Aug 22, 2017 Last Updated 9:08 PM, Aug 22, 2017

BIOCOMBUSTIBLES DE CLASE MUNDIAL

Categoría: Alcoholes Carburantes
Visto: 111 times

La Agencia Internacional de Energía (AIE) indica que la participación de los biocombustibles en la matriz energética mundial será del 4 por ciento en el 2030, frente a un uno por ciento actual. Según estudio de Global Energy Perspectives, hacia el 2020 la demanda mundial por biocombustibles ascenderá a los 3.6 millones de barriles día calendario (BDC), equivalente al 8.3% del consumo mundial de combustibles.

Y no puede ser de otra manera, habida consideración que aún para 2020 el consumo de combustibles de orígen fósil rondará el 80% de la matriz energética, en la cual el consumo del sector transporte representa el 35%. Y ante esta cruda realidad se impone la necesidad de mejorar la calidad de los mismos y eso justamente es lo que se busca con la mezcla de los biocombustibles, dado que la mezcla del etanol con la gasolina y del aceite con el petrodiesel oxigena el combustible motor, lo cual contribuye a la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera. Estados Unidos está a la vanguardia como el mayor productor de etanol en el mundo y según sus proyecciones producirá 36.000 millones de galones por año en 2022, equivalente al 30% de su consumo de combustibles líquidos, lo cual es un salto enorme si tenemos en cuenta que actualmente produce alrededor de los 13.000 millones. 

Aunque por lo pronto Brasil supera a EEUU como exportador de etanol, se espera que en los próximos meses sea destronado por este, dado el ritmo de crecimiento de las exportaciones estadounidenses. En efecto, las exportaciones de etanol desde EEUU en los primeros cinco meses de 2011 se duplicaron con respecto al mismo período del año anterior. Su producción doméstica ha sustituido las importaciones de etanol desde Brasil y van por más. Según la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés), en un Informe semanal reciente, “para lo que resta de 2011 es probable que Estados Unidos supere a Brasil como principal exportador mundial de etanol debido a la escasez de suministro de los últimos meses y a los elevados precios del azúcar en Brasil”. La incapacidad del mercado interno para absorber los mayores volúmenes de producción, debido a la lentitud con que se ha venido implementando el aumento del porcentaje de las mezclas del etanol con la gasolina del 10% al 15% autorizada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), debido a los ajustes logísticos y legales, ha favorecido su potencial exportador. Los productores de etanol de EEUU le han sacado ventaja a la eliminación decretada en Brasil de los derechos de importación del 20% hasta el año 2011, así como también a la reducción de los aranceles dispuestos por la Unión Europea (UE) al etanol importado. La UE no se ha quedado atrás, también ha visto la mezcla de al menos el 10% de biocombustibles para el 2020 como una de las alternativas más asequibles para cumplir con su meta de reducción de emisiones de GEI.

EL MERCADO ESTADOUNIDENSE
No obstante, en la medida que EEUU está comprometido en un agresivo programa conocido como 20/20, consistente en alcanzar un porcentaje de mezcla de 20%  para el año 2020, al tiempo que se privilegia por parte de la Renewable Fuel Standards (RFS) los biocombustibles considerados por esta como avanzados, por comportar procesos mucho más eficientes en su producción, que son aquellos obtenidos a partir de la caña de azúcar, la remolacha y el sorgo dulce, entre otros o de origen celulósico. Hacia ellos continuará migrando el mercado estadounidense. De los 36.000 millones de galones que se prevé disponer para el 2022 15.000 millones se producirán utilizando el maíz como materia prima, presentándose para entonces un déficit de 21.000 millones de galones al año hasta el 2030, que es cuando se estima se podrá contar con este volúmen de producción de etanol avanzado y así poder cumplir con el mandato de la RFS. Dado el atraso de la entrada de los biocombustibles de segunda generación, como son los celulósicos, a corto y a mediano plazo los EEUU será un importador neto de etanol. Como afirma la EIA, “en este contexto, no es dificil imaginar un escenario en el que los Estados Unidos continúe exportando etanol basado en maíz a Brasil, mientras que, al mismo tiempo, se tenga que importar etanol de caña de azúcar desde Brasil para cumplir con los requerimientos del LCFS de California y el RFS federal”. 

La demanda puede llegar a ser aún mayor en la medida que avance la introducción de vehículos dotados con motor flexible, el cual permite mezclas hasta el 85% (E-85). De hecho ya en EEUU alrededor de 2.000 estaciones de servicio han instalado la infraestructura apropiada para almacenar y bombear E-85, empero la gran mayoría de las 200.000 estaciones con que cuenta no dispone de dicha infraestructura y de allí que el transporte del etanol hasta los centros de abasto se hace a través de ferrocarril, camión o barco. Pero ya “los Senadores Brownback, Cantwell, Collins, Klobuchar, Lieberman, y Thune han introducido recientemente "The Open Fuel Standard Act", haciendo el requerimiento en Estados Unidos, para el 2012, que el 50% de todos los automóviles de nuevos modelos, sean vehículos con motor “flex” capaz de utilizar distintos porcentajes de etanol y gasolina y para 2015 se ordena que el 80% de los vehículos fabricados cumplan con este estándar.
Definitivamente el mercado del etanol está en expansión en EEUU, el factor que más impacto ha influido en la consolidación de la oferta de etanol fue la implementación por Estados Unidos de medidas que prohibieran la adición del MTBE (agente oxigenante que luego fue vinculado como posible causante de cáncer) en la gasolina. El etanol pasó a ser utilizado en el lugar de dicho aditivo. La producción de etanol a partir de maíz, prácticamente única fuente de materia prima en los EEUU, no alcanzó para suplir la demanda de dicho mercado. Sumado a lo anterior, el etanol contempla importantes barreras logísticas que frenan su transporte a distancia, al no poder ser movilizado por la infraestructura de transporte por tubería de la gasolina y tener que ser transportado en vagones de ferrocarril, barcazas o camiones. Los centros de producción en el medio-este están alejados de los centros de consumo, ubicados en las costas, cuya localización los expone positivamente a las importaciones. En las regiones del litoral puede ser que las importaciones sigan siendo atractivas por cuenta de los costos de transporte. Las importaciones han tenido un efecto moderador sobre los precios del etanol en dichas regiones principalmente. Además, según la EIA, la flota de vehículo automotor particular en los EEUU pasará de 250 millones de unidades en 2009 a 320 millones en 2030, lo cual se traducirá en un aumento sensible del consumo de combustible, pasando en el mismo período de 140.000 millones de galones por año a 160.000 millones. 
¡AZÚCAR!
Hagamos una digresión para referirnos al potencial de la región en la producción de la que hasta el momento se ha constituido en la principal materia prima para la producción de etanol. Para Latinoamérica, Estados Unidos y los países del Caribe, la caña de azúcar es la alternativa más eficiente para la producción de etanol. Colombia es el tercer productor después de Brasil (líder absoluto con un 68.2% del total de área sembrada) y México. La utilización de caña de azúcar representa un mejor balance energético en la producción de etanol al compararse con otros cultivos y, en especial, con el maíz, ya que la caña cuenta con su propio combustible (bagazo) en la forma de la fibra resultante después de la extracción de los jugos, fácilmente almacenable y altamente combustible.

Una ventaja adicional de la producción de caña es el aprovechamiento de la miel final o miel C para la producción de etanol. Dicha miel es un subproducto de la producción de azúcar a partir de la caña que en ausencia de industria etanolera de usa principalmente como alimento animal. En Colombia, Brasil y otros países donde la industria ya se ha establecido, dicha miel se destina casi exclusivamente a la producción de alcohol permitiendo que los jugos vírgenes de la caña se utilicen para la producción principalmente de azúcar, producto que por lo general representa una mayor generación de valor en la operación de un ingenio. 
El hecho de que exista una amplia distribución geográfica por todo el continente del cultivo de la caña no significa que el área cultivable pueda crecer indefinidamente para cubrir la expansión de la demanda. Muchos de los grandes productores de caña diferentes de Brasil no tienen capacidad de expansión de la oferta de manera significativa. Brasil lleva 30 años desarrollando el mercado y la regulación necesaria para fortalecer la industria; en los demás países de la región se ha iniciado recientemente la promoción de programas de expansión del mercado doméstico de etanol. En el caso colombiano, las metas trazadas por el gobierno representan un consumo de hectáreas cultivables muy por encima de la cantidad de tierra sembrada en caña en la actualidad. Si bien el país cuenta con suficiente tierra arable como para satisfacer la demanda interna e inclusive tener capacidad excedentaria a ser dedicada a la exportación, por el momento no se ven apuestas serias y financiadas que permitan adivinar a futuro la suficiente capacidad de molienda y de producción en zonas cercanas a los litorales. 

EL GRAN DESAFÍO
El desafío para Colombia en el área de exportación es muy sensible ya que actualmente, el país utiliza mezclas del 10 por ciento de etanol con 90 por ciento de gasolina y tiene contemplado en su legislación un incremento a mezcla hasta del 20% de alcohol carburante. Así mismo, se arrancó con  5 por ciento de mezcla en biodiesel y se prevé incrementar dicho porcentaje de manera gradual y progresiva. Así las cosas no existen en la actualidad excedentes para la exportación debido a la limitada capacidad instalada de producción, además se estima que la demanda doméstica en el 2020 será 5 veces mayor a la actual. Existen proyectos en alguna etapa de desarrollo para la producción de 1.4 millones de litros de etanol por día de capacidad y de 500 mil toneladas año de biodiesel adicionales. El país cuenta con tierras arables por más de 7 millones de hectáreas, sin invadir bosques nativos o reservas naturales, lo que representa un área cultivable tres veces mayor a la de Malasia. Colombia a su vez, dobla la productividad en litros por hectárea frente a Ecuador (4.200 litros de biodiesel) y supera en un 50% la de Brasil en etanol (9.000l/h año), lo cual le da competitividad en los mercados internacionales.

En varios documentos CONPES, a través de los cuales se fijan políticas públicas para el sector, también se ha establecido como una medida para ampliar los mercados para los biocombustibles del país que “el Gobierno deberá buscar el acceso real de estos productos en condiciones preferenciales a los mercados de los diferentes países con los cuales negocie acuerdos comerciales”. 

El mayor reto de Colombia tiene que ver con las prácticas restrictivas de los países desarrollados en materia de importaciones de productos agrícolas o derivados de los mismos, países en los que además se concentra la mayor demanda mundial de energía y combustibles. Entre los 10 mayores países exportadores de productos agrícolas, en términos de valor, apenas uno es un país en vía de desarrollo o, para ser más exactos, emergente, que es Brasil. Los países desarrollados cuentan a su vez con una gran capacidad productiva, pero la misma tiene que ser subsidiada en la mayoría de los casos para ser competitiva frente a la de los países en desarrollo. Pero ya sabemos que en la medida que los precios de los productos agrícolas muestran una tendencia sostenida al alza y las afugias fiscales de dichos paises es mayor tales subsidios se tornan políticamente insostenibles, por lo que es previsible su desmonte progresivo a mediano plazo. 

Colombia tiene el potencial de exportar dos tipos de biocombustibles, etanol de caña de azúcar, yuca, remolacha o sorgo dulce, y biodiesel a partir de palma africana y hacia el futuro con base en la jatropha o la higuerilla. El etanol se produce de diferentes materias primas en diversos lugares del mundo. En los Estados Unidos se utiliza principalmente el maíz, mientras en Brasil y otros países tropicales la principal materia prima es la caña de azúcar, la cual puede ser utilizada también para la producción de azúcar para consumo humano. Brasil es el único país en este momento que tiene condiciones de consolidarse como gran exportador de etanol, si bien otros países en la región poseen potencial para exportaciones menores en especial al mercado de los Estados Unidos, Europa y Japón, quienes son los mayores importadores de biocombustibles en el mundo. Brasil es el responsable por aproximadamente el 40% de las exportaciones mundiales etanol. En los demás grandes productores de caña latinoamericanos incluyendo a Colombia, el mercado interno de etanol representa la mayor oportunidad de crecimiento y demanda.

Los países de América Central y del Caribe se benefician del Caribbean Basin Initiative (CBI) y hace rato pueden acceder al mercado de los EEUU sin pagar aranceles de importación. Estos países han aprovechado tal situación para convertirse en maquiladores, importando el etanol proveniente de Brasil que es deshidratado y enseguida reexportado hacia Estados Unidos con certificado de origen de un país exento de impuesto. De esta manera las exportaciones brasileñas tienen acceso al mercado de ese país norteamericano que es el mayor del mundo. Los demás países desarrollados también tienen un potencial para tornarse en grandes importadores de etanol. La UE estableció como meta la mezcla de 2% de bioetanol a la gasolina hasta fines de 2005, de 5% a fines del 2010 y va hacia el 10% de mezcla.
Excepción hecha de Brasil, los países de la región no tienen un potencial exportador en el corto plazo hasta que las inversiones y la regulación permitan el desarrollo de una industria robusta que supere la demanda doméstica. Para el caso de México, la regulación actual requeriría una producción de 700 millones de litros por año; aun dedicando el 100% de la oferta de miel C de los ingenios azucareros del país, la producción interna alcanzaría sólo 367, 2 millones de litros, o sea un poco más de la mitad de las necesidades internas. Colombia particularmente acusa todavía un déficit de producción, especialmente de etanol, que no le ha permitido estabilizar el porcentaje de la mezcla en el 10%. Sin embargo, el ensanche de las plantas de los Ingenios Manuelita, Mayaguez, Incauca y Providencia, amén de la próxima entrada del complejo Bioenergy de ECOPETROL, en el caso del etanol y la entrada en operación de la planta de Ecodiesel que lidera Ecopetrol, Colombia empezará a satisfacer plenamente el mercado interno y una vez consolidado proyectarse al mercado externo. Sólo Guatemala podría en este momento aumentar sus exportaciones de etanol con el uso de miel residual (Ayarza, 2007). Es de destacar el hecho de que ECOPETROL, igual  que lo vienen haciendo las grandes empresas petroleras en el mundo, empezando por Petrobras, Shell, Total, BP y la Exxon, ha incursionado con fuerza en la industria de los biocombustibles.

El biodiesel
El mercado del biodiesel es significativamente diferente al del etanol. Argentina es en la actualidad el mayor exportador regional de aceites vegetales, si bien no se ve una tendencia a que el país austral le dé un mayor valor agregado a sus exportaciones a través de la transformación del aceite en combustible. Gran parte de la producción mundial se dirige hacia el mercado interno. El comercio internacional de biodiesel no se encuentra tan desarrollado como el del etanol, en gran parte debido al desarrollo de políticas en los diferentes países con un marcado sesgo a favor de incentivar la mezcla del etanol con gasolina con fines oxigenantes y de calidad de aire, políticas que no han sido tan vinculantes en el caso del biodiesel.

La producción de biodiesel es muy inferior en orden de magnitud a la del etanol. En términos volumétricos esa producción era prácticamente 9 veces menor en volumen que la de bioetanol. Los principales países productores de biodiesel son muy diferentes a los de etanol, de hecho más del 90% de la capacidad instalada mundial se encuentra en la Unión Europea, cuyo dominio del mercado se explica por la proliferación de plantaciones oleíferas en la región, pero compitiendo con los cultivos dedicados al alimento humano y con la ganadería, dado que la frontera agrícola está prácticamente agotada, que no es el caso de Latinoamérica. Durante los últimos años, algunas regiones del sudeste asiático y de Suramérica, particularmente Brasil, Argentina y Colombia han ampliado sustancialmente el número de hectáreas sembradas en este tipo de cultivos. Sin embargo la capacidad de estos países para satisfacer la demanda interna que se ha venido configurando a partir de regulaciones específicas de cada nación y el potencial del mercado europeo es bastante limitada todavía. 

De los cultivos latinoamericanos, los que tienen mayor potencial para aumentar la oferta de biodiesel son la soya y la palma africana, ésta última principal fuente de aceite en Colombia con un contenido de más del 90%. La soya se concentra en Argentina y Brasil con un rendimiento de apenas el 18%. La FAO estima que América Latina es una de las regiones del mundo que tiene las mejores condiciones para aumentar hasta el 2015 el área cultivada y la producción de oleaginosas, fundamentalmente de soya (Thoenes, 2006). Las exportaciones de aceite vegetal de Brasil y de Argentina podrían aumentar en 2 millones de toneladas en cada uno de esos países hasta el 2015.
Los granos, los aceites vegetales y el biodiesel proveniente de los países en desarrollo no enfrentan grandes barreras arancelarias y no arancelarias, sobretodo porque la producción interna de la Unión Europea es insuficiente. Por lo tanto, en la actualidad el desafío para el biodiesel producido en Latinoamérica consiste en llegar al mercado Europeo atendiendo a los requisitos de calidad establecidos por la comunidad.

Con las plantaciones actuales de palma africana en Colombia, sería posible cubrir la demanda para porcentajes de mezcla hasta del 10%. Para un porcentaje de mezcla del 15% se necesitan más hectáreas en producción de las que hay en este momento. En general, el rendimiento actual de biodiesel por Hectárea de palma en producción es de 4.400 l/Ha en el caso colombiano. Se reportan rendimientos hasta de 6.000 l/Ha en países como Indonesia y Malasia, los cuales son elevados en comparación con otros cultivos como la soya y el maíz que producen 446 y 172 l/Ha, respectivamente.
Barreras comerciales en el mercado internacional de los biocombustibles.

Los países desarrollados son los principales importadores de biocombustibles, en gran parte por su carencia de tierra arable, es el caso de Japón y algunos países de la Unión Europea, o por el alto nivel de consumo de combustible - automotor, como lo es el de Estados Unidos. Adicionalmente la presión de los grupos ambientalistas en las naciones desarrolladas, ha llevado a un mayor interés por la producción de combustibles a partir de la biomasa en lugar del consumo de combustibles de orígen fósil. Así mismo, la degradación de la calidad del aire en los grandes centros urbanos ha generado una conciencia por la salud pública, lo cual ha servido de justificación en los países desarrollados para mantener los subsidios, lo cual supone un costo fiscal extra, a la utilización de fuentes de energía no contaminantes. Estos países poseen a su vez las condiciones económicas para importar biocombustibles, ya sea porque su superficie arable la dedican a otros cultivos para la exportación o porque el consumo doméstico de productos agrícolas se encuentra en su máximo nivel de expansión.

Esta última situación genera el marco perverso del proteccionismo a la agricultura en los países desarrollados, que termina generando barreras arancelarias a los productos que compitan con la producción doméstica o subsidios a la exportación de ciertos bienes agrícolas. Ambos elementos generan un complejo marco para la exportación de biocombustibles desde los países en vías de desarrollo hacia los desarrollados; por un lado, la importación es generalmente sujeto de aranceles e impuestos ad valorem, y por otro lado, los agricultores de Latinoamérica se ven obligados a competir con productos altamente subsidiados por los países más desarrollados, generando un desestímulo al agro y en últimas, una reducción de la capacidad exportadora. Las barreras arancelarias son, en cualquier caso, mucho más estrictas para el etanol que para el biodiesel. Este último llega al mercado Europeo libre de arancel, aunque se mantienen trabas para-arancelarias tales como las exigentes condiciones que se le imponen al producto importado. 

El biodiesel ingresa al mercado Europeo como un bien industrial y tiene que pagar una tasa del 6,5% ad valorem. Ya según el Perfil Arancelario Mundial de la UNCTAD la UE cobra una tarifa media del 5,8% sobre los aceites, gorduras y oleaginosas (UNCTAD, 2006). El aceite vegetal exportado proviene principalmente de América Latina y de Asia. Sin embargo esa no es la situación del etanol que enfrenta significativas barreras arancelarias en los países desarrollados. La principal razón consiste en el hecho que los países europeos ya son importadores estructurales de aceites vegetales, con 16,5% de las importaciones mundiales. El etanol por su lado, ingresa a los países desarrollados ya no como un producto industrial sino como producto terminado. Paradójicamente el etanol es considerado como un producto agrícola a la vez que el aceite vegetal, que es una materia prima en la elaboración del biodiesel, se considera como un producto industrial. 

Los productos agrícolas sufren muchas más restricciones en el comercio internacional que los industriales. Estos fueron objeto de sucesivas rondas de negociaciones en el General Agreement on Tariffs and Trade (GATT), para bajar sus barreras arancelarias. Al paso que los productos agrícolas fueron dejados por afuera de esas mismas negociaciones desde la creación del GATT. En el mercado americano es cobrado US$ 0,1427 sobre la importación 1 litro de etanol y más el 2,5% de impuesto ad valorem. En el mercado europeo la carga de impuestos es también representativa, el etanol paga 0,192 euros por litro. 

Una razón para dicha diferencia puede ser que el azúcar suele ser un producto muy protegido en la mayoría de los mercados de países desarrollados y no desarrollados, porque el mercado interno es abastecido a partir de la producción nacional, y también porque existen acuerdos preferenciales con determinados grupos de países en desarrollo, como es el caso del Protocolo Azucarero con los países de América Central y el Caribe.
La Ronda de Doha y su impacto en EL SECTOR

La Organización Mundial de Comercio (OMC) en su Ronda de Doha ha tratado en extenso el tema de los biocombustibles y demás productos agrícolas. El proceso de negociación ha sido obstruido, por no decir boicoteado, por los países desarrollados, en especial Estados Unidos y la Unión Europea, que han defendido ferreamente los subsidios y ayudas a sus agricultores y exportadores agrícolas, práctica abiertamente restrictiva y regresiva, la cual causa enormes distorsiones del mercado. La Ronda de Doha, que empezó en el 2000, comenzó con objetivos muy ambiciosos de promoción del comercio internacional, pero con una alta preocupación por las necesidades y los intereses de los países en desarrollo. La preocupación con los países en desarrollo se reflejó en la preparación de un ambicioso acuerdo sobre la Agricultura. Ese acuerdo preveía el progresivo desmonte de todo tipo de subsidio a las exportaciones y sustanciales reducciones de los subsidios internos. El plazo inicialmente establecido para la conclusión de la Ronda fue hasta el 2005. Sin embargo, las dificultades enfrentadas para la definición de un Acuerdo para la Agricultura hicieron que, entre otras cosas, las negociaciones de la Ronda de Doha se encuentren estancadas y se han dilatado sin que se vean perspectivas para su conclusión (Furtado, 2007) y no se vé la luz al final del túnel.

El enfoque diferenciado entre la velocidad y forma en que se dé la apertura de las economías en desarrollo a los flujos internacionales de bienes y servicios se ha convertido en el mayor escollo. Los países en desarrollo demandan una apertura mucho más ambiciosa del mercado de productos agrícolas de los países desarrollados. Los países desarrollados en contrapartida piden que los mercados de productos industriales, de servicios, compras gubernamentales sean más abiertos y que se refuercen los derechos propiedad intelectual. 

A pesar de todos los bloqueos en las negociaciones en la Ronda de Doha, los países en desarrollo han obtenido algunos avances en el plano agrícola. Los más importantes hacen relación a los subsidios a las exportaciones. Estados Unidos sufrió en la OMC una sonora derrota con respecto a su política de subsidio del algodón, que perjudicaba a los precios internacionales de ese producto, y Europa también tuvo un importante revés en lo que toca a su política de subvención a las exportaciones de azúcar. La UE fue condenada por el OMC por haber concedido más subvenciones a las exportaciones de lo que había sido acordado. (Furtado, 2007)
La Unión Europea propone reducir sus aranceles externos del 50%. Esas medidas son bastante limitadas porque son medidas que dejan por fuera productos que tienen barreras excepcionalmente altas como es el caso del azúcar. Esos puntos son expuestos por los países desarrollados como grandes concesiones de su parte. A cambio solicitan para que los países en desarrollo bajen sus tarifas medias de bienes industriales entre el 55 y el 60%.
Ante la dificultad para generar un marco multilateral de transparencia, los países productores de biocombustibles y otros productos agrícolas de interés para las naciones desarrolladas, como es el caso de Colombia, han optado por negociaciones bilaterales. Los Estados Unidos han buscado en última instancia los acuerdos bilaterales como forma de abrir los mercados en países en desarrollo. Esos acuerdos se han concretado con países amigos que están más alineados con las políticas comerciales de Washington. Así mismo, el Gobierno Federal americano por cuenta de la perdida de la mayoría en el Congreso tuvo enormes dificultades para lograr la ratificación de los TLC que había suscrito con Colombia, Panamá y Corea del Sur. Después de un duro pulso entre demócratas y republicanos y gracias a los líos de la crisis económica y fiscal que afronta EEUU que vino en su auxilio, finalmente el Congreso norteamericano le impartió su aprobación recientemente.  no ha logrado pasar los tratados de libre comercio con varios países latinoamericanos. 

La iniciativa regional más importante que fue el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) enfrentó los mismos obstáculos que las negociaciones multilaterales. La negociación del ALCA fue conducida en paralelo con la de la OMC. Muy rápidamente se formaran dos bloques. Estados Unidos y sus aliados formando el G-14 (Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana) por un lado y el Mercado Común del Cono Sur (MERCOSUR) por el otro. 

Con ocasión de la visita a Brasil por parte del presidente George W. Bush en marzo del 2007, se presentó la iniciativa conjunta de los dos gobiernos con la intención de promover específicamente al etanol en toda América Latina y el Caribe. Dicho acuerdo - marco para biocombustibles excluye en principio materias comerciales que se reservan para ser tratados en foros multilaterales, regionales o bilaterales. En dicho acuerdo se propone apoyar 3 objetivos y modalidades de cooperación: una cooperación bilateral entre Brasil y Estados Unidos para hacer avanzar la investigación en el desarrollo de biocombustibles de nueva generación, una cooperación con terceros países orientada hacia la transferencia de la tecnología de producción de biocombustibles, sobretodo para los países del América Central y el Caribe, y un tercer nivel global donde los partícipes del acuerdo proponen expandir el mercado mundial por medio del establecimiento de padrones uniformes y de normas estandarizadas. Desafortunadamente el Gobierno, por estar embebido en su obsecado afán de obtener la ratificación del TLC perdió esta valiosa oportunidad para Colombia, la  que sí supo aprovechar el Presidente Lula para Brasil.

El acuerdo entre Brasil y EEUU excluyó la discusión de los elevados subsidios y barreras arancelarias que apenas cuatro años después comenzaron a desmontarse. Sin embargo Brasil adhirió al acuerdo porque le proporciona mayor visibilidad al etanol brasileño y a su tecnología. 

Las barreras existentes para que se den unas negociaciones comerciales internacionales orientadas hacia la apertura de los mercados agrícolas no han avanzado a la par de las que conllevan la apertura de bienes y servicios en los que los países desarrollados son altamente competitivos. Existe una posibilidad, ya contemplada en algunas regulaciones de dichas naciones que conlleva una prima para los biocombustibles que debido a su materia prima o proceso productivo, como lo es el etanol fabricado a partir de caña de azúcar y de sorgo dulce, son tremendamente eficientes a nivel energético, de manera que contribuyan a luchar contra el cambio climático a través de la disminución de las emisiones de GEI. La declaración de Doha (OMC, 2001) incluye un capítulo específico destinado al comercio y el medio ambiente donde se prevé la reducción o la eliminación barreras arancelarias y no-arancelarias al comercio de bienes y servicios con impacto ambiental favorable.

La posición de Colombia y otros países latinoamericanos ante la postura de los países desarrollados es de extrema debilidad, en gran parte debido a la fuerza de los lobbies agrícolas de países como los Estados Unidos. La llegada de capitales extranjeros destinados a la producción de alimentos y otros productos agrícolas puede revertir dicha situación. Sin embargo nuestros países continúan manteniendo una ventaja comparativa dada por el clima y las condiciones de suelos y aguas que permiten una agricultura mucho más eficiente. Gracias a ello Brasil ha logrado convertirse en el principal exportador de etanol y Colombia puede seguir los pasos de este gigante, en especial contando con su envidiable ubicación frente a los mercados del hemisferio norte y a los acuerdos comerciales ya logrados con la Unión Europea y ahora con EEUU, siempre y cuando se cuente con un marco favorable en sus negociaciones bilaterales. 

La verdadera arena de negociación comercial hoy se establece en el ámbito multilateral de la Ronda de Doha. Los países desarrollados que no son competitivos en etanol con Latinoamérica, pero que disponen de importantes cosechas agrícolas que pueden ser orientadas hacia la producción de biocombustibles, no quieren abrir sus mercados sin obtener grandes compensaciones por el lado de los mercados de bienes industriales, de servicios, de compras gubernamentales y de tecnología. 

La estrategia ensayada por algunos países y, en especial por Brasil, de posicionar a los biocombustibles ya no como bienes agrícolas sino como bienes ambientales no parece ser muy exitosa hasta el momento. De hecho, la declaración de Doha previó que fuese creada esa nueva categoría de bienes que recibiría un tratamiento diferencial en materia de comercio. Sin embargo las negociaciones en ese plano han avanzado muy poco en razón de la gran dificultad para definir lo que representa un bien ambiental. La cuestión de los bienes ambientales remite a la de la certificación. En ese sentido, previendo que las barreras no serán apenas arancelarias, el Gobierno Brasileño está desarrollando un programa para la certificación de los biocombustibles y Colombia está haciendo otro tanto. Sin embargo no hay todavía evidencia por parte de los países europeos que la certificación sea una garantía de supresión de las barreras arancelarias. En todo caso, tal y como lo hemos sostenido de manera reiterada, la viabilidad de los biocombustibles en el largo plazo, sobre todo para acceder a los mercados internacionales, depende de su eficiencia energética, su sostenibilidad ambiental y la inclusión social en sus procesos de producción. 

El etanol de caña proveniente Colombia puede tener su mejor momento una vez las regulaciones establecidas en la política de biocombustibles de los Estados Unidos entren en vigor, y los llamados biocombustibles avanzados se comiencen a comercializar a un valor más alto que los convencionales producidos a partir de maíz. Si llegado ese momento, se le suma además la eliminación o por lo menos la reducción del arancel a la importación de biocombustibles ya sea por la vía de un tratado de libre comercio bilateral o por vía administrativa, Colombia estará en una posición privilegiada que deberá saber aprovechar iniciando desde ahora el desarrollo requerido para generar una producción mayor a la que requiere el mercado doméstico, aún en proceso de maduración.

En el Tratado de Libre Comercio (TLC) planteado con los Estados Unidos se definió que los biocombustibles no pagarán aranceles. Además, Colombia cuenta con una la legislación favorable, precios regulados y exención de impuestos. Sin embargo, la realidad es que la disminución de reservas de petróleo del país obligará a un mayor consumo de biocombustibles en los próximos años y una limitación al potencial exportador de hidrocarburos y ello abrirá un mayor espacio al crecimiento de los biocombustibles.
Conclusiones finales
Si bien gracias a su ubicación geográfica en el trópico, además de su condición de esquina oceánica de América y a la gran disponibilidad de tierras cultivables, Colombia se constituye claramente en un potencial exportador de energías renovables, particularmente puede llegar a ser un gran proveedor de biocombustibles al mercado internacional. El mercado de EEUU, especialmente del sur, alejado como está de los centros productores del país ubicados cerca de la frontera con Canadá, representa una importante porción del consumo total de combustibles para automotores. Para proveer dicho mercado de etanol, es necesario incurrir en altísimos costos de transporte ya sea desde los estados productores de maíz o desde Latinoamérica y el Caribe.

La regulación de los EEUU en materia de consumo de biocombustibles entró en vigor este año, después de más de un lustro de definiciones y puesta en marcha. Hoy en día, la obligatoriedad está dada de costa a costa en volúmenes que duplican la producción anual de Brasil. Así mismo, la regulación contempla la utilización de diferentes tipos de biocombustibles, premiando a los que provienen de fuentes como la caña de azúcar o sorgo dulce por su positivo impacto en materia de reducción de GEI. Algo parecido, guardadas las proporciones viene dándose  en la UE y en el Asia, circunstancia esta que le ha imprimido una gran dinámica a este mercado y las perspectivas hacia el futuro lucen mucho más promisorias. 

En este contexto Colombia tiene enormes posibilidades de acceder en primera instancia al mercado estadounidense, por ser el más próximo, aprovechando sus ventajas comparativas y competitivas. Todas las condiciones están dadas para que el país pueda lograr un posicionamiento estratégico en este mercado, para luego dar el salto al mercado de la UE y, por qué no, al asiático, de este que se ha convertido en otro los commodities más apetecidos. Este es un nicho que se debe desaprovechar al máximo y es la oportunidad de diversificar nuestra oferta exportadora, contrarrestando de paso la creciente y peligrosa reprimarización de la economía colombiana. Como lo aconseja Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de la CEPAL, “hay que procurar que las exportaciones vayan más allá de las materias primas”. De allí la importancia de promover la producción y exportación de bienes y servicios con el mayor valor agregado posible, en lugar de exportar la materia prima en bruto. En este sentido tiene toda la razón el analista Manuel José Cárdenas cuando dice que “hay que conseguir una transformación productiva de fondo. Como lo ha sostenido Dani Rodrik, el desafío central del desarrollo económico no es la demanda externa, sino el cambio estructural interno”. Enhorabuena el Gobierno se ha empeñado en sacar adelante un ambicioso Programa de Transformación Productiva, el cual se ha enfocado en 12 sectores entre los cuales obviamente está este en primerísimo lugar. De lograrse este cometido el rezagado sector agrícola se catapultaría, al poner en marcha, a todo vapor, la locomotora agrícola y de contera contribuiría a que el sector industrial recobre el terreno que ha venido perdiendo en el PIB por cuenta de la reprimarización de la economía. El desarrollo agroindustrial que se viene dando con el impulso que ha cobrado este nuevo cluster es el mejor antídoto contra esta y de paso amortigua los devastadores efectos de la enfermedad holandesa, catalizado por el boom minero-energético. De allí la importancia de la apuesta por los biocombustibles de clase mundial! 

Bogotá, noviembre 5 de 2011
www.amylkaracosta.net


Los más destacados

LA AMENAZA SILENCIOSA

14 Ago 2017 Opinión

LA TAPA

21 Jul 2017 Opinión

¿Y DE LAMERMELADA QUÉ?

17 Jul 2017 Opinión

Sígueme en Facebook