Nov 24, 2017 Last Updated 8:14 PM, Nov 14, 2017

RETOS Y PERSPECITVAS DEL CARBON

Categoría: 2001
Visto: 40 times

Los carbones colombianos de la Guajira y el Cesar basan su competitividad en los siguientes factores :

 

Alta capacidad calorífica
Bajo contenido de azufre y cenizas
Explotación a cielo abierto
Mantos grandes del mineral, con unas reservas que superan los 6.000 millones de toneladas.
Cercanía al mar por terreno plano
Puerto de aguas profundas y tranquilas
Condiciones atmosféricas favorables en todas las épocas del año

Todas estas ventajas se soportan en las considerables reservas que el azar geológico asignó a la región Caribe Colombiana, cuyas cifras más relevantes son las siguientes:

Las reservas carboníferas en Colombia se han calculado en 6.648.1 MM de toneladas métricas y 2.932.3 MM de reservas indicadas.

La Guajira, El Cesar y Córdoba, concentran cerca del 90% de las reservas medidas, el 80% de la producción y el 87% de las exportaciones Colombianas de carbón durante la década del 90.

 

RESERVAS MEDIDAS E INDICADAS DE LOS CARBONES EN COLOMBIA
1998-1999

 

Departamento / Área
Reservas Medidas
Mtm
Reservas Indicadas
Mtm
 
1998
1999
1998
1999
Guajira
3.670,0
3.670,0
 
 
Cesar
1.933,2
1.933,2
589,0
589,0
Córdoba
381,0
381,0
257,0
257,0
Norte de Santander
68,0
116,9
101,0
314,8
Santander
57,1
57,1
114,0
114,0
Cundinamarca
241,9
237,9
538,7
660,6
Boyacá
170,4
170,4
682,7
682,7
Antioquia
90,0
90,0
225,0
225,0
Valle y Cauca
36,5
36,5
89,2
89,2
TOTAL
6.648,1
6.692,7
2.596,6
2.932,3

 

 

Mtm: Millones de Toneladas Métricas

 


Fuente: Mineralco S.A. Mayo 2000

 


Elaboró: UPME - Subdirección de Información Minero Energética

 

 

 

Se trata de carbones térmicos, de excelente calidad: con bajo contenido de azufre y de cenizas y alto poder calorífico. Con una gran ventaja comparativa, dada la proximidad de los yacimientos a los Puertos de embarque y de éstos a sus principales destinos de exportación.

Producción y Exportación: La Región Caribe incursiona como productor, a escala industrial, en 1980, fecha ésta en la que se declaró la comercialidad del contrato de Asociación CARBOCOL-INTERCOR, suscrito el 17 de diciembre de 1976. Para entonces, su participación en el total nacional era, escasamente del 0.05%. Ya para 1984 dicha participación regional llegó al 23% y en 1996 ya frisaba el 81% pues el Cerrejón Zona Norte, empezaba a dar pasos de animal grande.

 


Producción Nacional de Carbón, 1980-1996
(en miles de toneladas)


Región Caribe
Resto del país
Participación % Caribe
Total
1980
2
4.252
0.05
4.254
1981
1
4.373
0.02
4.374
1982
76
4.669
1.60
4.745
1983
336
4.833
6.50
5.169
1984
1.523
5.109
22.96
6.632
1985
3.560
5.300
40.18
8.860
1986
5.426
5.217
50.98
10.643
1987
8.260
5.199
61.37
13.459
1988
9.517
5.549
63.17
15.066
1989
12.571
5.761
68.57
18.332
1990
15.848
5.624
73.81
21.472
1991
14.344
5.648
71.75
19.992
1992
15.519
6.386
70.85
21.905
1993
14.992
6.231
70.64
21.223
1994
16.605
6.060
73.26
22.665
1995
19.870
5.880
77.17
25.750
1996
24.304
5.761
80.84
30.065
1997
28.025
4.567
85.98-
32.592
1.998
29.405
2.291
92.77
31.696
1.999
29.405
3.349
89.77
32.754

En los albores de la década del 80, apenas un 5% de la producción nacional de carbón se exportaba.

De 4.2 millones de toneladas producidas en 1980, se llegó a más de 10 MM en 1986, de los cuales el 50% provino de la Guajira. Para este mismo año 5.8 MM de toneladas se destinaron a la exportación, participando el Caribe en 88.0% de la misma. Ya para 1990 la producción sobrepasó los 21MM de toneladas, de las cuales 15MM se destinaron al mercado externo. La barrera de los 30MM de toneladas se alcanzó en 1996, con una participación del 81% de la región Caribe en la producción y del 96.0% en las exportaciones de carbón. La sola producción del Cerrejón Zona Norte llegó a representar en 1990 el 62% del volumen producido en el ámbito nacional y el 90.5% de las exportaciones en 1993.

Con respecto al Departamento del Cesar, sus exportaciones pasaron de 1MM de toneladas en 1990 a 3.33MM en 1995 y a 6.3MM en 1996.

EXPORTACIONES DE CARBON
(1982-1986)
1982
254M toneladas
1983
501 M toneladas
1984
957 M toneladas
1985
3.536M toneladas
1986
5.764 M toneladas
1987
9.587 M toneladas
1988
10.730 M toneladas
1989
13.300 M toneladas
1990
14.820 M toneladas
1991
16.300 M toneladas
1992
16.060 M toneladas
1993
15.270 M toneladas
1994
17.710 M toneladas
1995
19.700 M toneladas
1996
24.340 M toneladas
1997
28.025 M toneladas
1.998
29.401 M toneladas
1.999
29.547 M toneladas
2.000
34.777 M toneladas

PARTICIPACION REGION CARIBE
(Exportaciones 1993 – 1995)


1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
Costa Atlántica
16.7
16.8
18.7


29.4
29.1
34,7
Resto del País
0.9
0.8
1.0


0.6
0.8
0.9
Total
17.6
17.6
19.7
24.7
27.5
30.0
29.9
35.6

Ya para 1997 la producción llegó a 32.6MM de toneladas, del cual el 60% se produjo en la Guajira, el 26% en el Cesar, y el 7% en Cundinamarca y Boyacá y el 7% en otras regiones del país. Para los años 1.998 al 2.000 la proporción se ha mantenido dentro de los mismos parámetros, pero con un aumento en la producción total.

Por su parte, el 68% de las exportaciones tuvo su origen en la Guajira, el 29% en el Cesar y el 3% en el resto del país. La distribución de las exportaciones de carbón térmico colombiano durante 1997, similar a la de los años anteriores, fue la siguiente: Europa 73.7%, América 14%, Mediterráneo no Europeo 7%, Latinoamérica 3.8% y Asia 1.6%.

Los precios internacionales del carbón colombiano se desplomaron en 5 años, al pasar de US$40.67 en 1990 a US$29.65 en 1994. En 1995 y 1996, tuvieron un repunte y más recientemente han caído nuevamente, como han caído los precios de los demás productos básicos en la lonja internacional, a consecuencia de la contagiosa crisis Asiática, aún en pleno apogeo. En 1999 el precio FOB era de US$27.14/Ton, con tendencia a la baja.

EXPORTACIONES DE CARBON Y SU PARTICIPACION EN LA BALANZA COMERCIAL

1980
US $ 10.000
0.23
1982
14.000
0.43
1983
17.000
0.54
1984
38.000
1.05
1985
126.000
3.33
1986
201.000
3.77
1987
263.000
5.01
1988
304.000
5.69
1989
457.000
7.58
1990
545.000
7.70
1991
630.000
8.39
1992
555.300
7.65
1993
567.000
7.63
1994
552.800
6.32
1995
595.800
5.83
1996
849.100
7.99
1997
915.030

1998
969.810

1999
938.970

TOTAL
US $ 8.548.810

 

En 1990, la economía del carbón le generó a Colombia divisas por US$545MM y en 1996 esta cifra se acercó a los US$850 MM. Para los mismos años, la región Caribe participó con el 92.020% y el 70%, respectivamente, de las divisas provenientes de las exportaciones de carbón. Ya para 1997, las exportaciones fueron del orden de los US$868 MM, llegando a lo US$938.9 MM en 1.999.

En Colombia la gran minería del carbón despuntó en firme a partir del Complejo Carbonífero de El Cerrejón Zona Norte; luego la seguirían otros desarrollos a escala intermedia, entre ellos Carbones del Caribe, Carboandes y Prodeco. Posteriormente otro gran complejo irrumpiría en el Cesar: La Drummond en 1996, el 62% del carbón exportado salió por Puerto Bolívar, el 16% por el Puerto de la Drummond en Ciénaga, el 11% por el Puerto de Prodeco en Santa Marta y el restante otro 11% por otros 5 terminales marítimos.

Una pifia costosa para el país. Carbocol en el propósito de expandir la producción y de lograr un mayor y mejor posicionamiento en los mercados internacionales, tomó la decisión de desarrollar la zona central de el Cerrejón, para lo cual firmó un contrato de operación, con el Consorcio DOMI-PRODECO-AUXINI, el 17 de julio de 1981, siendo Ministro de Minas y Energía el Dr. Rodado Noriega.

EL CERREJON

ZONA SUR
ZONA CENTRO
ZONA NORTE
10 M Ha
12 M Ha
38 M Ha

Pues bien, se inició la etapa de explotación con 100.000 toneladas en 1982, pero que sucedió? Como dicen los paisas, a Carbocol le salía más caro el caldo que los huevos, pues ante la imposibilidad de acceder a la infraestructura de transporte y embarque del complejo del Cerrejón de su propio carbón allí producido, pese a ser su copropietario y habiendo invertido en su construcción y montaje el 50% de los US$ 3.200 MM que costó. Pues bien, se vió precisado a contratar el transporte por carretera, con la firma Sánchez Polo, desde la mina hasta Puerto Zúñiga, en donde a su turno también debía pagar una tarifa por su uso.

Esta era su estructura de costos:

Operación mina
US$ 17.002
Transporte a Puerto Zuñiga
18.000
Tarifa Puerto Zúñiga
5.00
Impuesto de Regalías
1.08
Trabajos relacionados
0.52
Inversión y Amortización
3.10
Gastos de Administración
1.80
Total
US $ 46.52/TON

Mientras el precio para entonces fluctuaba alrededor de los US$ 34/ton, los costos sobrepasaban los US$ 46. Por ello, aduciendo que “… Era mejor devolver los $4.000 MM, que perder $12.000 MM”, el Ministro de Minas, a la sazón Iván Duque Escobar dispuso a través de la Junta Directiva de Carbocol (22 feb/85), dar por terminado unilateralmente el contrato. Pero el desatino de la Junta de Carbocol en el procedimiento condujo a un litigio con el Consorcio, que éste terminó ganando en el Consejo de Estado, que condenó a la Nación a pagarle una indemnización escandalosa de más de US$ 25 MM.

Semejante desaguisado, irritante e inexplicable me llevó a afirmar en el Foro de la Costa año 2000, auspiciado por la Cámara Junior en Cartagena, el 26 de septiembre de 1986, algo que a la postre ha resultado profético: “A decir verdad el proyecto Cerrejón Zona Central y no solo éste, sino cualquiera otro que se desarrolle en el área de influencia del Cerrejón Zona Norte deriva su competitividad de la posibilidad de tener acceso a las facilidades portuarias y de transporte de éste último, donde el Estado Colombiano a través de Carbocol, invirtió la mitad de su costo”.

Pero ya desde 1980 nos habíamos atrevido a anticiparnos premonitoriamente, a cuanto habría de significarle al país, una de las cláusulas más leoninas del contrato de asociación CARBOCOL-INTERCOR, que a la letra dice: “Queda entendido, que en todo caso, INTERCOR continuará siendo el operador de todas las facilidades, instalaciones y equipos de la infraestructura” (cláusula 10.2) y acotábamos nosotros “Esto disipa todas las ilusiones que se han tejido con maraña embaucadora, en torno a los enormes beneficios inmediatos que representa para la Guajira esta descomunal infraestructura; Puerto, Ferrocarril, Aeródromos, etc. Pero las mismas estarán al servicio exclusivo del proyecto” (Glosas al Contrato del Cerrejón. 1980).

Como siempre se cosecha de lo que se siembra, allí estamos ahora abocados a un virtual colapso de la industria del carbón, pues se adolece del transporte y los Puertos para expandirse.

EL MERCADO INTERNO

Desde cuando Colombia, comenzó a figurar dentro de los grandes exportadores de Carbón, se advirtió como imperativo de nuestra política carbonífera la necesidad de darle firmeza a sus exportaciones mediante la consolidación de su propio mercado interno. Ello partía del hecho irrebatible de que el mayor recurso energético con el que contamos es el carbón; en tanto que los hidrocarburos representan un potencial sensiblemente inferior de reservas y los recursos hídricos, en la medida en que se utilicen para la generación están sacrificando su uso principal que es el consumo humano y animal. Así lo aprobamos en la ley 99 de 1.993, en consonancia con el tratado de Río sobre Biodiversidad y Medio Ambiente. Pero, desde diversos flancos se ha atacado el propósito de consolidar el mercado interno del carbón, para lo cual se echó mano del famoso plan de “mínimo costo” que nos dejó como herencia el actual modelo de generación eléctrica nacional, con un 78% de su parque de generación hidráulica y un 22% de térmica. Al país le ha salido muy costosa la falta de confiabilidad y firmeza de nuestro sistema de generación, no solo por los mayores costos en tarifas sino por los incalculables daños a la economía que le han causado los racionamientos, las interrupciones, las caídas de voltaje y, en general, la baja calidad del servicio tanto a usuarios residenciales como comerciales. Cabe advertir que dentro del componente térmico de generación ha venido abriéndose paso una tendencia perniciosa, cual es la utilizar en forma desproporcionada el gas natural, en detrimento de una mayor participación del carbón mineral. Todo ello a pesar de que la generación con base en gas duplica el riesgo contra los atentados porque a la vulnerabilidad de las líneas de transmisión se le agrega el de los gasoductos, a lo cual se suma el hecho de que las reservas disponibles para el programa de masificación del gas no están plenamente garantizadas, habida cuenta de que el gas de Cusiana debe reinyectarse para la producción de los crudos y solo estará disponible a partir del año 2.007.

Por las razones anotadas, el consumo interno del carbón sigue siendo bajo, muy bajo; el cuadro siguiente nos muestra su composición:

CONSUMO POR SECTORES
1990-1997

 

 

CONSUMO Kt
SECTOR / AÑO
1990
1995
1996
1997
TEXTIL
112
116
120
130
PAPEL
*
161
192
235
RESIDENCIAL
251
194
194
125
ALIMENTOS Y BEB.
172
234
285
254
LADRILLO
543
532
496
449
METALURGICO
689
479
427
541
OTROS PROC. IND.
627
311
322
255
AUTO Y COGEN.
656
709
661
534
CEMENTO
796
1153
1173
1072
S. ELECTRICO
931
1309
576
1053

 

 

CRECIMIENTO PROMEDIO ANUAL 1990-1997: --0.4%

(Sector Eléctrico: 1.77% SECTOR INDUSTRIAL: --0.96%)


CONSUMO DE CARBON POR SECTORES
1996-1999
Miles de toneladas

 

 

 
1996
1997
1998
1999
Sector eléctrico
576
1.053
1.017
401
Sector industrial (1)
3.676
3.470
3.192
2.723
Sector Residencial
194
125
116
95
Total
4.446
4.648
4.325
3.219

 

 

(1) Incluye cogeneración

 


Fuente: 1996/1997 y hasta el 6 de marzo de 1998 Ecocarbón, 1998/1999 Minercol Ltda.
Elaboró: UPME - Subdirección de Información Minero Energética

 

 


Como ya lo señalamos, la explicación principal del pobre crecimiento de la demanda de carbón se encuentra en el comportamiento del sector eléctrico que no ha jalonado lo suficientemente al sector, debido a las políticas que, en forma deliberada, se han inducido en detrimento de la utilización de este recurso que poseemos en abundancia.

En relación con el sector residencial, el caso es más aberrante, ya que al no incentivar el uso de las briquetas de carbón se está tolerando en forma indolente la tala indiscriminada de nuestros bosques naturales, habida cuenta que la gente del campo y de las pequeñas poblaciones tiene el hábito, o mejor, la alternativa exclusiva de cocinar con leña. Habría necesidad de revisar la política de fomento de la pequeña minería para establecer la razón por la cual, después de varios años de estar estudiando el tema, contando, entre otros, con la asistencia de los chinos, no ha logrado arrancar en firme el uso masivo de briquetas mejoradas de carbón. Ya es hora de que este programa deje de convertirse en una simple letanía consignada todos los años en las memorias de los ministros de Minas y Energía, sin que logre convertirse en realidad.

Ahora bien, en relación con la demanda de los sectores industriales, que es en donde potencialmente se podría aumentar significativamente el mercado interno; las proyecciones de Ecocarbón son las siguientes:

DEMANDA NACIONAL POR SECTORES INDUSTRIALES
1.997 – 2.005

 

kt

Sector /Año
1997
2002
2005

 

 


TEXTIL
130
112
113

RESIDENCIAL
125
321
407

ALIMENTOS
254
492
619

METALURGICO
541
543
546

OTROS PROC.IND.
255
545
563

LADRILLO
449
587
639

COGENERACION
534
620
667

ELECTRICO
1053
1191
927

CEMENTO
1072
1302
1392

TOTAL
4648
5712
5874

 

 


LOS SECTORES CON MAYOR CRECIMIENTO PROMEDIO ANUAL EN LA DEMANDA
(1997-2005) SON EL RESIDENCIAL,ALIMENTOS Y LADRILLERO, CON EL 15.9, 11.7 Y
4.5%, RESPECTIVAMENTE.

 

 

 

 

PARTICIPACION DEL CARBON EN LA CANASTA ENERGETICA NACIONAL AÑO 2005:
ESCENARIO PROBABLE: 11% ESCENARIO OPTIMISTA: 14%

 

 

 

Desafortunadamente, las proyecciones de demanda interna no son las más optimistas por las razones anotadas anteriormente, pero quiero destacar dos que merecen especial atención:

Existen varios contratos de los denominados “Take or Pay” (“Pague lo contratado, consumase o no), para el suministro de gas natural a las plantas de generación térmica; dichos contratos le crean una situación desigual a las plantas de generación térmica a carbón; tanto así que ISA ha calculado que el consumo del carbón en el sector eléctrico puede verse reducido a la mitad por causa de los mencionados contratos de suministro de gas natural.
Igualmente resulta lamentable que el proyecto de ley por la cual se pretendía establecer el cargo por firmeza y confiabilidad, no haya corrido con suerte en su trámite ante el Congreso, ya que su propósito principal era el de estimular a los inversionistas para que se vincularan al desarrollo de nuevas plantas carboeléctricas.

 

 


COSTOS TIPICOS DE GENERACION EN COLOMBIA

 

 

 

TERMICA A GAS (1) US$/MWH
CARBON(2)US$/MWH
NOTAS

COMBUSTIBLE
17.89
10.69
COMBUSTIBLE EN PLANTA :GAS 1.9 US$/MBTU CARBON 24.45 US$/ t(1.1 US$/MBTU)

AO&M FIJO
1.71
4.68


AO&M VARIABLE
1.85
2.37
Dependiente de la generación

OTROS (Imp, Ley99, Cargos)
3.9
2.97
Impuestos. transferencias, cargos de generación.

CAPITAL
11.34
24.23
Inversión Intereses y rentabilidad

TOTAL
36.69
44.94

 

 

 

FUENTE:

 


(1) Plan de Expansión de Referencia Revisión 1996. y Estudios de una planta

de gas en el Magdalena Medio. EADE, 1996.

(2) Estudios Complementarios para un proyecto carboeléctrico en el Departamento de
Antioquia. Ecocarbón

 

 

 


El diferencial de costo entre proyectos a carbón y gas natural, debido fundamentalmente a las mayores inversiones de las carboeléctricas, requieren de algún mecanismo que le permita al inversionista cubrir dicho diferencial cuando el mercado mayorista no de las señales de precio que lo compensen.

La situación actual de precios en el mercado mayorista de electricidad, a pesar del cargo por capacidad no da las señales adecuadas para que los inversionistas puedan cubrir los costos en que incurren al producir electricidad a base de carbón.

Las metas que se tienen para la participación del carbón en la balanza energética nacional son las siguientes: para el año 2005 el 11% y para el año 2010 el 20%. Sobre el particular Ecocarbón considera que la demanda de carbón térmico en el país para el período 1998-2005, está condicionada a:

La entrada en operación de Paipa IV
Avance en el programa de sustitución de otros combustibles por carbón
Condiciones comerciales de las transacciones en la bolsa de Energía
Crecimiento del sector industrial
Política de precios asociados con los combustibles
Participación del sector privado en la generación eléctrica
Políticas del Estado en la promoción de proyectos de generación de electricidad.

De estos factores que se indican, los que tienen mayor impacto son los relacionados con el consumo en el sector eléctrico. Aunque merece tener en cuenta que el retiro del crudo de Castilla previsto para comienzos de la próxima década mejorará las posibilidades en el sector industrial.

PERSPECTIVAS: JUEGO DE LUCES Y SOMBRAS

Se entiende que hay cierta preocupación en algunos sectores de la Industria Colombiana del Carbón sobre el crecimiento de sus exportaciones, que podría tener un efecto negativo en los precios del mercado mundial, y que a su turno podría tener un efecto negativo en la industria colombiana del carbón.

Consideramos imperativo que Colombia tome ventaja de los pronósticos del incremento en la demanda del carbón térmico comercializado vía marítima en el mundo. A menos que Colombia reaccione positivamente a esta oportunidad de crecimiento y asegure que la producción se incremente para cubrir las expectativas de crecimiento en la demanda, estas oportunidades quedarían abiertas a otros países, tales como Australia, Sur Africa, Indonesia, Venezuela y los Estados Unidos de América. La experiencia de los últimos 15 años indica que Sur Africa, Australia e Indonesia han tomado ventaja del crecimiento en demanda del mercado mundial de carbón térmico comercializado vía marítima y Sur Africa ha incrementado su producción para ir exportando progresivamente desde 12 millones de toneladas a 60 millones de toneladas en los últimos 20 años. Australia ha incrementado sus exportaciones en forma similar a una rata rápida.

País
1997
Millones Toneladas
2.000
Millones Toneladas
2.005
Millones Toneladas
Australia
72
100 (+38)
140 (+68)
Colombia
25
40(+15)
55(+30)
Sur Africa
60
65(+5)
68 (+8)
Venezuela
5
10(+5)
15(+10)
Indonesia
40
49(+9)
57(+17)


+72
+133

Los volúmenes de otros países exportadores básicamente permanecen estáticos debido a que son productores menores. Rusia y Polonia están encontrando cada vez más difícil exportar carbón térmico en la medida que luchan por permanecer competitivos en el mercado mundial y a la vez requiere la mayor parte de su producción para el consumo en el mercado doméstico. Estados Unidos será el surtidor de péndulo, dependiendo de los niveles de demanda y precio, cubriendo excedentes de demanda en el mercado, de vez en cuando, a niveles de precio convenientes.

La expansión de mercado del carbón en el mundo de la industria metalúrgica para la tecnología de inyección de carbón pulverizado (Pulverized Coal Injection – PCI) en los hornos, está actualmente en niveles de cerca de los 25 millones de toneladas por año y los carbones colombianos están progresivamente adquiriendo buena reputación en este mercado. Esta área del mercado brindará nuevas oportunidades para el futuro para el año 2005. Con respecto a Alemania, se necesita un juicio más cuidadoso en lo referente a las decisiones políticas y si su industria carbonífera decide reducir la producción doméstica más rápido de lo esperado. Alemania actualmente produce 40 millones de toneladas de carbón térmico a un costo aproximado de USD 180 por tonelada del cual requiere un alto subsidio del gobierno Alemán. Si se elimina este subsidio, Alemania podría rápidamente reducir su producción e incrementar la demanda de carbón importado. Esto daría una oportunidad ideal para incrementar los niveles de exportación de carbón colombiano, a pesar de que hemos tomado un punto de vista conservador con respecto a Alemania en este documento.

Una gran porción del pronóstico de futuro crecimiento está en Asia, pero como estamos operando en un mercado mundial integrado, se espera que Sur Africa traslade una parte de su producción hacia el mercado Asiático, lo que dejaría espacio en Europa para el carbón colombiano. Debido a la limitación de reservas disponibles en Sur Africa, no se espera que puedan incrementar la producción anual por encima de los 70 millones de toneladas, entonces Sur Africa no estaría en posición de alimentar agresivamente ambos mercados, el de Asia y el de Europa. También creemos que Colombia estará en posición de desarrollar negocios en el mercado Asiático con aquellos clientes que puedan aceptar buques de gran tamaño (Cape).

Con el fin de poder cubrir el incremento en demanda del mercado mundial de cerca de 70 millones de toneladas durante el período de 1997 hasta el año 2000 y posteriormente de 80 millones de toneladas desde el año 2000 hasta año 2005, estimamos que las fuentes de suministros potenciales serían las siguientes.

El volumen de carbón comercializado actualmente vía marítima es de aproximadamente 276 millones de toneladas, y es suministrado por los siguientes países:

PAIS
TONELAJE
(millones de tons.)
Australia
72
Sur Africa
60
Indonesia
44
Estados Unidos
23
China
24
Rusia
5
Polonia
12
Canadá
6
Colombia
25
Venezuela
5
TOTAL
276 millones de toneladas

Se espera que la demanda crezca a niveles de entre 320 y 350 millones de toneladas para el año 2000 y entre 400 y 430 millones de toneladas para el año 2005. Por lo tanto, el mundo requerirá de 125 a 150 millones de toneladas de carbón térmico adicionales para el año 2005. Este pronóstico no toma en cuenta el impacto potencial del decrecimiento en producción de carbón en Alemania, Reino Unido y España. Si la producción en estos países declina a una rata más rápida de la esperada, entonces, se incrementaría aún más la demanda para carbón térmico comercializado vía marítima.

En resumen, está claro que la demanda mundial de carbón térmico se incrementará sustancialmente en los próximos 10 años. Como Sur Africa está limitada en su potencial para incrementar producción, los 3 países que estarían en posición inmediata para tomar ventaja del incremento en demanda son Australia, Colombia e Indonesia. Por lo tanto, es importante que Colombia sea capaz de incrementar producción significativamente en los años venideros y esto requiere de instalar una infraestructura que asegure que el país se encuentre en posición de tomar ventaja en este crecimiento del mercado.

Se prevé que las siguientes metas de producción se podrían establecer para el año 2005:

Cerrejón Norte
21 millones de toneladas
Oreganal/Cerrejón Sur Y Centro
15 millones de toneladas
Calenturitas
2 millones de toneladas
Drummond
12 millones de toneladas
El Descanso
3 millones de toneladas
Carboandes
1 millón de toneladas
Carbones del Caribe
2 millones de toneladas
Otros
2 millones de toneladas
TOTAL
58 millones de toneladas


En conclusión, con la infraestructura correcta, Colombia estaría en posición de lograr una producción de 55 a 60 millones de toneladas para el año 2005 y de esta manera asegurar que las reservas de carbón del país sean totalmente utilizadas para el beneficio del mismo.

Es importante destacar, que el punto más fuerte del carbón colombiano desde el punto de vista econométrico, para venderse en el mercado mundial de carbón térmico, reside en su bajo costo total FOB, en el cual los costos del transporte interno y de servicio de puerto, constituye un porcentaje sensible. En este sentido, se considera perentorio mantener el más bajo costo total FOB factible, mediante incrementos de productividad y una infraestructura de transporte puerto eficiente y de bajo costo. Lo anterior, es clave para incrementar la presencia en el mercado internacional.

De conformidad con el Decreto 2056 de noviembre 8 de 1996, Decreto 159 de enero 22 de 1997, se adjudicaron 4 nuevas áreas, 3 de ellas (Guaimaral, El Descanso, El Cerrejón Sur y el Hatillo). Se prevé que al entrar en explotación estas nuevas áreas se acrecentaría la producción sensiblemente, pero su embotellamiento impediría sacarla al mercado, justamente cuando más lo necesita, para lograr su mejor posicionamiento en los mercados internacionales y ello no da espera, pues otros países suplirán nuestra incapacidad y lo que es más irónico, a lo mejor serán las mismas firmas titulares de estas nuevas y promisorias adjudicaciones las que satisfarán la mayor demanda, pero, claro está, desde las minas de nuestros competidores, pues no olvidemos que nos movemos en un mundo globalizado.

Otras sombras que se proyectan negativamente sobre la demanda externa del carbón, tienen que ver con la crisis financiera del Asia y su extensión a nivel mundial, y el denominado Protocolo de Kioto.

En relación con la crisis financiera del Asia; ésta ha tenido un efecto recesivo sobre la economía mundial, lo que a su vez deprime la demanda sobre los energéticos, incluyendo, como es obvio la del carbón; ello ha coincidido con un invierno bastante benigno en el hemisferio norte que ha reducido la necesidad de calefacción.

En relación con el Protocolo de Kioto hay que señalar que éste fue suscrito por varios países con el propósito de reducir las emisiones de gas carbónico causadas por la generación de energía eléctrica.

Para evaluar el impacto del Protocolo de Kioto, sobre el mercado mundial del carbón y la industria carbonera de Colombia, Ecocarbón contrató a la firma Hill & Associates de Annapolis, USA especialista reconocida a nivel mundial en el análisis del mercado de carbón.

Los consultores mencionados han partido de varias suposiciones que me permito transcribir :

En todos los países afectados estará disponible el gas natural que se necesite.
Francia construirá al menos, otros diez GW en nuevas centrales nucleares, la mayor parte de cuya energía eléctrica generada se exportará a otros países europeos.
Alemania importará energía eléctrica adicional desde centrales que usaran en e lignito como combustible, a ser construidas en Rusia. (Esta opción ya está bajo discusión, con el costo de las centrales a ser financiado por Alemania y pagado por los Rusos en energía eléctrica.
Los Estados Unidos de América no ratificarán el Protocolo de Kioto (si lo hicieran, sus importaciones de carbón caerían a cero).
El uso potencial de los “Mecanismos de Desarrollo Limpio” establecidos en el Protocolo de Kioto no tendrá un impacto significativo sobre las reducciones de emisiones de CO2 a efectuar por los países signatarios.
A causa de que el carbón es con diferencia sobre los otros, el combustible que produce más emisiones de CO2 por unidad de energía eléctrica generada, la reducción en el uso de carbón será la mayor herramienta para cumplir con los objetivos del Protocolo de Kioto.
Los objetivos de reducción de emisiones a cumplir en promedio durante el período 2008 – 2012, se alcanzarán durante cada año de este. (Si no se tomara esta aproximación la reducciones en consumo de carbón serían incluso más pronunciadas al final del período mencionado).

En conclusión, Ecocarbón estima, en el caso más critico, que para el año 2012, el mercado mundial solo recibiría 35 millones de toneladas de nuestros carbones de las 60 proyectadas sin el efecto del Protocolo de Kioto. Igualmente estima que el precio FOB en dólares corrientes por tonelada estaría del orden de US$28 contra US$38 proyectado sin dicho efecto.


CARBOCOL A LA PALESTRA


ANTECEDENTES.-

El 17 de diciembre de 1.976 se firmó uno de los más controvertidos contratos en Colombia, el Contrato de asociación INTERCOR-CARBOCOL, con el cual incursionaría el país en las grandes ligas, entre los mayores productores de carbón en el mundo. Este megaproyecto catapultaría la producción de este mineral, posicionándose rápidamente en el mercado internacional de carbones térmicos y no era para menos, dadas las excelsas calidades sus carbones bituminosos, muy apetecidos por su alto poder calorífico, poco contenido de cenizas y además escaso en azufre. Además de contar con unas cuantiosísimas reservas, que sobrepasaban las 3.000 millones de toneladas, hasta 200 metros de profundidad (actualmente puede despachar barcos hasta de 160 mil toneladas y 17 metros de calado), tiene a su favor que su extracción se hace a cielo abierto, lo cual reduce ostensiblemente sus costos y, como si lo anterior fuera poco, dicho yacimiento, que comprende 38.964 hectáreas, está muy próximo a su propio puerto (Puerto Bolivar) y éste; a su vez; a menos distancia que sus competidores respecto a los principales puertos receptores de carbón en el mundo.

En 1.999 el país recibió por concepto de exportaciones de carbón US$848 millones, constituyéndose en el tercer renglón en importancia como generador de divisas al país, representando el 70% de las exportaciones mineras. Las exportaciones de la Asociación INTERCOR-CARBOCOL fueron del orden de los US$473 millones, para un 56% de las exportaciones totales de país. Empero, cabe advertir que las expectativas y las proyecciones respecto a los precios del carbón que se hacían cuando se declaró la comercialidad, estaban muy alejadas de la realidad. Se creyó entonces que perdurarían los altos precios del petróleo, los cuales se dispararon a consecuencia de la guerra del Yom Kippur, primero, y luego por la caída del Sha de Irán y la Guerra del Golfo, sucesivamente y que ellos arrastrarían consigo los precios del carbón. De haberse cumplido tales vaticinios, el precio de una tonelada de carbón hoy estaría en el orden de los US$254 la tonelada, contrastando con su fluctuación entre los US$25 y los US$32, alcanzando su mejor precio en 1.990, cuando alcanzó a venderse a US$41.

Pero, las perspectivas para el carbón colombiano son promisorias. En la Costa oriental de los Estados Unidos, Colombia tiene un enorme mercado potencial (más de 50 millones de toneladas año), pues dada la circunstancias de que en los E. U la legislación ambiental es muy exigente y no permiten quemar carbones con más del 1% de contenido de azufre, dada la baja calidad de los carbones de esa región, tendría que suplir su consumo con carbones provenientes del lejano Oregón o Wyoming, a más de 3.000 kilómetros de distancia, con el consiguiente sobrecosto del flete. En Francia se redujo dramáticamente la producción de 15 millones de toneladas a solo 8; en Alemania se pasó de producir 85 millones toneladas año a 64 millones, con el agravante de que luego de la reunificación sus necesidades son mayores y la Antigua Alemania del Este no se puede seguir abasteciendo con las minas de lignito (un carbón pobre y contaminante) como enantes; en el Reino Unido, su producción se redujo sensiblemente, de 94 millones de toneladas a 35 y España, que está comprometida ahora en un ambicioso plan de expansión eléctrico a carbón (550 megavatios nuevos) tiene estancada su producción carbonífera en una cifra modesta, de 15 millones de toneladas. El Asia se vislumbra como uno de los mercados del carbón con mayor dinamismo hacia el futuro y dada su proximidad geográfica serán los productores europeos y los de suráfrica los llamados a cubrir esa mayor demanda, pero unos y otros tienen sus limitaciones para un mayor escalamiento en su producción, Colombia que vende el 75% de su carbón en Europa, estaría en condiciones de suplir los volúmenes que Australia e Indonesia dejen de exportar a Europa para abastecer el mercado asiático. El mundo requerirá de 125 a 150 millones de toneladas de carbón térmico adicionales para el año 2.005 y como Suráfrica está limitada en su capacidad para incrementar su producción, los tres países que estarían en posibilidad de capturar ese nuevo mercado son Australia, Indonesia y Colombia. Estamos, pues, en presencia de un mercado maduro, con unas posibilidades enormes de expandirse en el corto y en el mediano plazo, con unos precios relativamente estables y con tendencias al alza, si nos atenemos a los pronósticos de los precios del petróleo hacia el futuro. Al paso que vamos, bien pronto Colombia desplazará del tercer lugar a Indonesia como tercer exportador mundial de carbón, rebasando con creces la meta que se impuso en el ya remoto año 1976, cuando se creó a CARBOCOL como empresa industrial y comercial del Estado, de capturar el 10% del mercado mundial de carbones térmicos.

Fracasada la venta de ISA, de ISAGEN y luego se vendría a sumar el fracaso de la venta de la ETB por parte del Distrito Capital, las presiones del F.M.I para que vendiera a CARBOCOL se hicieron mayores y empezaron a torcerle el brazo al Ministro de hacienda para que lo hiciera, con un doble mensaje, morigerar el desfinanciamiento al que aludimos atrás y, de paso, dar la sensación de confianza a la comunidad financiera internacional, pues bien se ha dicho que "la economía es psicología" y las expectativas son contagiosas y se autorefuerzan.

VALÍA LA PENA VENDER NUESTRA PARTICIPACIÓN?
Queda claro que la venta de la participación del Estado en el Complejo carbonífero Cerrejón Zona Norte se gestó en la administración Gaviria, se diseñó y viabilizó en el Gobierno de Samper y ahora se finiquita en el actual Gobierno de Pastrana. En ello cabe destacar un esfuerzo continuado de las autoridades competentes, las cuales avanzaron sin solución de continuidad en pos de este propósito, que no encontró mayores reservas o reparos por parte de la opinión pública.

Hasta nosotros, que hemos sido tan desafectos y críticos respecto al prurito privatizador de ésta como de las anteriores administraciones, nos persuadimos de la necesidad y de la conveniencia de dicha operación. Pero no por las razones esgrimidas por las autoridades, que aducen como razón poderosísima para privatizar a CARBOCOL las pérdidas que venía arrastrando año por año, convirtiéndose en una especie de vena rota de las finanzas nacionales. Pero ésta es solo una verdad a medias, que es la más solemne de las mentiras. Si bien es cierto lo de las pérdidas recurrentes que registra el P & G de la empresa, es preciso escudriñar un poco para ver la procesión que va por dentro.

Fueron dos las circunstancias que gravitaron sobre el desempeño de CARBOCOL. El primero de ellos está referido al desfase entre las proyecciones de precios que sirvieron de base para comprometernos en este megaproyecto, las cuales justificaban con creces la magnitud de las inversiones que el mismo comportaba. Por estas calendas, el precio del carbón debería estar en los niveles de US$254/ tonelada, según tales proyecciones, cuando el más alta precio lo alcanzó en el año 1.990, transándose a US$41/ tonelada de carbón. Ello explica, en gran medida, el sobredimensionamiento de la infraestructura que se montó para desarrollar la explotación de ese yacimiento, el cual queda más en evidencia cuando contrastamos los costos en que se incurrió en el Cerrejón Zona Norte, con los de la DRUMOND en la Jagua de Ibirico (Cesar); mientras en el primero se invirtieron US$3.200 millones para una producción de 15 millones de toneladas, en el segundo se invirtieron solo US$900 millones para una producción de 10 millones de toneladas.

 

Para el año 1.999 mientras las utilidades operacionales fueron del orden de $42.209.682.000, las pérdidas netas fueron de $256.368.931.000!
En consecuencia, no son las pérdidas las que pueden justificar la venta de CARBOCOL, puesto que lo que pesa en ellas es el servicio de la deuda y ésta seguirá atosigando al país independientemente de que CARBOCOL se venda o no se venda. No podemos, entonces, buscar el ahogado aguas arriba, porque no lo vamos a encontrar.
La verdadera razón que a nuestro juicio justifica plenamente la venta de nuestra participación en el contrato de Asocación INTERCOR-CARBOCOL es la naturaleza misma de dicho contrato, habida consideración de que al establecerse en una de sus cláusulas que INTERCOR es el operador durante toda la vida del contrato, CARBOCOL queda reducido a su condición de yes man, pues la voz cantante la lleva siempre el socio y CARBOCOL hacía de simple convidado de piedra. Esto dice la irritante Cláusula 10.1: "Las partes acuerdan que INTERCOR será el operador y como tal, con las limitaciones previstas en este contrato, tendrá la dirección y orientación de todas las operaciones y actividades que considere necesarias para el montaje, explotación, producción y transporte del carbón obtenido en el área contratada, inclusive las obras e instalaciones de infraestructura que requiera el proyecto y las demás que le sean conexas, complementarias, dependientes de ellas..." Es decir, que nada quedó por fuera de la omnímoda voluntad de INTERCOR.

Por nuestra parte, ya lo habíamos advertido con mucha anticipación que "A decir verdad, la explotación del Cerrejón Zona Central y no solo ésta, sino cualquier otra que se desarrolle en el área de influencia del Cerrejón Zona Norte, deriva su competitividad de la posibilidad de tener acceso a las facilidades portuarias y de transporte de este último, donde el Estado colombiano, a través de CARBOCOL. invirtió la mitad de su costo" y advertíamos premonitoriamente que todas las ventajas de estos carbones, que son muchas (alto poder calorífico, bajo contenido de azufre y de cenizas; además de la proximidad de la mina al Puerto, entre otros) se tornan inútiles, si el costo del transporte entre la mina y el puerto, más el embarque, resultan tan costosos afectan su competitividad, hasta sacarlos del mercado.

A finales de 1998, por fin, se hizo posible un Acuerdo integral y otro general entre los dos socios de la Asociación en el cerrejón Zona Norte, los cuales se firmaron por las partes en enero de 1.999. En virtud de los mismos, Carbones del Cerrejón S.A. (CDC) y Carbones Colombianos del Cerrejón S.A (CCC) podrían acceder a la infraestructura de Cerrejón Zona Norte, eso sí pagando US$152 millones como derecho, más el 75% de un costo de US$42 millones que se invertirían en la ampliación de las facilidades del Puerto y el ferrocarril. CARBOCOL, por su parte, se compromete a interponer sus buenos oficios para lograr la prórroga de la Concesión portuaria de Puerto Bolivar, toda vez que ésta se vencía en el año 2.009 y la Superintendencia de puertos ya había dado los pasos preliminares para abrir una licitación pública para otorgársela a quien mejores contraprestaciones al Estado ofreciera.


UNA NEGOCIACIÓN QUE VA DE CASTAÑO A OSCURO

Varios han sido los aspectos que han enturbiado la negociación para vender la participación del Estado en el Contrato de Asociación INTERCOR-CARBOCOL. Las cabriolas jurídicas que han rodeado este proceso han terminado por enredarlo.

 

Según el Gobierno Nacional, por medio del Decreto 020 del 11 de enero del 2.000 "se aprobó el programa de enajenación de la participación estatal en el Complejo carbonífero Cerrejón Zona Norte, mediante la suscripción sucesiva de acciones de la sociedad Cerrejón Zona Norte S.A. ( en adelante 'CZN' ) y la transferencia a esa sociedad de activos y pasivos de Carbones de Colombia S.A- CARBOCOL- relacionados con la operación del complejo carbonífero de cerrejón Zona Norte. El Decreto 020 del 2.000 ordenó a la Financiera Energética nacional S.A- FEN- actuar como promotor del Programa de Fundación de CZN". El Gobierno para expedir dicho Decreto se fundamentó en el Artículo 60 de la Constitución nacional, la Ley 226 de 1.995 y la Ley 508 de 1.999. Luego, la corte Constitucional el 16 de mayo del 2.000, mediante Sentencia debidamente ejecutoriada C-557 declara la inexequibilidad de la Ley 508 de 1.999 en su integridad, por vicios de trámite, con la cual deja sin efecto y tumba el Plan general de desarrollo y su Plan de inversiones para el cuatrienio 1.998-2.002, con lo cual quedaba sin piso el Decreto de marras que la invocaba.

Solo cinco firmas acreditaron la capacidad técnica y financiera, que era el primer filtro exigido por el Decreto 020/ 2.000 y en el Programa de Fundación de CZN y sus anexos; fueron ellas: Total Fina-Elf S.A, Drumond Company Inc, Glencore A.G, Billiton N.V y Angloamerican plc. Pero, luego vendría la trampa, a manera de garlito, consistente en que los inversionistas privados que estén interesados en presentar aceptación de las acciones del segundo tramo, debían registrarse ante la FEN cinco días hábiles antes de la fecha prevista para la aceptación de la oferta de acciones del segundo tramo. Precisamente el día 26 de septiembre era la fecha límite prevista para el registro de los inversionistas privados, quienes además de solicitar el registro estaban obligados a presentar una garantía de seriedad de la oferta. Aquí ocurre lo increíble, que uno no sabe si atribuirlo a la ingenuidad o a la torpeza de la FEN, pues dado que solo quienes hubiesen constituido la garantía de seriedad dentro del plazo límite que ya se había vencido, podían luego presentar la aceptación de la oferta de acciones del segundo tramo. No es de sorprenderse, entonces, cuando tres de las empresas mencionadas (Glencore A.G, Billiton N.V y Anglo American plc) se coluden, se registran de manera conjunta, para luego presentar sobreseguro una sola y única propuesta a nombre del consorcio que constituyeron para el efecto, la cual lógicamente se hizo por el ínfimo valor del precio- base. En esta trastada, el Estado perdió no menos de US$200 millones, lo cual nos parece una monstruosidad, pues se había previsto que "Se adjudicará a quien ofrezca el precio más alto por 'El Contrato de explotación minera y transferencia, siempre y cuando tal precio sea superior al precio fijo $849.555.000.000", cifra ésta que, por lo demás se mantuvo, pese a la devaluación del peso con respecto al dólar, de tal manera que el Estado terminó absorbiendo en su totalidad el riesgo cambiario al momento de cerrar la negociación.

El ex Ministro de Minas y ex Presidente de CARBOCOL, Jorge Eduardo Cock afirmó que "lamentablemente el afán de llenar el vacío fiscal que tiene el país, llevó al Gobierno a entregar los bienes casi a cualquier precio y ese fue el caso de CARBOCOL. En la privatización, se dieron unas circunstancias para que salieran los precios muy bajos. Vender a CARBOCOL por $849.000 millones es lamentable, muy afortunados quienes la compraron. Es muy lamentable que se hubiese entregado la empresa por un precio irrisorio". Por su parte la contraloría pone en tela de juicio los resultados positivos que reclama el Gobierno en la privatización de CARBOCOL y asegura que la participación del Estado en el Contrato de asociación por un 13.5% menos de lo que en realidad costaba. En concepto del Contralor General "se debió haber construido varios escenarios, a los cuales se les asignaran unas probabilidades de ocurrencia y, de acuerdo con ello, haber realizado una ponderación para llegar al valor final que serviría de guía para el proceso".


LO QUE MAL EMPIEZA, MAL TERMINA

Si la firma del Contrato de Asociación INTERCOR-CARBOCOL fué tan controvertida, no lo es menos su melancólico final, con una venta que más parece un desenhuese, por que se ha terminado por enajenar la participación del Estado colombiano a precio de gallina flaca, como si se tratara de un saldo invendido. Hasta cuando el país va a permitir que se sigan feriando sus activos con tan gave detrimento patrimonial, como si se trataran de saldos invendidos? Cabe la pregunta: sería éste el mejor momento para vender esta participación? Nos tendremos que contentar, resignadamente, con el socorrido argumento de que "la triste realidad que se aprende en las crisis es que las empresas no valen lo que se invirtió en ellos, sino lo que los compradores estén dispuestos a pagar? Coincidimos en los interrogantes del editorialista de PORTAFOLIO:"No había forma de lograr una mayor competencia entre los proponentes para aumentar el precio? Era indispensable vender en un momento de gran incertidumbre y zozobra por la escalada terrorista de la guerrilla? Los ingresos extraordinarios de la bonanza petrolera- que han servido tanto para reducir el déficit fiscal como para sostener el precio del dólar- no daban margen de maniobra para aplazar la venta? Estas preguntas nos conducen directamente al segundo interrogante: aún si aceptamos, en gracia de discusión, que las afugias fiscales del Gobierno y los compromisos con el F.M.I exigían que la venta se hiciera este año. Por qué no se promovió y facilitó la participación de inversionistas colombianos en la privatización? Por qué no se aprovechó la oportunidad para montar un esquema de democratización de la propiedad accionara de las empresas privatizadas, con todos los beneficios que conlleva para el desarrollo del mercado de capitales? No se puede responder estas preguntas con la presunción de que el negocio no era atractivo para los colombianos"

 


LA EXPEDICION DEL NUEVO CÓDIGO DE MINAS


Después de un largo vía crucis, por fin, en su segundo intento, el Congreso logró aprobar el texto de lo que será, a partir de su sanción el próximo miércoles, el nuevo Código de minas, que viene a reemplazar el que rige actualmente, que ya se había tornado anacrónico y, del cual me correspondió ser el ponente coordinador del respectivo proyecto de ley en el Senado de la República.

Resultó una tarea ímproba la de vencer todos los obstáculos que se interpusieron en el camino, constituyó un trabajo arduo y dispendioso; el cual contó con una gran concertación con todos los sectores que convergen en la actividad minera, que constituye hoy el 8% del PIB y que viene pisándole los talones al café como segundo renglón en importancia de nuestras exportaciones. Los indígenas, las negritudes, los pequeños y medianos mineros, los empresarios, todos fueron escuchados y tenidas en cuenta sus observaciones; se realizó un sinnúmero de foros abiertos y participativos, se promovieron audiencias públicas, para que nadie se quedara por fuera de este ejercicio de concertación.
Al final, se arribó a un texto que pretende responder a los desafíos de la modernidad y la globalización; se tiende a simplificar los trámites de las concesiones, reduciendo los costos de transacción; se le da mayor estabilidad y consistencia a los contratos de explotación; se procura compaginar el desarrollo minero con la sustentabilidad ambiental de dicha actividad, evitando la depredación. Al tiempo que a la gran minería se le ofrecen reglas claras y estables para su desarrollo, se promueve, fomenta y apoya a la pequeña minería, sin un criterio asistencialista, sino para hacer de ella una actividad rentable y competitiva, que supere los niveles de la mera subsistencia, para lo cual se le da un especial impulso a los programas de integración de áreas y se estimulan las empresas asociativas y las solidarias.

Fueron muchos los escollos que se tuvieron que superar; empezando porque el Proyecto como fue presentado originalmente por parte del Gobierno, era arrasador de la pequeña y mediana minería, pues con el pretexto de evitar el asistencialismo, que tampoco compartimos, se le pretendía poner en pie de igualdad con la gran minería, con el agravante de propiciar la desaparición de Minercol, como autoridad minera, con lo cual quedaban totalmente desamparadas. Así mismo, se pretendía acabar con las regalías, como contraprestación económica, que contempla la Carta, con el socorrido argumento de que era la única manera de ser competitivos con otros países que, como Chile, no las contemplan en su legislación, borrando así de un plumazo una larga tradición histórica. Se pretendió establecer una norma de favorabilidad, que se hubiera convertido en una tronera por la que se habrían favorecido las grandes empresas comprometidas en los desarrollos mineros que se adelantan en la actualidad, en detrimento de la Nación y de las regiones en donde se dan las explotaciones.

Nada de lo anterior pasó y defendimos con celo y esmero un Código moderno, actualizado, que estimule la inversión privada para movilizar ese enorme potencial, pero sin irnos a los extremos. En este sentido, fuimos enérgicos al momento de oponernos a esa monstruosidad, que hubiera sido la resurrección en Colombia de la deducción de impuestos por el agotamiento del yacimiento. No tenía ninguna presentación que se pretendiera restablecer para el sector minero una norma que había sido abolida en 1.974 en la legislación petrolera, por el ex Presidente López, mediante el Decreto 2310, por inconveniente. Al final, se impuso la sensatez y de manera unánime fue rechazada por la plenaria de la Cámara, después que habíamos sido derrotados en el Senado. En fin, el texto aprobado dista mucho del espíritu y de la letra del Proyecto original; tanto en el Senado como la Cámara se hizo un trabajo ponderado, juicioso y responsable, que habrá de redundar en beneficio de un sector que está llamado a ser el gran dinamizador de la actividad económica del país.

Con la expedición de este nuevo Código, Colombia le está dando una excelente señal a los inversionistas privados y extranjeros que quieran apostarle a invertir en un sector estratégico de la economía y el cual ofrece atractivos sin antecedentes en el país. El sector minero está llamado a constituirse en la punta de lanza del sector exportador, como generador de divisas, de empleo y de progreso de la regiones en donde se localizan tales yacimientos. El Congreso, con el concurso del Gobierno, están dotando al país de un Código moderno, ágil, descomplicado y útil para todos los agentes del sector minero, particularmente a la industria carbonífera, poniendo al día la normatividad que la regirá en lo sucesivo.

 Amylkar D. Acosta M


www.amylkaracosta.com

Riohacha, agosto 30/ 2.001


Los más destacados

EL POPULISMO AL ACECHO

13 Sep 2017 Opinión

DEMOS EL PRIMER PASO

04 Sep 2017 Opinión

A NIVELAR LA CANCHA

28 Ago 2017 La Guajira

Sígueme en Facebook