Jul 18, 2019 Last Updated 1:08 PM, Dec 15, 2018

LA GUAJIRA CINCUENTENARIA

Categoría: La Guajira
Visto: 358 times

Arriba el Departamento de La guajira a los cincuenta años de su creación como tal; hasta entonces había sido Intendencia y hacía parte del Magdalena grande, el cual terminó de desintegrarse dos años después cuando se creó el Departamento del Cesar, segregándose del mismo. Durante el período del Presidente Guillermo León Valencia (1962 – 1966) proliferaron los nuevos departamentos, llegándose a hablar de una “departamentalitis”. En dicho lapso se desintegró también el Viejo Caldas, dando nacimiento a otros dos departamentos, Risaralda y Quindío. 

Nuestro Departamento es la muestra perfecta de la caracterización que hace la Constitución Política de nuestro país: es biodiverso, con la singularidad de contar con todos los pisos térmicos y está habitado por una multiplicidad de etnias aborígenes (42% de su población y 30% de la población indígena de Colombia), entre las cuales predomina la Wayüu, amén de afrodescendientes, descendientes de inmigrantes árabes y con un gran mestizaje. Y su ubicación geográfica no puede ser más envidiable, enclavada en el Caribe, es la región más septentrional de Colombia y constituye la esquina oceánica de Suramérica. Dotada, además, por la naturaleza de una gran riqueza en recursos naturales no renovables, tan variados como abundantes, gracias a la cual se le reconoce como la principal despensa minero-energética con que cuenta el país. 

Pero, también es cierto que La guajira es una región rica habitada por gente pobre, ello salta a la vista cuando constatamos que sus indicadores en necesidades básicas insatisfechas, pobreza, analfabetismo y desigualdad son de los más altos de la región Caribe, la cual a su vez acusa los más altos niveles entre las regiones de Colombia. Esto es aberrante y se explica en gran medida por los desajustes sociales tan protuberantes en el país, producto del desarrollo desigual a que ha estado expuesto Colombia y que dan lugar a unas enormes brechas interregionales e intrarregionales . A este propósito, es muy diciente que siendo Latinoamérica la primera en el mundo en alcanzar como región las Metas del Milenio, Colombia, cuando estamos a pocos meses para vencerse el plazo para alcanzarlas, no lo ha logrado, particularmente en lo que hace relación a “las desigualdades territoriales y poblacionales” .

Uno de los hechos que ha suscitado mayor controversia y cuestionamientos es el relativo al alto grado de desnutrición que agobia a la población infantil en La guajira y los decesos por causas asociadas a la misma. Resulta patético el hecho de que “en 2005, la región Atlántica desplazó a la región Pacífica como el lugar geográfico con mayor presencia de desnutrición infantil; especialmente preocupante es la situación de niños residentes en La guajira en términos de baja estatura y bajo peso para su edad” . En un estudio realizado por Karina Acosta Ordóñez para el Banco de la República se pudo establecer que La guajira en la región Caribe y el Vaupés en la región amazónica tienen alrededor de una tercera parte de niños en edad escolar que sufren de desnutrición . Pero, además, se pudo verificar que cuando se excluye a la población indígena “los niveles de desnutrición se reducen en algo más del 50%” , lo cual pone de manifiesto que es este el segmento poblacional más afectado por esta lacra social. Esta situación es intolerable y amerita correctivos prontos y eficaces para evitar males mayores. 

 

ESPERANZA Y FRUSTRACIÓN

 

Cuando La guajira se erigió como Departamento su economía era mucho más precaria de lo que es hoy, sólo vivia del comercio y de un incipiente desarrollo agrícola, ambos ciclicos y de espaldas al mar; su histórica cercanía a la cuenca del Caribe apenas sí le permitieron establecer unos débiles lazos de relación comercial. Sus moradores hasta entonces sólo vivían de bonanza en bonanza, que ha sido la nota predominante del decurso de su economía: primero fue la bonanza del contrabando, después la del algodón y en los años 70 la bonanza marimbera, que tantos estragos causó y tantas secuelas dejó. Fue una verdadera pesadilla la que vivió nuestro Departamento por cuenta de los antivalores que se incubaron por cuenta del dinero fácil y corruptor. 

Primero fue el gas y luego el carbón, cuyas mayores reservas probadas en el país se encontraban en La guajira, los dos renglones que empezaron a tener prominencia en su actividad económica y a ganar participación en el PIB del Departamento hasta representar el 59.7%. El Departamento pasó a ser junto con el Departamento del Cesar el mayor productor de carbón con destino a la exportación y de contera el mayor productor de gas. Muchas fueron las expectativas que se generaron en la región por estos nuevos desarrollos y se fincaron las esperanzas de salir del atraso secular a partir de los mismos. Varias fueron las iniciativas que se plantearon en su momento tendientes a externalizar sus beneficios a partir de encadenamientos productivos que permitieran incorporarle un valor agregado a nuestras materias primas, pero todo fue en vano. La falta de una política industrial en Colombia y la consiguiente falta de apoyo del Gobierno nacional malograron tales inciativas. El Complejo industrial de Palomino y la Planta siderúrgica a instalarse en La guajira terminaron en frustración y desencanto. Nos tuvimos que contentar y resignar con recibir las regalías que se generaran a partir de la extracción del recurso natural no renovable y su venta en bruto. Y ello, hasta que en el 2011 se le dio al Gobierno y al Congreso de la República por cambiarnos las reglas y de recibir en promedio el 74% de ellas este año sólo se recibe el 10% de las mismas, con el agravante que el precio – base de su liquidación se desplomó. Ello ha abocado al Departamento a una situación de virtual inviabilidad fiscal. 

 

Otra de las graves falencias que acusa el Departamento, que ha frenado su desarrollo y afecta enormemente su bienestar social es la escasez del agua potable y la baja cobertura del servicio de acueducto y alcantarillado. La situación que exhibe La guajira en este frente no se compadece con los multimillonarios recursos, tanto del Departamento como de la Nación, que han sido asignados (¿invertidos?) para superarlas. Diez años después de contraido el crédito impuesto desde el Gobierno central de US $90 millones con el Banco Mundial, dizque para financiar la “revolución del agua potable” en La guajira , es mayor el peso del lastre de las vigencias futuras para servir la deuda que cuanto ha contribuido a solucionar esta problemática. Que el centro histórico de Riohacha cuente con el servicio de agua potable las 24 horas es un buen comienzo, a ello contribuimos desde el Ministerio de Minas, Energía e Hidrocarburos con nuestro granito de arena, contando además para ello con el apoyo del Ministro de Vivienda Luis Felipe Henao. 

Lo mismo podemos decir con respecto al servicio de energía eléctrica: La guajira, al igual que el resto de la región Caribe ha venido padeciendo por la pésima calidad de la prestación de dicho servicio, tan esencial para su desarrollo. Ello, no obstante que cuenta con una capacidad instalada de generación que sobrepasa los 400 MW de potencia en Termoguajira (Mingueo); que dispone, además, de una moderna subestación de energía eléctrica en Cuestecitas - interconectada con la Subestación Raúl Leoni en Venezuela – y con una capacidad de 242 MW. La razón fundamental es clara y así lo pudimos establecer a partir de un estudio que contraté como Ministro del ramo: existe un rezago histórico de las inversiones que han debido hacerse en su momento en subestaciones, en compesadores, en transformadores y en redes y no se hicieron. A ello se debe la gran vulnerabilidad del Sistema eléctrico en la región Caribe que opera Electricaribe. A nuestro raudo paso por el Ministerio alcanzamos a poner en marcha un Plan de choque, anticipando la ejecución de muchas de esas obras, las cuales están todas adjudicadas y contratadas, por valor de US $692.9 millones, que entrarán en funcionamiento próximamente, dándole al Sistema mayor firmeza y confiabilidad. 

 

¿Y DE LAS REGALÍAS QUÉ?

 

Pero, a todas esas cabe preguntarse qué se hicieron los ingentes recursos que se recibieron por cuenta de las regalías del carbón, el gas y también de la sal. Muchos se preguntan y con razón, cómo es posible que La guajira aún esté en semejante postración económica y social, con tantas carencias y precariedades después de haber recibido en los últimos 25 años algo así como US $1.461 millones.

Hemos sido particularmente críticos sobre el manejo ineficaz e ineficiente que se le han dado a los recursos provenientes de las regalías, he hecho denuncias públicas concretas sobre el desgreño administrativo y los desmanes de los cuales han sido objeto . No obstante el codirector del Banco de la República Adolfo Meisel Roca, un investigador serio y ponderado, luego de hacer un análisis riguroso sobre la realidad de La guajira, llegó a la siguiente conclusión: “la magnitud del rezago de La Guajira, antes de la era de la minería, era tan grande que aun si las regalías se hubieran invertido en forma eficiente y con cero corrupción, éstas no eran suficientemente grandes como para cerrar esa brecha” . Y acota, además que “los habitantes de este territorio han sido excluidos durante décadas del desarrollo nacional, en buena medida por que la mayoría son indígenas que han defendido su identidad cultural en un medio que les ha sido hostil  en los últimos 500 años” . Ello, ni más faltaba, no exime de responsabilidad a la dirigencia de nuestro Departamento, pues no pocos de quienes han hecho parte de ella no han estado a la altura de sus responsabilidades.

 

LA GUAJIRA SÍ TIENE FUTURO

 

En medio de esta crisis en la que se debate el Departamento resulta alentador registrar avances importantes en varios de los frentes que son fundamentales para su desarrollo económico y social. Excepción hecha del tramo La Florida – Cuestecitas, en estado deplorable, se ha mejorado sustancialmente la malla vial del Departamento, lo cual se debe en gran medida al paso del ex ministro guajiro Jorge Juan Bendeck por la cartera de Obras Públicas y Transporte. Mientras tanto, seguimos impulsando y promoviendo la vía de la Integración La Florida – Distracción, tan importante como es para remontar la competitividad de La guajira desde el último lugar en el que está a una posición más decorosa. Este mes se darán a conocer los resultados de la consultoría que contrató FONADE para el diseño y estructuración de la Alianza Público – Privada (APP) para la ejecución de la segunda fase de la Represa del Ranchería. Y mientras esta se concreta, hemos considerado de la mayor importancia avanzar con el Distrito de riego de San Juan del Cesar como una victoria temprana del mismo. Recientemente se dio al servicio Puerto Brisa, que es mucho más que un puerto de regular calado, de 66 pies, pues cuenta con una amplia Zona franca que podrá albergar importantes proyectos industriales. 

Además de contar con el único parque de generación eólica de energía, con capacidad de 19.5 MW, hay varios proyectos en camino, de mucha mayor envergadura que este, liderados por EPM de Medellín e ISAGEN. Con la expedición de la Ley 1715 de 2014 que promueve las energías renovables se les ha dado un gran impulso. Gracias a Dios, cuando estuvo a punto de ser liquidada, pudimos rescatar a SAMA, empresa esta que explota las Salinas de Manaure y ahora su operador, la empresa Big Group Salinas Colombia, está a cargo de las inversiones requeridas para su modernización y optimización, al tiempo que planea desarrollar encadenamientos productivos que le den valor agregado a la sal. 

Es digno de destacar también el aporte que ha venido haciendo El Cerrejón en los últimos años a través de sus fundaciones, en ejercicio de su responsabilidad social: se han venido promoviendo por parte de la empresa importantes proyectos productivos encaminados a la diversificación de la base productiva del Departamento. Sobresalen entre ellos el Hotel Waya de 4 estrellas, cuya inversión ascendió a los 26 mil millones de pesos y cuenta con la certificación Leed (Leadership in Energy and Environmental Design), concedida por el Consejo de la Construcción Sostenible de los Estados Unidos. El mismo está ubicado en la cabecera municipal del municipio de Albania y anejo al mismo se contará con un Museo antropológico que tendrá la Titanovoa como la mayor sensación y atracción de turistas de todo el mundo.  A partir del Hotel y el Museo se está consolidando un circuito turístico que llevará los visitantes hasta los demás atractivos con los que cuenta La guajira, entre ellos el que acaba de abrirse recientemente, La Ruta de Gabo, en Riohacha. De otra parte, viene en camino el montaje de la planta para reciclar caucho y plásticos. Importante, también, el piloto que viene adelantándose para el cultivo de papa en La guajira, con apoyo y tecnología israelí. Y cómo no relievar también cuanto viene haciéndose, con el antropólogo Otto Vergara a la cabeza, por nuestra población indígena, apoyándolos para que vuelvan por sus costumbres de los cultivos de pancoger para mejorar su dieta alimenticia y garantizar su subsistencia.  Y qué decir del apoyo que han encontrado en la Fundación Cerrejón las artesanas y las artesanías Wayüu, que han terminado por imponerse por su originalidad, belleza y colorido sin igual en todo Colombia y hasta allende de nuestras fronteras patrias. 

Hay, entonces, motivos para ser optimistas y confiar en que La guajira se sobrepondrá a sus dificultades, empleando todas las buenas energías de todos los buenos hijos de esta tierra. Para ello se han preparado y se están preparando las nuevas generaciones de relevo, contando ya con excelentes profesionales, destacados en sus disciplinas y con amplio reconocimiento. Por lo demás, la Universidad de La guajira se viene consolidando como un centro de formación de primer nivel en varias carreras y también como centro de pensamiento e investigación. No nos vamos a dejar acorralar de los violentos ni a arredrar por las diatribas. Sin pretender dorar la píldora ni pintar color de rosa la pungente realidad de nuestro Departamento, estigmatizado además por cuenta de las malas acciones de unos pocos y de los estereotipos simplistas, acuñados por quienes no se dan siquiera el trabajo de separar la paja del grano, tenemos que decirles que los buenos somos más. 

La verdad sea dicha, hacía mucho tiempo que no veíamos tanta presencia del Gobierno central y sus entidades descentralizadas en La guajira. La administración Santos se ha volcado literalmente en La guajira, ya hemos perdido la cuenta de las veces en que ha estado personalmente el Presidente de la República supervisando las obras que ha puesto en marcha. Especial mención merece el compromiso que ha demostrado la Dirección Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (DNGRD), encabezada por su diligente Director Carlos Iván Márquez, que se instaló en el Municipio de Uribia desde marzo del año pasado, en momentos en que el Alcalde declaró la calamidad pública debido a la crisis humanitaria que se desató en su jurisdicción atribuida a la prolongada sequía, agravada por la crisis de la economía venezolana que provocó el desabastecimiento alimentario. Por su parte el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), adelantan una acción conjunta envolvente y sostenida de asistencia alimentaria y abastecimiento de agua potable a las poblaciones más vulnerables.   

Concluyamos diciendo que lo(a)s guajiro(a)s tenemos la misma resiliencia del cardón, que al decir de nuestro juglar Leandro Díaz “en tierra mala 
ningún tiempo lo derriba, 
en cambio en tierra mojada 
nace de muy poca vida. Por eso es que en La Guajira 
el cardón nunca se acaba. Es que la naturaleza 
a todos nos da poder, 
al cardón le dio la fuerza 
pa’ no dejarse vencer. Yo me comparo con él, 
tengo la misma firmeza”.

 

Bogotá, junio 18 de 2015

www.fnd.org.co

 


Los más destacados

A PROPÓSITO DE UN FALLO

15 Dic 2018 Opinión

LA MASACRE EN LAS BANANERAS

15 Dic 2018 Opinión

SE SALVARON LAS RAP

15 Dic 2018 Opinión

Sígueme en Facebook