Nov 24, 2017 Last Updated 8:14 PM, Nov 14, 2017

SE EXPIDE NUEVO CÓDIGO DE MINAS

Categoría: 2001
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Después de un largo vía crucis, por fin, en su segundo intento, logra el Congreso aprobar el texto de lo que será, a partir de su sanción el próximo miercoles, el nuevo Código de minas, que viene a reemplazar el que rige actualmente, que ya se ha tornado anacrónico.

Resultó una tarea ímproba la de vencer todos los obstáculos que se interpusieron en el camino; constituyó un trabajo arduo y dispendioso, el cual contó con una gran concertación con todos los sectores que convergen en la actividad minera, que constituye hoy el 8% del PIB y que viene pisándole los talones al café como segundo renglón en importancia de nuestras exportaciones. Los indígenas, las negritudes, los pequeños y medianos mineros, los empresarios, todos fueron escuchados y tenidas en cuenta sus observaciones; se realizó un sinnúmero de foros abiertos y participativos, se promovieron audiencias públicas, para que nadie se quedara por fuera de este ejercicio de concertación.

Al final, se arribó a un texto que pretende responder a los desafíos de la modernidad y la globalización; se tiende a simplificar los trámites de las concesiones, reduciendo los costos de transacción; se le da mayor estabilidad y consistencia a los contratos de explotación; se procura compaginar el desarrollo minero con la sustentabilidad ambiental de dicha actividad, evitando la depredación. Al tiempo que a la gran minería se le ofrecen reglas claras y estables para su desarrollo, se promueve, fomenta y apoya a la pequeña minería, sin un criterio asistencialista, sino para hacer de ella una actividad rentable y competitiva, que supere los niveles de la mera subsistencia, para lo cual se le da un especial impulso a los programas de integración de áreas y se estimulan las empresas asociativas y las solidarias.

Fueron muchos los escollos que se tuvieron que superar; empezando porque el Proyecto como fue presentado originalmente por parte del Gobierno, era arrasador de la pequeña y mediana minería, pues con el pretexto de evitar el asistencialismo, que tampoco compartimos, se le pretendía poner en pie de igualdad con la gran minería, con el agravante de propiciar la desaparición de Minercol, como autoridad minera, con lo cual quedaban totalmente desamparadas. Así mismo, se pretendía acabar con las regalías, como contraprestación económica, que contempla la Carta, con el socorrido argumento de que era la única manera de ser competitivos con otros países que, como Chile, no las contemplan en su legislación, borrando así de un plumazo una larga tradición histórica. Se pretendió establecer una norma de favorabilidad, que se hubiera convertido en una tronera por la que se habrían favorecido las grandes empresas comprometidas en los desarrollos mineros que se adelantan en la actualidad, en detrimento de la Nación y de las regiones en donde se dan las explotaciones.

Nada de lo anterior pasó y defendimos con celo y esmero un Código moderno, actualizado, que estimule la inversión privada para movilizar ese enorme potencial, pero sin irnos a los extremos. En este sentido, fuimos enérgicos al momento de oponernos a esa monstruosidad, que hubiera sido la resurrección en Colombia de la deducción de impuestos por el agotamiento del yacimiento. No tenía ninguna presentación que se pretendiera restablecer para el sector minero una norma que había sido abolida en 1.974 en la legislación petrolera, por el ex Presidente López, mediante el Decreto 2310, por inconveniente. Al final, se impuso la sensatez y de manera unánime fue rechazada por la plenaria de la Cámara, después que habíamos sido derrotados en el Senado. En fin, el texto aprobado dista mucho del espíritu y de la letra del Proyecto original; tanto el Senado como la Cámara hicieron un trabajo ponderado, juicioso y responsable, que habrá de redundar en beneficio de un sector que está llamado a ser el gran dinamizador de la actividad económica del país.

Con la expedición de este nuevo Código, Colombia le está dando una excelente señal a los inversionistas privados y extranjeros que quieran apostarle a invertir en un sector estratégico de la economía y el cual ofrece atractivos sin antecedentes en el país. El sector minero está llamado a constituirse en la punta de lanza del sector exportador, como generador de divisas, de empleo y de progreso de la regiones en donde se localizan tales yacimientos. El Congreso, con el concurso del Gobierno, están dotando al país de un Código moderno, ágil, descomplicado y útil para todos los agentes del sector minero, poniendo al día la normatividad que la regirá en los sucesivo.

Amylkar D Acosta M


Bogotá, agosto 11/ 2.001
www.amylkaracosta.com


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