Oct 20, 2021 Last Updated 3:47 PM, Oct 9, 2021

DE LA ABUNDANCIA A LA ESCASEZ

Categoría: Combustibles Fósiles
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Según el más reciente informe de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el volumen de reservas probadas remanentes de gas natural cayó el 7% en el 2020 con respecto al 2019, pasando de 3.16 TPC a 2.94 TPC y de una relación reservas / producción (R/P) de 8.1 años a sólo 7.7 años, que se pasan volando .

Hemos pasado de un mercado de oferta, en el que abundaba el gas natural, a otro de demanda, de escasez, dado que desde el año 2012, cuando las reservas probadas llegaron a su punto más alto al registrar 5.7 TPC han venido en declive poniendo en riesgo el abastecimiento del consumo interno de gas natural. La máxima producción de gas natural tuvo lugar en 2014 con 1´360 MPCD y actualmente no supera el 1´041 MPCD, para una baja del 24% (¡!).
Ello obedece a que después de los descubrimientos de gas natural offshore en La guajira y posteriormente en el pie de monte llanero no hemos vuelto a tener otro hallazgo de su importancia. Los campos de Ballena, Riohacha y Chuchupa, que llegaron en un momento dado a suministrar hasta el 80% del gas natural que consumía el país hace rato viene en franca declinación y lo propio podemos decir de Cusiana y Cupiagua en los Llanos, sin encontrar otros yacimientos que los releven. Para suplir el déficit en el abastecimiento de gas, cuando por motivos de hidrología crítica se requiere que las térmicas que operan con este combustible sean despachadas, se ha tenido que recurrir a la importación del mismo, para lo cual se dispone de la planta regasificadora de El Cayao en Mamonal (Cartagena).
Coincidiendo con el escritor Humberto Eco en que “si uno se entera del pasado, muchas veces entiende lo que puede suceder”, nos permitimos volver sobre los antecedentes y el decurso que ha seguido la industria del gas natural en Colombia. Empecemos por decir que en 1972, el entonces Presidente de ECOPETROL Mario Galán Gómez, padre del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento, en su Informe a la Junta directiva de la empresa, vaticinó que Colombia perdería la autosuficiencia petrolera hacia el año 1975, como en efecto ocurrió.
Y, en efecto, el anuncio corrió a cargo de Jaime García Parra, tercer Ministro de Minas y Petróleo del Presidente López después de Eduardo del Hierro y Juan José Turbay: “Colombia, que durante 50 años fue exportador de petróleo, ha dejado de serlo. Hoy somos y seguiremos siéndolo por años, importadores de combustible, con resultados difíciles de asimilar”. En efecto, la importación de crudo se prolongó por una década, hasta que se nos apareció la virgen con el hallazgo de Caño Limón primero (1983) y de Cusiana después (1990) y desde entonces hemos estado en rogativas a la ahora Santa Madre Laura para ver si nos topamos con otro hallazgo tan formidable como estos, para espantar el fantasma de la importación de petróleo y gas dada la precariedad de las reservas.
La importación de petróleo se tradujo en una fuerte presión tanto en el sector externo como en las finanzas públicas; entre 1976 y 1985, por cuenta de la importación de crudo, la balanza comercial tuvo un déficit del orden de los US $5.000 millones. Al ex presidente Alfonso López Michelsen le correspondió capear este temporal y para fortuna de su Gobierno y del país el año anterior a su posesión se dio el descubrimiento del más gigantesco campo de gas en Colombia en La guajira por parte de la Asociación ECOPETROL - TEXAS, convirtiéndose esta en su tabla de salvación.
El Presidente López, emocionado, dijo con razón: “yo creo que ha sido una bendición para Colombia haber encontrado estos pozos de gas” . Y, a través del Decreto 1978 de 1974, de apenas dos artículos, el cual fue adicionado cinco días después por el Decreto 1999, hizo extensivo al gas natural las nuevas disposiciones aplicables a la legislación petrolera, inclusive en el aspecto cambiario, con el fin de estimular mayores inversiones en exploración y explotación de gas natural, que para entonces había empezado a jugar un papel estelar luego de la crisis energética que se precipitó con la guerra del Yom Kippur en el Medio oriente en octubre de 1973, la cual derivó en el embargo petrolero por parte de la OPEP a los países aliados de Israel .
El Presidente López inauguró la Estación de producción en el Campo de Ballena el 12 de agosto de 1977 y ese mismo día inauguró el gasoducto de PROMIGAS, a través del cual se empezaron a transportar 225 millones de pies cúbicos diarios desde los campos de La guajira hasta Mamonal en Cartagena. Por aquella época se hizo célebre la frase del entonces Presidente de ECOPETROL Juan Francisco Villarreal, “no tenemos naranjas pero tenemos limones”. Tanto la industria como las centrales térmicas de generación se reconvirtieron y reemplazaron el fuel oil como combustible, que se liberó para la exportación, para consumir gas natural. Fue tan exitosa esta estrategia que el fuel oil se convirtió en el segundo renglón de exportación después del café. Entre 1977 y 1984 estas exportaciones le llegaron a representar al país US $1.773 millones, de los cuales el 66% correspondió a volúmenes de combustible liberados por la sustitución con gas natural. Ello explica que a través de la Resolución 039 de 1975 se atara desde entonces el precio del gas natural a la cotización internacional del fuel oil y se mantuvo hasta el año 2013 cuando la CREG mediante la Resolución 088 liberó su precio.
Así nació y creció la industria del gas natural en Colombia, la cual puede catalogarse como una historia de éxito, en la que jugó un papel muy protagónico el ex ministro de minas y energía Guillermo Perry Rubio, quien con su estrategia del Gas para el cambio masificó su uso en Colombia. Pero ello no hubiera sido posible sin la construcción del gasoducto para transportarlo desde Ballena en La guajira hasta Barrancabermeja en Santander y allí empalmar con la red de gasoductos y poliductos del interior del país. Él salió en su defensa y yo lo secundé desde la Secretaría de Planeación de mi Departamento, La guajira , lo que suscitó un encendido debate que terminó por aplazarlo. Pero, como en camino largo hay desquite, ya como Senador de la República respaldamos no sólo la construcción del gasoducto sino también la segunda Plataforma de Chuchupa, a objeto de incrementar y optimizar los volúmenes de producción .
Posteriormente, el debate que se suscitó fue en torno al proyecto Catalina, que llevaba aparejada la extensión del contrato de Asociación con la CHEVRON - TEXAS, que era el Operador, mediante el cual se buscaba “incrementar la capacidad de producción de gas en los campos de La guajira, de acuerdo con los pronósticos de requerimientos de dicho gas”. Se trataba de un nuevo contrato de producción “incremental”, acogiéndose al incentivo que para ello se dispuso en la Ley 756 de 2002 que flexibilizó el régimen de regalías, tremendamente desventajoso para el Estado colombiano .
Por fortuna a este exabrupto, acolitado por ECOPETROL, le salió al paso el entonces Contralor General de la República Antonio Hernández Gamarra, de cuyo equipo hice parte como asesor, quien cuestionó los términos de dicho contrato y logró su renegociación así como la inclusión en el mismo de un otrosí contentivo de una Cláusula de precios altos favorable para el interés nacional, sentando un precedente de la mayor importancia para el país. El Contralor fue enfático al afirmar que “tanto en el caso del proyecto Catalina, como en el de cualquier posible extensión de un Contrato de Asociación, ECOPETROL deberá establecer condiciones económicas acordes con el riesgo de la inversión, que no se constituyan en una disminución de las contraprestaciones del Estado, en comparación con las condiciones previstas para la finalización de dichos contratos”. La Sala de consulta del Consejo de Estado terminó dándole la razón . Así de claro!
Los hogares con el gas domiciliario, los propietarios de los vehículos con el gas comprimido (GNC), la industria, el comercio y la generación de energía han sido los grandes beneficiarios de esta que se convirtió con los años en una Política de Estado. El gas natural participa con el 29% en la matriz energética del país y está llamado a servir de combustible – puente de la Transición energética.

Por ello, ahora que el gas natural escasea, lo que ha obligado a encender las alarmas, el país tiene sus ojos puestos nuevamente en La guajira, costa afuera, en donde fue descubierto en el 2014 un gran prospecto en el denominado Bloque Tayrona, bautizado con el nombre de Orca por parte de la Asociación ECOPETROL - PETROBRAS, siendo esta última la Operadora de este campo, situado en aguas profundas, apenas a 40 kilómetros al norte de la orilla de nuestro mar Caribe. Se espera, ansiosamente, que entre en producción entre 2023 y 2024, justo cuando sea declarada su comercialidad. Mientras tanto se proyecta por parte del Ministerio de Minas y Energía un gap entre la Oferta y la Demanda, que se irá ampliando con el paso de los años y que es necesario cerrar, ya sea importando gas natural o produciéndolo, siendo este último el escenario más plausible.

Cota, junio 6 de 2021
www.amylkaracosta.net


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