Categoría: 2002
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Cada día que pasa, las afinidades entre la nefasta administración Pastrana y la candidatura de Alvaro Uribe son mayores. Primero fueron los flirteos al Ministro de Desarrollo, Eduardo Pizano, alter ego del actual mandatario, buscando su asentimiento para una eventual fórmula vicepresidencial, al tiempo que se filtraba tendenciosamente la noticia sobre las intenciones de Uribe de ratificar al embajador Moreno, otro de los alfiles de este desastrado cuatrenio.

Luego sería la estampida de las huestes azules, quienes hasta la víspera acompañaban a Juan Camilo, lo abandonaron para deslizarse hacia el uribismo, porque éste había dejado sin banderas al candidato conservador, ya que las había asumido como propias, de tal suerte que los sectores más retrógrados y retardatarios de la colectividad de Caro y Ospina, se sintieron fielmente interpretados en su doctrina por el candidato en agras de Primero Colombia. Así se produjo su metamorfosis hacia una creciente derechización y, lo que es peor, su pastranización, hasta hacerse irreconocible.

Ahora se parece tanto el movimiento de Uribe a la malhadada Alianza por el cambio de Pastrana, como una gota de agua a otra gota de agua. "....los conservadores y liberales de la Gran Alianza por el Cambio, arropados con el manto de una supuesta 'campaña de unidad nacional' encontraron la solución perfecta para seguir en el poder sin padecer la humillación de una derrota en las urnas, que tienen más que merecida, por sus imborrables culpas en todo lo malo que nos está pasando. Dios los cría..." . Ante el asedio de un necio periodísta que le inquiría sobre sus devaneos, Uribe le respondió sibilinamente que él ha "...mantenido la misma posición objetiva frente al gobierno del Presidente Andrés Pastrana en los últimos cuatro años" . Todo ello está contribuyendo imperceptiblemente a erosionar la credibilidad de Uribe, su principal acervo político. Es tal la derechización de la campaña y de la candidatura de Uribe, que una de sus marisabidillas ya encendió las alarmas por las repercusiones que este hecho está empezando a tener en el exterior, hasta donde llegan sus ecos y no vacilan en catalogarlo como el 'right-wing candidate'.
La euforia uribista insuflada por las encuestas, produjo tal avalancha de adhesiones, de todos los pelambres, que tal ayuntamiento se asemeja cada vez más a un aquelarre. Solo el maniqueísmo en este país permite pasar por alto el hecho de que muchos de aquellos que eran considerados compañías indeseables, cuando estaban con Serpa, dejaron de serlo, por el solo hecho de pasar por las aguas lustrales de la candidatura de Uribe. Este hecho llevó a Juan Gossain a hablar de la creciente 'fetecuatización' de su campaña y le recomendó fijar un aviso en su sede con el siguiente letrero: se reciben escombros! Ello ha contribuido a desdibujar las primeras impresiones que dio Uribe, como candidato independiente y liberado del fardo de la corrupción y la politiquería; por ello mismo ha empezado a perder su encanto para quienes veían en él encarnados la transparencia y la firmeza en sus principios, lejos de imposturas. Por que se predica, pero no se aplica. Solo a las últimas de cambio, se han puesto cortapisas para la admisión a la campaña, pero cuando ya todo el lastre de la misma se había "colado".

Amylkar D. Acosta M

Bogotá, abril 20/ 02

www.amylkaracosta.com