Jan 23, 2021 Last Updated 12:35 AM, Jan 5, 2021

LA HORA DE LOS BIOCOMBUSTIBLES

Categoría: Opinión
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Las autoridades de Medellín y Bogotá se han visto precisados este mes a decretar la alerta por los niveles críticos de contaminación del medioambiente, que ponen en riesgo la salud de sus moradores, disponiendo el pico y placa ambiental. Y no es para menos, pues la Resolución 2254 de 2017, que regula la calidad del aire, establece que cuando la concentración de material particulado 2.5 sobrepase los 55 microgramos por metro cuadrado (ug/M3) se debe decretar la alerta amarilla. Y ambas capitales, una vez más , se han pasado de la raya.

El Alcalde de Medellín Federico Gutiérrez dijo que los medidas que restringen el tránsito automotor se propone “evitar una contingencia en la calidad del aire que llegue a niveles críticos”. Por su parte el Alcalde Enrique Peñalosa adujo una contaminación “anormal” del medioambiente, debido a la “concentración atípica de material particulado”.
Según la Subdirectora ambiental del Área Metropolitana del valle de Aburrá María del Pilar Restrepo, “los días más críticos, según nuestra alerta temprana, son los primeros días de marzo” . Es decir, los peores días están por venir y lo mismo se puede predicar para Bogotá, en donde la concentración de material particulado 2.5 ha llegado a superar los 70 microgramos por metro cúbico, pues la tendencia es hacia un agravamiento de la polución ambiental. Esto está pasando de castaño a oscuro. Al fin y al cabo, Medellín y Bogotá son la 1ª y la 2ª más contaminadas del país, 9ª y 10ª de Latinoamérica.
La contaminación del medioambiente en Colombia es grave y tiene sus consecuencias, pues es considerada por la Organización Panamericana de Salud (OPS) como “determinante básico de la salud”. Según reciente estudio publicado por el Instituto Nacional de Salud (INS) 17.549 personas mueren al año por factores de riesgo ambiental como el aire. Estamos hablando del 5% del total de defunciones en Colombia. El costo de la morbo-mortalidad (Salud pública) por causas asociadas a la contaminación ambiental le costaron al país en 2015, según el DNP, la friolera de $12.1 billones. Esto es una barbaridad, como lo son las escalofriantes cifras que arrojó para Medellín un estudio reciente del médico epidemiólogo Elkin Martínez, Profesor de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia.
Según reciente estudio epidemiológico del Área Metropolitana del Valle de Aburrá liderado por Martínez, que se propuso evaluar la correlación entre la calidad del aire y la salud de los 3.8 millones de quienes habitan en la misma, constató que allí fallecen 3.000 personas en promedio cada año por enfermedades relacionadas con la polución ambienta. Dicho de otra manera, 8 personas mueren diariamente y 3 de ellas cada hora por esta causa . Y ello ocurre en un país en el que la salud, según la Ley 1751 de 2015 es un derecho fundamental (¡!).
Se sabe y se reconoce que, por lo menos en Bogotá, el 57% del material particulado provienen de las fuentes móviles. No obstante, el Alcalde Peñalosa practica el acto de contrición tomando medidas como esta para mitigar la contaminación, pero no asume el propósito de enmienda, porque no de otra manera se puede interpretar la reciente licitación para renovar la flota de Transmilenio.
Y en el caso de Medellín, el propio Alcalde Gutiérrez da cuenta de que el 80% del smog que nubla al valle de Aburrá se origina en la combustión de los motores. Por esta razón demandó de ECOPETROL una mejor calidad del combustible y lo ha logrado. En efecto, ECOPETROL, viene de hacer un gran esfuerzo para mejorar la calidad de los combustibles que refina, empezando por la eliminación del plomo en la gasolina en 1990, pasando de producir diesel con 4.000 partes por millón (ppm) de contenido de azufre a sólo 20, por debajo de las 50 ppm dispuesta como límite superior por la Ley 1205 de 2008. Para Medellín ha llegado a suministrar diesel hasta de 15 ppm. Esta medida era necesaria pero no suficiente.
LOS BIOCOMBUSTIBLES SON PARTE DE LA SOLUCIÓN
De no haber sido por la mezcla de los biocombustibles , 10% de etanol con la gasolina y 10% de aceite con el diesel, la emergencia ambiental en estas dos capitales y en las demás sería más dramática, pues gracias a la misma al oxigenar el combustible se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y de material particulado que envenenan la atmósfera. Gracias a los biocombustibles se están reduciendo 2.5 millones de toneladas anuales de GEI, valiosa contribución esta para el cumplimiento del compromiso de Colombia con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de reducir sus emisiones en un 20% hacia el 2030. Por ello no se entiende la reticencia del Gobierno Nacional para aumentar el porcentaje de la mezcla sabiendo que si lo hace se reducen en la misma proporción tales emisiones. Como tampoco se explica la razón por la cual las empresas mineras se abstienen de cumplir con la Ley, que obliga a utilizar la mezcla en todo el territorio nacional, sin excepción. Indudablemente, los biocombustibles son parte de la solución . El Plan Nacional de Desarrollo (PND) que se debate en este momento en el Congreso de la República es la oportunidad para que se de un nuevo impulso a los biocombustibles .
No obstante, como lo afirma la copresidenta del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) Valérie Masson Delmotte, según la revista Nature, muchas veces “los modelos económicos son malos a la hora de considerar las consecuencias económicas de los daños ocasionados por el cambio climático” y cuestionan medidas como estas con falacias que no consultan para nada la realidad. Se compara, por ejemplo el precio del etanol y el aceite, que hay que cultivarlo, cosecharlo y procesarlo, con el precio de la gasolina y el diesel, que son derivados del petróleo, que sólo hay que extraerlo, para concluir que es demasiado alto su precio relativo, sin considerar además el beneficio que reporta al fisco al reducir las emisiones y, en consecuencia, el costoso número de enfermos y defunciones por cuenta de la contaminación ambiental.
Se compara, también, el precio interno del etanol y el aceite con un supuesto precio “internacional” que no existe y por ello mismo no se pueden equiparar. Es más, si se compara, en gracia de discusión el precio interno con el precio del etanol importado desde EEUU, que ha venido invadiendo el mercado nacional, se pasa por alto el hecho de que este último, según dictamen pericial del reputado bufete de abogados de Hubbard & Reed de Nueva York, es objeto de 31 subsidios, 22 estatales y 9 federales, valorados en US $6.409 millones. Dichos subsidios entre 2010 y 2015 se cifraron en US $50.000 millones (¡!). Y, como si lo anterior fuera poco, se ha podido establecer que el precio de exportación de etanol producido en EEUU se subvalora entre un 20% y el 31% . Hemos estado expuestos, entonces, a prácticas de dumpìng por parte de los productores de etanol de EEUU, perjudicando la producción nacional del mismo, que es la que genera empleo e ingresos en el país .
Es más, muchas de esas importaciones, que se incrementaron el 425% entre 2015 y 2017, se ha dado contrariando y trasgrediendo varias disposiciones legales, entre ellas la Resolución 9 0454 del 29 de abril de 2014 del Ministerio de Minas y Energía, la cual prescribe que sólo se puede importar etanol cuando se presente déficit de abastecimiento interno, al tiempo que le impide a los productores nacionales exportar hasta tanto no garantice el abastecimiento del mercado nacional. Por su parte, la Resolución 9 0963 del 10 de septiembre de 2014 del Ministerio de Minas y Energía (MME) y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), así como la Resolución 0789 del 20 de mayo de 2016 del MADS y el MME establecen que sólo los biocombustibles (etanol o aceite) que cumplan con los parámetros y requisitos de calidad fijados por el Gobierno, sean ellos importados o producidos en el país, se podrán utilizar para las mezclas.
Y la verdad sea dicha, se ha importado etanol al país desde EEUU que no cumplen con dicha normatividad; para nadie es un secreto que mientras el etanol producido en EEUU a partir del maíz, según la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) sólo reduce las emisiones de GEI en un 42%, en contraste con el etanol producido en Colombia con la caña de azúcar como materia prima que es del 74% (¡!) .
Bien dijo Einstein, que tenía por qué saberlo, que “el mundo no será destruido por los que hacen el mal sino por aquellos que lo miran sin hacer nada” y, lo que es peor, añadiríamos nosotros, será destruido también por aquellos que no hacen ni dejan hacer, o, mejor dicho, ni rajan ni prestan el hacha!

Bogotá, febrero, 24 de 2019
www.amylkaracosta.net

PD.- este jueves (28 de febrero) y viernes (1 de marzo) tendrá lugar en Medellín la III Conferencia Internacional de Biocombustibles, Unidos por un mejor aire.

 


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