Jun 29, 2017 Last Updated 5:33 PM, Jun 27, 2017

¡DICHO Y HECHO!

Categoría: La Guajira
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Algo insólito acaba de ocurrirle al departamento de La guajira. La noticia de que el gobierno nacional le retira el respaldo financiero , ha dejado a más de uno de una sola pieza. Y no es para menos, porque cómo puede entenderse que a estas alturas, después que embarcaron a la administración anterior en la vacaloca de un crédito por US $90 millones dizque para financiar la “revolución del agua”, ahora, a las últimas de cambio, le van salir con que no le pueden dar la garantía para contraerlo.

Cómo así, acaso la firma del crédito con el Banco Mundial (BIRF 7434 – CO) en Washington con la presencia del Vicepresidente Francisco Santos, el Ministro de AVDT, Juan Lozano y el ex gobernador José Luis Gonzalez el 16 de abril de 2007 fue sólo una pantomima? Se podrá retrotraer lo actuado hasta ahora, desandando el camino de su tortuoso trámite, renunciando al crédito supuestamente aprobado y firmado por las partes? Es bien sabido que ni el Vicepresidente ni el gobernador podían contraer tal compromiso sin contar con la garantía de la Nación y si esta había sido dada por el Ministerio de Hacienda, mediante Documento CONPES 3034 de 28 de junio de 2006 puede este, dos años después, retirarla sin vísperas? Las razones que asisten al señor Ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, para tomar tan extraña como incompresible decisión tiene más preguntas que respuestas.


Es de anotar que la iniciativa de contratar este crédito en dólares, pignorando las regalías, fue de la Nación y no del departamento, pues afanaba más el velón que el dueño de la olla. Al departamento no le dieron la posibilidad de explorar otras alternativas para financiar el programa tendiente a resolver la ya inveterada y aberrante carencia de agua potable que padecen sus pobladores. Es más, ni siquiera repararon en el hecho de que La guajira al momento de iniciar su trámite no contaba con la viabilidad fiscal para asumir el crédito. Así lo hicimos ver oportunamente, en abril 7 de 2005 , al advertir que dado el incumplimiento reiterado por parte del departamento de los límites impuestos al gasto en la Ley 617 de 2000 , de saneamiento fiscal, la misma le impedía contraer créditos, tampoco podía recibir garantía de la nación para los mismos y, lo que es peor, ni siquiera podía recibir asignaciones de recursos provenientes del presupuesto nacional . Por ello, fuimos categóricos al afirmar que “los primeros pasos a dar son los del saneamiento fiscal que hemos propuesto” ; desafortunadamente, esta tarea no se hizo y tanto el desgreño como el desbarajuste fiscal continuaron, con las consecuencias que ahora tenemos que deplorar.


Ante la negativa de la nueva administración departamental, presidida por el ingeniero Jorge Pérez Bernier, de seguir avante con el mentado crédito, por considerarlo innecesario, inconveniente y oneroso, el gobierno nacional accedió a su reestructuración. Pero, luego, este se retracta y plantea que el crédito está ad portas de su desembolso y por consiguiente ya es irreversible, ante lo cual al gobernador no le tocó más que resignarse a honrar el compromiso ya contraído. Ahora, con el reversazo que acaba de dar el Ministro de Hacienda, el departamento queda virtualmente colgado de la brocha y patidifuso. No hay derecho a tanta improvisación; son tres años perdidos, sin que se vislumbre la solución de la problemática del agua potable en La guajira, mientras esta se acentúa e impacta con mayor rudeza a la población. En tales circunstancias, me atrevo a insistir nuevamente, esta vez como salida de emergencia para desempantanar el Plan de agua departamental, que se recurra al anticipo de regalías por parte de la Nación para su financiación, tal como lo propusimos desde un primer momento y lo planteó el Presidente Uribe para conjurar el conato de asonada en la Jagua de Ibirico, Cesar, en demanda del preciado líquido, sin perjuicio del aporte de la Nación, que no se puede desentender del problema, porque a ella también le incumbe. No más dilaciones, no más mamadera de gallo, pues la paciencia de un pueblo también se agota. 

Bogotá, junio 8 de 2008
www.amylkaracosta.net


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