan los hidrocarburos y el carbón, los que impiden que la balanza comercial del país sea deficitaria, sobre todo debido al severo impacto del bajonazo de las exportaciones a Venezuela. 

LA LOCOMOTORA DE LA MINERÍA
La minería es una de las cinco locomotoras del crecimiento definidas como tales por el Presidente Santos y es la única que no necesita de combustible para ponerla a andar porque la creciente demanda por su producción se encarga de remolcarla. Desafortunadamente la actividad minera es intensiva en capital, con una participación de este del 92% y la actividad petrolera es aún más intensiva (97%), razón por la cual contribuirán muy poco a reducir los altos niveles de desempleo, como lo pretende el Gobierno. Y lo que es más preocupante, sobre todo la minería propiamente dicha, tiene muy escasos encadenamientos ya sea hacia delante o hacia atrás, lo cual hace de su explotación verdaderos enclaves. Desde el año anterior el crecimiento del PIB se ha visto insuflado por el sector minero – energético, no siempre por los mayores volúmenes de producción sino por el comportamiento de los precios de sus productos. Ello explica que el mayor crecimiento del PIB no se haya visto reflejado en la mejora de las alarmantes tasas de desempleo abierto y disfrazado. Como lo afirma el profesor Jorge Iván González, “el PIB crece cuando el precio internacional del petróleo o del carbón aumenta, aún cuando el volúmen de producción no haya aumentado. También crece el PIB cuando las ganancias especulativas de los bancos aumentan. Estas modalidades de crecimientos no favorecen el empleo”. El Gobierno de Santos y sobre todo su económico debe percatarse de esta realidad, para que no sigan pensando con el deseo que el mayor crecimiento les asegura bajar la tasa de desempleo hasta un solo dígito; el mayor crecimiento es una condición necesaria para ello, pero no suficiente.  Como lo sostiene el profesor Gonzalez esta interpretación de la teoría de la Ley del profesor Arthur Okun es, además de simplista, mecanicista; el crecimiento sin empleo responde en gran medida al hecho de que los sectores con mayor crecimiento, como la mineria y los hidrocarburos, no son grandes generadores de empleo.  
Por ello, como lo sostiene Manuel José Cárdenas, “apoyarse en factores tan estáticos como los recursos naturales, puede ser una buena manera de comenzar pero una mala manera de continuar”. De allí la importancia de enfocarse más hacia un modelo endógeno que amplíe y profundice el mercado interno, difersificando su oferta exportadora y sus mercados externos, para no quedar a merced de los ciclos de auge y contracción siempre dependientes de variables exógenas y expuestos además a las crisis recurrentes de los mercados de materias primas. La reprimarización de la economía del país la hace más vulnerable y significa un retroceso para Colombia. Coincidimos con el ex director del DNP, Esteban Piedrahita, en que “el mundo  va a ser diferente. Es importante buscar una fuente de crecimiento tanto dentro del país como afuera”. En su visita al país el año pasado, el profesor Nouriel Roubini le aconsejó a Colombia “abandonar el modelo de crecimiento basado exclusivamente en las ventas en el exterior y concentrarse más en el mercado interno” y “concentrar esfuerzos en los intercambios comerciales con los vecinos”. Esto no lo podemos perder de vista, pues sólo de esta manera se puede alcanzar un mayor, mejor y más rubusta tasa de crecimiento del PIB con empleo y, lo que es más importante, sostenible en el largo plazo, a contrario sensu de aquel basado en bonanzas, ya que estas son sólo flor de un día.  
BALANZA COMERCIAL (US MILLONES)

LA RENTA MINERA
Finalmente, un aspecto de la mayor importancia es el atinente a los ingresos que genera la actividad de la minería y la de los hidrocarburos, tanto a las entidades territoriales como al Gobierno central. En el año 2000 el sector minero energético pagó $1.6 billones de impuesto de renta, 31% del total de este gravámen, equivalente al 0.8% del PIB. El subsector de hidrocarburos participo con el 27% de tal monto. En el 2004 bajaron tales ingresos, pero a partir de 2007 tuvieron un gran repunte al alcanzar los $4.8 billones, equivalentes al 1.1% del PIB. Luego, en 2009 tuvieron una recaida a raíz de la crisis global; pero, en todo caso entre 2000 y 2009 los ingresos totales que recibió el Gobierno central por este concepto, incluidos los dividendos que le gira Ecopetrol, ascendió de 1.2% del PIB a 2.4% del PIB.En términos de los ingresos totales del Gobierno Nacional Central equivale a un incremento de 10.6% al 15%. En el sólo año 2009 los ingresos totales del gobierno central derivados de la actividad minera y petrolera ascendió a la suma de $14´928 mil millones, equivalente al 3% del PIB. Esta suma se desglosa de la siguiente manera: Ecopetrol $11´778 mil millones (2.3% del PIB) y las demás empresas del sector $3´150 mil millones (0.6% del PIB). 
Ahora que se discute el Proyecto de acto legislativo modificatorio del régimen de regalías, resulta pertinente comparar los ingresos que recibe la Nación por la explotación de los recursos naturales no renovables por concepto de impuestos con los que reciben los departamentos y municipios productores y portuarios por concepto de regalías. En el 2009 el monto total de las regalías ascendió a la suma de $5.3 billones, de los cuales recibieron los municipios y departamentos $3´152 mil millones (0.6% del PIB) y otros $2´148 mil millones (0.4% del PIB) fueron girados al Fondo Nacional de Regalías, el cual maneja el Gobierno Nacional a través del DNP.  Y a propósito de la renta minera, es muy importante explorar fórmulas que le permitan al país participar de los ingresos extraordinarios que generen la esperada bonanza, como ya lo sugerimos en su oportunidad. Analistas económicos tan aquilatados como los ex ministros de Hacienda Rodrigo Botero y José Antonio Ocampo han planteado elevar la tributación o establecer un impuesto a la exportación, como lo está haciendo Australia y se apresta a hacerlo Chile. Así como se imita lo malo que hacen otros países porque no imitar lo bueno, lo quele favorece al país; es más, como tuvimos ocasión de recordarlo, gracias a la intervención del ex contralor general Antonio Hernández se incorporó como otrosí al Contrato de Ecopetrol con la Chevron una fórmula que le permite a la estatal Ecopetrol compartir las ganancias extraordinarias que se deriven de los mayores precios con la Chevron. En este sentido, consideramos que la decisión tomada por el Gobierno de desmontar la deducción del 30% por la reinversión de utilidades en activos va en la dirección correcta, toda vez que este beneficio además de inoficioso en el caso de la minería resulta demasiado costoso. Recordemos que, en tratándose de la explotación de recursos naturales no renovables, quien al tiempo de ganar no supo el modo al tiempo de perder lo pierde todo! 

Bogotá, octubre 22 de 2010
www.amylkaracosta.net


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