Sep 21, 2020 Last Updated 6:05 PM, Aug 31, 2020

DEL JUBILEO CLINTONIANO (A propósito de los indultos y perdones)

Categoría: 2001
Visto: 449 times

LA DESPEDIDA

Cuando ya estaba a punto de abandonar la Casa blanca, el expresidente Clinton sorprendió al mundo con el anuncio del indulto a unos y de la conmutación de la pena a otros, beneficiando con su clemencia a 140 convictos norteamericanos, completando así un crecido número de 395 en el transcurso de sus dos mandatos.

Con ello hacía honor a una larga tradición, marcada por decisiones similares de sus antecesores, siempre amparándose en la facultad discrecional que le otorga al Presidente el Artículo II de la Constitución de los E.U. Así procedieron Truman, Eisenhower, Kennedy, Jhonson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, para un promedio de 709 indultos o perdones en cada período. Como mal de muchos, consuelo de tontos; Clinton tiene a su favor que estuvo muy por debajo de dicho promedio. Uno de los actos más controvertidos en este sentido, fue el perdón de Ford a Nixon, por el sonado escándalo del Watergate, hace 27 años; el cual le mereció su condecoración el 21 de los corrientes con la Orden John F. Kennedy al valor y al coraje, de manos (vaya paradoja!) de su más acervo crítico de entonces, Edward Kennedy!

Pero, qué fue lo que causó tanto estupor; qué hizo levantar semejante polvareda, como para que ensombreciera sus éxitos en política económica y el affaire de sus desvaríos con la libidinosa bibliotecaria, Mónica Lewinsky? Qué hizo la diferencia de ésta con respecto a otras decisiones de indultos, perdones o conmutaciones de penas, para que esta vez causaran tanta indignación, repudio y hasta estupor? Indudablemente, la circunstancia de que entre quienes fueron cobijados con dicha medida, se contaban 18 reos de la justicia, vinculados con casos de drogas, destacándose entre ellos dos peces gordos: la Jefa de la red de narcóticos del Estado de Illinois, condenada a 85 años de prisión y el abogado Harvey Weining, quien purgaba una pena de 11 años de cárcel, por haber lavado US$100 millones del Cartel de Cali. Pero la afrenta fue mayor, cando se reveló que varios de los beneficios fueron el producto del lobby de personajes cercanos al despacho oval de La Casa Blanca, como contraprestación de los jugosos aportes a las campañas electorales para su reelección primero y para la elección de la hoy Senadora Hillary después. He allí tipificado el ayuntamiento punible entre el dinero y la política, en la que ésta lleva la peor parte, pues resulta axiomático el compromiso adquirido por el receptor del mismo, en lo que denominaban los romanos el do ut des; dicho más coloquialmente, dando y dando, por que ello se sigue de una especie de contrato sinalagmático no escrito, que es aquél en el que se contraen mutuas obligaciones. Vivir para ver!

EL DESCONCIERTO

El desconcierto no podía ser mayor y, por supuesto, las reacciones ante semejante despropósito no se hicieron esperar ante semejante dislate. Allá mismo, en los E.U, Eric Sterling, Presidente de la Fundación Política de Justicia criminal con sede en Washington, hizo esta primera lectura de lo acontecido, tratando de interpretarnos: "No puedo decir que conozco en detalle el sentimiento general de Colombia; pero, diría que si yo fuera colombiano, sabiendo el precio que su país ha pagado en sangre, en vidas humanas y en caos social, en la lucha contra las drogas, encontraría el concepto de rectitud que predica los E.U muy ofensivo".

El locuaz ex embajador de los E.U en Colombia, Myles Frechette, que fungió de procónsul en ésta, fue muy parco en su apreciación, limitándose a exclamar escuetamente: "Nunca pensé que un Presidente de los E.U hiciera tal cosa". Por su parte, el General (R), Rosso José Serrano, condecorado por la DEA y catalogado como el mejor policía del mundo, no sale de su asombro y considera que ello "es una gran frustración. Esa gente (los narcos) debe estarse riendo de nosotros. Es un pésimo antecedente para los que hemos luchado abiertamente contra este flagelo...Es un mensaje negativo para la lucha, porque no le hace honor al sufrimiento de las familias de tantas personas que murieron por combatir el narcotráfico...Eso baja la moral a las personas que hemos puesto el pecho y que sabemos que éste es un mal que afecta terriblemente a la humanidad". Se preguntará, absorto, ante semejante disparate, el General Rosso, con Hamlet: "Tanto despliegue de tropa por semejante bagatela"? El Presidente Andrés Pastrana, a quien sorprendió este alboroto en una de sus tantas visitas a los E.U, prefirió hurtarle el cuerpo, ladinamente, al hecho y afirmó: "No opino sobre los indultos, porque son un asunto interno de los Estados Unidos".

LA SAL SE CORROMPE

Otro hecho que causó muchísima irritación y desconcierto en Colombia, fue el episodio vergonzoso en el que se vio comprometido el Coronel Hiett, nada menos que el Agregado militar en la Embajada americana en Bogotá, encargado de coordinar las operaciones antinarcóticos, al ser sorprendida su esposa Laurie, traficando cocaína a través de la valija diplomática. Un Tribunal de Nueva York condenó recientemente a Laurie, luego de encontrarla culpable, a cinco años de prisión; por su parte, el coronel de marras fue condenado a solo cinco meses de cárcel, acusado de complicidad al consignarle en las cuentas de su esposa el producto de ilícito, estimado en US$180.000. Huelga decir, que ambos recobraron ya su libertad, bajo fianza. "Tratándose de algo tan delicado, como lo es el narcotráfico, lo menos que uno esperaba, era una pena alta y una condena como si fuera para una colombiana y no pensando en una americana" , expresó, con cierto dejo de amargura, el General (R) Rosso.

Esa magnanimidad para con los súbditos americanos, contrasta con la severidad con que ha sido tratado el colombiano Hernán Arcila, conductor al servicio de la Embajada y quien recibía en Nueva York la valija, acusado de complicidad, recibió una sentencia de cinco años y tres meses, no excarcelables, al tiempo que es solicitado en extradición el colombiano Jorge Alfonso Ayala, conductor de la Embajada en Bogotá, para ser juzgado en los E.U, dentro del mismo proceso. "Esta es una muestra de la diferencia en el tratamiento de las sentencias a los colombianos y a los norteamericanos" acotó el Fiscal General de la Nación.

 

Por fortuna, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de justicia denegó tal solicitud, con el potísimo argumento de que "Los delitos tuvieron ocurrencia íntegramente en territorio colombiano", amén de que "Las sedes locativas destinadas a embajadas y consulados no forman parte del territorio al que pertenece la Misión, si no a aquel donde están ubicadas". Resulta importantísimo que la Corte haya sentado este precedente, pues hasta en este asunto, el de la extradición, poco ha contado el sagrado principio de la reciprocidad, tan caro a las relaciones entre las naciones civilizadas del planeta y previsto en nuestro ordenamiento constitucional (Arts.9 y 226). El desbalance en esta ecuación es ostensible: Al momento de ratificar la Convención de Viena de 1.988 (Contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas), presentaron una reserva, aceptada por Colombia, en el sentido de hacer prevalecer la legislación interna de los E.U, que prohíbe la extradición de sus nacionales hacia aquellos países que, como Colombia, no tengan tratado bilateral vigente y aplicable. En ello se ha apoyado el Gobierno norteamericano, para no atender una sola de las solicitudes de extradición hecha por el Gobierno colombiano de personas naturales de su país. Lo anterior, no es óbice para que la fiscal de los E.U, Janet Reno crea que "Es importante que los crímenes sean castigados donde se siente el impacto de ellos. Y si toda esa cocaína ha estado entrando a E.U, como resultado de ese consorcio, aquí es donde esos crímenes deben ser juzgados" y añade sentenciosa: "Si el impacto de sus crímenes ha sido en los E.U, en E.U serán juzgados". Así las cosas, si nos atuvieramos a esta novísima doctrina de la Fiscal Reno, la Sentencia de la Corte quedaría sin efecto, porque la contraviene.

PERMISIVIDAD EN USA Y ESCARNIO PARA COLOMBIA

Contrasta la laxitud, la permisibilidad y la connivencia de los E.U. con el nefando delito del consumo de sustancias sicotrópicas y el lavado de los dineros calientes, con todas sus secuelas, con la paranoia en que se ha convertido la implacable cruzada contra la producción y tráfico de los mismos y sus agentes. Colombia ha sido, injustamente, sometida al escarnio y a la execración ante la comunidad internacional; los colombianos somos estigmatizados, objeto de vejámenes y ultrajes a nuestra dignidad; todo, por cuenta de la actitud maniquea e insolidaria con nuestro drama, por parte de quienes "creen que la ética es una vara para medir a los otros y no a sí mismos" . Es bien sabido que el complejo problema de la droga no comienza y termina con el flagelo del narcotráfico; son muchos los eslabones de esta vitanda cadena. Los cultivos ilícitos y el procesamiento, así como el tráfico de los mismos, son solo los eslabones más débiles, comparativamente, con respecto a la comercialización, al por mayor y al detal, amén de los ingentes recursos que se mueven al socaire de tan punibles actividades.

Huelga decir que, sin los precursores químicos no sería posible el procesamiento y los proveedores de ellos son justamente los países que se consideran a sí mismos víctimas propiciatorias del abominable negocio de las drogas; como tampoco subsistiría éste, de no ser por su creciente demanda, pues, tal y como lo afirma Keynes, "toda demanda crea su propia oferta". Las cifras no mienten y son de una contundencia irrefutable: mientras los productores directos reciben un 0.7% del precio final de la cocaína y los carteles de los países productores un 14%; el grueso de las pingües utilidades (el 85.3% remanente) va a las faltriqueras de los carteles y redes de distribución que tienen su asiento en los países consumidores. Un kilo de cocaína que se transa en Colombia por US$500, en las calles de New York se vende en US$30.000. Aquí salta a la vista una gran asimetría entre unos y otros, máxime cuando estamos hablando de utilidades que, según fuentes de la DEA rebasan los US$36.000 millones, seis veces las utilidades de la General Motors!

EL NEGOCIO COMIENZA Y SE CIERRA FUERA DE COLOMBIA

Resultan astronómicas las cifras que mueve el circuito financiero de las grandes metrópolis. Un reciente informe senatorial de los Estados Unidos, liderado por el Senador Carl Levin, llegó a la conclusión de que "La mayoría de los bancos estadounidenses no cuentan con resguardos adecuados contra el lavado de dinero...Cada año pasan por el sistema financiero de los E.U entre US$500 mil millones y US$1.500 billones...La supervisión antilavado de los bancos estadounidenses sobre sus bancos corresponsales es con frecuencia débil e inefectiva...Gastamos millones de dólares para interceptar drogas, pero el dinero se lava en nuestros bancos". Dicho liza y llanamente, mientras que aquí en Colombia se extreman las medidas tendientes a evitar el lavado a través de la banca, se penalizó el lavado de activos y se expidió una ley draconiana de extinción de dominio, allá en el Norte se hacen los de la vista gorda y prefieren mirar para otro lado cuando algunos de los principales bancos de los E.U, entre ellos el J.P Morgan Chase & Coo, el Citi Group Inc y Bank of América, reciclan inmensas cantidades de dinero sucio, a través de sus corresponsalías con bancos extranjeros de alto riesgo, ubicados estratégicamente en los paraísos fiscales, tales como Las Islas Caimán. La investigación que dio lugar a dicho informe, tuvo su origen en la denuncia de que el Banco de Nueva York había sido utilizado por organizaciones delictivas de la Federación Rusa, para lavar dinero ilegal en los E.U.

Pese a ello "En E.U se mantiene la reserva bancaria y ésta no se puede levantar en forma general como ocurre en Colombia, donde la DIAN pide a todos los establecimientos financieros información sobre las transacciones superiores a una determinada suma o las operaciones con tarjeta de crédito" . Y todo, a ciencia y paciencia de sus autoridades; las mismas que se desgarran las vestiduras y se erigen como las campeonas en su implacable lucha antidrogas. Recientemente O'Neill, Secretario del Tesoro de los E.U, dejó pasmados a los principales socios de los E.U, mancomunados en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCED), al afirmar que Washington no apoyará más el esfuerzo de los miembros del OCED para combatir los paraísos fiscales que, como se sabe, son los grandes epicentros del lavado de los narcodólares. Eso sí, que sean otros quienes le saquen las castañas del fuego! En el entre tanto, a países como Colombia se les descertificaba, se le sometía a una especie de cuarentena, se le sigue considerando, sin atenuantes, como un país paria ante la comunidad internacional, al considerar que "Colombia es una amenaza para la seguridad nacional de los E.U" y, por ello, se precisa "financiar en Colomba estrategias que garanticen la seguridad de los E.U" . Estamos hablando justamente del Plan Colombia, diseñado justo y a la medida de sus intereses, que no corresponde exactamente al compromiso que debe entrañar la corresponsabilidad que le cabe a la Comunidad internacional, en el ataque frontal de las drogas ilícitas y sus deletéreos efectos.

EL FRACASO DE UNA ESTRATEGIA

Ahora bien, es cada vez más evidente que la estrategia de la lucha antidrogas que lidera la DEA, está condenada al fracaso. Como ya lo planteamos anteriormente, hasta tanto la comunidad internacional no entienda la necesidad del combate multilateral contra las drogas ilícitas, así como lo imprescindible que es atacar todos los flancos del problema simultáneamente y la necesidad de extirpar todos y cada uno de los eslabones de esa cadena infame y, lo que es más importante, se comprometa realmente en esa lucha integral, los esfuerzos aislados y solitarios de Colombia y los demás países andinos en ese sentido, seguirán siendo estériles. Hace 29 años, Nixon declaró la guerra contra las drogas ilícitas y desde entonces a hoy, la producción, el tráfico y el consumo mundial ha crecido exponencialmente; empero, se persiste contumazmente en la estrategia equivocada.

La contundencia de los datos que arroja la monitoría contratada por Colombia y las Naciones Unidas (SIMCI, Sistema Integral de Monitoreo de Cultivos Ilícitos), luego del rastreo realizado por un satélite Spotimage francés contratado para el efecto: "Después de un año durante el cual las autoridades antinarcóticos fumigaron cerca de 60.000 hectáreas de cultivos de coca en diferentes regiones del país, el área de esos cultivos pasó de 103.000 hectáreas a finales de 1.999 a más de 162.000, un aumento del 60%, que evidencia un rotundo fracaso de la represión antidrogas basada en fumigación por aspersión...Es como si la fumigación no solo no sirviera para erradicar cultivos de coca, sino que, por el contrario, los multiplicara. La noticia es un verdadero desastre y la comprobación de que recorremos el camino equivocado" . Esto es un desastre anunciado, advertido, en el que, como en el drama de Sísifo, en el que una y otra vez es menester empezar de nuevo la ímproba empresa de alcanzar metas tan esquivas como quiméricas, ya que resulta asaz dificil que la tortuga alcance a la liebre en su veloz carrera.

Las reacciones en los E.U no se han hecho esperar. Al referirse a la implementación del Plan Colombia, la conclusión de un Estudio, realizado a petición de la Casa Blanca, del Grupo del Consejo Nacional de Investigaciones (NRC), sobre el papel de E.U en la lucha antinarcóticos, no puede ser más alarmante: "E.U está gastando dinero sin control en la lucha contra las drogas y controla muy poco los beneficios de ese gasto...Es inmoral que este país siga ejecutando una estrategia pública de esta magnitud y costo sin manera de saber hasta qué punto está logrando los resultados deseados...El país debe revisar el presupuesto otorgado a los países que erradican cultivos" . Ante estas escandalosas revelaciones, lo único que atina a decir el testarudo Phill Chicola, el experto en Colombia del Departamento de Estado de los E.U es que "Si los datos de ese estudio resultan ciertos, eso lo que quiere decir es que necesitamos hacer mucho más de lo que hasta ahora estamos haciendo, en lugar de menos" .

Todavía retumban en los oídos de los colombianos las palabras del embajador de los E.U, Kurtis Kamman, cuando espetó con insolencia y altanería que "...ha faltado valor , esfuerzo e inteligencia en la lucha contra el narcotráfico", al referirse a los pobres resultados obtenidos. Según la lógica del absurdo del señor Chicola, si el enfermo no reacciona favorablemente luego de tomar la pócima, en lo que hay que pensar es en aumentarle la dosis, no importa que ello pueda resultar letal. De tal raciocinio se sigue el corolario de que, ante el rotundo fracaso que muestran las estadísticas d estel empecinamiento, digno de mejor causa, de seguir con los planes de erradicación mediante la fumigación por aspersión aérea, solo se pueden esperar más fumigaciones, que solo contribuirán al envenenamiento del ecosistema más frágil y sensible del país, como lo es el macizo colombiano, pues "Si existen hoy más de 100 mil hectáreas de coca y la Amazonía colombiana cuenta con 40 millones de hectáreas para expandir la frontera agrícola, tendrá fin esta espiral de fumigaciones?" . Como quien dice, Colombia se va quedando con el pecado del ecocidio devastador de las fumigaciones y sin la gracia de poder reclamar el triunfo en la erradicación de los cultivos ilícitos. Al tiempo que Colombia seguirá siendo considerada como el villano, los que presumen de héroes de la jornada en su fútil empeño, repetirán con el reputado escritor y orador carlista, Vásquez De Mella, cuando justificaba sus desvaríos, que puede estar en el error, "pero, eso sí, firme!".

Ahora, ante el virtual naufragio del programa de erradicación y la reticencia de la Unión Europea de comprometerse con dicha estrategia, ya se empieza por parte de los E.U a buscar una cabeza de turco de donde colgar sus propios fracasos. Y como el hilo se revienta por lo más delgado, ya se ha empezado a cuestionar la voluntad del Presidente Pastrana de jugársela a fondo, intensificando las fumigaciones; contrario a ello, bajo la presión de las comunidades del sur del país y de sus autoridades, que se han mostrado reacias a las mismas, el Gobierno se ha visto compelido a suspender las fumigaciones en el Putumayo y Caquetá, considerada como el corazón de la producción de la coca en el país . A esto se suma el concepto, muy categórico, del Defensor del pueblo, que confirma nuestras denuncias, demandando el cese de las fumigaciones hasta tanto se cuente con un Plan de manejo ambiental, que hasta hoy, increiblemente, no existe...y el Ministerio del medio ambiente ni se mosquea. Y, como si lo anterior fuera poco, es inminente el pronunciamiento del Tribunal administrativo de Cundinamarca, respecto a una acción popular que fué interpuesta ante el mismo y que nosotros hemos coadyuvado, en contra de la continuidad de las fumigaciones por aspersión aérea, por inconvenientes e ineficaces, además de pretermitir los requisitos que demanda la Ley. Así las cosas, cada día se alejan más las posibilidades de que el Gobierno colombiano pueda cumplir las ambiciosas metas a que se comprometió alegremente con el Plan Colombia, de reducir en un 50% las areas cultivadas de coca y amapola en solo cinco años, con lo cual empieza a tambalear dicho Plan, comprometiendo el desembolso de los recursos aprobados para la financiación del mismo y frenando el trámite de los recursos complementarios al mismo, que tramita en estos momentos el Congreso de los E.U, para extender su campo de acción a la región andina. La decepción ha sido tal, que el ex Secretario de Estado de los E.U, Mr. Kissinger, acaba de expresar, en un nuevo libro suyo que empieza a circular en los E.U sobre la política exterior norteamericana , que "El Plan Colombia esta condenado al facaso y nos puede conducir a un nuevo Vietnam"; hecho éste que ya habíamos advertido nosotros, desde el momento mismo en que se gestaba semejante engendro y adelantamos al respecto sendos debates en el Congreso de la República .

EL PLAN COLOMBIA EMPEORA LAS COSAS

Le asiste la razón al Nóbel García Márquez, cuando aseveró premonitoriamente: "Creo que el primer paso para la solución realista del problema de las drogas en el mundo, es reconocer el fracaso de los métodos con que se están combatiendo. Son esos métodos, más que la droga misma, los que han causado, complicado o agravado los males mayores que padecen tanto los países productores, como los consumidores". Además de infructuoso como estrategia, el Plan Colombia, tal como fue concebido, solo va a contribuir al exacerbamiento del conflicto social y armado en Colombia y al escalamiento de la guerra, así no sea ésta su segunda intención, arrastrados por el embate contra los cultivos ilícitos y los laboratorios de procesamiento, que traerán como consecuencia "...una ambigua expansión del papel de los Estados Unidos en Colombia" . Como los peligros acechan y a los norteamericanos aún los espanta el síndrome del Vietnam, así se entiende la admonición de Kissinger, cuando afirma, refiriéndose a los riesgos en que están inmersos: "Estoy de acuerdo en que éste es un problema enorme y en que hay un gran peligro. Pero, no podemos simplemente comenzar algo y luego no tener una pista de qué hacer si no funciona" . La comunidad estadounidense tiene una gran aprensión a todo lo que signifique intervención, que pueda llevar a los E.U a un involucramiento directo en conflictos internos de otros países, pues siempre se sabe cómo empieza, pero nunca cómo terminan. A ellos les ocurre lo del gato desconfiado, que después de subirse a una estufa caliente y se quema, jamás se vuelve a encaramar a otra, así ésta esté congelada!

LA GUERRA PERDIDA

Curiosamente, en los últimos meses, dos películas norteamericanas (Traffic, de Steven Soderberg, ganadora de cuatro premios Oscar y Blow, basada en el libro del periodista Bruce Porter) han conmocionado a la opinión pública de los E.U y ha impactado enormemente a sus autoridades, convirtiéndose en los films más taquilleros de los últimos tiempos. La primera "cuestiona los métodos actuales para combatir el narcotráfico y presenta a la sociedad estadounidense como el gran responsable, debido a su insaciable apetito por los estupefacientes. El consumidor es tanto o más responsable que el cultivador. Y, sin embargo, lo cobija la más generalizada e injusta impunidad" . La segunda, "explora con cinismo la mentalidad de Jung que, además de su adicción personal a la cocaína, tiene una desesperada necesidad por 'cumplir el sueño americano' en su profesión de traficante" . De alguna manera, ambas producciones cinematográficas, recrean en el mundo de Hollywood un sentimiento cada vez más generalizado en los Estados Unidos, de desencanto y frustración, por los pobres resultados de la represión contra las drogas ilícitas, dado el desconcertante avance del consumo.

Según encuesta reciente, "el 74% de los estadounidenses cree que la guerra contra las drogas se está perdiendo; el mismo porcentaje opina que la demanda es tan alta, que jamás se podrá controlar el consumo y el 68% estima que los latinoamericanos nunca lograrán controlar la producción" . El Congreso de los E.U no ha sido ajeno a las preocupaciones que embargan a la opinión pública y se ha visto más permeado por las opiniones de quienes cuestionan la bondad de la política antidrogas y ya se han empezado a escuchar voces discordantes en su seno , que reclaman una revisión de la política antidrogas y gana cada vez más adeptos la propuesta de acometer, sin tardanza, un programa serio, drástico y convincente, para contrarrestar el auge de la demanda, ahora aupada con el furor del consumo de las metanfetaminas(drogas sinteticas), que está haciendo estragos no solamente en los E.U, sino que empieza a ser motivo de honda preocupación en Colombia, por el creciente consumo del éxtasis entre la juventud, las cuales se producen en los laboratorios norteamericanos, ubicados especialmente en el Valle de California.

LA DEMANDA: LA GRAN CAUSANTE DEL PROBLEMA

El Gobierno de Bush, hasta el momento, da muestras de tener el pensamiento dividido; las señales que ha enviado no son claras al respecto, son más bien ambivalentes y contradictorias, razón por la cual todavía es prematuro aventurar cuál será el énfasis que pondrá en esta contienda. Por lo pronto, las primeras declaraciones del propio Bush y de sus más inmediatos colaboradores, parecerían vislumbrar un giro en la política antidrogas. El nuevo Secretario de la Defensa de los E.U, manifiesta su convencimiento "de que el problema de la droga es en gran parte un problema de demanda y si la demanda persiste la droga encontrará la manera de llegar. si no es de Colombia, será de otra parte" ; por su parte, Colin Powell, Secretario de Estado, afirma que "El verdadero problema en la región (Zona Andina) no es causado por la región misma, sino por lo que sucede en las calles de Nueva York y otras grandes ciudades en el país, donde no solo niños pobres, sino abogados y artistas continúan usando drogas de forma ilegal. Esto es lo que está causando el problema en Colombia y en otras naciones de la región andina. Y, por tanto, tenemos no solo que perseguir la oferta y recurrir a la interdicción. También debemos de asegurarnos que estamos atacando la demanda, recurriendo al tratamiento para ese horrendo problema" .

Pero, el escepticismo cunde al percatarse que "Bush ha nombrado al equipo antidrogas más agresivo en la historia" . Son ellos: Jhon Walters, como nuevo Zar antidrogas; Asa Hutchinson, en la DEA y Jhon Ashcroft, en la Fiscalia. Todos ellos son considerados de la línea dura, intransigente si se quiere, más inclinados a la represión de la producción y el tráfico, que a trancar la demanda. Sin embargo, en el presupuesto presentado por Bush a la consideración del Congreso, solicita incrementar en un 6% (US$300 millones anuales durante cinco años) de los recursos para financiar los programas de tratamiento y del 16% para investigaciones en materia de adicción a las drogas. No es posible, entonces pronosticar quienes prevalecerán a la hora de diseñar la estrategia y de emprender los planes y programas antidrogas; está latente una tensión entre los halcones y los que están por el cambio; de su desenlace depende en buena medida la suerte de la que será hacia el futuro su política exterior hacia Colombia. Además de ser confusas sus señales e impredecibles, el margen de maniobra de Bush es cada vez menor, sobre todo después de haber perdido la precaria mayoría en el Senado, luego de la deserción del senador republicano Jeffords. En fín, en la política exterior de Bush y en particular su disfuncional política antidrogas, unas son de cal y otras son de arena y, por lo pronto, nadie sabe a qué atenerse.

COLOMBIA - USA: RELACIONES CADA VEZ
MAS NARCOTIZADAS

Lo triste de todo esto, es que, contrariamente a las promesas del Gobierno de Pastrana, de desnarcotizar nuestras relaciones bilaterales con los E.U; resulta, que nunca antes habían estado tan narcotizadas nuestras relaciones con los E.U, como lo están en este momento. Tanto alarde que hizo el Gobierno sobre la normalización de nuestras relaciones, afectadas seriamente durante el cuatrienio Samper y hasta se llegó a hablar de recobrar la dignidad "perdida" a manos de los E.U, que nos tenían según él por parias y resulta todo lo contrario: la abyección y la sumisión de este Gobierno a los dictados del Gobierno de los E.U no conoce barreras y todos los días se nos escarnece y se nos humilla inmisericordemente, en medio de la más pasmosa pasividad y permisibilidad.

Solo ahora, con reflejos tardíos, el timorato Canciller de Colombia se atreve, muy tímidamente a decir, en el marco de la fracasada XXXI Asamblea de la OEA, que tiene lugar en San José de Costa Rica, que "Es inadmisible la noción de que en lo relacionado con estos negocios ilícitos existe un epicentro, lo cual conlleva a un señalamiento y de ahí al paso siguiente que es nominar a uno o a unos estados, como país o países problemas" . Pero esto y mucho más, es lo que se ha querido disimular, tras la cortina de humo que se ha tendido por el Gobierno, a través de una política exterior aparatosa, pirotécnica y parafernálica, de mucha bulla y pocas nueces, fascinantemente bobalicona!

La doble moral de los Estados Unidos hacia Colombia se ha manifestado, no solamente en su actitud farisea, rayana en el cinismo en lo que respecta a la lucha antidrogas, sino que otro tanto ocurre en materia de derechos humanos. Demanda de Colombia el cabal cumplimiento y respeto del derecho internacional humanitario, pero al mismo tiempo se rehúsa a suscribir el Tratado de Roma que crea la Corte Internacional de Justicia. Y esto ocurre en momentos en que más globalizada que la economía, lo está la vigencia a nivel planetario del DIH. A nadie escapa la consideración, de la necesidad de un enfoque de más amplio espectro a dicha problemática, pues el efecto "globo" provocará la expansión de la misma, con sus conflictos inmanentes, allende nuestras fronteras. Frente a ello y frente a la ineluctable lucha contra la pesadilla de las drogas, Colombia tiene un enorme desafío, que deberá enfrentar con decisión, con coraje y con cabeza propia, como premisa fundamental para superar nuestras dolamas y desgracias, alejada de las imposiciones interesadas. Esta es una tarea inaplazable y urgente de acometer, para lo cual es imprescindible convocar un gran consenso de las fuerzas políticas y sociales del país y emprender la gran marcha, en pos de nuestro mejor destino e invocar la solidaridad regional, así como la corresponsabilidad de la comunidad internacional, antes de que sea demasiado tarde!

Amylkar D. Acosta M

"Para una ciudad que tiene un Imperio, nada
que le convenga carece de razón" Tucídides

Bogotá, junio 6/ 2.001

www.amylkaracosta.com


Los más destacados

VUELVE LA FIEBRE PRIVATIZADORA

31 Ago 2020 Opinión

LA LEY DE REGALÍAS EN ASCUAS

31 Ago 2020 Opinión

A PROPÓSITO DE LA LEY DE REGALÍAS

10 Ago 2020 Economía Nacional

Sígueme en Facebook