May 23, 2017 Last Updated 1:23 AM, May 19, 2017

LA AGONÍA DEL DIFUNTO

Categoría: Opinión
Visto: 8 times

LA LIQUIDACIÓN NO TIENE REVERSA

Enhorabuena la Superintendencia de Servicios Públicos, de la mano del diario El Heraldo, convocó un Foro para deliberar y debatir en torno al futuro del suministro del servicio de energía eléctrica en la región Caribe. El mismo despertó una gran expectativa porque los desesperados usuarios de ELECTRICARIBE, empresa esta que opera la red de distribución, no ven la hora de sobreponerse de la pesadilla en que se ha convertido para ellos la pésima calidad de la prestación de dicho servicio.

Como es bien sabido la Superintendencia se vio precisada a intervenir a ELECTRICARIBE el 15 de noviembre pasado, para evitar que la región Caribe se apagara y de paso conjurar el peligro de un efecto dominó que podía conducir a una falla sistémica, de materializarse su inminente cesación de pagos a sus proveedores.

En la medida que Gas Natural Fenosa (GNF), que es su casa matriz, notificó al Gobierno Nacional el 12 de julio del año anterior de una controversia que podía terminar en una convocatoria de un tribunal de arbitramento internacional, se quiso agotar la vía de la negociación directa y con tal fin se reunieron el 13 de marzo de este año representantes del alto gobierno con las directivas de GNF, pero pudo más la tozudez de estas que la voluntad de superar el impasse por parte del Gobierno y por eso este pulso terminó en tablas.

Ese día se quemaron los últimos cartuchos y por ello el Superintendente José Miguel Mendoza, ni corto ni perezoso, procedió a anunciar el día siguiente que la intervención seguiría adelante, pero esta vez con fines de liquidación. A estas alturas, como tuve oportunidad de plantearlo en el Foro, el proceso de liquidación debe proseguir, pues hemos llegado a un punto de no retorno; por ello, es de la mayor conveniencia que, por parte de la Superintendencia, se revele cuanto antes la hoja de ruta que va a seguir con la finalidad de proceder más pronto que tarde al cambio de operador. Abrigamos el temor y la impaciencia de que la liquidación se prolongue en el tiempo, como ha sucedido en el pasado con tantos otros procesos de liquidación, lo cual, como en la célebre obra teatral de Esteban Navajas, prolongaría la agonía del difunto y es lo que no queremos. De allí la importancia de fijar una fecha límite para su cristiana sepultura.

LO QUE SIGUE ES EL CAMBIO DE OPERADOR
Se discutió en el Foro la conveniencia de tener hacia el futuro uno o más operadores de red en reemplazo de ELECTRICARIBE, pero esta deberá ser una decisión que se tome no sin antes analizar y evaluar los aspectos técnicos, operativos y funcionales por parte de los expertos. En ello no deben existir ni sesgos ni apresuramientos caprichosos. En todo caso de lo que se trata es de que se pueda prestar el servicio de energía eléctrica con eficiencia, calidad, continuidad y equidad, como lo manda la Ley 143 de 1994. Como decía el líder chino Den Xiaoping, no importa si el gato es negro o es blanco con tal de que case ratones, de eso se trata. Para ello se tienen que considerar empresas con la suficiente idoneidad, experiencia, capacidad de gestión administrativa, operativa y, sobre todo, con el músculo financiero requerido para invertir en la ejecución de los proyectos contemplados en el Pla5Caribe, condición sine qua non para que el servicio mejore. Para este año se requieren inversiones, que son inaplazables, del orden de los $264.477 millones (¡!).

NO FALLÓ EL MODELO, FALLÓ ELECTRICARIBE
No ha faltado quien, con alguna ligereza, ha dado en la flor de afirmar que lo que ha fallado es el Modelo del sector eléctrico, endilgándole a este la responsabilidad de la debacle y de paso dándole argumentos a GNF en su querella contra el Estado colombiana ahora que ya está abocado a comparecer ante el Tribunal al que apeló la empresa española. El Modelo comporta los aspectos que tienen que ver con la gestión, la operación y lo atinente a la regulación. El Modelo es uno y el mismo para todo el país, en la región Caribe no se opera con un Modelo distinto, el cual, por lo demás, conocía de antemano GNF cuando se hizo a la empresa, esas eran las reglas de juego. Quien falló, entonces, no fue el Modelo sino ELECTRICARIBE, ello debe quedar claro como el agua.

Con lo anterior no queremos decir que el Modelo sea perfecto, que no tenga falencias y que no haya necesidad de introducirle algunos ajustes para que opere mejor y que es susceptible de perfeccionar. El Modelo con el que se opera en Colombia en el sector eléctrico se fundamenta en la Ley eléctrica, que data desde 1994 y ha merecido una magnífica calificación tanto por para del Foro Económico Mundial (FEM) como por el Word Energy Council (WEC). Según el reporte del FEM para el 2016 Colombia ocupa el 8º lugar entre 126 países evaluados por el desempeño de la Arquitectura del Sistema energético, que contempla tres dimensiones, la accesibilidad, la sostenibilidad ambiental, la seguridad y acceso, que denomina apropiadamente el “triángulo de la energía”. Por su parte, según el WEC Colombia ocupa el puesto 16 entre 129 países considerados por su desempeño en lo que denomina el “Trilema”, que comprende la seguridad energética, la sostenibilidad y la equidad. Se sigue de lo anterior que Colombia cuenta con un Modelo energético de clase mundial, está a la vanguardia en América Latina y es un referente para el resto de países. 

LA NECESIDAD DE UN ESQUEMA REGULATORIO DIFERENCIAL
Pero, insistimos en la importancia de introducirle ajustes al Modelo, particularmente en lo tocante con la regulación. Hemos planteado la necesidad de que por parte de la CREG se implemente un esquema regulatorio diferencial que consulte la realidad regional, particularmente la tipología y topología de la red, así como sus características sui generis, así como las del mercado al cual se sirve. En primer lugar, siendo que Colombia, especialmente la región Caribe, cuenta con un enorme potencial de generación de energías alternativas, sobre todo de aquellas renovables no convencionales, se le debe abrir un espacio cada vez mayor, como ya lo están haciendo los demás países, en la matriz energética. Entre las medidas a tomar se debe agilizar la reglamentación de la Ley 1715 de mayo de 2014, que las promueve e incentiva; adicionalmente el cargo por confiablidad en tratándose de energía solar o eólica, por ejemplo, no puede estar condicionado a su oferta de energía en firme, ello sería tanto como pedirle peras al olmo.

Vemos, también, la necesidad de que la CREG revise la metodología de costo medio histórico (Resolución CREG 097 de 2008) para calcular el cargo por distribución en la tarifa, por la distorsión que causa y lo perverso de la señal que manda. En su lugar debe implementarse una metodología de costo medio de mediano plazo, la cual estimule al operador de red a ejecutar sus inversiones en lugar de aplazarlas, que es lo que ha venido ocurriendo. Concomitantemente se deben reconfigurar las fronteras comerciales, de modo tal que se posibilite la gestión diferenciada del mercado. Propuse, además, que cuando el operador de red se muestre renuente a ejecutar los proyectos que se financian con los recursos de los fondos FAER, PRONE y FAZNI que maneja el Ministerio de Minas y Energía, los pueda asumir la UPME y los asigne a través de sus convocatorias, abreviadas en el caso del Caribe para recuperar el tiempo perdido.

TAREAS PENDIENTES
A propósito de los fondos, registramos con mucha preocupación el déficit que acusa el Fondo de Solidaridad, que supera los $1.4 billones, de los cuales el 42% corresponde a ELECTRICARIBE. La preocupación es mayor dado que el balance operativo de esta empresa no cierra si no cuenta a tiempo con dichos recursos. De manera que el Ministerio de Hacienda y el Congreso de la República deben apercibirse de ello tramitando con carácter urgente la adición presupuestal para su cubrimiento.
Propusimos, además, que, con el propósito de inducir e incentivar el ahorro, el uso racional y eficiente de energía por parte de los usuarios, sobre todo aquellos de menor poder adquisitivo, implementar el sistema de la energía prepago que, con tanto éxito, ha venido implementando EPM de Medellín. Y no se nos puede escapar la necesidad perentoria de recuperar a los usuarios no regulados, que en una proporción mayor del 50% ha migrado hacia otros comercializadores de energía distintos a ELECTRICARIBE, que los ha ahuyentado por el pésimo servicio que presta. En la medida que se rescate este importante segmento del mercado regional ello contribuirá a la estabilidad y sostenibilidad de la operación, que se han visto afectadas por el descreme del mercado.

Amylkar D. Acosta M
Barranquilla, mayo 11 de 2017

 


Los más destacados

EL FESTIVAL DE LA LEYENDA

16 May 2017 Opinión

EL DISLATE DE TRUMP

16 May 2017 Opinión

EL ATROPELLO DE PROMIGAS

16 May 2017 Opinión

LA AGONÍA DEL DIFUNTO

16 May 2017 Opinión

EL FESTIVAL DE LAS LETRAS

16 May 2017 Opinión

Sígueme en Facebook