Aug 22, 2017 Last Updated 9:08 PM, Aug 22, 2017

EL MAESTRO

Categoría: La Guajira
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“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”

José Martí

Para José Ingenieros el Intelectual no es sólo aquel que necesita de los libros, sino aquel a quien una sola idea, por elemental que sea, ordena y compromete la vida. Este es el caso del Profesor José Consuegra Higgins, nacido en 1926 en Isabel López, Corregimiento del Municipio de Sabanalarga (Atlántico) y quien después de una larga y fructífera trayectoria, llena de méritos y realizaciones, acaba de entregar su Alma al Señor. Su consagración al estudio, a la investigación y a la docencia de la economía, lo llevaron a hacer aportes importantísimos y de gran valor a esta disciplina del conocimiento, con una gran proyección no sólo en Colombia sino a nivel latinoamericano, en donde tuvo un gran reconocimiento. 
El Profesor Consuegra fue un discípulo aventajado del gran pensador Antonio García, su profesor y militó con él en la causa socialista; marxistas ambos, eran considerados en los años 60 ovejas descarriadas por parte del establecimiento. Pero ambos, como economistas heterodoxos que eran, fueron forjando una nueva Escuela de pensamiento económico en Colombia, unida a la corriente que aupó desde la CEPAL Raúl Prebish, la misma que promovió la industrialización y el desarrollo endógeno de la economía latinoamericana a través de políticas de protección de la industria incipiente y la diversificación de las exportaciones. El Profesor Consuegra hizo causa común con connotados exponentes del pensamiento económico latinoamericano de la época de la talla de Celso Furtado, Oswaldo Sunkel y Alonso Aguilar. Fue entonces cuando se gestó en nuestra región el primer destello de un Modelo propio, ya que al decir de nuestro laureado García Márquez, no obstante que “nuestra virtud mayor es la creatividad, sin embargo no hemos hecho más que vivir de doctrinas recalentadas”. 
Podríamos decir, sin hipérboles, que Consuegra Higgins fue para Colombia lo que Furtado para Brasil; por lo demás, ambos incursionaron con suerte varia en la administración pública, Consuegra se inició en su dilatada carrera profesional como Consejero de Planificación en el gobierno de Guillermo León Valencia y Furtado se desempeñó como Ministro de Planificación de Brasil. Consuegra fue, además, Concejal de Barranquilla, Representante a la Cámara y Senador de la República. Fue decano de la facultad de economía tanto de la Universidad de Cartagena como de la Universidad del Atlántico. Fue, además, Rector de este claustro, del cual fue defenestrado por sus ideas de avanzada y por osar, según registros de la prensa de la época, concederle títulos Honoris causa a personalidades de la cultura y de las letras, editar libros con ideas perniciosas y lo que era “peor” permitir que profesores de la institución se “distrajeran” dictando conferencias en el exterior. 
Pero, siendo que lo suyo era la academia, esta fue la ocasión propicia para fundar su propia Universidad, la Simón Bolívar (USB), en 1972, la cual regentó hasta hace muy poco, cuando Anita Bolívar, su inseparable cónyuge y sus hijos José, Ignacio y Ana tomaron la posta para proseguir en la procelosa empresa de formar profesionales íntegros e integrales. Y a través de la USB le dio un renovado impulso a la revista  Desarrollo Indoamericano que fundó en 1966 y circula desde entonces a lo largo y ancho de América Latina. También desde allí se comprometió en la colosal empresa de publicar una Antología del pensamiento económico y social de América Latina, la obra más completa, en la cual se compendia la contribución de los más prestigiosos exponentes del pensamiento económico de la región. 
Fue, además, el Profesor Consuegra un autor prolífico, sus obras siguen siendo textos de obligada consulta para quienes quieran adentrarse en los vericuetos de esa ciencia abstrusa e inexacta, que Thomas Carlyle catalogó como lúgubre, como lo es la economía. Él fue el Maestro de maestros y con su sensible fallecimiento deja un gran vacío en la Academia Colombiana de Ciencias Económicas (ACCE) de la cual, además de ser uno de sus fundadores, era Miembro de Número y sus pares lo vamos a extrañar mucho. Se nos fue el Maestro, pero nos deja al sinnúmero de sus discípulos sus valiosas enseñanzas, la primera de ellas la coherencia y la firmeza en las convicciones. Él, como buen Keynesiano, era consciente, como todos los mortales, que a largo plazo todos estaremos muertos, esa es la ley de la vida, qué le vamos a hacer.

Miami, diciembre 28 de 2013


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