Jan 15, 2019 Last Updated 1:08 PM, Dec 15, 2018

LOS DÉFICIT GEMELOS

Categoría: Economía Nacional
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Colombia, desafortunadamente, está de vuelta a la etapa de los déficit gemelos (déficit fiscal en simultánea con déficit comercial) que ya creíamos superada y ello ocurre en el momento menos propicio. El déficit fiscal del gobierno central se ha tornado en crónico; a pesar de los “ajustes” recurrentes, al final de cuentas más es la bulla que la cabuya, cuanto se ha hecho sólo

ha contribuido a financiar el déficit pero no a conjurarlo. Lo propio podemos decir de la Balanza comercial, se ha pretendido hacer de las exportaciones el motor del crecimiento, pero basando la competitividad de nuestra oferta exportable en la devaluación del peso y en la reducción de los costos laborables, pero sin avanzar mayor cosa en la elevación de la productividad, lo cual no es sostenible por mucho tiempo. Esta es una estrategia equivocada y ya ha mostrado sus limitaciones, sobre todo con el advenimiento de la revaluación del peso y la arremetida del dragón chino, con quien nadie compite en materia salarial.

Estas vulnerabilidades se han puesto de manifiesto y de qué manera en los últimos años, conspirando contra las posibilidades de sostener el buen ritmo que acusa el crecimiento de la economía. El Ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, está empecinado en desestimar las amenazas que se ciernen sobre la economía y se contenta con proponerse la reducción del déficit fiscal del gobierno central a expensas de las finanzas territoriales y mediante trucos contables. La incontinencia del gasto público, que es la causa eficiente del desbarajuste fiscal, sigue impertérrita a pesar de las admoniciones de los gremios y del Banco Emisor y mientras tanto el Ministro de Hacienda se las apaña para maquillar las cifras, las cuales aún así muestran resultados muy modestos en cuanto a la reducción del desequilibrio de las finanzas.

Es indudable que una de las variables fundamentales de la economía, como es la del crecimiento del PIB, ha venido teniendo un excelente comportamiento en los últimos años. Ya ajustamos seis trimestres consecutivos con un crecimiento del PIB por encima del 5% anual, lo que hacía rato no se veía. En ello ha jugado un papel muy importante la demanda agregada, particularmente el consumo privado; pero, es indudable que dicho desempeño ha estado influido por un entorno externo sumamente favorable. Empero, desde el 2003 la demanda doméstica por bienes y servicios viene superando la producción interna de los mismos, no obstante que la mayor inversión, tanto privada como pública, ha contribuido a ampliar la capacidad instalada de las empresas. Ello se ha traducido en una presión sobre las importaciones y sobre el índice de precios al consumidor (IPC), repercutiendo en el déficit de la cuenta corriente de la Balanza de pagos y en los brotes inflacionarios que tienen en aprietos al Banco de la República. Además, las repetidas alzas de las tasas de interés de intervención por parte del Banco Emisor - pasó de 7.5% a comienzos de 2007 a 9.5% - tendientes a “enfriar” la economía, pueden resultar contraproducente, pues cada día se amplía el margen con respecto a las tasas que maneja la FED de los EEUU – de 5.25% pasó a 4.5% -, atrayendo al país los capitales especulativos y con ello atizando aún más la nociva revaluación del peso que superó el 12% el 2007, la misma que viene golpeando al renglón exportador.


Si bien es cierto que las exportaciones han tenido un repunte importante, tanto que se duplicaron entre 2002 y 2006, al pasar de US $11.532 millones a US $24.390, las importaciones han crecido más que proporcionalmente respecto a las exportaciones. Al cierre del tercer trimestre de 2007, el déficit de la Balanza superó los US $1.125 millones, en contraste con igual período de 2006 que arrojó un superávit de US $171 millones. Es decir que, mientras las importaciones crecieron el 27% anual durante estos tres trimestres, las exportaciones en cambio lo hicieron al ritmo de 18.1%. Se teme que este año se acrecentarán aún más las importaciones, dado el alto componente importado del presupuesto de inversión del Ministerio de la Defensa (40%), el más abultado de toda su historia aforado en $3.4 billones. Lo más preocupante es que la tendencia muestra que las importaciones como porcentaje del PIB vienen ganando terreno, del 17% en el 2000 pasaron al 28% en 2007 y las exportaciones por su parte se mantienen estáticas en el 20%. El déficit en la cuenta corriente crece exponencialmente año a año, en el 2005 fue de 1.5%, en el 2006 de 2.1%, se estima que 2007 cerrará con un 4% (US $6.700 millones) y se proyecta para el 2008 en un 5% (US $9.000 millones), el más alto en Latinoamérica. 

Un nivel semejante a este no se veía desde finales de la década pasada que terminó tan mal, con la mayor recesión en cincuenta años. De acuerdo con la experiencia internacional, cuando dicho déficit supera los límites del 3% es preciso encender todas las alarmas. Tanto el gobierno como el sector privado deben tomar nota de esta circunstancia. No se puede perder de vista que el déficit fiscal y el déficit comercial se refuerzan mutuamente y existe entre ellos una comprobada causalidad circular, razón suficiente para entender la importancia de la disciplina fiscal como parte de la solución a la actual encrucijada. De modo que la única forma de enfrentar eficazmente sus dañinos efectos es atacándolos simultáneamente, ganando en competitividad y disciplina fiscal, justamente las dos asignaturas en las que se sigue rajando el equipo económico del gobierno. 


Bogotá, Enero 6 de 2008
www.amylkaracosta.net


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