Aug 22, 2017 Last Updated 9:08 PM, Aug 22, 2017

MISIVA ASERPA

Categoría: 1999
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Madrid, Junio 10 de 1999
Dr. Horacio Serpa H
Director del Partido Liberal
E. S.

Apreciado Horacio: Desde que supe la reconfortante noticia, del naufragio del esperpento de la reforma política, en la Comisión I del H. Senado, he intentado, infructuosamente, comunicarme contigo, para expresarte mis congratulaciones, por tan magnífico logro.

Creo, que con ello se le ha hecho un bien al País. La arrogancia y la prepotencia sin límites, de un Presidente con ínfulas autoritarias, no pueden ser la prenda de garantía necesaria, para otorgarle unas facultades omnímodas, cuando ya, en las primeras de cambio, ha mostrado su catadura, al blandir, amenazante, la convocatoria de un referendo, como elemento disuasor, a una oposición renuente, no a la paz, sino a la satisfacción de sus caprichos. Ya veremos, que sus baladronadas, no pasaron de ser eso, una manera de cañar, con la añagaza, de recurrir al veredicto popular; le va tocar al Presidente y a su escudero de ocasión, el Dr. Nestor Humberto Martínez, entonar la `palinodia, aclarando que "donde dije digo, dije fue Diego"; no será la primera vez, que se desdice, dado su comportamiento errático y ciclotímico.
Me parece el colmo de la irresponsabilidad, la declaración del Sr. Ministro del interior, al espetar, que "si la paz fracasa, será por culpa del Partido Liberal".No será, que se están poniendo la benda antes de la herida; no será, que desde bien temprano, estarán buscando una cabeza de turco, de donde colgar sus propios fracasos? Esta es la lógica del timador en el juego: Si cae sello gano yo y si cae cara pierdes tú: Si se logran avances en el proceso de paz, como lo deseamos todos los demócratas de Colombia, solo el Gobierno podría arrogarse su éxito; pero, si merced a sus errores y desatinos, se malogra, saldría a proratear la responsabilidad de tal desgracia. Quiso, vanamente, el Gobierno, utilizar la paz como señuelo, como mascarón de proa, para meterle de contrabando al País una reforma política que, al cabo de la quinientas, solo pretendía atender el consejo de Gatopardo, del Conde Lampeduza:"algo debe cambiar, para que todo siga igual".


El inefable Nestor Humberto, creyó haber engatuzado al Partido liberal y a las demás fuerzas, concurrentes del Acuerdo de casa Medina, tomando éste simplemente de mampara, para negociar al menudeo, en pública subasta, el articulado definitivo del proyecto de marras, borrando con el codo lo que se había hecho con las manos, hasta hacer irreconocible los términos del acuerdo primigenio, en el amorfo engendro prohijado por él, trastocando súbitamente la Alianza para el cambio, en la alianza para el cambalache. La laxitud y complacencia, para armar el frankestein en que quedó convertido la reforma, contrasta con la intemperancia y radicalismo con que se advirtió, el no estar dispuesto a cambiar una sola coma del artículo primero, atinente a las facultades al ejecutivo, para adelantar el proceso de paz. Otra voltereta más de Nestor Humberto, quien, en la primera vuelta del trámite de este acto legislativo, se opuso en la Comisión I del Senado, a la iniciativa, planteada por Dario Martinez, para darle esas mismas facultades al Presidente. No contaba el Sr. Ministro del interior, ni tampoco el Partido liberal, que el Gobierno mostrara tan pronto, ni en forma tan manifiesta, su ineptitud e incapacidad, para manejar los mas serios asuntos del Estado. La crisis que provocó, la renuncia del Ministro de la defensa, lo puso en evidencia; así los áulicos palaciegos, alardeen de que el Presidente, al "conjurar" la crisis, cortó rabo y oreja, sacando a relucir sus dotes de estadísta. Podría afirmarse, sin hipérboles, que la administración Pastrana no se repondrá fácilmente de este episodio, que mostró a las claras un estilo de gobierno insulso, chapucero y autista, que no se compadece con la gravedad y complejidad de la situación que vive el País, en todos los ordenes de la vida nacional, así en lo económico, como en lo social y lo administrativo, para no hablar del orden público.


El mas grave problema que afronta en este momento el gobierno Pastrana, sin cuya solución, los demás `problemas se vuelven insolubles, es su crisis de confianza. Y no será la arrogancia, la obstinación y la cerrazón, el camino indicado para superarla con éxito; a la soberbia del principito se le suma la obsecuencia del corro de zalamería, que obnubilan al primer mandatario. Como tuve oportunidad de decírselo en la carta anterior, nunca ha podido ser mas acertada, la postura asumida por el Partido en el Foro de Paipa, de respaldar los esfuerzos para conseguir la paz que emprenda el Gobierno, pero sin darle a éste un cheque en blanco y tampoco, servirle de idiota útil. A partir de su aislacionismo, el Gobierno, ha pretendido darle un tratamiento de montoneras al Partido liberal; `pero, en buena hora, los destinos de la colectividad están en la manos firmes y diestras de un gladiador de la gesta política. Creo que lo acontecido, abre nuevos y mas amplios espacios, para avanzar en el cometido de propiciar los consensos necesarios, para hacer de la paz un verdadero y no fingido propósito nacional, que no puede acapararse, que no puede secuestrarse, que no puede manosearse, ni se puede estar utilizando, modosamente, como parapeto, como mampara, de los mas proditorios fines, sin pervertirla.
Las soluciones, ni se inventan, ni se descubren, se construyen y la mejor manera, talvez la única de alcanzar la paz, es construyendo consensos, para lo cual una premisa esencial, es la de una política integral e incluyente, mas no integrista y excluyente. Que hay que reformar el régimen electoral y el régimen de los Partidos? Claro que sí, el País nacional, de que hablara Gaitán, lo pide a gritos. Pero se trata de una reforma de verdad y no de mentirijillas. La fementida reforma, aupada por el MinInterior, de poco o nada le iba a servir al País, por que lejos de proscribir las practicas clientelístas, que tanto han contribuido a degradar el ejercicio de la política, les daba estatus legal, al proporcionarle una especie de patente de corso, a los agentes del colaboracionismo, especie mas conocida como los lentejos,en detrimento de la vigencia y vigor de los partidos, tan indispensables, como pilares del pluralismo y la democracia. Me reafirmo, después de conocer el texto final de la reforma que no fue, en lo expresado como constancia en la plenaria del Senado y , luego, reafirmado en el Foro de Paipa, que esa reforma política, era lo mas parecido a la definición de un conjunto vacío, caracterizándola, como inicua, inocua y vacua. Yo diría, con León De Greif, en uno de sus versos, a propósito de tal despropósito: "todo, no vale nada y el resto, vale menos".


Le reitero, entonces, mis congratulaciones; pienso que el liberalismo, con usted a la cabeza, sigue teniendo luz en la poterna y guardián en la heredad. Los mejores días para el Liberalismo y para el País están por venir. Lo más cautivante del futuro, es que no viene hecho, sino por hacer. La historia trabaja para nosotros, pero a condición, de que nosotros trabajemos para ella, sigamos con las manos en la obra, para que seamos artífices del País que merecemos nosotros y nuestros hijos. Para terminar, digamos con Paulo Coelho "el triunfo reside en la audacia de luchar, en elegir la propia vía. No se trata de triunfar, pero ya esa lucha honrada, es una victoria". Saludos a Rosíta. Atentamente,


AMYLKAR ACOSTA MEDINA

 


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