Jul 19, 2019 Last Updated 1:08 PM, Dec 15, 2018

EL CARIBE: DESPENSA MINERO ENERGÉTICA

Categoría: Energía
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EL GAS NATURAL: PRÍNCIPE DE LOS ENERGÉTICOS

La guerra del Yon Kipur entre Israel y sus contendientes entre los países árabes en octubre de 1973 sirvió de detonante de la crisis energética, la cual desató una escalada alcista de los precios del petróleo, los que nunca volvieron a los niveles de antes de dicha conflagración. Dicha crisis la podemos definir como la transición de una era de combustibles abundantes y baratos a otra de combustibles escasos, costosos y de suministros expuestos a toda clase de incertidumbres políticas.

De allí se derivó el interés de las grandes potencias de diversificar el riesgo explorando fuentes alternativas, para no seguir poniendo todos los huevos en una misma cesta, al tiempo que las multinacionales petroleras hacían lo propio. A partir de ese momento el gas se convirtió en el príncipe de los energéticos y el carbón empezó a vivir su segunda juventud después de haber sido destronado por el petróleo en las postrimerías del Siglo XIX.


Por una feliz coincidencia justamente ese mismo año 1973, la Texas Petroleum Company, que había suscrito un contrato de Asociación con Ecopetrol, buscando petróleo se topó de manos a boca con un enorme yacimiento de gas natural en La guajira. Se trataba de los campos de Ballenas, Riohacha y el más importante de todos, Chuchupa, los cuales contaban en ese momento con reservas del orden de los 7.000 GPC de gas libre. Hasta entonces el gas había sido considerado un estorbo y su única utilidad era reinyectarlo en los pozos petroleros para imprimirle mayor presión y de esa manera obtener una mayor tasa de recobro de crudo del yacimiento. Este hallazgo vino en auxilio del país que ya estaba a punto de perder la autosuficiencia petrolera, pues, como lo dijo sabiamente Juan Francisco Villarreal a la sazón Presidente de Ecopetrol, no teníamos naranja (crudo) pero teníamos limón (gas natural), para a renglón seguido implementar un ambicioso programa de sustitución por gas natural el fuel oil que consumían las centrales térmicas de generación y la industria de la región, liberándolo con destino a la exportación.

Así nació el primer gasoducto en el país construido por Promigas en 1977, para transportar el gas natural inicialmente hasta Cartagena para luego extenderlo hasta Montelíbano en Córdoba. Luego, las acuciantes necesidades del centro del país hicieron necesaria la construcción de otro gasoducto que conectara los campos de gas de La guajira con Barrancabermeja, para desde allí transportar ese gas hasta el interior. La tardanza en ejecutar este proyecto, debido a la gran controversia que suscitó su realización, sumada al aumento del consumo en la región Caribe, planteó la necesidad de construir una segunda plataforma en Chuchupa y optimizar su capacidad de producción a través del Proyecto Catalina, para poder responder a la mayor demanda. Recientemente, a despecho de los desencuentros entre los gobiernos de Uribe y Chávez, se construyó el gasoducto que parte de Ballenas en La guajira hasta el Lago de Maracaibo en Venezuela, como parte de un proyecto mucho más ambicioso, el Plan Puebla, que pretende interconectar energéticamente a Suramérica – Centroamérica y el Caribe. En esta primera etapa Colombia le está vendiendo un promedio de 150 MMPCD a Venezuela; según lo acordado entre los dos gobiernos, a la vuelta de tres años sería Venezuela quien le vendería gas a Colombia.

LA MASIFICACIÓN DEL USO DEL GAS NATURAL

Más de 30 años después de iniciada la explotación del gas en La guajira, sumadas a las de Güepajé en Sucre y luego de los hallazgos de gas asociado con el petróleo en Apiay y Cusiana en los Llanos orientales, sus reservas remanentes y su producción siguen representando el 40% de y el 70%, respectivamente. La relación reservas/producción (R/P) está actualmente en 25 años. Por lo demás, el más promisorio prospecto de gas natural con que cuenta el país es el Bloque Caribe, offshore, que comprende desde la Bahía de Cartagena hasta el punto más septentrional de La guajira, el cual viene siendo explorado por el consorcio integrado por Ecopetrol-ExxonMobil y Petrobras, estimándose sus reservas entre los 3 y los 8 TPC. Mientras estas se concretan, a muy corto plazo vamos a poder contar con más de 2 TPC de gas metano asociado con el carbón que explota la Drumond en el departamento del Cesar.

Este soporte es el que ha hecho posible que hoy en día se tenga un cubrimiento de 280.638 vehículos convertidos a gas, 5’015.381 usuarios domiciliarios, aproximadamente el 45% de la población), más de 10 plantas de generación y 3.160 empresas industriales, los cuales consumen en su orden el 11, el 15%, el 18% y 41%. No obstante, los 3.700 kilómetros de red han resultado insuficientes para abastecer picos de demanda, así lo advertimos hace 4 años; de modo que mientras este cuello de botella no sea resuelto, el país va a seguir expuesto a recurrentes cortes y racionamientos intempestivos en el suministro. Ello junto con las falencias en materia regulatoria se ha convertido en el freno de mano que está impidiendo una mayor afluencia de inversiones a este sector. Aunque la tendencia es hacia la liberación del precio interno del gas natural, aún se mantiene una dualidad perniciosa en la política de precios, pues uno es el precio estipulado para el gas proveniente de los campos de La guajira y otro es el precio del que procede del pié de monte llanero.

EL BOOM DEL CARBÓN

Otro tanto acaeció con el carbón, recurso este que abunda en el país, como que Colombia posee las mayores reservas probadas del continente y el primer exportador, como que ocupa el octavo lugar en el ranking mundial, es decir Colombia está jugando en las grandes ligas del mercado de carbones térmicos. Colombia en 1976, al tiempo que se le daba vida a Carbocol y este a su vez firmaba con Intercor, filial de la multinacional petrolera Exxon un contrato de Asociación para explotar el yacimiento de El Cerrejón, se puso la meta de capturar el 10% del mercado de carbones, pero lograr dicho cometido debió tomarse más de 25 años desde que se declaró la comercialidad de El Cerrejón en 1982. Pues bien, sólo a partir de este momento se inició en Colombia la explotación a escala industrial del carbón hasta convertirse este en el segundo renglón de exportación después del petróleo. De no haber sido por el carbón el desequilibrio de la balanza comercial habría sido mucho mayor. 

De las 7.062 millones de toneladas de reservas probadas de carbón con las que cuenta el país el 60% de ellas están ubicadas en el Caribe colombiano, concentradas básicamente entre La guajira, el Cesar y Córdoba, en su orden. De la misma manera, el 75% de la producción, de la cual el 94% tiene como destino la exportación, se extrae del Caribe colombiano. Además de su importancia por las enormes reservas, los yacimientos de carbón de esta región tienen a su favor su envidiable ubicación geográfica, pues está en la esquina oceánica del Caribe, muy próximo a los puertos y, lo que es más importante, su excelsa calidad (alto poder calorífico, bajo contenido de azufre y de cenizas) hace de los nuestros unos carbones muy competitivos por ser los más apetecidos en los mercados internacionales.

Entre 2003 y 2008 el carbón participó del boom de las materias primas, el cual elevó sus precios hasta alcanzar en julio del año pasado los US $161.7 la tonelada; gracias a ello el año pasado el valor de sus exportaciones crecieron el 44.3%, no obstante la caída del 8.4% en el volumen exportado. Luego tal tendencia se revirtió, merced a la crisis económica global y ahora la cotización del carbón oscila en torno a los US $40; su impacto se ha visto atenuado por la caída vertiginosa del flete, también a consecuencia de la crisis., el cual bajó desde los US $14 – US $15 promedio la tonelada a un rango entre los US $8 y US $9.

Colombia, a excepción de los demás países que son grandes productores y exportadores como también grandes consumidores, consume internamente una cantidad exigua del carbón que produce y ello responde en gran medida al sesgo de la política energética que ha privilegiado la generación hídrica con respecto a la térmica. Es de anotar que el Caribe colombiano cuenta con el mayor parque térmico del país, aunque en su mayor parte es fogueado con gas natural y no con carbón. De los once proyectos nuevos, que hacen parte del plan de expansión eléctrica, anunciados recientemente por el Ministro de Minas y Energía, sólo dos son térmicos y de estos sólo uno a carbón. Es previsible una nueva ola alcista de los precios del carbón debido a la baja en los inventarios y a la mayor demanda que se va a dar desde mediados del año entrante, cuando según los analistas se está saliendo por fin de la recesión económica mundial. Ello explica el gran auge de la inversión en el sector; en los primeros 8 meses del año la Inversión Extranjera Directa (IED) cayó el 10%, sólo las inversiones en el sector minero, particularmente en la minería del carbón tuvieron un notorio repunte acaparando el 66% de los US $4.897 millones que hasta ese momento habían llegado al país. 

EL AUGE DE LA MINERÍA

El sector minero, liderado por la explotación del carbón, dado su mayor dinamismo, es el que ha venido resistiendo con mejor suerte los embates de la recesión económica, pues su ritmo de crecimiento en el último año ha triplicado el crecimiento consolidado del PIB. Aunque este año las exportaciones de carbón caerán aproximadamente 7 millones de toneladas por la coyuntura adversa, dadas estas nuevas circunstancias no está muy alejada de la realidad la meta de exportar a la vuelta de cinco años más de 112 millones de toneladas, convirtiéndose el carbón en el primer generador de divisas del país. Eso sí, siempre y cuando el país desatasque ese otro cuello de botella en que se han convertido la falta de medios de transporte y facilidades de embarque para las exportaciones. Proyectos como Puerto Brisa en La guajira y sobre todo el corredor férreo del Carare van en esa dirección, dada la enorme diferencia de costos de transporte por este medio (US $1.98/ton., aproximadamente) con respecto al transporte por carretera (US $11.50/ton en un trayecto de 220 kilómetros, aproximadamente.

Todo indica que los combustibles de origen fósil, particularmente el carbón, el petróleo y el gas, seguirán primando en la matriz energética en los próximos veinte años, gracias al desarrollo de las tecnologías limpias del carbón y los progresos tecnológicos que permiten la captura y almacenamiento de las emisiones de CO2 que lo hacen altamente contaminantes. Por ello, Colombia debe ser capaz de hacer un óptimo aprovechamiento de este recurso no renovable que está en su cuarto de hora, pues bien dijo Ahmed Zaki Yamani, ex ministro de petróleo de Arabia Saudita y ex presidente de la OPEP, la edad de piedra se acabó antes de que se acabaran las piedras. 

Bogotá, diciembre 26 de 2009
www.amylkaracosta.net


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