Nov 17, 2019 Last Updated 4:09 PM, Oct 28, 2019

SEGURIDAD Y EFICIENCIA ENERGÉTICA

Categoría: Energía
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Colombia cuenta con un Sistema energético sólido y robusto, garantizando la confiabilidad y firmeza en la prestación del servicio de energía a sus usuarios en forma “eficiente, con calidad, continuidad, adaptabilidad, neutralidad, solidaridad y equidad”, como lo prescribe la Ley eléctrica  y, lo que es más importante, firmeza. Y esto es fundamental, puesto que de lo contrario la no disponibilidad del servicio de energía o la intermitencia en su prestación se convertiría en un freno del crecimiento de la economía. No se puede afirmar que el país está sobreinstalado en su capacidad de generación, pero sí cuenta con cierta holgura, habida consideración de que la misma supera los 14.500 megavatios, más que suficiente para soportar la demanda pico que puede llegar a superar los 9.000 megavatios. Ello ha sido posible gracias a que contamos con un marco legal y regulatorio excepcional, que se ha convertido en un referente para la región y el mundo por su eficaz funcionamiento.

Ello le ha merecido el reconocimiento de los organismos internacionales y de entidades tan serias como el Foro Económico Mundial (FEM). Según este último, Colombia ocupa el puesto 63 entre 148 países observados, por encima de Chile que ocupa el 65º lugar, Perú el 73º  y México el 81º. Y si hablamos del Índice Global de desempeño de la Arquitectura Energética 2014 del mismo FEM, en él ocupa el 7º lugar entre 124 países evaluados. A este reconocimiento se suma el de World Energy Council, el cual en su más reciente Informe ubica a Colombia en el 5º lugar entre 129 países en seguridad energética. Es claro que estos resultados no nos pueden llevar a caer en la autocomplacencia y más bien nos deben servir de acicate para seguir fortaleciendo y posicionando el sistema energético colombiano, catalogado con razón como de Clase mundial.

La expansión del parque de generación continúa, destacándose los proyectos en curso de Hidroituango, Hidrosogamoso, Quimbo y Gecelca, los cuales sumados añadirán 3.656 megavatios más. Ello ha jugado un papel de la mayor importancia el cargo por confiabilidad, merced al cual se ha hecho posible el emprendimiento y el cierre financiero de tales proyectos. En simultánea, para garantizar que la entrada en operación de tales proyectos cuente con las redes suficientes para evacuar la energía generada y con el propósito de reducir las restricciones en el Sistema Nacional de Transmisión, se están subastando 14 proyectos de redes eléctricas, los cuales contribuirán a su fortalecimiento. 

La fortaleza y el vigor de la arquitectura institucional se han puesto a prueba a lo largo de los 20 años transcurridos desde que fue expedida la Ley eléctrica y la Ley de servicios públicos ; Colombia desde entonces no ha vuelto a sufrir los rigores de un racionamiento del servicio eléctrico, como el que motivó la expedición de estas leyes. El síndrome del Apagón de los años 1992-1993 ha sido un factor determinante para que la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) haya tomado decisiones tendientes a blindar el sistema contra eventuales contingencias, siendo la mayor de ellas situaciones de hidrología crítica que pudiera poner en riesgo el abastecimiento de la energía. 

LA PLANTA REGASIFICADORA

Primero fue el cargo por confiabilidad que le reconoce a los desarrolladores de los proyectos de generación un ingreso remunerado que los incentiva hasta hacerlos viables, el cual opera como un seguro, en el entendido que la energía más costosa es aquella de la que no se dispone justo en el momento que se requiere. Ahora se ha dado otro paso al darle una señal a los generadores térmicos para que estos se motivaran a respaldar sus obligaciones de Energía en Firme del cargo por confiabilidad con base en gas importado. Ello con el objeto de impedir que en situaciones de máxima exigencia al parque de generación térmico este tuviera que apelar a los combustibles líquidos, mucho más costosos y contaminantes que el gas natural, para poder operar.  

Con tal fin expidió la Resolución 062 de 2013, mediante la cual se estableció la metodología para el ingreso regulado para quien instalara una planta regasificadora para posibilitar la importación de gas natural en el evento que así lo requieran las termoeléctricas que operan en el Caribe colombiano. Por su parte el Grupo Térmico (Termobarranquilla, Tebsa, Termocandelaria y Zona Franca Celsia S. A) procedió a adelantar una convocatoria abierta para seleccionar al desarrollador del Proyecto, el cual resultó ser la Sociedad Portuaria El Cayao. A renglón seguido, a través de la Resolución 022 de 2014, la CREG confirmó la asignación del ingreso regulado previsto en la Resolución anterior. 

La planta regasificadora viene a constituirse como en especie de un reaseguro a través del cual se busca espantar el fantasma del racionamiento y de paso conjurar el riesgo de tener que apelar a los combustibles líquidos en momentos de máxima exigencia a las centrales térmicas de generación. El beneficio para el consumidor final y para el país es doble, pues al tiempo que evita un eventual racionamiento contribuirá a reducir los costos de generación y su impacto en la tarifa. Según se ha podido establecer la demanda se ahorrará aproximadamente $28 por kilovatio-hora en sobrecostos evitados por generación “forzada”, de seguridad, con diesel en los años entre los años 2016 y 2017 (del orden de entre el 5% y el 7% de la factura de energía eléctrica para los usuarios residenciales, para un total por año de US$980 millones). El beneficio se extiende en los siguientes 8 años en un promedio de $10 por kilovatio-hora (del orden del 3% del total de la tarifa para los usuarios residenciales y un total de US $400 millones, aproximadamente). Y no es para menos, dado que en contraste con el sobrecosto en que se incurrirá al consumir el gas importado es de $1.40 por kilovatio-hora, si en su lugar se consumiera combustibles líquidos el sobrecosto sería de $20 por kilovatio-hora, 15 veces más (¡!). Salta a la vista, entonces, el beneficio para el consumidor final. 

Ahora bien, el ingreso regulado anual garantizado a la Sociedad Portuaria El Cayao será del orden de los US $40 millones anuales durante 10 años contados a partir de diciembre de 2015 cuando entraría en funcionamiento la planta regasificadora. Este proyecto además de justificado es muy rentable para el país toda vez que en un solo año, por la vía de los costos evitados, del orden de los US $612 millones anuales, se estaría recuperando la inversión, para un alto saldo neto a favor de los usuarios.  Sobre todo si tenemos en cuenta que de los US $400 millones que deberá invertir el desarrolador privado del proyecto sólo se reconocerá el 50% de dicho monto, a prorata a lo largo de sus primeros diez años de operación. La planta regasificadora tendrá una capacidad de 348 millones de piés cúbicos diarios, equivalente a la producción de Cusiana y Cupiagua sumadas.

Huelga decir que al contar con el respaldo de la planta regasificadora, las reservas probadas y posibles de gas natural que superan las 7 terapiés cúbicos, más el enorme potencial que se tiene de gas metano asociado a los mantos de carbón (CBM), amén de la mayor disponibilidad de gas licuado de petróleo (GLP) cuya producción saltará de 27.000 barriles/mes a más de 40.000 barriles/mes, se puede decir que Colombia se está blindando frente a la eventualidad de cualquier contingencia para garantizar no sólo el abastecimiento de la demanda de energía en el mercado doméstico sino con miras a la exportación de excedentes. En últimas ello habrá de redundar en una mayor competitividad del país de cara a los tratados internacionales que se vienen suscribiendo por parte del país. 

 

Medellín, abril 16 de 2014

 


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