Oct 23, 2017 Last Updated 12:53 PM, Oct 9, 2017

NOVENTA AÑOS DE LA LIGA COSTEÑA

Categoría: La Guajira
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La región Caribe no fue ajena a las tensiones entre las tendencias centralistas y federalistas del siglo XIX; por el contrario, aunque con alguna intermitencia, históricamente, la lucha en pos de la integración y la autonomía regional ha sido la constante.

El año 1874 se constituyó en uno de los primeros hitos de esta larga marcha; en respuesta a la discriminación y el ninguneo del que era objeto la región Caribe y su dirigencia por parte del gobierno central, se constituyó por aquellas calendas la Sociedad de Representantes Costeños por parte de un grupo de 16 congresistas de los estados de Bolivar, Magdalena y Panamá.

Este 18 de enero es memorable, pues en esta fecha justamente se cumplen 90 años desde que el ex ministro de Hacienda, Tomás Suri Salcedo, instaló en Barranquilla la asamblea constitutiva de la Liga Costeña. La iniciativa de crearla partió de los periódicos de la región y fue secundada por connotados dirigentes políticos, cívicos y gremiales del Magdalena grande, de la Sabana de Bolivar y el Atlántico, que vieron en ella la más fiel expresión del descontento y la inconformidad crecientes en la región, producto del agobiante centralismo. Como nos lo recuerda el historiador Eduardo Posada Carbó, decisiones tomadas por el gobierno central como ¨destinar fondos provenientes del impuesto de canalización – un tributo del río – para invertirlos en el Ferrocarril del Tolima provocaron la ira regional¨ y exacerbaron los antagonismos entre la región y el centro.

EL MEMORIAL DE LA LIGA COSTEÑA
El Memorial enviado por el Presidente de la Liga, el ex ministro y ex senador Manuel Dávila Flórez, al Presidente de la Cámara de Representantes, Luis A. Mario Ariza, calendado el 14 de agosto de 1919, condensa los aspectos esenciales del reclamo de la región Caribe al gobierno central. Se destacan entre ellos el establecimiento de un ente autónomo para el manejo del Río Grande de la Magdalena y el impulso de las obras necesarias que garantizaran su navegabilidad, así como del Canal del Dique y los caños que conectan al río con la Ciénaga Grande y el mejoramiento de los puertos sobre el Caribe. Era evidente que el interior del país, después de haberse servido del Río Magdalena en la primera fase de su proceso de industrialización, le había dado la espalda y lo abandonaron a su propia suerte. Igualmente se demandaba del gobierno central la desgravación arancelaria de las importaciones de harina y trigo, reversar la medida tomada por Núñez en 1885 de nacionalización de las salinas marítimas y otro justo objetivo: una reforma constitucional tendiente a aumentar la representación de la región en el Congreso de la República. Ya dos ministros del Caribe, el propio Manuel Dávila y Simón Bossa, habían renunciado a sus carteras por sus desavenencias con las medidas que favorecían a los molineros de Bogotá que, como lo denunció Restrepo Plata, estaban “organizados en trust acaparador y formidable” , en detrimento de los molineros de la Costa.

EL AUTONOMISMO NO ES SEPARATISMO
La noticia de la creación de la Liga costeña cayó como un baldado de agua fría a los heliotropos de la política bogotana, que abrigaban temores de que se estuviera incubando allí un proyecto separatista, dado el espíritu díscolo y levantisco de los cuales había dado muestras la región desde los albores de la independencia. Aunque no faltaron quienes como el ex alcalde Vicente Noguera Carbonell asumieron posiciones más radicales y llegaron incluso a enarbolar la bandera de la ¨república independiente del Caribe¨, la Liga nunca tuvo ese alcance ni esas intenciones, su tónica fue más bien conciliadora. Como acota Eduardo Posada Carbó “La Liga se declaró patriótica y progresista, expresó que respetaría las ‘autoridades legítimamente constituidas’, tras manifestar que sus intereses estaban por encima de las luchas de partido” . No pasaba de ser ¨una expresión de poder regional¨ ; nada más, pero tampoco nada menos. Pese a ello, el síndrome de la separación de Panamá surtió sus efectos; mientras la prensa capitalina se alarmaba por la eclosión de este brote autonomista al que tildaba de secesionista, el Presidente Marco Fidel Suárez se apresuró a empacar maletas y viajó intempestivamente a Barranquilla para tratar de conjurarlo. Su visita, la primera que hacía a esta región, sirvió de galvanizador de la lucha emprendida por la Liga, que se hizo sentir y escuchar y logró atraer la atención del gobierno central, el cual atendió aunque a medias varias de sus reivindicaciones.

Desafortunadamente las elecciones presidenciales de 1922 dieron al traste con la Liga Costeña, que sucumbió a los intereses banderizos. La desbandada no se hizo esperar, sus principales líderes se alistaron al lado de la candidatura liberal de Benjamín Herrera o de la conservadora de Pedro Nel Ospina y la división se tornó irreversible, cuando en la unidad estaba su fuerza. En 1934 se dio un frustrado intento de revivir la Liga mediante la creación de la Asamblea Interdepartamental de la Costa, la cual se dio cita en Cartagena, pero una vez más el entusiasmo fue pasajero y su existencia efímera. Posteriormente, con la constitución de CORELCA en 1967, la aspiración presidencial de Evaristo Sourdís y la creación del Sistema Integrado de Planificación Urbana y Regional (SIPUR) en 1975, se le dio otro envión a esta gesta en procura de la integración y la autonomía regional.

LA VIGENCIA DE SUS OBJETIVOS
Estos antecedentes sentaron las bases para los desarrollos ulteriores, los cuales se concretaron en la Ley 76 de 1985 a través de la cual se creó la región de planificación regional, más conocida como CORPES, el reconocimiento por parte de la Constituyente de 1991 que Colombia es un país de regiones y además la autonomía de las mismas . Desde entonces las regiones se pueden constituir en entidades territoriales , algo que no era viable mientras estuvo en vigencia la Constitución de 1886. Ello fue posible gracias a la iniciativa y al impulso dado por parte de la representación de la región Caribe colombiana en dicha Constituyente: Eduardo Verano, Juan B. Fernández, Carlos Rodado Noriega y el infaltable maestro Fals Borda, ilustre e ilustrado intelectual, comprometido como el que más con esta causa. Y no es casual que la misma hubiera partido de la representación del Caribe colombiano, habida cuenta del liderazgo que desde siempre ha asumido esta región, de cuya identidad como tal nadie duda , en el pulso incesante con el absorbente centralismo con la mira puesta en la materialización de este anhelo largamente aplazado cuando no escamoteado . Podemos concluir diciendo que los objetivos planteados por la Liga Costeña siguen vigentes y la región debe superar la intermitencia de esta lucha y perseverar en ella para poder coronarla con éxito. Hoy, más que nunca, el Caribe quiere dejar de ser alfil sin albedrío del centralismo bogotano, para enrutarse por la senda del progreso y del desarrollo social. Como diría Sourdis: es ahora o nunca!
Bogotá, enero 18 de 2009
www.amylkaracosta.net


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