Categoría: Energía
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Nuestro amigo, nuestro compañero de luchas, Carlos Martín Payares González, fatalmente ha perdido la última de ellas, la que libró por su supervivencia. Compartimos con él la responsabilidad de dirigir el movimiento estudiantil durante la gran gesta en pos del Programa Mínimo de los Estudiantes Colombianos en los albores de la década de los años 70´s.

Con él conformamos la fórmula con la cual fuimos elegidos, mediante votación democrática, para representar a los estudiantes en el Consejo Superior de la Universidad de Antioquia, nuestra Alma Mater, cuando conquistamos el cogobierno universitario en 1971, cuando a la sazón se desempeñaba como Ministro de Educación el inmolado Luis Carlos Galán.

Se graduó de odontólogo, pero su compromiso con las ideas progresistas, de avanzada y su militancia, la que compartimos, en la Juventud Patriótica del MOIR, lo llevaron a estudiar sociología, profesión esta que junto con la historia y la política terminaron absorbiéndolo y cautivándolo. Se desempeñó como docente de la misma facultad de la que egresó y Jefe del Departamento de Odontología preventiva y social por espacio de 15 años y posteriormente ejerció la docencia durante 7 años en la Universidad del Magdalena.

Sus escritos, sus libros y publicaciones, que no fueron pocos, son el trasunto de su compromiso con sus ideas y con los más vulnerables. A propósito de uno de ellos, El salto de la liebre, que lleva por subtítulo “refutación a una identidad falseada”, en la cual compiló una serie de ensayos irreverentes, Clinton Ramírez, en el prefacio de dicha obra afirma que “esta es algo más que un pesado ejercicio académico. Es una persuasiva apuesta a la acción comprometida”. Ese era Carlos!

Deseoso de servirle a la comunidad, asumió la Secretaria de Educación y Salud primero y la de Gobierno después en su natal Municipio de Ciénaga. Posteriormente tomó posesión de la Secretaria de Gobierno del Distrito de Santa Marta en la administración de Carlos Caycedo, con quien compartió el ideario de Fuerza Ciudadana y sus realizaciones como servidor público.

Carlos fue un rebelde con causa hasta el final de sus días. Con él mantuve permanente intercambio de ideas, de conceptos, de opiniones. En uno de los más recientes mensajes que recibí de él, cuando le conté del deceso de nuestro común amigo, uno de los fundadores del Pequeño Teatro de Medellín Ramiro Alfonso Rojo, me contestó lacónicamente “duele”, como hoy nos duele su partida.
Se nos fue Carlos dolido y preocupado por la suerte del país, que nunca le fue ajena. Así me lo hizo saber en uno de sus mensajes, que dice textualmente: “con la mirada de hechos cotidianos en Colombia (corrupción/impunidad, etc), creo que las castas están imponiendo una ´nueva época´ de hacer ciudadanía en la cual Constitución/leyes se desvalorizan como obligado referente para la actuación social y política. Todo vale”. A este mensaje le anexó una cita del Nobel de Economía Joseph Stiglitz que a la letra dice “quienes sufren en una crisis son quienes no jugaron ningún rol en crearla”, la cual le podría servir de epitafio a Carlos.

Expresamos nuestra sentida condolencia a su compañera Verónica Meléndez, a su ex esposa, nuestra entrañable amiga y también compañera de lucha Carmen Sofía Gualdrón, a su hijo Camilo Payares Gualdrón, y demás familiares. Hasta siempre, Carlos. Paz en su tumba!

Bogotá, diciembre 10 de 2020
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