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LA PIROTECNIA MEDIÁTICA
Con motivo del primer aniversario de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) de Colombia con los Estados Unidos, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MCIT), a través de Proexport, hizo todo un despliegue publicitario sobre los supuestos logros y avances alcanzados a través del mismo. Se dijo que 187 nuevos productos llegaron por primera vez a los hogares estadounidenses, que 40 ciudades en 23 estados en los EEUU compraron por primera vez productos colombianos, que 775 empresas colombianas de 16 departamentos comenzaron a hacernegocios con Estados Unidos, de las cuales más de 600 corresponden al sector manufacturero e insumos, 92 a prendas de vestir y 81 a la agroindustria. Como si lo anterior fuera poco, según Proexport, ya se han identificado más de 3.500 nuevas oportunidades de negocios para empresas colombianas. 
Y, para cerrar con broche de oro tan fausto acontecimiento para el Gobierno, la Presidenta de Proexport María Claudia Lacouture, al finalizar la macrorueda de negocios en Miami en la que participaron 345 empresas colombianas, como parte de la fastuosa celebración, anunció que gracias a la misma se tenían expectativas de venta por valor de US $140 millones, producto de 4.439 citas comerciales. Así las cosas, el balance no podía ser más satisfactorio, por lo menos este fue el mensaje que quiso transmitir el Gobierno a través de la pirotecnia mediática, divulgando profusamente las bondades que se le atribuyen al TLC con EEUU. 
Recordemos que el Gobierno en su momento, en el afán de echarse al bolsillo a los incautos ciudadanos y salirle al paso a quienes cuestionamos el proceso de la negociación del TLC con los Estados Unidos y el tratado mismo, sobrevendió los beneficios que le depararía al país su suscripción y su posterior entrada en vigencia. Recordemos la apuesta esbozada por el DNP con el tratado bilateral de libre comercio con EEUU: este nos permitiríael acceso “privilegiado” al mercado más grande del mundo, habida cuenta que representa el 20% del PIB mundial y el 11% del comercio mundial. Al fin y al cabo sigue siendo nuestro principal socio comercial, con más del 35% de nuestro mercado externo. Se trataba de llegarle a 310 millones de consumidores con alto poder adquisitivo, como que posee un ingreso per cápita de US $46 mil. 
Se dijo, además, que gracias al TLC con EEUU la economía crecería entre 0.5 y 1.0 adicional del PIB de manera sostenida, los ingresos tributarios se incrementarían entre 0.6 y 0.8 puntos del PIB. La inversión extranjera directa (IED) proveniente de los Estados Unidos se catapultaría y la tasa de inversión de la economía en su conjunto se incrementaría en 2 puntos porcentuales. La tasa de desempleo también se reduciría por cuenta del TLC en cerca de 1 punto porcentual y se generarían 500 mil empleos en 5 años, al tiempo que la tasa de informalidad caería 2 puntos porcentuales. El Presidente Santos, con motivo de la ratificación del TLC por parte del Congreso de los EEUU, dijo, que “este es un gran paso y una excelente noticia para el empleo y la lucha contra la pobreza en el país”Ahora, tendremos que preguntarnos con el poeta Manrique qué fue de tanto galán, qué fue de tanto primor como trujeron?
En medio de la euforia, no hace mucho se hablaba de la “velocidad de crucero” de la economía, al punto que el Ministro de MCIT Sergio Diaz Granados se atrevió a vaticinar que la economía colombiana sería “la tercera economía latinoamericana en 2014”; sin embargo, según el más reciente cálculo del FMI, no sólo no se está acercando a dicha meta sino que en el 2012 se vió desbancada por la economía venezolana del cuarto lugar que venía ocupando y ahora es una economía de quinta.
                                     NACIÓN                                PIB (US $ Millones)
                                   1     Brasil                                       2´239.000
                                   2    México                                     1´170.000
                                   3    Argentina                                     525.460
                                   4    Venezuela                                    382.400
                                   5   Colombia                                     366.000
SE AGUÓ LA FIESTA
Pero los hechos son tozudos y a veces necios, impertinentes, hasta el punto que se pueden encargar de aguar la fiesta, por más animada que esta esté y este es el caso. En medio de toda la parafernalia propagandistica que los asesores de medios montaron como parte del libreto, los reportes del DANE respecto a los resultados que arroja el primer año de vigencia del TLC con EEUU le cayeron al Gobierno como un baldado de agua fría. 
El mayor crecimiento de la economía que se esperaba con la entrada en vigencia del TLC aún está por verse, empezando por que el año pasado no sólo no creció más sino que el crecimiento del PIB sufrió un bajonazo al pasar del 6.6% en 2011 al 4% en 2012. Y, lo que es peor, según el DANE el enfriamiento y la desaceleración del crecimiento de la economía se acentuó en el segundo semestre del año anterior. Ello fue lo que indujo tanto al Banco de la República como a Fedesarrollo a ajustar su proyección del crecimiento del PIB para este año situándola por debajo del 4%, mientras el Gobierno persiste en su previsión del 4.8%. Todo indica que el crecimiento del PIB en el primer trimestre de este año estará muy por debajo del crecimiento del PIB tanto con respecto al trimestre anterior como con relación al primer trimestre de 2012. Ello se colige del pésimo desempeño del sector industrial que tuvo en el mes de marzo su peor caida en los últimos 4 años, -11.5%, la peor desde abril de 2009 (-13.9%), cuando se estaba en el filo de la Gran crisis. El propio Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas adelantó su pronóstico para el primer trimestre de un 3%, muy por debajo del 4.7% del primer trimestre del año anterior. Para el Banco de la República estaría en un rango entre el 2% y el 3.5%.
Según la Muestra Mensual Manufacturera (MMM) del DANE, ya son 5 meses consecutivos de retroceso de la actividad industrial y 9 meses en negativo en el último año. Es más, en el primer trimestre de este año la producción industrial se desplomó 6.1% frente a un crecimiento para el mismo período del año pasado de 2%. Este panorama no puede ser más desolador, máxime cuando de los 48 sectores analizados por el DANE sólo 11 registraron incrementos en su producción, al tiempo que las ventas cayeron el 6.3% cuando un año atrás habían crecido el 2.9%. Es muy diciente lo que dice la ANDI: “los pedidos continúan disminuyendo y el clima para los negocios no muestra mejoría…con una tendencia decreciente de los empresarios que califican su situación como favorable”.
Tampoco se ha visto la mayor generación de empleo atribuible al TLC, cada día se vuelve más esquiva la meta de un solo dígito de la tasa de desempleo. Por el contrario, en marzo de 2013, el personal ocupado disminuyó 2.2% con respecto al mismo mes del año anterior; 31 de los 48 sectores analizados por el DANE registraron reducción en su nómina. Es más, en el acumulado del primer trimestre el personal ocupado por la industria manufacturera, sin incluir trilla de café, disminuyó 1.8% frente al mismo período de 2012. 30 de los 48 sectores examinados por el DANE en su Muestra Mensual Manufacturera disminuyeron la contratación de personal en el primer trimestre de este año. 
Desde luego que el entorno internacional ha sido adverso, pero no se nota el mayor dinamismo del crecimiento que se auguraba con el TLC. Se podrá decir en defensa del discurso oficial que la fiesta apenas empieza y que hay que esperar que se anime, que apenas nos estamos acoplando a esta nueva realidad. Pero allí tenemos el espejo de lo que ha pasado en México, que desde el 1º de Enero de 1994 México mantiene un TLC con EEUU (el NAFTA), sin embargo en la última década el crecimiento del PIB de México ha estado por debajo del promedio del crecimiento del PIB de Latinoamérica; es más, la economía mexicana creció más antes de la entrada en vigencia de su tratado con EEUU (promedio de crecimiento del PIB entre 1950 – 1980: 6.6%) que ahora (promedio del crecimiento del PIB en la última década: 2.6%). Entre otras cosas, la economía colombiana ha crecido más sin TLC con los EEUU que méxico con TLC. Concretamente, durante el denominado quinquenio virtuoso (2003 – 2007) fue el que menos creció en la región. De modo que no nos llamemos a engaños esperanzándonos en que las cosas serán diferentes hacia el futuro, el cual luce cada vez más incierto. 
LAS EXPORTACIONES EN PICADA
Y qué decir del comportamiento de las exportaciones a los EEUU. Entre el 15 de mayo de 2012 y el 31 de marzo de 2013 la facturación al mercado estadounidense  - sin las exportaciones de petróleo, dado que estas no tienen nada que ver con el TLC – ascendieron a US $6.004 millones, para un incremento de sólo el 3.3%. Entre tanto las importaciones crecieron el 14.6%. De ello ya estábamos advertidos, este resultado no debe sorprender, ya lo habíamos pronosticado desde la negociación misma del tratado. Varios estudios, entre ellos uno del Banco de la República (Toro y otros. 2010), habían puesto de manifiesto esta asimetría. El ex ministro Rudolf Hommes debe estar de plácemes, pues de acuerdo con su teoría “el mayor beneficio del comercio proviene de las importaciones y no de las exportaciones, como nos han acostumbrado a pensar equivocadamente los mercantilistas criollos”. 
Pues bien, este desequilibrio entre el ritmo exportador e importador se ha traducido en el hecho que  por primera vez desde 2007 se redujo, en lugar de aumentarse, el superávit comercial de Colombia con EEUU al pasar de US $8.991 millones en 2011 a US $8.527 millones en 2012. Ello contribuyó al incremento del déficit de la cuenta corriente de la Balanza de pagos, el cual se elevó el año pasado en un 20% hasta alcanzar la cifra de US $11.415 millones, un 3.1% del PIB. Según el ex ministro de Hacienda José Antonio Ocampo, de no ser por el efecto precio, que atenúa el impacto de la caída de las exportaciones, dicho déficit habría llegado al 10% del PIB (¡!). 
Para el primer trimestre de este año las exportaciones muestran un saldo en rojo, lo cual se ha traducido en que el superávit de la Balanca comercial se ha descolgado de US $2.145 millones el año pasado a US $508 millones este año. Se destaca por su notoriedad el hecho que el mayor desplome se da en la Balanza comercial con los EEUU cuyo superávit bajó de US $2.747 millones a US $900 millones, casi una tercera parte (¡!). Como lo afirma el Presidente de la Asociación Colombiana de Fabricantes de Autopartes (ACOLFA) Camilo Llinás, “Colombia ha tenido que redoblar sus esfuerzos de exportación a países sin acuerdo comercial para acopiar las divisas necesarias para enjugar el déficit con los países con los cuales sí tienen acuerdos comerciales”. El mundo al revés!
Según las cifras del DANE las ventas a EEUU en el primer trimestre de este año cayeron el 16.8%, lo cual representa 6.5 puntos porcentuales de 9.5% que disminuyeron las exportaciones totales. De ello ya estábamos advertidos, este resultado no debe sorprender, ya lo habíamos pronosticado desde la negociación misma del tratado. Varios estudios, entre ellos uno del Banco de la República (Toro y otros. 2010), habían puesto de manifiesto esta asimetría. La cifra de marzo resultó aterradora, las exportaciones sumaron US $4.567 millones, lo cual representó una caída con respecto al mismo mes del año anterior del 20%, apenas equiparable con los registros negativos que se observaron en julio de 2009, en momentos en que se atravesaba por el peor momento de la Gran crisis que se desató en los EEUU y que se irradió al resto del mundo. Y recordemos que para el año completo del 2012, las exportaciones a los EEUU en lugar de crecer cayeron el -2%. 
El Gobierno ha querido dorar la pildora desestimando este gran revés del sector externo de la economía, con el socorrido argumento de que todavía es demasiado pronto para evaluar los beneficios que se esperan del TLC con EEUU. El Ministro de  Comercio aduce que “los TLC no producen resultados instantáneos”; pero, eso no fue lo que se le dijo al país cuando se negociaba afanosamente dicho TLC y tampoco cuando se ratificó por ambas partes. Afirma, además, el Ministro que “la razón por la cual caen las exportaciones es estrictamente coyuntural y no debemos permitir un contagio de pesimismo”. Aduce como disculpa el Zar de los TLC y Coordinador del equipo colombiano que negoció este tratado Hernando José Gómez que “la debilidad de la economía de EEUU la ha llevado a moderar sus compras en el extranjero”. Por su parte la Presidenta de Proexport María Claudia Lacouture dice que “el TLC ha dado resultados en exportaciones no tradicionales”. Pero, lo que dicen las cifras es que las exportaciones no tradicionales disminuyeron en marzo de este año 9.5% con respecto al mismo mes del año anterior. 
En marzo particularmente las exportaciones de productos agrícolas, alimentos y bebidas cayeron -17.5%, las manufacturas -12.6% y hasta las exportaciones de la industria extractiva cayeron el - 23%. Además, entre las exportaciones de petróleo, carbón, oro, ferroniquel, café y banano suman más del 90% de las exportaciones, así es que los nuevos productos que están entrando ahora a los EEUU merced al TLC no dejan de ser irrelevantes, en la medida que no superan el 10% de nuestra oferta exportadora. 
Lo que pasa es que Colombia no tiene una oferta exportable que le permita aprovechar este y los demás TLC que se siguen firmando a la topa tolondra, a tontas y a locas. Lo reconoce el mismísimo Zar de los TLC Hernando José Gómez: “por primera vez, desde la crisis de los años 30, Colombia tiene más acceso a mercados internacionales que oferta exportable”. Las cifras son contundentes, según ANIF, “la relación exportaciones totales (bienes y servicios)/PIB es una de las más bajas de América Latina, pues permanece en niveles del 19% frente a la media del 33% de la región, similar a la de principios de los años 90, cuando empezamos a hablar de ´apertura comercial´…El valor total exportado per cápita (incluyendo bienes y servicios) tan sólo alcanzó los US $1.260 en 2011, bien por debajo de la media de América Latina (US $2.400)…o frente a nuestro habitual referente de Chile (US $4.800)”. Por ello, el Presidente de la República Juan Manuel Santos para festejar los supuestos logros alcanzados en el primer año de TLC con los EEUU salió con el cuento de que él soñaba “con ver los aguacates de los Montes de María en los supermercados de Miami y de todo EEUU”. Y para ser más contundente sobre la “diversificación” de nuestras exportaciones a los EEUU, destacó que gracias al TLC Colombia ahora está exportando a los EEUU, además de uchuvas, chirimoya, maracuyá morado y jugo de guanábana, jeans levantacola, trajes de bautizopara bebé, horóscopos, fotonovelas, tiras cómicas e historietas! 
UNA HISTORIA DE ÉXITO
Cada quien habla de la fiesta según como le va en ella, mientras de este lado sólo hubo lamentos de parte de los sectores productivos afectados por el TLC con los EEUU la contraparte no cabe de la dicha y no disimula su complacencia por los resultados positivos para ellos. Max Naucus, Presidente del Comité de Finanzas del Senado de EEUU, en entrevista con Caracol Radio se mostró exultante y no ahorró elogios para el TLC con Colombia, al que considera “una historia de éxito” para ellos, claro!. Y no es para menos, ya que según el Departamento de Comercio de EEUU “al celebrar un año de la ampliación del comercio entre EEUU y Colombia, las empresas, agricultores, ganaderos y trabajadores norteamericanos ya están teniendo tremendos beneficios gracias a la baja de aranceles logrados con el TLC”. Según sus propios registros, “entre mayo del 2012 y mayo del 2013 las exportaciones de bienes norteamericanos a Colombia llgaron a US $15.900 millones, con un crecimiento del 20% respecto del mismo período del año anterior”. 
No es de extrañar, entonces, lo que dice el Presidente de la ANDI Luis Carlos Villegas, que “más del 80% de las empresas han manifestado que se han visto fuertemente afectado por la competencia de las importaciones”.  Como lo afirma el Presidente de INEXMODA Carlos Eduardo Botero, para sobrevivir, “algunas firmas han compensado con importaciones, las cuales se han incrementado más de 200%”. Muchos empresarios nacionales han tenido que enfrenrase a la disyuntiva de plegarse y pasar de ser un reputado confeccionista  a exitoso comercializador de prendas de vestir importadas, como es el caso de Arturo Calle o cerrar su factoría y entrar en liquidación, como le tocó hacer al prestigioso hombre de empresa Hernando Trujillo, tras 48 años en el mercado. Y estamos hablando de dos marcas emblemáticas de la confección Made in Colombia. 
Tal vez el sector que ha llevado la peor parte, como era de prever, es el agropecuario, dada la avalancha  importadora. Si nos atenemos a las cifras del Departamento de Agricultura de EEUU, en el período comprendido entre junio de 2011 y marzo de 2012, cuando el TLC no estaba todavía vigente, las importaciones agrícolas desde los EEUU sumaron 1´042.914 toneladas, entre tanto entre junio de 2012 y marzo de 2013, con el TLC vigente, las importaciones se elevaron hasta las 1´770.970 toneladas, “lo que significa que con el Tratado las importaciones agrícolas aumentaron el 70%”. De acuerdo con las cifras del USTR, encargado del comercio exterior de los EEUU, que trae a colación el analista Mauricio Cabrera, “las exportaciones de soya ascendieron 467% hasta US $118.6 millones, productos lácteos crecieron 214% hasta US $24.7 millones, productos de cerdo 66% hasta US $45.2 millones”. Para concluir que “el potencial del comercio entre EEUU y Colombia es emocionante…El futuro de nuestra relación económica, construido sobre el TLC, es brillante” para ellos, logicamente. 
Según denuncias del Presidente de la Federación Nacional de Avicultores (FENAVI) Andrés Moncada, debido a la crisis por la que atraviesa la economía de los Estados Unidos se redujo el consumo de pechuga de pollo, que es tan apetecida en ese país y en cambio aumentó el de los cuartos traseros, que siempre han sido considerados como desperdicios. Hasta el 21 de marzo, según la DIAN, habían ingresado al país 227 toneladas de cuartos traseros, aproximadamente sin el pago de aranceles y aunque no se dispone de registros por parte de FENAVI de la importación de pechugas, lo que sí se sabe es que su precio está por debajo del producto nacional en más del 20%. Ello no se previó por parte de los negociadores y por ello aunque en el caso de los cuartos traseros se definieron los contingentes que pueden ingresar al país libre de arancel, ello no aplica en el caso de las pechugas, respecto a las cuales no hay ninguna restricción. Ello está poniendo en serios aprietos a la oferta doméstica. 
Recientemente la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU, la FDA, anunció dos nuevas regulaciones que entraron en vigencia en lo relativo a la aplicación de la Ley de Modernización de la Inocuidad de Alimentos (FSMA), la cual condiciona las importaciones a los EEUU. A través de la misma se imponen unos estándares de inocuidad supremamente exigentes a los productos agrícolas que ingresan a su territorio y extrema los controles preventivos para los alimentos de consumo humano. Además, se prevé que dicha Ley tendrá unas 50 regulaciones, de las cuales hasta el momento sólo se han expedido 4, las cuales están en proceso de consulta. Es bien sabido que estas restricciones sanitarias y fitosanitarias al comercio se convierten en la práctica en trabas para-arancelaria que obstruyen el libre acceso a sus mercados. Esta es la otra pata que le nace al cojo.
EL Ministro de agricultura Juan Camilo Restrepo solicitó recientemente a las autoridades norteamericanas, no imponer “talanqueras injustificadas” a las exportaciones nacionales de carne y lácteos. Le faltó rogar también por las frutas, hortalizas y pescados. Es bien sabido que ad portas de la firma del TLC, ante la renuencia de los gremios del sector agropecuario a acogerse a los términos de la negociación del mismo por considerar que era lesivo para el mismo, el Gobierno se comprometió en unas ayudas tendientes a apoyar a agricultores y ganaderos. Así nació el programa Agro Ingreso Seguro (AIS), el cual se tornó en el hijo bastardo del TLC merced a los escándolos que rodearon la asignación de sus recursos. Se trataba de esta manera de evitar que fueran arrasados por la apertura a los excedentes agrícolas y pecuarios estadounidenses, los cuales gozan de generosas ayudas y subsidios, los cuales se negaron a desmontar y que ahora buscan reforzar. Con tal fin cursa en el Congreso estadounidense un proyecto mediante el cual se destinarían con este propósito US $960.000 millones para los próximos 5 años (2014 – 2018); de esta manera los recursos de la Ley Farm Bill, según el secretario de Agricultura de EEUU Tom Vilsack, pasarían de US $50.000 millones anuales a la friolera de US $190.000 millones. Mientras tanto, los negociadores colombianos del TLC, de culiprontos, se apresuraron a desmontar las salvaguardas del sector agrícola y pecuario, tales como la el Sistema Andino de Franjas de Precios (SAFP), una normativa de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) con efecto vinculante para el país. 
LAS UVAS ESTÁN VERDES
Tenía toda la razón el ex ministro de Comercio Jorge Humberto Botero cuando advirtió en su debido momento, refiriéndose al TLC con EEUU, que “el acuerdo con EEUU abre oportunidades, pero no las asegura”. Bien ha dicho, una y otra vez, el experto Manuel José Cárdenas que “los tratados de libre comercio generan oportunidades de negocios, pero no los negocios… De nada nos servirá abrir mercados sino tenemos que exportar”. En ello coincide con el consultor Jorge Alberto Vásquez: “una cosa son los acuerdos comerciales y otra la posibilidad de aprovecharlos: Firmamos acuerdos, pero no contamos con producción para exportar, ni la generamos”. 
Como lo asegura el más reciente Informe del Consejo Privado de Competitividad, “el país sigue teniendo una canasta exportadora poco diversificada y de bajo nivel de sofisticación, al igual que la tenía hace 20 años, con el agravante de que se viene experimentando un boom minero-energético que viene deteriorando aún más los niveles de diversificación y sofisticación del aparato productivo…El país sigue produciendo lo mismo y de la misma manera como se hacía hace décadas”. A ello se viene a sumar la falta de competitividad de la producción nacional y aún más de las exportaciones por una combinación de factores entre los cuales se destacan la sobrevaluación de la tasa de cambio y la baja productividad.  
En cuanto a la tasa de cambio el Observatorio Económico, Financiero y Empresarial de la Escuela de Economía de la Universidad sergio Arboleda hizo un ejercicio interesante, para tratar de establecer el impacto de la revaluación en la competitividad del sector real de la economía. El mismo concluyó que “las empresas colombianas de los sectores transables (industria y agricultura) hubieran tenido que lograr incrementos en su productividad del 6% por año (¡!) para asimilar el efecto de la apreciación real del peso en los últimos cuatro años”. Y ello es imposible, dado que, según el Documento CONPES que sirvió de base al Plan de Impulso a la Producción y al Empleo (PIPE) la contribución sel sector industrial a la productividad total escasamente llega al 0.1%. Pudo establecer, además, el Observatorio que “mientras en el 2009 cada punto de apreciación real le quitaba un punto al crecimiento a la industria y al agro, para el 2012 ya son cinco y siete puntos de crecimiento que pierden los sectores transables por cada punto de apreciación real (a causa y en beneficio del boom minero – energético)”. Un claro ejemplo del aserto anterior es el caso de PROPAL, que acaba de despedir  450  trabajadores el mes  pasado, dado que la  revaluacion  hace que sea  mucho  mas economico  importar papel canadiense y chino que comprar el de  Propal.  
De ese tamaño es el daño que le está causando al resto de la economía la enfermedad holandesa, cuyo virus fue inoculado desde los años 90 y desde entonces no ha hecho más que mutar y ahora exacerbado por el recalentamiento de la locomotora minero – energética. Y hablando de productividad, la brecha entre los produtores nacionales en las distintas ramas con respecto a los productores estadounidenses es como para sentarse a llorar. No hay punto de comparación, estamos hablando de una productividad laboral relativa promedio del 23.8% con respecto a la de los EEUU, siendo los sectores agropecuario y el manufacturero  los más rezagados. Dicho de otra manera, aquello que le toma a los EEUU una hora en producirlo Colombia tarda cuatro horas!
Fuente: DANE, BEA y OIT
Pero, no es sólo la tasa de cambio la que afecta la competitividad, hay otros factores que afectan aún más la productividad y por ende a la competitividad, tales como el atraso de años en infraestructura y liogística. Incluso, según la ANDI, hay más empresas que se están viendo afectadas por la baja demanda y la falta de competencia en el mercado que por la tasa de cambio. De acuerdo con Doing Business, en Colombia es más costoso exportar e importar que en EEUU, América Latina y los países de la OECD, lo cual pone de manifiesto el atraso que acusa especialmente su infraestrutura y logística; ello es muy preocupante, sobre todo cuando se equipara con aquellos países con los cuales EEUU ha suscrito acuerdos de libre comercio similares al que suscribió con Colombia. Los costos en que incurre un exportador colombiano supera con creces aquellos en los que incurren sus homólogos en los 19 países con los cuales tiene EEUU TLC vigentes. Para ser más precisos, digamos que exportar desde Colombia es 4 veces más costoso y 3 veces más lento que hacerlo desde Singapur, país este que ocupa el primer lugar en el ranking de competitividad en comercio transfronterizo. 
Y lo más grave es que en lugar de mejorar Colombia empeora en este frente que es tan vital, “de acuerdo con los últimos resultados del Anuario Mundial de Competitividad que elabora el Institute for Management Development (IMD), Colombia continuó su caída al pasar del puesto 46 en 2011 al puesto 52 en 2012, entre 59 países. Lo mismo ocurrió con los resultados del Indicador Global de Competitividad del World Economic Forum (WEF), que indican un retroceso del país de la posición 68 en 2011 a la posición 69 en 2012, entre 144 países, alejándose, por tanto, de la meta de ser uno de los países más competitivos de la región”. Y ello ocurre porque el Estado no ha tomado conseriedad el compromiso de llevar a la práctica la Agenda Interna para la Productividad y Competitividad (AIPC), que sigue en los anaqueles oficiales. A ello se refiere el Consejo Privado de Competitividad, cuando advierte que “con o sin tratado con EEUU, si no hacíamos la tarea de arreglar la casa por dentro, no podríamos aprovechar el libre comercio”. Así de claro!
LAS VICEVERSAS DE LA IED
Otro de los beneficios atribuidos a los TLC por parte de sus apologistas es la mayor afluencia de inversión extranjera directa (IED) al país. Veamos cuál ha sido la real realidad. Lo primero que tenemos que decir es que en la última década América Latina se constituyó en el gran polo de atracción de la IED, orientada fundamentalmente a la extracción minera y a la explotación de hidrocarburos, estimulada por la expansión de los mercados de materias primas y la espiral alcista de sus precios. Aunque ha tenido sus altibajos, la tendencia de la IED ha sido de un incremento sostenido, aunque con una caida durante los años 2009 y 2010 debido al coletazo de la Gran crisis de la economía global originada en la crisis hipotecaria de los EEUU. En el año 2011 retomó la senda de su crecimiento hasta alcanzar el record en el 2012 con US 15.823 millones. 
Al cierre de 2012, según cifras de la CEPAL, la IED alcanzó su record en la región con US $173.361 millones, después de Perú y Chile Colombia fue el tercer mayor receptor, entre tanto en México, con NAFTA y todo, cayó el 35%. No obstante, en el último año ha bajado ostensiblemente el rítmo de crecimiento de la IED en Colombia; después de crecer casi el 100% entre 2010 y 2011, entre este y el 2012 el crecimiento fue muy discreto, de sólo el 17.8%. En cuanto a la IED proveniente de los EEUU, dicha inversión - sin incluir las inversiones en petróleo – pasó de US $400 millones en 2010 a US $507 millones en 2011 para caer posteriormente a US $472 millones en 2012. Esta tendencia se mantiene en el 2013, al corte del 27 de marzo ingresaron al país inversiones directas del orden de los US $3.837.2 millones, suma inferior a los US $4.210.2 millones correspondientes al acumulado el 31 de marzo de 2012, 8.85% menor. La IED que creció a dos dígitos en el primer trimestre del año pasado, este año lo hace a un solo dígito. 

Fuente: B de la R
El grueso de estas inversiones ha tenido como destino la actividad extractiva, sin que para ello se haya requerido incentivo alguno distinto que las fuerzas del mercado. Así como fueron innecesarias las gabelas que se le prodigaron al gran capital, so pretexto de estimular sus inversiones en el sector, curiosamente justo en el primer año de vigencia el TLC con EEUU se frena, básicamente debido a que el auge inusitado del sector minero – energético ha entrado en su cuarto menguante. Prueba de ello es que, como lo destaca el analista Luis Acevedo, “hubo una desaceleración de la llegada de flujos para el sector minero – energético, tanto a sí que en este período (I trimestre de 2013) este rubro sólo contribuyó con un 0.6% al crecimiento de la IED, mientras que en el mismo trimestre este sector aportó a la inversión foránea un 74%”. Entre enero y abril de este año la IED en hidrocarburos y minería bajó 2% con respecto al mismo período del año anterior. Ya se ha vuelto un lugar común hablar de la “resaca” tras el boom de las materias primas, el mismo que le sirvió a los países de América Latina para amortiguar el coletazo de los crisis externa. Nos estamos quedando en el peor de los mundos, como afirma el Director de Portafolio Ricardo Ávila, “sin el impulso de las mayores ventas de productos básicos y con una base productiva disminuida”, a consecuencia de la afectación de la industria y la agricultura, ambas en proceso de marchitamiento.

        


Y hablando de la afluencia de capitales al país se suele pasar por alto que este es un fenómeno de doble vía, porque al tiempo que se invierten en el país buena parte de los mismos repatrian después a sus casas matrices y la mayor parte de las utilidades obtenidas en el país van a recalar a esos mismos países. De acuerdo con los registros del Banco de la República al tiempo que se invirtieron en 2012 US $16.385 millones, el neto correspondiente a la remesa de utilidades fue de US $16.682, es decir que, como dicen los paisas, salió lo comido por lo servido. 

EL COSTO FISCAL DE LOS TLC
Otra arista de la problemática que plantean los acuerdos y tratados comerciales es el costo fiscal de los mismos, a consecuencia de los menores recaudos por concepto de aranceles, ya que estos se eliminan, en algunos casos en forma inmediata y en otros de manera gradual y progresiva. Según las cifras que maneja la Cámara de Comercio Colombo – Americana, los exportadores de los EEUU le pagan a Colombia US $22 cada segundo por concepto de aranceles, unos US $2 millones diarios. Pues bien, esto mismo es lo que deja de recaudar desde el momento mismo en que entró en vigor el TLC con la potencia del Norte. 
Cuando estábamos en el filo de la discusión sobre el TLC que se negociaba con EEUU advertíamos sobre el costo fiscal en que iba a incurrir el país por cuenta del mismo, lo cual iba a agudizar el déficit fiscal crónico que acusa la economía colombiana. Recordamos, además, lo que había pasado con la apertura atolondrada de 1991, cuando fue menester arbitrar los recursos para tapar el hueco fiscal causado por la desgravación arancelaria mediante una reforma tributaria. El entonces Director del DNP Santiago Montenegro juró y perjuró que “el TLC no empeora el tema fiscal. ..el acuerdo comercial mejorará las cuentas fiscales….El TLC mejora, no empeora las cuentas fiscales”. Luego lo secundaría Hernando José Gómez, Jefe del equipo negociador de dicho tratado por parte de Colombia. El, aunque reconocía que al eliminar los aranceles por importaciones el fisco dejaría de recibir US$330 millones anuales, conceptuó que “los menores ingresos no significan la necesidad de nuevos impuestos, puesto que el impacto del TLC será tan grande sobre la actividad económica que generará más trabajo, que implicará más consumo, más producción, pago de más IVA, retención en la fuente, renta”. Las aulagas fiscales serán mayores, habida consideración de la decisión que tomó el Gobierno Nacional mediante los decretos 4114 y 4115 de finales de 2010 de rebajar unilateralmente el arancel nominal del país de un promedio del 12.2% al 8.3%. Con sobrada razón la revista Forbes describió a Colombia recientemente como “nuevo paraiso del libre comercio”. 
ANIF por su parte estimó que “cuando quiera que entre a regir el TLC con los EEUU, ello representara un sacrificio fiscal del orden de los $645.000 millones en el primer ano, cifra equivalente al 0.2% del PIB, segun las propias cifras del Marco Fiscal de Mediano Plazo presentado (!Oh paradoja!) en el año 2006". Según las conclusiones a las que arribó un estudio de Planeación Nacional, “si la inversión en la economía colombiana creciera 10% o más (en términos reales) como resultado del acuerdo, el TLC se pagaría a sí mismo fiscalmente”. El DNP fue más lejos al considerar que “los ingresos tributarios se incrementarían entre 0.6% y 0.8% del PIB” por cuenta del TLC con los EEUU.  Pero, ya veremos cómo la realidad se aleja a leguas de este escenario hipotético. 
Pues bien, los recaudos por concepto de aranceles se resintieron y en el 2012 el recaudó bajó US $683.000 millones con respecto a 2011 y en los primeros cuatro meses de este año se captó $1 billón, $200 millardos menos que en igual período de 2012. El Presidente de ANALDEX Javier Díaz dio un parte de tranquilidad al señalar que “en relación con el costo fiscal de los TLC, me parece que la disminución de los ingresos fiscales por la eliminación de los aranceles se ve compensada por los mayores ingresos derivados del pago  del IVA asociado a las mayores importaciones”. Pero, la realidad es bien distinta y no respalda la afirmación de Javier Díaz. En el 2012 el recaudo por concepto de IVA externo apenas sí subió $482 millardos con respecto a 211, al pasar de  $12.500 millardos a $12.982 millardos, restarían más de $200 millardos para compensar el menor recaudo por concepto de aranceles. 
Y este desfase continúa en el presente año, ya que en los primeros cuatro meses de 2013 sólo se recaudó por concepto de IVA externo $3.1 billones, $100 millardos menos que en igual período de 2012. Es decir, que las cuentas no cuadran, allí sigue el hueco fiscal, que a la postre habrá de repercutir en mayores tributos para tratarlo de tapar. Si a este efecto sobre las finanzas públicas le sumamos la reducción del superávit de la Balanza comercial, repercutirá más temprano que tarde en la necesidad de un mayor endeudamiento como única forma de financiar el creciente déficit de la Cuenta corriente de la Balanza de pagos. La situación es tanto más preocupante si tenemos en cuanta que el superávit cambiario atribuible al sector de minas  e hidrocarburos casi no alcanza a absorber el déficit comercial del sel sector manufacturero. De ese tamaño es la crisis a la cual estamos abocados, vamos hacia el despeñadero con los ojos abiertos y parece que no nos damos cuenta. 
ALGUNAS REFLEXIONES
Es claro que el país se embarcó en los TLC sin preparación alguna y las consecuencias están a la vista; tanto que se ha cantaleteado por parte de analistas y expertos que lo que ellos ofrecen son sólo oportunidades y que para que estan se puedan aprovechar hay que estar preparados y seguimos en las mismas. Ya lo sabíamos, como lo afirma Marco llinás, Vicepresidente del Consejo Privado de Competitividad, “con o sin tratado con EEUU, si no hacíamos la tarea de arreglar la casa por dentro, no podríamos aprovechar el libre comercio”. La Agenda Interna para la Productividad y la Competitividad (AIPC) no se puede seguir aplazando por más tiempo si se pretende lograr la inserción exitosa de la economía nacional en la corrientes de comercio de la economía global. 
Como dijo a su paso por Bogotá, el Editor de The Economist para América Latina Michael Reid, Colombia “tiene que superar un gran rezago para alcanzar su potencial: la infraestructura…La columna vertebral de los países emergentes que mejores tasas de crecimiento tienen en el mundo han sido, en su gran mayoría, inversiones sólidas en carreteras, escuelas, aeropuertos, puertos, canales de acceso que conecten con mayor facilidad a todos los eslabones de la cadena productiva…El gobierno tiene gente aparentemente capaz, tiene buenos proyectos, hay bancos y empresas interesadas en financiarlos, eppure, non si muove”. Más claro no canta un gallo!
En segundo término, hay que partir de la premisa que “el crecimiento económico es un resultado endógeno del sistema económico y no el resultado de fuerzas externas” (Romer & Lucas, 1994); la teoría de las exportaciones como motor del crecimiento está revaluada. Es obvio de toda obviedad que no es dable esperar que crezcan las exportaciones del país y al mismo tiempo registrar la pérdida de participación en el PIB de los sectores manufacturero y agropecuario, con el agravante de que no sólo no crecen debido a su raquitismo, sino que, como ha pasado con la industria que lleva ya un año en terreno negativo. Esta es una de las verdades de perogrullo: no se le puede pedir peras al olmo. Según los datos de la Muestra Mensual Manufacturera del DANE entre abril de 2012 y marzo de 2013 la industria retrocedió 1.9%; sólo 13 de los 48 renglones considerados continúan en terreno positivo y de estos 4 mantienen crecimientos por debajo del 1%.  Para que estos sectores salgan del letargo no bastan los paños de agua tibia, los emplastos que, como el PIPE, no pasan de ser lenitivos, que sólo sirven para prolongar la agonía. El problema es estructural y las medidas a tomar para reactivar la economía deben tener ese mismo carácter. 
Como lo afirma el ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes, refiriéndose al paquete de medidas cortoplacistas del PIPE, “las medidas anunciadas pueden aliviar problemas como el de la revaluación o el del costo del crédito, pero no es un plan de transformación estructural ni de impulso del sector industrial. Este y el agropecuario seguirán perdiendo participación en el producto y el empleo, dando lugar a un auge inusitado del ramo servicios y del empleo informal”. Bien ha dicho el analista Ricardo Chica: “ningún país se ha desarrollado sin industrializarse y ningún país se ha industrializado sin una política industrial activa…Existe abundante evidencia histórica y econométrica en el sentido que no da lo mismo - en términos de externalidades para la economía – exportar bienes primarios que integrarse a las cadenas globales de valor y a los sistemas de producción internacionalmente integrados”.
Como lo sugiere el más reciente Informe del Consejo Privado de Competitividad, “la reciente literatura de desarrollo y la evidencia empírica sugieren que son los países que se adentran en procesos de cambio estructural, o de transformación productiva –es decir, que están constantemente cambiando la fisonomía de sus aparatos productivos– los que logran tener mayores niveles de crecimiento sostenidos en el tiempo”. Y su Vicepresidente Marco Llinás es categórico al afirmar que Los países con mayor diversificación del aparato productivo son los que más crecen y en eso Colombia tiene aún un espacio para trabajar. La logística…no sirve de nada tener buena infraestructura si no se hace buen uso de ella”. Y para terminar, digamos con el Consejo Privado de Competitividad que “infortunadamente, la teoría y la evidencia empírica sugieren que este proceso de sofisticar lo que se produce y de pasar a producir nuevos bienes y servicios –o de transformación productiva– no se da de forma espontánea, en la medida en que existen numerosas distorsiones y cuellos de botella que lo limitan”. Ojalá las autoridades económicas tomen nota de estas observaciones, así muchas de ellas se salgan del cartabón del fracasado y desprestigiado modelo económico neoliberal. Lo demás es pura y simple contumasia. 

Bogotá, mayo 23 de 2013
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