Feb 26, 2021 Last Updated 2:26 PM, Feb 1, 2021

GANADORES Y PERDEDORES

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Las perspectivas de la economía global y de la latinoamericana en particular dependerán en gran medida del curso que tome la estrepitosa caída de los precios del crudo, los cuales perdieron más del 50% en el segundo semestre del año anterior, situándose a niveles que no se veían desde 2009. En ello ha incidido la confluencia de varios factores, destacándose entre ellos la ralentización del crecimiento de la economía global, que ha llevado al FMI a revisar a la baja sus proyecciones y a relajar la demanda de crudo, la sobreoferta  de más de 2 millones de barriles/día y la consiguiente acumulación de inventarios, así como la distensión en el conflictivo Medio Oriente. La caída del precio, que llegó para quedarse por un largo rato, se aceleró en los dos últimos meses luego de la frustración que significó para países como Venezuela el fallido intento en la Cumbre de la Organización de países exportadores de petróleo (OPEP) del 27 de noviembre de recortar los volúmenes de producción de crudo para tratar de frenar el vertiginoso descenso de los precios. 

Tanto la OPEP como la Agencia Internacional de Energía (AIE) coinciden en sus previsiones para este año con respecto a la perspectiva del mercado petrolero: mientras la OPEP rectificó su pronóstico de un incremento de la demanda para este año de 1.19 millones de barriles/día a 1.12 millones, la AIE redujo sus proyecciones en 230 mil barriles/día, hasta alcanzar los 93.3 millones de barriles/día. En concepto de la AIE este bajonazo en el precio del crudo no ha estimulado mayormente la demanda mundial de este commoditie. 

Si bien es cierto que los precios bajos le restan rentabilidad al negocio petrolero y desestimulan las nuevas inversiones en la industria, tornándola más selectiva y exigente en materia de costos, los eventuales recortes en los planes de las mismas, como lo advierte la AIE, “afectará la oferta, pero no ahora” . Y ello se explica porque “el proceso inicial de los proyectos de petróleo es tan largo que los cambios en los precios se demoran en afectar la oferta” . 

No hay duda de que la mayoría de los nuevos emprendimientos continuarán su curso, aún aquellos correspondientes a yacimientos no convencionales. Aunque se intente neutralizar la producción incremental proveniente de los esquistos en los EEUU a través de una guerra de precios no declarada, tal es el caso de la práctica de dumping por parte de Arabia Saudita , todo será en vano. Estamos hablando de 4 millones netos de barriles/día de producción adicional incorporados a la oferta por parte de EEUU en los últimos cinco años, equivalentes al 60% de la producción total de Venezuela, aproximadamente el 40% de la producción de Rusia y más de un 30% de la producción de Irak (¡!). La verdad sea dicha, el precio sigue sin tocar fondo porque los fundamentales del mercado imponen su ley; al fin y al cabo, como nos lo recuerda The economist, las nuevas tecnologías de fracking son cada vez más eficientes y de más bajo costo, al punto que el costo marginal de extracción de un barril de crudo en yacimientos no convencionales en EEUU se mueve en el rango entre US $50 y US $60.

Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), la caída de los precios del crudo, puede servir de galvanizador de la economía global, “vemos esto como una inyección de energía para la economía”  afirmaron Olivier Blanchard, Economista Jefe del FMI y Rabah Arezki, Jefe del Equipo investigador de materias primas. El impulso de la rebaja en la cotización del crudo, según el FMI, le puede significar a la economía global entre 0.3 y 0.7 puntos porcentuales de mayor crecimiento del PIB; a China particularmente le puede representar entre 0.4 y 0.7 puntos porcentuales. Para los mayores importadores de crudo (Japón, Italia y Alemania), según cálculos del FMI el menor precio puede sumar casi un punto porcentual al PIB de sus economías. Christine Lagarde, Directora Gerente del FMI, ha sido enfática al afirmar que “habrá ganadores y perdedores, pero en términos netos son buenas noticias para la economía global” . 

Claro que el impacto es diferente de país a país, según se trate de productores o no productores; este es un juego de suma cero, unos ganan lo que otros pierden. Estos últimos reciben un beneficio tangible y concreto, que según cálculos se cifraba en un trillón de dólares cuando el precio había caído desde los US $115 el barril a mediados de junio hasta los US $85 el barril.  Como lo asegura el reputado analista Moisés Naím, para los estadounidenses “la caída del precio del crudo es equivalente a un recorte (o devolución) de impuestos de US $110.000 millones” . De acuerdo con cifras de la consultora IHS Global Indight, la familia promedio de EEUU debería tener US $750 adicionales este año, en comparación con el año anterior, si los precios se mantienen. Y eso significa más dinero en sus bolsillos, por cuenta de lo que se ahorran en el gasto en combustibles para sus automotores. Según el mismo Naím, en el caso de China, por cada dólar que disminuye el precio es un ahorro por valor de US $2.100 millones” .  

En la otra cara de la moneda encontramos a Venezuela, en donde por cada dólar que cae el precio del petróleo, que constituye el 96% de sus exportaciones, se dejan de recibir US $700 millones; por diferencia de precios entre enero, cuando vendió su crudo a US $96.14 el barril y el 4 de diciembre, cuando lo vendió a US $68, dejó de percibir unos US $19.600 millones, equivalente al monto total de sus reservas internacionales. Colombia, por su parte, ve reducidos sus ingresos en $424 millardos por cada dólar que baja dicho precio  y hasta la fecha el precio ha caído US$58.77, desde los US $115.19  al que se cotizó el petróleo Brent el 16 de junio del año pasado al US $56.42 al que se cotizó el día de hoy. En cuanto al crecimiento del PIB después que las economías de los países latinoamericanos venía creciendo a un ritmo muy superior al promedio de la economía mundial, ahora según las Perspectivas de la economía mundial del FMI, mientras se pronostica un mayor crecimiento de la economía global, apostándole a un 3.8%, se revisó a la baja el crecimiento de la economía regional, que ahora se proyecta a un anémico 2.2%. Ello sólo le explica la reprimarización en la que recayó la economía latinoamericana en la última década . 

Dijo alguna vez el ex presidente de EEUU John F. Kennedy que cuando la marea sube levanta todos los botes y eso fue lo que pasó durante toda una década que duró el ciclo de precios altos de todos los commodities, incluido el petróleo. Y, como lo afirma Win Thin, Director global de estrategia de mercados emergentes en el Banco privado Brown Brothers Harriman & Co, utilizando este símil, “los altos precios del petróleo ayudaron a muchos países a tapar sus problemas y ahora la marea está bajando y exponiendo los problemas” . Del grado de dependencia con respecto a la producción y las exportaciones del crudo y de la resiliencia de la economía de cada país dependerá qué tan nefastos serán los efectos de la destorcida de los precios del crudo.

 

Riohacha, enero 5 de 2015

www.amylkaracosta.net

 


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