Categoría: La Guajira
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Desde el pasado 1º de julio, mientras el Departamento arribaba a sus 56 años de su creación y los conmemoraba sin poder celebrarlos, porque ese mismo día, en el que transcurría la visita oficial del Presidente Iván Duque, la noticia que llegó desde Bogotá de la anulación de la elección del Gobernador Nemesio Roys aguó la fiesta, un puñado de jóvenes corajudos se declaró en huelga de hambre para protestar contra la desatención por parte del Gobierno de los múltiples problemas que laceran a la población guajira, sobre todo a los más vulnerables.

Entre sus demandas se destaca el cumplimiento por parte del Gobierno Nacional de la Sentencia T – 302 de la Corte Constitucional, la cual declaró el Estado de cosas inconstitucional por el desacato de las medidas cautelares en defensa de la vida y la salud de la población Wayüu por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hace casi 6 años años.

Es bien sabido que con la crisis pandémica se han exacerbado el desempleo, la falta de ingresos, la pobreza y la desigualdad, indicadores sociales estos en los que La guajira exhibe, dolorosamente, los peores registros a nivel nacional. Los reportes del DANE indican que quienes han llevado la peor parte han sido las mujeres y los jóvenes, sobre todos quienes habitan las regiones con un mayor rezago económico y social, como lo es la península de La guajira, en donde habitan los más vulnerables entre los vulnerables tal es el pueblo Wayüu.
Andrés Barliza, Beatriz Salas, Jissac González, Eliel Castillo, Emmanuel Rangel, Luis Fernando Lobo, Límbano Díaz, Yarley Julieta Molina y Jeferson Palmar, pese a que los primeros tres de ellos debieron ser internados en la clínica por los estragos de la inanición, los demás están resueltos a continuar en su protesta “hasta que la dignidad se nos vuelva costumbre en el Departamento”.
Así como les asiste el derecho a la protesta pacífica, también les asiste el derecho a ser oídos y sobre todo a ser escuchados. Qué espera el Gobierno, qué esperan las autoridades para entablar un diálogo con ellos y atender sus justas demandas? Qué hace falta? Como lo han expresado ellos en todos los tonos, “este mecanismo de protesta pacífica que hoy realizamos no es un fin, es un medio para que el gobierno actúe”, nada más, pero tampoco nada menos.
A ellos les expresamos nuestra solidaridad y alzamos nuestra voz para reclamar del Gobierno, a todos los niveles, para que les paren bolas, dialoguen con ellos, pues esta es la forma civilizada de encontrarle soluciones a los problemas cuando estos se presentan. Los exhortamos a sentarse cuanto antes en una mesa de dialogo con estos jóvenes, a los que no se les debe desdeñar ni ningunear. Cuánto más debemos esperar para que lo hagan?

Julio, 18 de 2021
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