Sep 22, 2019 Last Updated 4:26 PM, Sep 16, 2019

ALERTA NARANJA

Categoría: Energía
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En medio de la crispación y de la hiperestesia colectiva que embarga a la opinión pública colombiana por la confluencia de distintos factores que la agobian e intranquilizan, pasó por desapercibido el anuncio de Roberto Bocca, Director de Industria y miembro del Comité ejecutivo del Foro Económico Mundial.

Según este, el Informe Global Energy Architecture Perfomance Index Report 2016 (EAPI), el Sistema energético colombiano ocupa el octavo lugar entre 126 países con los que se comparó. 

Al destacar la calidad de su arquitectura y su desempeño, manifestó que “el sistema energético colombiano es bastante fuerte y a pesar del Fenómeno de El Niño el país va muy bien. La imagen que yo tengo del sistema energético colombiano es como la de un Ferrari, qué es muy bueno y que debe seguir preparándose, ir a pits y seguir evolucionando” . 

Ello, visto a la luz de la coyuntura actual puede sonar paradójico, pero no lo es y explicaremos por qué. Colombia cuenta con una matriz energética ampliamente diversificada y con un Sistema eléctrico robusto, vigoroso y una regulación que, con sus altibajos, ha garantizado al sector una enorme estabilidad jurídica. Gracias a la Ley eléctrica  y a la Ley de servicios públicos , que son siameses y que han constituido la piedra miliar en la que descansa dicha arquitectura, se han podido sortear con éxito varios de los ya recurrentes fenómenos de El Niño (1992/1993, 1997/1998, 2005 y 2009/2010) que la han puesto a prueba. 

Después de la amarga experiencia de los 14 meses de racionamiento entre los años 1992 y 1993 Colombia no ha vuelto a tener algo parecido, por que el Sistema Interconectado Nacional (SIN) cuenta con una holgura en capacidad instalada para servir la demanda nacional . Para enero de este año se disponía de una capacidad efectiva neta de potencia del orden de los 16.410 MW, más que suficiente para cubrir la demanda máxima de potencia que es de 9.826 MW. En este sentido podemos afirmar que contamos con una base de generación como para que el país disponga de la confiabilidad y firmeza para la prestación del servicio, el cual, según lo dispone la misma Ley eléctrica debe tener cuatro características básicas: la eficiencia, la continuidad, la calidad, además de la equidad. 

 

 

 

Cabe, entonces, preguntarse qué está pasando, pues esta vez el fenómeno de El Niño ha puesto en calzas prietas al SIN y por su cuenta nos ha empezado a rondar el fantasma del racionamiento eléctrico. El diagnóstico de la actual situación que hizo el Contralor General Edgardo Maya Villazón no puede ser más patético: “la combinación de factores tales como el fenómeno de El Niño, la escasez de gas natural, la situación financiera de las empresas y el estrés operativo conforman hoy un escenario de riesgo que debe atenuarse con el fin de evitar un desabastecimiento eléctrico” . 

Para ponernos en contexto empecemos por decir que, como ya quedó claro los riesgos inmanentes a la coyuntura actual nada tienen que ver con la capacidad instalada de generación, en la medida que tanto las empresas generadoras estatales como las privadas han respondido positivamente a las señales regulatorias, lo que ha hecho posible que los planes de expansión eléctrica se han desarrollado sin mayores tropiezos. Tanto es así que durante los años anteriores Colombia ha sido un exportador neto de energía hacia los países vecinos y se apresta a ejecutar uno de los más ambiciosos proyectos, largamente aplazado, como es el de la interconexión con Panamá, justamente para venderle parte de nuestros excedentes de energía eléctrica. Además, empresas como EPM e ISA se cuentan entre las pocas multilatinas que tiene Colombia para mostrar. Entonces, energía es lo que tenemos, sólo que un 70% de esa capacidad es de origen hídrico y un 24% de origen térmico y este es precisamente su talón de Aquiles. 

 

LA TORMENTA PERFECTA

 

En efecto, este Niño ha sido más terrible que todos los anteriores, incluido el de 1997/1998 que hasta ahora había sido el más intenso y extenso de todos, según el IDEAM, lo cual obligó a exigir a fondo al parque térmico de generación. Y esta vez, a diferencia de los eventos anteriores, en donde contaron con una holgura en la disponibilidad y oferta de gas, ahora se enfrentan los generadores térmicos con la escasez del mismo y ahí fue Troya . La escasez del gas natural se constituyó en el detonante de la crisis del sector, porque ello provocó un alza inusitada de los precios de la molécula de gas y a los generadores que no alcanzaron a cerrar contratos para el suministro del mismo les tocó apelar a los combustibles líquidos para operar sus plantas, mucho más costosos y que además las somete a un mayor desgaste. 

 

           

          Fuente: IDEAM

 

La participación de la oferta de energía hídrica y térmica que normalmente era de 70%  y 30%, respectivamente, de los 190 GWHD, que es la demanda máxima, ahora ha llegado hasta el 50% y 50%. Pero, para llegar a esta composición de la energía generada debía contarse con la disponibilidad de las térmicas, que son las que le sirven de respaldo al sistema. Esta vez, a diferencia de lo que sucedió en 1992, el parque térmico estaba disponible, en condiciones de operar, sólo que el “precio de escasez”, que es el que se les paga por kilovatio, no se compadecía con los altos costos de su generación. Las empresas propietarias de las plantas térmicas estuvieron a punto de apagarlas, alegando que estaban incurriendo en enormes pérdidas, situación esta que fue sorteada temporalmente por el Ministro de Minas y Energía Tomás González revisando el “precio de escasez” y asumiendo entre el Estado, vía subsidios a la demanda y los usuarios, mediante un alza tarifaria, parte de dichas pérdidas .  

A ese propósito se suscitó la controversia en torno al famoso “cargo por confiabilidad”, que se asumía como un seguro a todo riesgo ante la eventualidad de un desabastecimiento de energía. El debate estuvo mal planteado, porque dicho “seguro” tiene un alcance limitado, cual es el de garantizar la llamada “oferta de energía firme” (OEF), de tal suerte que esta esté disponible en el momento que sea requerida para su despacho. Nada más, pero tampoco nada menos . Estaba por establecerse si las empresas que reciben esa remuneración, que pagan los usuarios como si fuera una “prima” en sus facturas se invirtieron para tal propósito o si por el contrario se desviaron a otros fines. Ello lo tendrá que establecer la Contraloría General de la República y la propia Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), que es quien se lo asigna. En cuanto a la disponibilidad, hasta ahora todas las plantas térmicas que han sido requeridas para que entren a suplir generación hídrica, para guardar agua en los embalses para enfrentar los meses venideros de mayor sequía, han respondido, incluidas las unidades de Termocandelaria, que fueron intervenidas por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos. Es decir, que el “cargo por confiabilidad”, con todos sus bemoles, ha cumplido su cometido. 

Hasta mediados de febrero de este año no había muchos motivos para preocuparse, pues el nivel de los embalses era aceptable y el funcionamiento del SIN era relativamente normal y no se avizoraban mayores riesgos en el horizonte. Pero, como en La perrilla de Marroquín, “es flaca sobremanera toda humana previsión, pues en más de una ocasión sale lo que no se espera”. La primera alarma que se encendió fue con motivo de la  conflagración que se presentó el 15 de febrero en el túnel de acceso a la Casa de máquinas de la central hidroeléctrica de Guatapé, que terminó afectando toda la cadena que forma con las hidroeléctricas de San Carlos, Playas y Jaguas, aguas abajo de la represa del Peñol, que representa el 30% de las reservas hídricas del país, de la que se alimentan todas ellas. Días después, para el 22 de febrero, dicho embalse estaba en el 57%, al tiempo que el nivel promedio  del agregado de los embalses a nivel nacional estaba en el 45.54%, que podía considerarse como óptimo. Pero 5 días después, el 27 de febrero este último baja abruptamente hasta situarse en el 30.49% (¡!), al descontarse Guatapé.  

Ante el peligro de un deslastre, que provocara un efecto dominó, sacando del sistema una serie de circuitos en cascada, ello obliga a encender todas las centrales térmicas de generación y que estas operen a su máxima capacidad, para tratar de suplir la energía que se perdió en este siniestro, aproximadamente el 5% de la demanda nacional. Pero ello no era suficiente, por ello el Ministro Tomás González dispuso rápidamente importar energía desde el Ecuador, al cual veníamos vendiéndole hasta 5 GWH y con quien el país tiene una integración energética a través del SINEA. Se han venido importando entre 3 y 4 GW y la capacidad máxima de transporte a través de la red de interconexión es de 7 GW, los cuales se espera recibir hacia mediados de este mes de marzo. Pero, como la Ley de Murphy reza que todo aquello que anda mal es susceptible de empeorar; pues sí, en momentos en que el Grupo Celsia se disponía a darle el mantenimiento programado a una de sus unidades en Termoflores, con capacidad de 160 MW de potencia, se presentó una avería en una de sus turbinas que la tendrá por fuera del sistema por lo menos tres semanas, restándole 5.5 GWHD al SIN y poniéndolo en jaque.  

ESTAMOS EN EL FILO DE LA NAVAJA

El hasta entonces Gerente General de XM, filial de ISA y operadora del SIN, Alejandro Camargo, dijo refiriéndose al daño de Guatapé que “estamos muy atentos a que EPM diga cuándo va a funcionar de nuevo la hidroeléctrica. Con ese dato, o nos preocupamos más o tenemos un respiro” . Pues el respiro no llegó, porque según EPM sólo en mayo entrarán las primeras dos unidades de 8 y toca esperar hasta el mes de septiembre para que las 8 unidades estén todas en operación. María Noemí Arboleda, quien lo relevó en el cargo no pudo ser más categórica al referirse al riesgo inminente de un racionamiento del servicio de energía debido al nivel crítico de los embalses, sobre todo ahora que el ritmo de desembalse es mayor, superando el rango normal que oscila entre el 0.4% y el 0.5% diario. Dijo ella que “cuando decimos las reservas están al límite, es porque ya no tenemos margen de maniobra…Yo sí soy más pesimista, porque tengo la responsabilidad de atender toda la demanda del país y dar las señales correctas…Esos riesgos se deben advertir. La verdad es que podemos parecer muy extremos, pero es que eso puede pasar” . Ella no descarta esa posibilidad, porque se prevé que el nivel de los embalses puede caer hasta el anémico 18% a finales de abril . 

Es que, además, estamos hablando de un país en donde en concepto del experto Abraham Korman “un poco mas del 50% de las represas se vacía en menos de un mes, por lo que estas se pueden considerar realmente de filo de agua y solo una tiene capacidad de regulación cercana a un año” . Por ello, no es de extrañar que ante las dudas María Noemí se reafirma en su cautela y previsión, advirtiendo que “el riesgo existe, no nos hemos echado para atrás, los escenarios siguen mostrando que podemos tener problemas de potencia en algunos días. Si no empieza a llover rápidamente, podría ser en abril o finales de marzo, vislumbramos que podría haber algunas situaciones puntuales, pero serían situaciones sobre todo en la demanda máxima, donde hay mayor exigencia, de 6 a 9 de la noche” . En ello se apoya el Contralor Maya para afirmar que “Colombia se encuentra a tan sólo 130 megavatios de un déficit de potencia que podría derivar en cortes de energía” . Ángela Montoya, Presidenta de ACOLGEN no se queda atrás y sentencia que “si los colombianos no entendemos que de seis a nueve de la noche hay que ahorrar se van a presentar problemas de potencia” . Lo mismo, con otras palabras, sostiene su émulo, Alejandro Castañeda, Director ejecutivo de ANDEG: “se puede presentar riesgo de racionamiento en algunas zonas. Es cada vez más complejo operar el sistema y la región que queda más expuesta con esta situación es la Costa Caribe al igual que Antioquia” . Es más, según XM existe una alta probabilidad de cortes de energía entre la última semana de este mes y la primera del mes de mayo. 

El propio Ministro Tomás González admite que “el incendio en la planta de Guatapé y el daño en la turbina de termoflores en la parte más crítica de este Niño tan duro nos dejan al límite…El sistema está muy apretado…Los daños de las plantas…ha puesto el sistema al límite” . Y en el límite estamos, en el máximo grado de estrés y de exposición del SIN, con una gran vulnerabilidad, en donde cualquier falla, de la que no se está exento, puede provocar el temido racionamiento. Siempre se ha dicho que el optimista es el que ve el vaso medio lleno y el pesimista quien lo ve medio vacío; pero, para nosotros los economistas, lo que importa no es si el vaso está lleno o vacío, lo importante es saber si el vaso se está llenando o se está vaciando y lo que está claro es que los embalses se están es vaciando. Razón suficiente para encender todas las alarmas y proceder en consecuencia. Según Ángela Montoya, “el sistema quedó sin margen de maniobra ante cualquier evento”  y “para ello hay que estar preparados…un estornudo nos mata” .  Por lo demás, las térmicas, además de no estar diseñadas para operar de manera continua, tienen forzosamente que entrar a mantenimientos programados, a riesgo de perder la garantía del seguro, tanto más en cuanto que las que operan con combustibles líquidos tienen un mayor desgaste. Y, según Alejandro Castañeda, están en cola para mantenimientos: Termotasajero II – 160 MW, TEPSA – 160 MW, Cartagena I – 70 MW y Guajira II -160 MW. 

A AHORRAR Y HACER UN USO EFICIENTE DE LA ENERGÍA

Lo ha dicho el propio Ministro Tomás González, “ahorrar es indispensable para que no haya cortes” . Y añadió que “se depende del ahorro de cada uno de los colombianos. La mejor manera de garantizar que no vaya a haber problemas de suministro de energía es ser muy conscientes en el ahorro y reducir el consumo de energía” . Lo dice claramente María Noemí, “si la demanda no reacciona sino hacia arriba, entonces vamos a quedar desprotegidos totalmente” . Y ello es lo que ha venido ocurriendo. Desafortunadamente los llamados del Ministro al ahorro voluntario han caído en el vacío, no han encontrado eco; la respuesta a su exhortación para que se ahorrara el 5% del consumo de energía fue el incremento del 5.4% de la demanda en diciembre, el 5.7% en enero y el 4.5% en febrero. Por ello, hemos considerado que se deben tomar medidas drásticas y contundentes, las que, además de forzar el ahorro en el consumo induzcan a hacer un uso más eficiente de la energía. Al fin y al cabo, como lo sostiene Federico Chopin, “toda dificultad eludida se convierte más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo”. 

De allí mis propuestas: la primera de ellas consiste en adelantar en una hora las manecillas del reloj, con el fin de utilizar más tiempo la energía solar, con lo cual se ahorraría energía eléctrica, como ya se hizo en 1992, lográndose un ahorro de 3.600 GW, equivalentes a 20 días de consumo actual, aproximadamente. Pero, además del ahorro propiamente dicho, se logra de esta manera sensibilizar a los usuarios, de modo que estos se persuadan de que estamos ante una emergencia de la que no son ajenos. Otra propuesta es la de la tarifa – horaria, de modo que se establezca una tarifa diferencial, con el fin de inducir al usuario, especialmente al sector productivo, a desplazar su mayor consumo a las horas “valle”, que es cuando se genera la energía de menor costo, descongestionando de esta manera el consumo en horas “pico”, que es cuando se genera la energía más costosa y cuando más expuestos estamos a un eventual racionamiento. Esto no es nada nuevo, ya en 1997 la estableció la CREG a través de la Resolución 099, pero inexplicablemente fue descartada en 2008 por la misma CREG mediante la Resolución 097. Y revivió recientemente esta alternativa con el estudio que contrató el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con la firma especializada ECSIM, como una de sus 30 recomendaciones para reducir los costos de la energía a la industria. 

Pero, también es importante contemplar otras iniciativas, además de la del Ministro de incentivar “el ahorro voluntario por parte de los usuarios” , entre ellas el facilitar que los autogeneradores y cogeneradores, que poseen 548.9 MW de potencia instalados, puedan comercializar sus excedentes de energía a través del Sistema Interconectado Nacional (SIN). Desafortunadamente la CREG ha malogrado esta gran oportunidad con la expedición de una Resolución que reglamenta la Ley 1715 de 2014 que lo contempla, haciéndola nugatoria en su aplicación. También debe contemplarse la posibilidad de que grandes consumidores como ECOPETROL, Pacific Rubiales, entre otros, se desconecten del SIN y autogeneren, liberando de esta manera cantidades de energía para suministrársela al resto de usuarios. Y, pensando en el mediano plazo, conviene promover la energía prepago que con tanto éxito ha establecido EPM de Medellín en su mercado, logrando mejorar el recaudo y reducir el tamaño de la cartera, sobre todo la cartera mala. Así como se recargan los minutos del celular, ahora los usuarios de EPM tienen la opción de recargar la energía que consumen, generando de esta manera una disciplina de ahorro del consumo y uso más eficiente de la energía. 

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