Aug 22, 2017 Last Updated 9:08 PM, Aug 22, 2017

VENTA CARBOCOL

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Bogotá, octubre 18 del 2.000

Dr.


Carlos Ossa Escobar
Contralor General de la República

E. S. D

 

Señor Contralor: En ejercicio del control político que me concierne, en mi calidad de Senador de la República, me permito solicitarle de la manera más comedida, se establezcan las circunstancias de tiempo, modo y lugar de la reciente enajenación de la participación del Estado en el contrato de Asociación Carbocol-Intercor en el Cerrejón Zona Norte, en la Guajira. Tal como lo denunciamos en la constancia que dejamos a este propósito, en la Plenaria del H. Senado de la República, me asisten potísimas razones para afirmar que existen varios aspectos en dicha negociación que, de alguna manera, transgreden las disposiciones legales y constitucionales previstas para tales efectos, amén del detrimento del interés público, en beneficio de unos particulares. A continuación destacamos algunos de ellos:
La valoración realizada por la Banca de inversión solamente tomó en consideración los activos- la infraestructura del Puerto y del ferrocarril- por su valor depreciado, sin tener en cuenta los valores de su reposición, cuyo mantenimiento se ha venido realizando rutinariamente, lo cual permite operarla con una óptima eficiencia.
El mayor valor de los activos vendidos está representado en la Concesión portuaria otorgada por el Estado, que fué extendida por cincuenta años adicionales en 1998, cuando se autorizó el acceso a terceros( operadores del Cerrejón Central). A esta Concesión, aneja a la infraestructura portuaria propiamente dicha, no se le asignó ningún valor por parte de la Banca de inversión.
Tampoco se le asignó valor alguno a la cesión de los contratos de exportación de carbón que ya tiene firmados Carbocol con los compradores en los mercados internacionales, los cuales se terminan transfiriendo al consorcio adquiriente a título gracioso.
Al haberse trasladado los activos de Carbocol a la nueva sociedad Cerrejón Zona Norte totalmente saneados y a paz y salvo por todo concepto, la Nación asume el saldo de la deuda remanente, que en su momento adquirió Carbocol y que tuvo que ser posteriormente subrogada por Ecopetrol, por una suma que sobrepasa los US$700 millones, lo que hace presumir que la Nación hizo un pésimo negocio, al vender su participación por algo más de US$400 millones, suma a todas luces irrisoria.
En el proceso de privatización se pretermitió, en nuestro concepto, lo establecido en la Ley de enajenación de activos y en la propia constitución, en el sentido de ofrecerle, en primera instancia, dicha participación al sector solidario en condiciones especiales. Al equiparar las condiciones ofrecidas a éste, con las que finalmente posibilitaron el arreglo con el consorcio comprador, se colige que fué a éste al que, finalmente, se le terminaron otorgando tales prerogativas, a modo de gabela.
Es claro que dentro del esquema que se siguió en éste como en otros procesos similares de privatización, la valoración ha tenido por objeto establecer el precio base( mínimo ), que serviría como piso para la subasta, a efectos de obtener de esta manera el mejor precio, dado que la puja inherente a la misma, le permitiría al Gobierno adjudicar al mejor postor. Ello no ocurrió en este caso, toda vez que al tiempo que la Drumond desistió, las tres firmas que mantuvieron en firme sus propuestas( Billiton, Glencore y Angloamerican) terminaron coludiéndose, conformándo un consorcio, para luego presentar una sola y única propuesta, la que por supuesto se hizo por el mínimo valor. De esta manera, se distorsionaron las bases del proceso y nos parece que el Gobierno cometió un grave error al precipitarse a cerrar el negocio, a pesar de tales circunstancias.
Finalmente, todo servidor del Estado debe velar por que no haya desmedro del interés colectivo, máxime cuando se trata de enajenar bienes públicos, que constituyen el patrimonio de todos los colombianos. Si bien es cierto que las afugias fiscales del Estado y los compromisos con el FMI, compelían al Gobierno a vender a CARBOCOL, ante el fracaso de la venta de ISA, ISAGEN y el aplazamiento de la venta de su participación en las empresas distribuidoras de energía en el interior del país, ello, no tenía que hacerse a cualquier precio, incluso feriando la participación en el más importante y promisorio prospecto minero de Latinoaméria, como si se tratara de un saldo invendido.
Por todo lo anterior y mucho más, me permito solicitar de usted el más serio escrutinio de los hechos que me he permitido poner en su ilustrado conocimiento, para incoar de esta manera las indagaciones que los mismos ameriten, demandando de usted la acuciosidad e interés, así como el celo que han caracterizado su gestión al frente de tan importante responsabilidad.
Le quedo altamente agradecido por la atención que se sirva brindar a la presente. De usted, att.

Amylkar Acosta Medina

Senador

www.amylkaracosta.com


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