Mar 26, 2019 Last Updated 1:08 PM, Dec 15, 2018

EL ECOMBUSTIBLE: MOTOR DE DESARROLLO (A propósito del alcohol carburante)

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Ha iniciado su trámite en el Congreso de la República el Proyecto de Ley “Por el cual se dictan normas sobre el uso de los alcoholes carburantes, se crean estímulos para su producción, comercialización y consumo, se establece una contribución parafiscal y se dictan otras disposiciones” .

Esta iniciativa, de nuestra cosecha, tiene una gran importancia y trascendencia para el país, toda vez que se propone establecer la obligatoriedad del uso del alcohol carburante, mezclándolo al combustible motor como aditivo oxigenante. Ello es tanto mas necesario, debido a la entrada en vigor de la Resolución 898 del 23 de agosto de 1995 del Ministerio del medio ambiente, que ordena perentoriamente que, a partir del 1 de enero del ano 2001, todas las gasolinas que se consuman en Colombia deberán contener un mínimo de 2% en peso de oxígeno, en el propósito de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, que ya alcanza niveles alarmantes en las grandes ciudades del país. 

Según el concepto autorizado del ex ministro del transporte y experto en el tema, Dr. Jorge Bendeck Olivella “mezclando un 10% de alcohol a las gasolinas, por ejemplo, se dejarán de lanzar a la atmósfera colombiana hasta siete millones de toneladas de gases contaminantes, que en un escrito comparábamos con tener flotando sobre nuestras cabezas unos doce millones de toros miura de 500 kilogramos. Podemos imaginar semejante espectáculo?”. Ahora bien, para producir el alcohol necesario para mezclarle ese 10% a la gasolina, se requerirán 150 mil hectáreas, aproximadamente, de cultivos de caña de azúcar, esparcidas por todo el país, generando más de 170 mil empleos directos e indirectos, para producir novecientos millones de litros de alcohol por año. Desde luego, este filón tienes otras aristas, también susceptibles de desarrollar, tales como la yuca y el maíz. Con estos cultivos, se podría emprender un ambicioso programa de sustitución de cultivos ilícitos, con mercado asegurado de antemano.
Dadas las caracteristicas fisico-químicas del alcohol, será indispensable contar con diez o doce plantas productoras de alcohol en el país, pues éstas deben estar muy próximas a los centros de abastos y distribución del combustible y de este modo este importantísimo proyecto irrigará sus beneficios a todo el país. Adicionalmente, contribuirá a reducir nuestra dependencia respecto a las importaciones de gasolina, que para este solo año le significarán al país erogaciones del orden de los US$370 millones. Como si lo anterior fuera poco, se podrá, de esta manera, sustituir el alcohol que actualmente vienen importando al país la mayoría de las fábricas de licores, en cuantía aproximada a los 45 millones de litros, debido a que sus plantas fueron clausuradas por la autoridad ambiental por la alta contaminación con las vinazas ácidas a que dan lugar los procesos convencionales. Se podrá ahora producir en el país, con tecnología de punta, ya disponible en el mercado, debidamente patentada, a un costo del 50% del precio al que lo importamos y sin efectos contaminantes, ya que merced a los tamices melecualares empleados para deshidratar el alcohol, a partir de los jugos sin pasar por las melazas, el residuo en este proceso, conocido como CVS( condensed vinasse solubles), no solo no contamina, sino que es un apetecido nutriente para animales y, de contera, el uso del alcohol en mezcla con la gasolina aumenta la eficiencia en un 20%, por el mayor octanaje del combustible.
Hace cuatro lustros, un colombiano visionario, Hector Echeverry Correa, a la sazón Senador de la República, se propuso sacar avante esta importante iniciativa, chocando con la cerrada oposición de quienes, inexplicablemente, vieron en ella una amenaza en ciernes contra el monopolio rentístico de la fabricación del alcohol por parte de los departamentos, hasta convertirla, ipso facto en una especie de espantapájaros. Esta vez, el proyecto está concebido de tal forma que venza toda aprensión al respecto, puesto que en lugar de horadarles tal fuente de ingresos, la va a potenciar ofreciéndole la materia prima para sus procesos a precios mucho mas competitivos, amén del beneficio social y económico que se irrigará hasta los más apartados confines del país con su puesta en marcha.
Este proyecto constituye una verdadera revolución verde, no solo por su connotación ecológica, es que estamos en presencia de un proyecto multipropósito, que podría contribuir enormemente a la reactivación del sector agropecuaria, en el momento en que el país más lo requiere, sin estar a expensas de entelequias voluntarístas, como las que le anuncian por estos días al país algunos funcionarios oficiales.

 

Amylkar D. Acosta M

 

www.amylkaracosta.com


Santafé de Bogotá, Febrero 17 del 2.000


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