Nov 19, 2019 Last Updated 4:09 PM, Oct 28, 2019

GUAJIRA TIERRA DE PROMISIÓN

Categoría: 1999
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Se requiere de una buena dosis de optimismo, para sobreponerse a las grandes tribulaciones, que golpean inmisericordemente a nuestro país. Son muchos y muy graves los problemas que lo asedian; estamos en medio de una verdadera encrucijada, merced a lo que, con tanta propiedad, diagnosticaban nuestros abuelos, como una complicación de males. Entre estos, no es el menor, las afugias financieras, que acusan los Departamentos y Municipios del país, apenas equiparables con las que afronta la nación, pues si en Bogotá llueve, en la provincia nada que escampa. Más de veinte Departamentos del país, han declarado cesación de pagos, ante la incapacidad de responderles a sus acreedores, en muchos Departamentos y Municipios, no alcanzan los ingresos corrientes ni siquiera para cubrir la nómina. Pero, como según Murphy, las cosas que andan mal, siempre son susceptibles de que empeoren, el panorama que se cierne sobre las finanzas territoriales no es nada halagador. Según lo que ha trascendido, de los compromisos adquiridos por el Gobierno con el Fondo monetario internacional, no solamente no habrá recursos para inversión pública, en el presupuesto del Gobierno central, el año entrante, si no, que se pretende recortarle las transferencias a los Municipios y Departamentos. Es decir, que la situación la pintan calva, hacia el futuro; vamos de castaño a obscuro.

SE NOS APARECIÓ LA VIRGEN

En medio de este panorama tan desolador y cuando las buenas noticias son cada vez más escasas en nuestro país, se le anuncia a la Guajira la inminencia, de un flujo importante de recursos, provenientes de la venta de CARBOCOL. El Gobierno tiene premura de vender su participación en el Cerrejón Norte, explicable por su afán de arbitrar recursos para financiar su presupuesto y quizá esta circunstancia, no contribuya a que dicha negociación sea la optima, para los intereses del país, amén de que las circunstancias de distinto orden del país y en el exterior, no son las mas atractivas para la inversión y los inversionistas extranjeros; entonces, ante el hecho cumplido, de qué sirve que el perro le ladre a la luna? Esperamos, eso sí, que dicha negociación estén presididas por el celo, el tino y la transparencia, que el país demanda. Pero, no olvidemos, que esos recursos que se habrán de recibir, será por una sola vez, pues no se puede pretender comer carne y seguir tomando leche de la misma vaca. Consciente de ello y del sabio consejo del pensador venezolano Arturo Uslar Pietry, de sembrar las regalías, fue que, mirando el futuro con anticipación, introdujimos el artículo 23 de la Ley 226/95 y el artículo 40 de la Ley 334/96, estipulando, perentoriamente, la obligación por parte del Gobierno central de invertir en la Guajira, en obras de desarrollo social, el 10% del valor de la venta de su participación en la Asociación Intercor-Carbocol. Enhorabuena, está un Guajiro al frente de la empresa CARBOCOL, Dr.Nelson Amaya,para que él pueda velar por que no se le birlen a la Guajira tales recursos, que pueden sobrepasar, según algunos estimativos, los $50 mil millones. A este respecto, tuvimos oportunidad de alertar a la Guajira y a los guajiros, en febrero pasado, en Anás maí, para que no nos fuera a tomar por sorpresa esta avalancha de recursos.

NO SOMOS NUEVOS RICOS

Debemos precavernos muy bien, para que a estos recursos, se les de el mejor uso y destinación. Debemos pensar en grande. No se pueden dilapidar en naderías intrascendentes; se deben canalizar dichos recursos con un criterio futurista y no festinarlos en obras faraónicas, de dudosa utilidad y prelación. Debemos pensar, en cambio, en la sustentabilidad de nuestro desarrollo, que no lo garantiza la cantidad de metros lineales de pavimento o de tubería enterrada. El estudio de competitividad de la Guajira, auspiciado por el IFI y la Consejería para la Costa, de la Presidencia de la República, llegó a una conclusión incontrastable, en el sentido de que la mayor debilidad, la principal vulnerabilidad del desarrollo de la Guajira, está en la impreparación y falta de calificación del recurso humano. El último informe del Plan de las Naciones unidas para el desarrollo (PNUD), al determinar el índice de desarrollo humano para Colombia, es categórico en destacar que la gran brecha, cada vez mayor, entre desarrollo y subdesarrollo, entre ricos y pobres, está en el nivel de capacitación, por que es ésta la que determina el acceso a las oportunidades. Por lo tanto, yo exhorto a la clase política y a toda la dirigencia cívica y gremial, para hacer un solo frente, en procura de que estos importantes recursos se inviertan, fundamentalmente, en el recurso humano, para que podamos tener un desarrollo sustentable. Para ello, tenemos que mejorar el nivel académico de colegios y universidades, capacitando a los capacitadores; extender la red de internet a todos los Municipios del Departamento; continuar avante con el proyecto que concebimos y al que le gestionamos unos recursos importantísimos y que ya está en vía de ejecución, de la gran biblioteca virtual de la Guajira, para que funcione en red con las bibliotecas municipales y conectada con la Luis Angel Arango de Bogotá. 
Es la oportunidad de rescatar y fortalecer la Universidad de la Guajira, tan venida a menos, claro está, despolitizándola y sometiéndola a una severa reestructuración, que debe empezar, por su liposucción, para que tenga mas músculo que grasa en su administración. No estamos hablando de una especie de realidad virtual; se trata de realidades que están ahora a nuestro alcance, siempre y cuando exista la voluntad política y no seamos inferiores al reto del siglo XXI, del que no debemos esperar nada, como lo sentenció García Márquez, al exhortar a la juventud “es el siglo XXI el que lo espera todo de ustedes. Un siglo que no viene hecho de fábrica, si no lísto para ser forjado por ustedes, a nuestra imagen y semejanza y que solo será tan glorioso, como ustedes sean capaces de imaginarlo”. Entonces, manos a la obra, que el futuro nos pertenece.


Madrid, Agosto 2 de 1999


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