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Se realiza esta entusiasta convención nacional del Partido, como un punto de llegada, que marca un hito en el proceso renovador de la colectividad, que se inició con la Constituyente Liberal, prosiguió con los foros ideológicos regionales, las convenciones departamentales y municipales, pasando por el Congreso Ideológico, hasta confluir en este apoteósico certamen, de cara al país, a sus retos y desafíos.

Cabe advertir, que en tales eventos, tanto la juventud como la mujer jugaron un papel muy destacado y protagónico. Con ello, el Partido Liberal está dando claras muestras, de que su propósito de enmienda va en serio, que no es retórico, que esta recobrando su vocación de poder y que el lastre inútil que venía arrastrando consigo va quedando atrás ineluctablemente.

Estos cambios ostensibles son un hecho, se están dando, así pretendan algunas vírgenes necias desconocerlos, pero, allá ellos; digámosles de ellos lo que el Quijote le dijo a Sancho: si ladran, es señal de que vamos cabalgando. Pero, al mismo tiempo, esta convención se constituye en el punto de partida, para el acometimiento de nuevas y más difíciles tareas.

Al refrendarse el día de hoy la Declaración ideológica y la Plataforma política, emanadas ambas del Congreso ideológico del Partido, estamos adquiriendo el serio compromiso de hacer honor a nuestra membresía en la socialdemocracia internacional. Parodiando a Felipe González, nos atrevemos a decir que somos socialdemócratas a fuer de liberales! Pero, el motivo principal que nos congrega hoy es la proclamación de la candidatura del Dr. Horacio Serpa Uribe a la Presidencia de la República, luego de surtirse el proceso democrático de la consulta interna, tal como lo disponen los estatutos vigentes. El Dr. Serpa hizo pública su adhesión y compromiso tanto con la Declaración ideológica, como con la Plataforma política, y no podía esperarse menos de quien ha hecho gala de su condición de liberal de raca mandaca.

Pero, claro, el Dr. Serpa irá al debate pertrechado no solamente con la Plataforma política del Partido, sino que ésta será la base, para acometer una colosal empresa de tan amplio espectro, como lo demanda el compromiso social, en el cual no solo tendrán cabida los liberales de convicción, sino también los conservadores, los independientes y todos aquellos de otras banderías progresistas, que no militando en el Partido, comulgan con el credo socialdemócrata.

Le corresponderá al Dr. Serpa, como candidato ahora y como primer magistrado de la Nación después, abocar la solución de los más graves problemas que afronta El País, empezando por el conflicto social y armado que afronta Colombia, para ver de ponerle un dique de contención a esa espiral de la violencia que a diario le arrebata a la vida vidas inocentes, cruelmente ultimadas, en total estado de indefensión. Esto no puede continuar así y Horacio Serpa Uribe, curtido como pocos en estas lides, será capaz de encontrarle una salida política, en cuyo propósito no le temblará el pulso, ni dará palos de ciego, por que él sí sabe para dónde va.

El Dr. Horacio Serpa conoce el país como el que más y el país lo conoce a él; con Horacio, uno sabe a qué atenerse, porque no es un hombre de medias tintas, ni anda con rodeos, siempre va de frente.

Implacable y sin contemplaciones tendrá que ser, también, la lucha en contra la corrupción, flagelo este que le cuesta al país lo mismo que la violencia, en términos del PIB (4 puntos!).

Heredará su administración, además de un país convulsionado, un país empobrecido: más de 26 millones de colombianos en la trampa de la pobreza y 15 millones de indigentes; el ingreso per cápita de los colombianos (US1.890) por el suelo, por debajo del 50% del de América Latina (US$3.900). En Colombia, peor que la pobreza es el empobrecimiento generalizado, y peor aún que éste es la pésima distribución del menguado ingreso de los colombianos, en lo cual hemos retrocedido 50 años. Cunde, entonces, en Colombia la iniquidad, la inequidad y la exclusión social. Ni qué decir del desempleo: exhibimos la tasa de desempleo más alta del hemisferio; a los tres millones de desempleados se suman los seis millones de subempleados; es decir, más de 2 millones de familias en Colombia o no perciben ningún ingreso o el que reciben es precario, lo cual explica que, según ANIF, más del 60% de los colombianos no cuentan con los recursos suficientes para adquirir los bienes y servicios de la canasta familiar. Como causa y consecuencia de ello, la economía no crece, porque no hay consumo, porque no hay demanda y si no hay demanda es porque no hay poder adquisitivo; encontrará, entonces, el Dr. Serpa una economía estragada y desfalleciente, en barrena, pues las autoridades económicas se preocupan más por controlar la inflación y hacerle bien la tarea al FMI, con su ajuste fiscal, no importándole el enorme desajuste social que están provocando; actúan ellos como si estuvieran pescando con dinamita; todo ello conspira contra la posibilidad de aclimatar la paz en Colombia, pues mientras no se articule la política de paz con la política económica, la paz es inviable!.

Por fortuna, llegará a la Casa de Nariño, un hombre ducho y capaz, con una sólida formación intelectual, que viene irrumpiendo desde abajo, que se ha hecho a pulso y, por ello mismo, sabe dónde le aprieta el zapato al pobre, conoce de sus agobios y penurias; no va a llegar a chambonear sino a gobernar, con los más honestos y capaces, pues él hará propio el aserto de Marthing Luther King: "Nada más trágico en este mundo, que saber qué es lo correcto y no hacerlo. No puedo estar en medio de estos males notorios sin tomar posición". Horacio Serpa Uribe encarna la revolución de las oportunidades. Con Horacio Serpa, Colombia tendrá futuro. Hoy sí que tenemos razones para exclamar, con el himno de nuestro Partido, "No hay mayor honra que sentirse libre, ni más grande orgullo que ser liberal"!

Amylkar D. Acosta M 

Bogotá, octubre 27/ 2.001
www.amylkaracosta.com