Nov 18, 2018 Last Updated 2:18 PM, Oct 24, 2018

TARDE PIACHE2

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Con tanto aspaviento que despertó la fugaz visita de Clinton a la Ciudad heroica, se desmesuraron las expectativas en torno a los resultados de la misma, muy especialmente de quienes ilusionados por los anuncios previos a la misma del embajador de Colombia en Washington, Luis Alberto Moreno, esperaban del carismático Presidente de los Estados Unidos algo mas que simples promesas.

En vísperas de su arribo, se le dijo al país, a propósito del motivo del parafernálico viaje, que "en cuanto al comercio exterior, más que ayuda en dinero, en lo que hay mas interés es en las preferencias comerciales y la oportunidad de poder exportar, porque con ello se establece una nueva frontera productiva que genera trabajo para muchos colombianos, que es actualmente la primera prioridad del Gobierno colombiano. Quizá la visita de Clinton incline definitivamente las posibilidades para que Colombia alcance la meta de duplicar sus exportaciones en menos de cuatro años". Por su parte Javier Díaz, Presidente del gremio de los exportadores manifestó: "Creemos que la visita del Presidente Clínton es la mejor oportunidad para lograr un acuerdo bilateral, que además nos otorgue ventajas frente a otros programas comerciales". 


Los industriales del país y el sector exportador se quedaron con los crespos hechos; todo para ellos fue vísperas de mucho y día de nada, pues después de la gota fría que había significado para ellos la aprobación de la ley que le amplió las preferencias arancelarias a los países de Centroamérica y el Caribe para sus exportaciones de confecciones a los E.U, en detrimento de las de Colombia, ellos esperaban su resarcimiento, para así conjurar sus terribles efectos, ahora que ya es inminente su entrada en vigor y se tuvieron que regresar desilusionados, con las manos vacías.

 

 

CON CARA GANA USA, CON SELLO PIERDE COLOMBIA

En un imperdonable descuido del Gobierno, se había dejado para último lo que a juicio de la Ministra ha debido ser su principal preocupación. Como tuvimos oportunidad de advertirlo, a través de sendos debates en el Congreso y tal como lo sustentamos en un estudio anterior a este respecto, el Gobierno malogró la oportunidad de haber logrado compaginar la tramitación del proyecto de ley de "ayuda" para el Plan Colombia con la obtención de la inclusión de Colombia en los beneficios de la Ley de marras, dada la capacidad negociadora que en ese momento tuvo; pero pudo más la obcecación de nuestra diplomacia por asegurar los recursos para el controvertido Plan Colombia, cuyo alcance se limita a los dos años que le restan a la actual administración, sacrificando así los intereses estratégicos del país, que están atados a la suerte de su sector productivo. Hubo voces autorizadas que, infructuosamente, alertaron al Gobierno y no fueron escuchadas. Así se refería Jorge Ramírez Ocampo, ex Ministro de desarrollo: "No sobra advertir que sería conveniente gestionar la extensión de los beneficios del Caribe a Colombia, dentro de la consulta final del Congreso de E. U"; sin embargo, ni se mosquearon, siguieron en su empeño comportándose como el caballo cochero; no movieron un solo dedo y las consecuencias de tal improvidencia no se harán esperar. El cortoplacismo que caracteriza la política de la administración Pastrana y la obnubilación, no les permitió ver más allá de sus narices.

Estamos, entonces, ante el hecho cumplido de que a partir del primero de octubre las exportaciones de confecciones provenientes de Centroamérica y el Caribe ingresaron al mercado estadounidense con cero arancel, totalmente exentos, mientras tanto las de Colombia estarán expuestas al 17%, con lo cual se les estará infligiendo un duro golpe de funestas consecuencias sobre el sector que ha mostrado mayor dinamismo en medio de la adversidad, ahora que la economía empieza a mostrar signos de una incipiente reactivación industrial. Durante los primeros cuatro meses de este aÒo, el sector textil y el de las confecciones se cuentan entre los que crecieron por encima del 20%, según estudios de Fedesarrollo . El impacto inmediato de la entrada en vigencia de dicha Ley es el de una severa reducción de las exportaciones a los E.U, del orden de los US$250 millones y la pérdida de 50 mil empleos directos y 120 mil indirectos y de contera, al afectar toda la cadena fibra-textil-confección su efecto letal se propaga, arrasando con más de 200 mil empleos directos y 600 mil indirectos, peor aún si tenemos en cuenta que "las confecciones y los textiles son la versión femenina de la construcción.

Mientras que en ésta la mayor parte de la mano de obra es masculina, en las confecciones el predominio es de las mujeres, con el agravante de que muchas de éstas son cabeza de familia". Colombia debió pagar un alto precio para conquistar el mercado estadounidense para sus textiles y confecciones, posicionándose como el 27†. proveedor extranjero de confecciones y ahora, con el alma en vilo, registramos impotentes cómo se le escapa, como el agua entre los dedos, ante la mirada impávida de un Gobierno atolondrado que sigue pavoneándose, haciendo alarde de los éxitos de su diplomacia económica. Qué ironías! Se le anunció al país, desde Washington, por parte de nuestro flamante Embajador, que estábamos muy cerca de obtener de parte de la administración Clinton la buena nueva de la inclusión de Colombia en los beneficios del CBI Parity, con lo cual se le daba un parte de tranquilidad a los confeccionístas; pero, ahora se nos aclara que solo se trata de un Proyecto de Ley que fue radicado en el Senado de los E.U, actualmente en receso, por el Senador Demócrata del estado de la Florida Bob Graham, el cual cuenta con el respaldo de sus colegas Joseph Biden, Paul Coverdell, Michael DeWine, Charles Grassley y Daniel Patrick Moynahan, el cual se conoce con la denominación de Plan Colombia Trade Act. Pero, para nadie es un secreto que la campaña presidencial en los Estados Unidos en este momento este en pleno apogeo, que solo le quedan escasos dos meses de sesiones al Congreso de los E.U, durante los cuales primaron los asuntos domésticos sobre la agenda de la política internacional, que pasaron a un segundo plano; es decir, las prioridades para los congresistas serán otras y, por su parte, Clinton ya tiene un pié en el estribo para apearse del solio presidencial y su preocupación ahora es cómo abrirle espacio a Gore para que lo suceda en el mando de la Casa blanca. En tales condiciones, la suerte de dicho proyecto es de pronóstico reservado y muy remotas las posibilidades de su aprobación antes del primero de octubre. Por ello, con todo realismo y franqueza, Clinton se encargó de bajarlos de las nubes, desmarcándose y diciéndoles en Cartagena: "lo voy a intentar y espero que lo logremos...No estoy muy seguro de que se logre, pero haré todo lo posible". Se le abonan sus buenas intenciones, pero de éstas está empedrado el camino hacia el infierno, nos dejó dicho Oscar Wilde y, más coloquialmente, sabemos que obras son amores y no buenas razones. La verdad monda y lironda es que han dejado a los textileros y a los confeccionistas viendo un chispero, en ascuas, pues quedaron como plato de segunda mesa.


EL NAFTA: PLACEBO O EMBELECO?

Pero la Ministra de comercio exterior nos consuela afirmando que "la agenda apenas se está abriendo", tal vez, aludiendo a su empecinamiento en matricular a Colombia en el NAFTA, secundando la ventolera del Presidente de la República, quien, un día cualquiera, sin vísperas, planteó por primera vez, en el marco del Segundo Encuentro para la Productividad y competitividad- Colombia compite- su instaidea de solicitar el ingreso de Colombia como cuarto integrante del NAFTA, tratando con ello de anticiparse a las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio (ALCA), que culminaron en el 2.005 y expresó jubiloso: "Si no damos este paso ingresaríamos en igualdad de condiciones que el resto de países de América Latina y perderíamos de manera definitiva las ventajas del ATPA". Lo que no advierte el resabiado Presidente es la extemporaneidad de su ocurrencia, porque mientras él apenas está abriendo su agenda, Clinton está cerrando la suya y así, a despecho de la química entre el uno y el otro hay un obstáculo insalvable de por medio que es el tiempo. Por ello, con toda razón le recriminó en su momento el hoy Ministro de Hacienda que "El anuncio de la solicitud de ingreso de Colombia al NAFTA, es otro caso típico que tiene mucho de globo y poco de viabilidad...De manera que antes de pensar en participar en más competencias, sobre todo con el más poderoso de los poderosos, lo mejor es concentrarnos en aumentar la productividad de nuestra economía. Por que si seguimos como vamos, apenas se nos acabe el petróleo quedaremos en la inopia". Mientras el Presidente lanza al desgaire su genial propuesta, no para mientes en los estragos que puede llegar a causar si, eventualmente, le llegaran a coger la caña, porque si hace diez años no estábamos preparados para la repentina apertura que decretó Gaviria, apremiado por Hommes y Urrutia, epígonos del Consenso de Washington, tampoco lo estamos ahora para aventurarnos a ingresar solos, íngrimos, al NAFTA, en el que seríamos literalmente molidos, pues Colombia se vería compelida a desmontar los últimos vestigios de las medidas de protección que aún quedan en pié para la defensa del trabajo y la producción nacional, terminando de desmantelar el enclenque aparato productivo y acentuando el proceso de desindustrialización y desagriculturización sin remedio de que nos habla el profesor Garay, lo cual no pasa de ser un disparate. A este respecto, resultan premonitorias las apreciaciones del engreído Embajador en Washinton, quien es el artífice entre bambalinas de este globo, como lo llama Santos: "Para ello, Colombia tendrá que estar dispuesta a hacer reformas en materia laboral y ambiental y tendría que conseguir un gran apoyo por parte del sector privado norteamericano. Pero, sobre todo, el país tendría que entender que el proceso demoraría en consolidarse, por lo menos todo el tiempo que resta de la administración Pastrana. Cada sector debe de estar consciente desde ya que tendremos que hacer grandes concesiones.

La industria tendrá que estar dispuesta a cumplir exigentes estándares internacionales en materia de protección del medio ambiente, algo que hoy no sucede...". Pese a ello, hay quienes insisten en mostrar solo las bondades de ingresar al NAFTA, su lado bueno, sus beneficios, magnificándolos, pero sin reparar en sus costos, buscando solo efectos propagandísticos, con gran dosis de simplismo y ligereza, rayana en la perversidad del embaucador. Según la Ministra de comercio exterior, de ingresar Colombia al NAFTA las oportunidades son muchas, pues las importaciones de los E.U sumaron el año anterior US$1.2 billones, pero calla cuánto fueron sus exportaciones, por que el comercio es de doble vía; según ella Colombia podría aumentar sus exportaciones en 32 sectores, pero guarda silencio cuando se trata de establecer el efecto nefasto para la producción doméstica la invasión de productos importados. Sus 400 millones de habitantes, los US$23.630 de PIB percápita y el 23% de las importaciones planetarias, no pasan de ser un espejismo para Colombia, que no está aún preparada para dar este salto y terminaría dándolo, pero al vacío. Se suele recurrir al socorrido ejemplo de México para exaltar los beneficios del NAFTA, pero esa es solo una verdad a medias, por que si bien es cierto que han crecido ostensiblemente sus exportaciones, las importaciones también han crecido y más que proporcionalmente a aquellas, con lo cual el dáficit comercial se situó al finalizar 1998 en la friolera de US$7.913 millones, tendencia ésta que no se ha podido revertir desde la entrada en vigencia del NAFTA. Lo propio puede afirmarse respecto al flujo de inversiones, conforme éstas han afluido en forma creciente, concomitantemente a ello, también han crecido las remesas de utilidades, que sumadas al servicio de la deuda, le han representado a México un cuantioso déficit en su cuenta corriente que frisa los US$13.750 millones. Amén de que, si bién ha experimentado un boom industrial, que se refleja en unos índices envidiables de crecimiento del PIB, dada la proliferación y el peso específico de las maquilas, su valor agregado nacional no sobrepasa el 2%.

Además de que Colombia no es México y por ello no podemos contar con las ventajas que le da su vecindad con los E.U, que se torna crítica en materia de transporte, de ingresar al NAFTA el tiro le puede salir por la culata, pues la inversión extranjera seguiría prefiriendo ensamblar en México y exportar a E.U y no trasladarse a Colombia. Es más, Colombia podría arriesgarse al éxodo de algunas empresas extranjeras que derivarían ventajas de su relocalización; por ejemplo a la General Motors, dado los menores aranceles, puede convenirle ensamblar en México y exportar a Colombia, en vez de tener una planta en Colombia, aprovechando las economías de escala y de aglomeración. No falta quien exprese su perplejidad por la actitud que asumen nuestros gremios empresariales y nuestros industriales frente a semejante despropósito. Afirma Jaime Andrés Niño que "Si Colombia no fuera el país de las cosas singulares, los empresarios deberían estar oponiéndose al NAFTA" y Carlos LLeras De la Fuente hace una reminiscencia en su editorial, recordándoles a "Los empresarios": por qué en actitud infantil enaltecen al unísono a su 'acudiente' en lugar de ser ellos mismos quienes, por convicción propia, lo propongan y lo defiendan? Olvidan que a las puertas de suscribirse el G-3, un Acuerdo diez veces menos comprometedor, se replegaron hacia el proteccionismo, sublevándose contra el Ministro de comercio exterior de la época?". Pero no falta quién trate de persuadir a los E.U de que es a ellos a quienes más les conviene recibirnos en el NAFTA, veamos: "Un Acuerdo bilateral con estas características le representaría a E.U un mercado mayor para sus productos (con aproximadamente 40 millones de consumidores), con lo cual podría recuperar la tendencia comercial deficitaria del úlltimo año, asegurar la llave de entrada al sur del continente e iniciar con paso firme el proceso de integración americano...". Además quién ha dicho que los Estados Unidos quiere ser nuestro socio en el NAFTA? El ex Embajador de los E.U, Curtis Kamman acotó: "Solamente hasta el año 2001 se podrá pensar en la expansión del NAFTA. Todavía no hay facultad para que el Presidente de los E.U pueda negociar eso". Además, no es asunto de poca monta lograr superar todos los obstáculos por parte del Gobierno de turno en los E.U, para avanzar en ese propósito; el primer tropiezo está en la cerrada oposición de los sindicatos y los ambientalistas, quienes esgrimen como argumento que tales acuerdos comerciales menoscaban las oportunidades laborales en los E.U, en beneficio de los países en desarrollo con su mano de obra barata y también alegan que esa es una forma de transferir tecnologías más contaminantes hacia esos países, dada su permisibilidad en asuntos ambientales. Son esas, entre otras, las dificultades que han gravitado en los últimos años en los E.U al momento de debatirse las iniciativas de fast track (vía rápida ) y han determinado su negativa a Clinton, único Presidente al que, a pesar de sus indiscutibles éxitos, le han negado tales facultades en los últimos 25 años. Estos fueron los mismos problemas que provocaron las refriegas y frustraron la ronda 2.000 de la OMC en Seattle. De poco o nada valieron las súplicas de la Ministra, al referirse a la cláusula social que insisten los países desarrollados en imponer en la OMC, como una forma de neoproteccionísmo: "La más grande piedra en el zapato en la reunión ministerial de Seattle...El comercio ya no se basa solo en la ventaja competitiva de tener una mano de obra barata. Tenerla es una de las características de nuestros países, pero aquí estaríamos más felices de pagar costos más altos si tuviéramos la tecnología y el acceso a la inversión y a los recursos financieros que tienen países como Estados Unidos, por ejemplo". El mismísimo Albert Gore, actual Vicepresidente de Clinton y candidato a sucederlo afirmÛ ante la Federación de sindicatos estadounidenses (FLCIO) que se comprometía a que cualquier nuevo acuerdo comercial que negociara el Gobierno bajo su mandato incluiría normas laborales exigentes para los países en desarrollo. Por ésta, entre otras razones, las promesas de Clinton de interceder en favor de Colombia para obtener un trato benévolo, hay que recibirlo con reservas y con beneficio de inventario, sin pensar con el deseo, que es a lo que llevan los excesos de euforia; más bién hay que interpretarlas como un gesto de buena voluntad de parte de él. PODREMOS SALTAR SI MAL CAMINAMOS? Colombia acusa todavía muchas falencias para poder estar a la altura de un reto de esta dimensión; pero, la principal de todas es nuestra escasa competitividad. En este Gobierno se suele confundir la audacia con la temeridad; una de las economías más vulnerables, más desguarnecidas y menos competitiva, la de Colombia, se la pretende exponer, totalmente inerme, a competir con la más competitiva del globo. No bastan los buenos deseos ni el voluntarismo osado para superar nuestras limitantes; la competitividad no viene por generación espontánea, debe de ser un propósito nacional y exige compromiso, decisión, perseverancia y esfuerzo continuado.

En el Foro económico en Davos (Suiza) realizado recientemente, al calificar la capacidad de competir de las distintas economías, en una muestra de 54 países, Colombia ocupó el puesto número 50, después de estar en el 30 en 1994 y el 47 en 1996. Otro estudio de World Competitiveness Report, publicado por la Revista Dinero, también nos deja mal parados: entre 59 economías más importantes del mundo Colombia se sitúa en el lugar 54- entre las cinco más frágiles- con un índice de competitividad de -1.48. Es más, solo superamos a Bolivia, Bulgaria, Zimbawe, Ucrania y Rusia. Países como Ecuador, Brasil, Venezuela y El Salvador, están en una mejor posición competitiva y nÌ qué decir de Argentina, Perú, México y Chile (+0.57) que nos superan ampliamente. Un estudio de la firma Monitor, hace cuatro años, descubrió que sólo el 23% de las empresas en Colombia tenían vocación aperturista.


Podremos saltar, si mal caminamos?

Y qué está haciendo Colombia para superar tal estado de postración? La clave está en invertir en ciencia y tecnología, invertir en capital humano, pero justamente eso es lo que menos hacemos; más bien en Colombia el desmedro de la inversión en ciencia, tecnologÌa y desarrollo, así como la descapitalización social es cada vez mayor. Las cifras son elocuentes: la inversión en ciencia y tecnología, hoy en día, es de un exiguo 0.08 % del PIB, el más bajo de América, cuyo promedio supera el 2% del PIB, y equivalente al 50% de lo que se invirtió hace 20 años, según el Documento Avances en la política para la productividad y competitividad. Afirma el profesor Clemente Forero: "Un país que no investiga está condenado al ostracismo". Y en materia de educación no estamos mejor; las fallas en calidad y cobertura son abrumadoras. Por ello, nos seguimos rezagando, la brecha tecnológica es cada día mayor; nos está dejando el tren de la modernidad, que está basada en la economía del conocimiento, en un mundo cada vez más globalizado, en el que quien no le saca ventaja lo padece. No solamente no avanzamos, sino que, incluso, se ha frenado el proceso de reconversión industrial, apenas en ciernes. El año anterior, en la mayoría de los sectores de la producción, merced a la recesión, se postergaron o suspendieron indefinidamente los programas de modernización, a la espera de mejores expectativas. De acuerdo con cifras de la DIAN y el DANE, en el 99 las importaciones de bienes capital cayeron 34.4%. En el caso del sector industrial el valor de las importaciones disminuyó el 37.5%; las importaciones de bienes de capital con destino a la agricultura descendieron de US$48.2 millones a solo US$25 millones, mientras que las importaciones de equipo de transporte bajaron de US$1.433.3 millones a US$1.139.3 millones. Si tomamos como referencia los registros de importación, la caída fué mayor en el caso de los bienes de capital. De US$7.091 millones en 1998, se pasó a US$3.892 millones en 1999, con un descenso relativo del 45.1%!
La situación anterior, se pone de manifiesto en el comportamiento de las exportaciones colombianas, las cuales, a duras penas, apenas equivalen a la tercera parte del promedio de las exportaciones percápita en el mundo y la mitad del promedio de las latinoamericanas. No obstante que recurrentemente las distintas administraciones plantean la estrategia exportadora como la locomotora del crecimiento y el desarrollo de la economía del país, aún estamos muy distantes de lograrlo, pues dicha política ha sido más retórica que práctica. Así nos podemos explicar que mientras Singapur, Malasia y Hong Kong exportaron en 1998 más del 100% de su PIB, Indonesia vendió al exterior el 57% de su PIB, Tailandia el 54%, Filipinas el 48%, México 26%, Chile un poco más del 20%, Colombia, a lo sumo, alcanza el 12%. Algo más, hace solo 20 años Colombia y Filipinas estaban a la par y exportaban, en promedio, US$5.700 millones cada uno; hoy las exportaciones filipinas remontaron en diciembre del año anterior los US$30.000 millones y Colombia se estancó en los US$11.300 millones; por su parte, Malasia, en ese mismo lapso, pasó de exportar US$17.000 millones a US$71.000 millones.

Colombia está en mora de acometer, sin tardanza, un serio esfuerzo que comprometa al Gobierno y a los empresarios, para avanzar en el propósito de alcanzar la reconversión industrial, la relocalización y la modernización de las empresas para enrumbarse por la senda de la competitividad y el vigorizamiento de su sector exportador; no será a expensas de un mayor envilecimiento de nuestra moneda, ni aferrándonos a las coyunturas de precios o de mercado como Colombia podrá sortear esta encrucijada, como lo delata la investigación de Fedesarrollo al advertir que el repunte reciente de las exportaciones "se ha debido a la tasa de cambio y a la dinámica de los mercados externos. Aunque el Plan de desarrollo tiene como eje las exportaciones, una estrategia de largo plazo no puede basarse en la tasa de cambio.

EL DESMONTE DEL CERT: UN GOLPE A LAS EXPORTACIONES

En este contexto, resulta contraproducente el desmonte anticipado del CERT que anunció el Gobierno, al considerar el Ministro de hacienda que "Dejar de reconocer el CERT, cuya tarifa promedio es del 3.7%, no afecta al sector exportador mientras el país conserve una tasa de cambio real competitiva". Le asiste toda la razón al Director de El Espectador cuando al considerar que "El CERT ha constituido una herramienta fundamental para el desarrollo de nuestro sector exportador. El ahorro fiscal que representa su posible eliminación es marginal y, en cambio, los costos pueden ser altos...Los niveles favorables de devaluación han obedecido mas a circunstancias anómalas que a una política cambiaria dirigida (pérdida de confianza en la economía, fuga de capitales)...A lo cual debe añadirse, que las reglas multilaterales (GATT, hoy OMC) nos brindan una cierta flexibilidad para utilizar dicho mecanismo por un tiempo más, de manera que renunciar a él anticipadamente sería una actitud cuando menos miope". En medio de los desvaríos de la errática política gubernamental y ante la evidencia de que no van a ser capaces de desembarrarla fácilmente, el Embajador en Washington, la Ministra de Comercio Exterior y el propio Canciller, han empezado a barajar otras alternativas no menos tortuosas, para avanzar hacia la meta de un acuerdo bilateral con los Estados Unidos. Una de ellas es el Modelo Jordano, que consiste en obtener la franquicia del libre acceso a los mercados estadounidense como contraprestación a la contribución a la estabilidad regional, es decir por una razón eminentemente política.

La semana anterior, el Presidente Pastrana manifestó, ante la Asamblea anual de la ANDI que la prioridad de su gobierno en los próximos dos años será el ingreso al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y, en el peor de los casos, la suscripción de un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, similar al que este país ha contemplado con Jordania. Recordemos que cualesquiera que sea la modalidad, debe pasar por el cedazo del Congreso de los E.U y someterse al albur de su aprobación o negación; por ello será que la Ministra de Comercio Exterior no vacila ahora, a las últimas de cambio, en afirmar que "en el fondo, la modalidad (ingreso al TLC o Acuerdo bilateral) se vuelve secundaria frente al objetivo de ampliar y fortalecer las relaciones comerciales binacionales". El Presidente de ANALDEX, se conforma con admitir que "La percepción de los empresarios colombianos es muy buena; el mensaje del Presidente Clinton fué muy importante. Sin embargo, debemos esperar, porque la decisión final sobre las preferencias comerciales a Colombia la tomará el Congreso".

ENTRE WASHINGTON Y SUR AMERICA

Es que ni siquiera Chile, con el doble del ingreso percápita de Colombia y con un mejor posicionamiento comercial que Colombia en la lonja internacional se ha aventurado a plantear ahora el tema del NAFTA, después de sus sucesivos fracasos en sus intentos por lograrlo; prefirió entrar de lleno al MERCOSUR, en procura de alcanzar una mejor posición negociadora hacia el futuro y por eso, también, ha abrazado con tanto entusiasmo la cruzada integracionista que está liderando Fernando Henrique Cardozo, Presidente de Brasil y que encontró tanto eco en los gobiernos de suramérica, que han visto en ella su tabla de salvación, dada la sinergia resultante de unir MERCOSUR a la CAN, pues "Unida, América del Sur defenderá con más fuerza sus intereses", según lo sentenció Cardozo en su discurso de instalación de la Cumbre, aludiendo al proceso de integración continental (ALCA). Al Presidente Pastrana no le tocó más que sumarse, como furgón de cola, a esta iniciativa, que lo encontró en contravía de la misma, para no dejarse arrollar por el curso que han tomado los acontecimientos. Tal como lo afirma la Declaración de Río, esta alianza estratégica "reforzará la posición de los países de Suramérica en negociaciones importante (...) como las de un área de libre comercio de las Américas, las negociaciones que involucran la búsqueda de una mayor articulación con la Unión Europea o el ámbito de la Organización Mundial de comercio".

Y no es para menos, allí en la reunión de Río empezó a gestarse un bloque importante, que abarca desde las costas del Caribe hasta las del Pacífico, comprendiendo 12 países. Son más de 300 millones de habitantes, con un PIB de US $1.2 billones y una renta individual anual de US $3.563, que tendrá hacia el futuro una gran capacidad de interlocución y que, de consolidarse, ahora que se encamina hacia una zona de libre comercio para el año 2.002, está llamado a convertirse en un obligado punto de referencia, dada su importancia geopolítica. AsÌ las cosas, Colombia no debe abandonar jamás la política seria, consistente y firme que ha mantenido, con una larga tradición, como gestor que fue de la Comunidad Andina de Naciones, de propender por los acuerdos de bloque a bloque y no propiciar las deserciones, como está aconteciendo actualmente, que, después de recriminarle a Venezuela por buscar tratos unilaterales con MERCOSUR es el primero en romper filas, perforando la Comunidad regional, ahora herida de muerte por cuenta de los devaneos y de la errática política del Gobierno de Colombia. FRECHETE LOCUTA Como lo afirma el inefable Myles Frechete "Por el momento, sin embargo, la prioridad de Colombia es conseguir la renovación del ATPA (Andean Preference Act ), antes de que expire en Diciembre del 2.001" y resulta aconsejable impulsar su prórroga temprana, en lo posible ampliando sus beneficio a sectores tan sensibles como los textiles, las confecciones, el cuero y el plástico. Este sigue siendo un instrumento favorable para la región andina, aunque acuse deficiencias por las limitaciones tanto en cuanto a la gama de productos que ampara, como por su temporalidad (se otorgan por diez años, pero se revisa cada año y prevé 18 razones por las cuales podrían quedar sin efecto), los cuales restringen sus beneficios comerciales e inhiben la promoción de la inversión, tanto nacional como extranjera, en proyectos de largo aliento. Según afirma el mismo ex Embajador de E.U en Colombia "No será tarea fácil conseguir la renovación del ATPA. Primero, existe el deseo del Grupo Andino de que Venezuela forme parte de él. Pero el ATPA se diseñó para premiar la cooperación antinarcóticos. Las tendencias antiyanquis y antidemocráticas del Gobierno del Presidente Cháves, así como su negativa a permitir vuelos norteamericanos de vigilancia contra los narcotraficantes sobre su territorio, crearon mucha oposición en Washington a la entrada de Venezuela. Adicionalmente, en Washington muchos deploran los eventos antidemocráticos que se han desarrollado en Perú y Ecuador. Por lo tanto, para el sector privado colombiano la renovación del ATPA también debe convertirse en una prioridad. Esto significa, que no solo se realice un lobby en la administración y en el Congreso de los E.U, sino que además se busque aliados dentro del sector privado norteamericano".

GOLES PARA ENREDAR DERROTAS

Como lo afirmamos en un estudio anterior el Gobierno con la aprobación de la "ayuda" al Plan Colombia cree haber cogido el cielo con las manos, lo ha vendido a propios y extraños como la panacea, como si se tratara del bálsamo curalotodo, cuando no pasa de ser una estrategia antinarcóticos, que responde a los intereses estratégicos de los Estados Unidos, que puede derivar en una intervención "humanitaria", ya estrenada y entrenada en el antiguo Yugoslavia, a ciencia y paciencia de la comunidad internacional. Sí, Pastrana afirmó a los cuatro vientos que mientras él sea Presidente no permitirá en Colombia la intervención de tropas extranjeras y Clinton afirmó, sin titubear, que Colombia no es Vietnam, mas sin embargo, según anuncios del Pentágono al The Miami Herald, ya está para arribar a Bogotá, desde donde despachará el General Keith M Huber, experto en contrainsurgencia, del Comando Sur de los Estados Unidos, quien supervisará la puesta en marcha del componente militar del Plan Colombia, que sigue siendo predominante en el mismo, al tiempo que en la base en el Putumayo ha sentado sus reales la avanzada del contingente de "asesores" norteamericanos, que más parece la cabeza de puente de dicha intervención. En el entre tanto, a Colombia, con su exclusión de las preferencias arancelarias, se le arrebata con una mano, lo que se simula darnos con la otra para el Plan Colombia. Con miel en los labios y ponzoña en el corazón, toda la algarabía de los "éxitos" diplomáticos de este Gobierno efectista, serán a la postre solo "goles para enredar derrotas". Amanecerá y veremos.


NAFTA, ALCA, ATPA, CBI, FTA, CAN,
MERCOSUR: En qué quedamos, por fin...
VINI, VIDI, VINCI

Amylkar David Acosta Medina
Senador de la República Bogotá
Septiembre 5 de 2.000
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